Bueno, sé que habían estado esperando esto así que espero y me puedan perdonar por la demora… Gracias por aquellos que me dejaron reviews, espero que esto sea de su agrado.
Disclaimer: Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece… Esta es una historia sin un fin específico y solo para poderos entretener…
Pensamientos de los personajes en cursivas y en negritas
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
LA CHISPA DE TU INCORDURA
. . .
EL DOLOR DE LA PENA Y DE LA IMPOTENCIA.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
— Fate-chan… Perdona la demora pero… Ya hemos llegado por ti… — Le hablo cariñosa… — Vamos… Salgamos… — extendió su mano.
— Na... ¿Nanoha? — Pregunto confundida, sin llegar a verle. — Lo siento, en verdad lo lamento… Yo… Vivio… Los demás… Tu… — Trago grueso, sus ojos se pusieron cristalinos pero ninguna lagrima se rehusó a salir. — No pude… yo… Él tenía razón… Soy débil… — Golpeo su puño contra el suelo. — No pude salvarles… No pude… — Levanto la mirada. La levanto hacia el rostro de ella. El color borgoña y el violeta, después de meses, se encontraron; pero solo por unos segundos, instintivamente bajo sus ojos hacia el rostro pálido que mantenía acariciando. — No te pude salvar… — Le hablo, […
"Aceptemos el Dolor…
Y volvámonos más fuertes".
…] le hablo al cuerpo inerte que sostenía entre sus brazos en lugar de dirigir esas palabras a la verdadera Nanoha. A la que se mantenía inerte observándola sufrir por alguien que se veía como ella.
Claro, ella soy yo… Pero no es así. Yo no soy esa que está en sus brazos.
Por su parte, la pelirosa –que se había mantenido al margen- decidió que era hora de llevarle a casa. No era ni el lugar ni el momento para preguntar sobre lo ocurrido. Pudo divisar que el rostro de la maga blanca se descoloco, su determinación para el encontrar a la Enforcer, se vio mermado al tenerla ya de frente, de verla de esa manera y aquella mano que había extendido, había regresado a un costado sutilmente, sigilosamente. Decayó a un estado de culpa y remordimiento; culpa por demorar tanto en encontrarla, remordimiento por no poder haber estado ahí para ayudarle. Y es que no…
No es su culpa… No lo era…
Lo sabía de antemano, pero era comprensible, al igual que la maga blanca, ella misma se sentía de igual forma, incluso podía apostar que la pelirroja, que Vita, se sentía de la misma forma. No, estaba segura que no eran las únicas…
Todos en la sección nos sentimos así, de la misma manera… Aunque ellos aún no saben sobre esto…
Dejo atrás todo eso y se acercó a la rubia, sujetándola entre sus brazos, separándole de los cuerpos que abrazaba con devoción. No sabía cómo debía que terminar con esa imagen, es que se veía tan surreal, no era verdad esa escena pero de alguna manera lo asemejaba. En un brazo de la rubia yacía una Takamachi muerta y en el otro una copia igual a Vivio en el mismo estado. No eran las verdaderas, pero el dolor reflejado en el rostro de la Enforcer se antojaba lejano y que no existiese. Dolía aunque no eran ellas, dolía aunque no era cierto aquello, dolía aunque estuviese ahí la pelinaranja y que supiese que la Takamachi menor estaba segura en el cuartel. Diablos, Dolía porque no sabía por cuales tormentos paso la Harlaown y porque en algún momento de todo aquello…
Ellas estuvieron vivas y sufrieron aquel infierno.
— ¡Nooo! ¡Déjame ir! ¡Suéltame! — Luchaba la de ojos rojizos con la que en otros momentos fue su rival y ahora es su mano derecha. Signum trataba de levantarla pero la diferencia de alturas le estaba dificultando el trabajo.
No, había más. La sentía más liviana pero a la vez una fuerza le impedía levantarla. Era absurdo decir que ahora la diferencia de estaturas fuera un obstáculo. Ella era la líder de los Wolkenritter por favor.
Ella está más fuerte, me está costando y eso que solo está luchando por liberarse, ella no quiere separarse de los cuerpos… De aquellos falsos…
Estaba concentrada en sus pensamientos que no previno aquel golpe en su abdomen que le hiso doblarse, al ínstate ya se encontraba tocando con su mejilla el sucio suelo mientras sentía que su brazo seria arrancado en cualquier momento. Sin imaginarse siquiera, la rubia se las ingenio con ese golpe para posteriormente colocarse arriba de ella, haciéndole una palanca mientras decía no querer ir ningún lado, no querer dejar a ninguno, en especial, no querer dejarlas a ellas.
¡¿Acaso no ve que la ojivioleta se encontraba ahí?! La verdadera…
— ¡Testarossa suéltame! — pedía. Se encontraba totalmente incapacitada, ¿Cuándo había aprendido a hacer algo como eso? — ¡Que alguien me la quite! — Exigió e inmediatamente los dos agentes que habían estado custodiando la entrada, fueron en su auxilio.
Pero tan pronto como ellos se acercaron a sujetarla, salieron volando. Estrellados contra la pared y terminando en el duro suelo, trataron de levantarse lo más rápido posible, ¿Cómo les paso eso? La Enforcer dejo de aprisionar a la Guardián Belkan para centrarse en los agentes. Camino al más próximo con decisión, mostrando un rostro que tanto como la pelirosada y la ojivioleta nunca habían visto; pedía sangre, iba sin misericordia…
— ¡Takamachi haz algo! — aun en el suelo llamaba a la pelinaranja que se encontraba en shock. — ¡Takamachi! — Volvió a intentarlo pero no respondía. — ¡Vita inmovilízala! — Llamo a la capitana del segundo equipo quien apareció en un santiamén más antes de que pudiera hacer algo divisaron a la rubia levantar una extraña katana con mango en forma de rayo frente a uno de los agentes.
Una sonrisa macabra adorna su rostro… Esa que se encuentra allí frente a mí no es Fate… No es ella…
Y con eso en mente, no dudo en levantar su báculo apuntando hacia su dirección, su rostro se endureció y sus cejas se fruncieron.
Llamo a su dispositivo.
— Raising heart. — Tomo pose firme y sujetando con todas su fuerza a su dispositivo -su compañera-.
— "Restrict Logk" — Pronuncio la vos mecanizada atrapando e inmovilizando a la rubia.
— Divine Shooter… ¡Shoo!— Y salieron miles de bolitas rosas a través del báculo con dirección hacia la rubia que en ese momento se había liberado de aquella barrera. Aquellos destellos de energía le dieron de golpe, mas no le detenían. — ¡Starlight Breaker! —
Y por segunda ocasión, esa instalación fue escenario de un gran poder. Ambos eran igual de sorprendentes. No me atrevería a decir cuál de ellos dos había sido de un mayor nivel, aun así se pudo sentir la diferencia, aunque esta fuese una mínima…
.
.
.
Corría a toda velocidad, siendo seguida por dos cuadrúpedos, ambos del mismo tamaño. De sus ojos salían lágrimas de felicidad y al mismo tiempo… De tristeza.
¡Por fin le han encontrado!
Pero de solo haber visto el rostro de todos aquellos que habían partido en su búsqueda: caras tristes, miradas desviadas, rostros ocultos; temió lo peor. Quería preguntar, a quien sea, que alguien le dijera, pero no se atrevía, el miedo le carcomía.
¿Y si ella…? ¡No!
Se negó a si misma esos pensamientos negativos, alejándolos poniéndose firme y apretando los puños. Debía saber, tenía que saber, por la misma boca de su madre que, eso -no quería ni pensarlo-, no era verdad y ni había pasado, que la habían encontrado viva, sí, eso era lo que más quería oír o en el mejor de los caso comprobar ella misma con sus propios ojos. Y es que para ella, los tres meses y medio en los que no sabían nada, en verdad habían sido una tortura para ella…
Sin tan siquiera supieras pequeña.
Fue lo que se permitió pensar la comandante de la Sección 6 mientras la veía desde el puente de llegada. Se negaba a sí misma, ¿Cómo podría decirle ella el estado de su otra madre? ¿Le culparía de ello? Y es que para Yagami Hayate, aquella niñita de contaba con apenas tan solo 6 años cuando le conoció tiempo atrás, se había convertido en su queridísima "sobrina" (porque así le decía) y ahora, con sus 11 años, estaba más atenta a lo que le rodeaba y eso le preocupaba, porque sabía muy bien que posiblemente ya se había hecho la idea de que su otra madre estuviese muerta, porque en definitiva se había anunciado que la habían encontrado, mas no se había dicho si con vida y solo ella y los participantes de la misión sabían la situación en la que como fue encontrada.
Y dolía…
Dolía no poderle decirle que estaba viva pero, ¿Cómo le dices a un niña (porque a sus ojos a un lo era) que su madre no está del todo bien? ¿Cómo decirle que su madre ya no era la misma? ¿Qué le respondería? Y de nuevo a su mente aquellas preguntas: ¿Me odiaría? ¿Me culparía? No lo sabría hasta que pudiese hablar con ella… y con decisión, estaba a punto de encaminarse hasta donde se encontraba pero alguien le detuvo.
— Vita… — Llamo a su pelirroja caballero, interrogándole por su acción con la mirada.
— Deja a Nanoha, es mejor que ella se lo diga… — Desvió su mirada azulina.
Y lo entendió.
Pues es que era mejor que la Instructora lo hiciera, era su hija y ella su madre, sería lo mejor. A pesar de ello, la comandante deseaba poder ser un apoyo para su amiga y para su sobrina. Y es que la situación en la que ahora se vería la familia Takamachi-Harlaown es el cómo sería sobrellevar una vida en donde la Enforcer ya no actuaría como tal, ya no sería como tal o quizás hasta ya no volvería a ser como era. Porque a eso le temían. Temían y no querían imaginar.
Por supuesto, miles de incógnita le llegaron a la encargada de ver la salud de la Testarossa. Shamal no sabía a ciencia cierta que podría pasar. El shock en la que la encontraron, el ataque psicológico que recibió y aquellas heridas físicas que aunque eran menores, estaban en un mal estado al no haber tenido las atenciones adecuadas. Llevaría tiempo el ver un proceso, más centrado en su mente que en su cuerpo… Antibióticos y unas cuantas vendas harían ese trabajo, pocas revisiones a su estado y estaría recuperada…
Lástima que no sería lo mismo hablar de su estado mental y emocional…
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
— … Y esa es la situación. — Finalizo su reporte la médico cabecera del TSAB.
Todos en la sala se encontraban pensativos y no era para menos. Necesitaban una solución al estado de la Enforcer #1 de la organización. Le necesitaban en el campo de batalla, más que nada, pues era obvio que por ello se darían a la tarea de verle una rápida recuperación. Solo sus allegados, sus amigos y familia eran lo que de verdad estaban lamentándose y sufriendo por este hecho.
Insensibles y ruines que no sabrán lo que es el dolor al ver a alguien querido en esa situación…
Se permitió pensar la Takamachi menor, denotándolo con su ceño fruncido. Se le había permitido la estadía en la sala, más que nada como familiar y bajo el permiso de los Almirantes Harlaown Lindy y Chronos, por supuesto, la comandante Yagami Hayate y el exclusivo de la general de división, Gracia Carim.
El haber sido informada por su madre fue algo inesperado, y no fue el que allá sido ella, sino más bien el saber lo que había pasado con su madre Fate y lo comprobó ella misma al verle visto después de saber aquello. De solo recordarla ahí acostada en una cama y drogada para tenerla tranquila, inmóvil…
Es toda mi culpa…
No quería llorar ahí con todos aquellos presente. Se sentía culpable, sus puños se apretaron de la ira, y Arf lo noto puesto que se acercó a ella una vez había terminado aquella estúpida junta. Con una forma más adulta de la que una vez había tenido, alta, con su melena naranja más larga de lo normal casi llegándole a su espalda baja, una altura a la par de Zafira. Ella no lo entendía. Ella sabía sobre los familiares y comprendía sobre el uso de mana pero aun así no entendía por qué Arf aparecía con aquella forma si su madre no se encontraba del todo bien. Lo había estado meditando, puesto que una semana y media atrás comenzó a utilizar aquella forma. Mas sus pensamientos fueron detenidos por unas palabras de aquella mujer lobuna…
— No te culpes de ello… —
Mentira... Soy responsable de toda esta situación. Lo soy…
Se recriminaba y ahí no pudo aguantar más, las lágrimas brotaron sin nada de esfuerzo, todos aquellos días que resistió el no llorar pareciere que se habían acumulado para que al final explotaran justamente en ese mismo momento. Unos cálidos brazos le atraparon y le hiso sentirse protegida, igual a como le sucedía con…
Fate-mama… Me siento en los brazos de Fate-mama…
Al levantar la mirada noto a Arf, lloraba al igual que ella. La sostuvo con más fuerza y comenzó a hablar con una vos leve pero entendible.
— Cuanto mayor sea el mana de un mago, mayor es la posibilidad de que un familiar adopte una forma más poderosa… — Quedaron colgando esas palabras. — Nadie puede imaginar por cuantas cosas paso y aunque se las imaginen, no creo que sean capaces de aguantar algo casi similar que aquello… — Se separó de ella, y le sonrió.
Le regalo la sonrisa más triste que en su corta vida haya visto. Y lo comprendió… Arf al estar ligada con Fate, lo presencio, no de igual forma pero había sentido todo aquello que su madre había pasado. Las palabras no salían de su boca, y los recuerdos se hicieron presentes…
Caminaban juntas bajo el manto oscuro que mantenía en alto a las estrellas. Regresaban del gimnasio en donde había tenido entrenamiento con Nove y Einhard. Se encontraba contenta puesto que su madre tenía días que ya se encontraba más en casa y no viajando y viajando por sus misiones. Era simplemente genial, no cabía de la moción, se supone fue con ella para acompañarle y que no regresase sola y al final termino enseñándoles uno que otro movimiento de pelea cuerpo a cuerpo. Era muy veloz y a Nove le costaba asestar un golpe.
— Ah sido el mejor entrenamiento que eh tenido. — Le menciono mientras caminaba de espalda para poder observarle. — Fate-mama es sorprendente. ¡Quisiera poder moverme tan rápido como tú lo haces! —
— A mí también me ha gustado pasar este tiempo contigo. — Terminado esa frase, una cálida sonrisa se adueñó de la rubia.
Una sonrisa cariñosa, cálida y sincera…
Como lo es ella…
Se encontraba de maravilla, tanto que no noto cuando su madre se detuvo en seco y comenzó a mira hacia todos lados. Ella aún continuaba caminado, pero ahora de una manera normal. Y no supo cómo, pero en tan solo un instante ya se encontraba en el suelo, siendo cubierta por el cuerpo de la mayor. Giro su rostro intrigada y le encontró…
A tan solo unos metros de distancias, bajo la luz de una farola, se encontraba un joven de al menos unos 18 años de cabellera grisácea y con una extraña mascara roja con colmillos y cuernos. Les observaba, aunque no pudiese ver sus ojos ella sabía claramente que les observaba. Así que no pudo evitar actuar de aquella forma…
— Chris. — Llamo a su dispositivo por el nombre de mascota mientras se levantaba. Este al instante floto delante de su cara.
— Espera Vivio, no… — Trato de llamarle su madre pero esta no hacía caso alguno.
— Sacred Heart… Set up… — Y al instante apareció con su forma adulta dispuesta a atacar a aquel que les había atacado mas no pudo llegar tan lejos.
No se había acercado lo suficiente cuando ya estaba estampada en un árbol cercano, le dolía el hombro derecho y parte de su espalda, justamente donde había impactado en el tronco. Dispuesta a levantarse sin importar el dolor e incrédula de lo que pasaba, una descarga la invadió por completo y justamente ahí lo noto. Su madre se encontraba prisionera con ataduras mágicas, desesperada, mientras el extraño se encaminaba hacia ella sosteniendo una gran katana en alto, dispuesto a asestarle un golpe.
— ¡Vivio! — Fue lo único que grito su madre. — ¡Bardiche! Set up… — Invoco a su dispositivo la mayor.
Poco después de eso, fue golpeada por un choque eléctrico que, casi le lleva a la inconsciencia. Estaba de rodillas y desorientada, solo podía escuchar a su madre llamándola, no sabía porque pero no podía resistir estar así, por lo que se dejó caer, quedando acostada en el pasto. Sus ojos estaban a punto de cerrarse…
— Bardiche… Thunder Smasher. — Ordeno la rubia apuntándole directamente al sujeto extraño, apretando con mucha más fuerza de la necesaria a su dispositivo.
El extraño se giró para hacerle frente a la rubia, con porte tranquilo a la vez que la voz del sujeto se dejó escuchar por primera vez.
— Yatagarasu… — Fue lo único que pronuncio el extraño y después…
Después de eso despertó en el Bureau, específicamente en la enfermería, a un lado suyo, se encontraba su otra madre, con lágrimas en los ojos y unas ojeras. Pasaron dos días después de aquello. Dos días que no sabían nada de la rubia mayor. Y ella sabía muy bien que había sido su culpa, le había llamado para que no tratase de pelear con aquel sujeto y la creyó fácil pero no fue así, ni siquiera ella, que siendo una Enforcer podo lograr algo.
— Nanoha-mama… yo… — Trataba de decir algo pero era inútil, las palabras no salían de su boca.
— "My sir needs me" — Escucho la vos mecanizada.
Llevo su mirada hasta las manos de su madre y ahí lo encontró, el dispositivo, aquel fiel compañero de la rubia, el cual se vea seriamente dañado y por algún motivo aparente no se curaba.
Más lágrimas se hicieron presentes. La pequeña rubia lamentaba la forma en como actuó aquel día, se sentía sumamente mal y recordar hacia crecer ese sentimiento de culpa e impotencia. Se sintió vulnerable, como en aquellos días cuando conoció a sus madres. Tanto le dolía la situación que se aventó a los brazos de Arf, quien la recibió comprensiva.
— Lo lamento Arf… Lo siento mucho… Yo… Yo… Fate-mama me llamo pero me creí capaz de… Si no hubiera ido en mi ayuda, ella… — No sabía execramento porque pero ella quería disculparse, lo creía necesario, aun así, nuevamente Arf la hiso reaccionar con sus palabras.
— No pequeña… No te disculpes por haber sido protegida por Fate… — tomo entre sus manos el rostro de la joven rubia y se colocó a una altura casi igual a la de ella. — Vivio… Para Fate eres lo más importante… ¿Sabes porque? Porque Fate es capaz de dar su vida por ti, no, ella es capaz de dar su vida por todos nosotros…— Y mientras decía aquello, con su pulgar retiro a aquellas lagrimas que habían corrido por el rostro la Takamachi menor. — El amor que Fate nos tiene es tan grande que no le importaría sacrificar su vida para protegernos…— Termino de decir, poco después se separó de ella para darle espacio.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Risas…
Era lo único que podía llegar a escuchar en aquella habitación. Lo oia perfectamente.
Se encuentra aquí.
Fue el pensamiento más lógico que encontró ante la presencia de aquel sonido que le era odioso. Se movió de donde estaba y se preparó para lo inevitable. Recibiendo una carcajada de burla e incredulidad.
Pagaras…
Con puños apretados y las ganas de destruirlo con todo, se mantuvo, aun, al margen. Moviéndose ahora a la izquierda, lo más rápido y veloz que pudo pese a no tener su dispositivo. No sabía decirse si estaba más cerca o aún faltaba para alcanzarle. La risa seguía, igual de burlesca y fuerte. Se pegó a la pared y se disponía a saltar hacia su costado.
Con ataque improvisado y desesperado.
Su única intención. Callarle de una vez.
Y salto. Salto sin más preparando sus puños para silenciarle de una buena vez mientras sus ojos demostraban esas ansias que le carcomían por verle acabado. Derrotado.
Golpe certero y en el blanco.
Te matare.
Y con una sonrisa demostró lo pensando. Los golpes llovieron. Uno, dos, tres, cuatro. Fueron seguidos, y fueron los únicos que alcanzo a llegar a dar. Pues de un momento a otro se desvaneció frente de si y en su lugar solo quedo la blanca pared ahora manchada con sangre. ¿Sangre de él? ¿O su sangre?
La risa aún se mantenía. Y fue ahí donde no pudo más. Llevo sus manos hacia sus oídos para evitar seguir oyendo y cuando hiso aquello lo noto.
Frente de si estaban los rastros del espejo, grandes y pequeños pedazos.
Regados por doquier.
Reflejando la terrible realidad de lo que verdaderamente pasaba allí.
Presa del pánico, solo lograr hacerse en un ovillo, mientras permanecía el sonido de una carcajada, denotándose la locura de un alma destruida y perdida que se reía de sí misma.
Si.
Porque la risa provenía de aquella mujer quien, sin saberlo, se regocijaba de su misma miseria, justo como aquel que le destruyo. Y lo podía observar, se podía ver, a través de los reflejos de aquel espejo que con sus puños destrozo. Porque pese a seguir riendo sus lágrimas agrias se escurrían, mojándola de su triste situación sin siquiera detenerse en su acción de reírse de sí.
.
.
¿Podía haberse hecho algo para evitar la tragedia?
¿Tenía que acabar así?
.
"La deslumbrante naturaleza no es más que el telón de fondo del escenario, donde tiene lugar la tragedia del ser humano"
— John Morley.
N/A: Y qué tal? Sé que demore muuucho para aportar con esto. La verdad espero que sea de su agrado y logre al menos desvelar algo de lo que paso. En verdad que eso espero así como también espero que me lo hagan saber. Hasta la próxima!
Saludos de Nat-kun Kôri
