Himitsu
...
"Con que no recuerdas nada" Hanji puso la taza de café ya vacía sobre la mesa que había frente a ellos y después se recargó sobre el espaldar del sofá en que estaban sentados ella y Eren. La mujer tenía los brazos cruzados a la altura del pecho, sus anteojos brillaban bajo la precaria luz anaranjada de la habitación. No parecía estar molesta o irritada por los eventos que habían acontecido minutos atrás. De hecho era al contrario. Pero su comportamiento pensativo, calmado, reflexivo e inusual no le sirvió a Eren de nada, poniéndolo incluso más nervioso.
"¿Qué fue lo que hice?" preguntó finalmente pasándose los dedos por el pelo, consiguiendo arrancarse unos cuantos por la desesperación. Su cuerpo se balanceaba de adelante a atrás.
"Nada" dijo Hanji. Eren jadeó. "Solo mordiste a Levi" Eren se cubrió el rostro. "En el cuello."
Eren gritó. "No, no, no" se lamentó. Levantó la cabeza de un tirón con los ojos muy abiertos. "¿Cómo está?"
"Con vida, desafortunadamente."
"Pero… ¿pero le he hecho mucho daño? Digo, ¿estará bien?"
"¡Eres un terroncito de azúcar!" Hanji le pellizcó las mejillas al chico. "Suena casi como si te preocupara ese enano."
"Pues claro que me preocupa" dijo Eren con una voz atropellada. La oreja de Hanji brincó un poco. Creyó que había escuchado mal, pero cuando miró a Eren a los ojos, este estaba demasiado serio.
"¿Hmm? ¿Qué acabas de decir?"
"Sí me preocupo. Levi me importa. ¡Es mi capitán!"
Hanji negó con la cabeza. "Es un cretino. Qué no se te olvide. Me parece que tal vez, solo tal vez, deberías estar más preocupado por tu propio bienestar. ¿No te parece?"
…
Pasaron diez minutos. Levi estaba sentado en una banca, mirando vagamente hacia la pared que tenía delante. En marcado contraste con su falta de expresión, muy dentro de él un torbellino de ideas acosaba su cabeza. Había fracasado en su intento. Había fracasado en acabar con la vida de Eren como había prometido que haría. Por supuesto que lo había intentado, pero entonces los ojos del chico y los suyos se habían encontrado y…
Levi estiró la mano para acariciar su adolorido cuello. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué había dejado que sus emociones tomaran control de la situación? Él no era así.
"Se ha puesto a llorar" le informó Hanji mientras entraba.
"Teme por su vida, es normal."
Ella sacudió la cabeza. "No llora por su vida. Se siente mal porque te ha hecho daño."
Levi frunció el ceño.
"Es tan tonto como esperaba" suspiró sin creer mucho en las palabras de Hanji. "Cometimos un error. Es la última vez que te ayudo."
"Siempre dices eso."
"Esta vez es verdad. ¿Para qué necesitabas que le provocara así de todas formas? ¿Qué clase de experimento de mierda era…?"
"Ninguno" Hanji hizo una pausa cuando se percató de la mirada helada que le dedicaba Levi. Parpadeó y entonces se le acercó para decirle. "Me refiero a que este no fue un experimento relacionado con su habilidad."
"¿Qué me estás queriendo…?"
"Pero ciertamente ha probado lo que deseaba saber" Levi se puso de pie muy despacio. Estaba a punto de agarrar a la mujer por el cuello de la camisa pero entonces lo que dijo a continuación, hizo que se congelara en su sitio. "Sientes algo por ese chico, ¿cierto, Levi?"
"Siento la maldita marca de sus malditos dientes en mi cuello. ¿De qué coño estás hablando?"
"Estoy segurísima de que ha dejado una marca más difícil de borrar en otra parte. Una parte de ti que a veces me pregunto si sigue latiendo" Hanji se señaló el corazón. "Y ha ocurrido tan deprisa…"
"Ah, ya cállate" pidió él, rodando los ojos. "Me estoy desangrando."
"¿¡Quiere decir que lo aceptas!?"
"Lo que sea, mujer. Dame esas banditas de una buena vez, me curaré solo."
"¿Eh?" el rostro de Hanji reflejó confusión. "Uh, me parece que se me olvidaron en la otra habitación."
…
Estaba a punto de sumirse en la inconsciencia del sueño. Dormir tan poco por tanto tiempo empezaba a pasarle factura. Levi tenía los ojos entrecerrados cuando la puerta se abrió con un débil chirrido. No se molestó en comprobar de quien se trataba. Tan solo vio un par de piernas delgadas acercarse y entonces alguien arrodillándose frente a él. Eren. Quien aparentemente se sentía demasiado avergonzado para levantar la mirada. En vez de hacer eso, Eren tomó el brazo de Levi, el cual había mordido, y lo acercó para poder examinarlo.
"¿Y ahora qué demonios vas a hacerme?" preguntó Levi con tono fastidiado pero no trató de apartarse ni de alejar a Eren. Eren se inclinó sobre él, dudando, y entonces… simplemente posó sus labios sobre la piel de Levi. Presa de la confusión, Levi continuó mirando lo que lo que Eren le estaba haciendo sin musitar palabra. Eren besó su brazo, sus heridas. Y después empezó a lamerlas como un perro. Sollozando por lo bajo, haciendo unos ruiditos extraños. Su lengua recorrió el brazo ajeno. No fue sino hasta alcanzar sus dedos que Levi lo detuvo tirándole del cabello para echarle hacia atrás la cabeza y poderlo mirar a la cara. "Ya basta, es asqueroso."
Eren se enjugó la saliva que había escapado de su boca. Sus ojos estaban nublados. Se enderezó y entonces reanudó la tarea de antes pero esta vez en el cuello de Levi. Levi lo vio acercarse más y más y consideró por unos instantes que Eren iba a volver a morderlo. Pero no lo hizo. Presionó sus labios con suavidad sobre su cuello y le dio un beso. Eren se sostuvo del cuerpo de Levi y lo lamió y chupó. Levi estaba tan cansado que perdió el equilibrio luego de un rato y como consecuencia ambos quedaron recostados sobre la banca. Sin embargo, Eren no se detuvo. De hecho, redobló sus esfuerzos.
"No voy a perdonarte, no importa cuán agradable sea eso que estás haciendo…" dijo Levi. Medio inconscientemente le sobó el pelo al chico. Se estaba quedando dormido, muy agotado para que le importase tener a Eren entre sus piernas. O el hecho de estar tan cerca. Alguien podía entrar en la habitación en cualquier momento.
Eren siguió lamiendo la sangre hasta que estuvo tan limpio como a Levi le gustaba. Lo que lo trajo de vuelta a la realidad fue la respiración pausada de su capitán. Se había quedado dormido sobre uno de sus brazos.
"Si eres capaz de conciliar el sueño estando junto a alguien…" Eren empezó a balbucear pero se detuvo cuando su atención se enfocó repentinamente en los chupetones que Levi exhibía en su cuello. Le tomó minutos darse cuenta de lo que acababa de hacer y cuando lo hizo se sintió muy enojado consigo mismo y todavía más avergonzado. Pero al mismo tiempo, no pudo evitar sentir regocijo. "Si puedes quedarte dormido al lado de alguien, es porque confías en ese alguien, ¿o no? Bueno, pues si es ese el caso, creo… creo que no hay necesidad de que me perdones…"
"Qué molesto" gruñó Levi. Eren ladeó la cabeza. Todo estaba tan silencioso, daba la impresión de que estaban inmersos en un agujero negro, perdidos en el espacio, en otra realidad. Pero tales ideas murieron pronto, cuando el más joven comprendió cuán estúpidas eran y más que nada el carácter fantástico de las mismas.
"Pero sí confía en mi" insistió no obstante. En un susurro, temeroso de romper la grandiosa atmósfera, sintiéndose un poco deprimido de pronto sin ninguna razón aparente.
Levi abrió uno de sus ojos y el corazón de Eren dejó de latir.
