Disclaimer: Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece… Esta es una historia sin un fin específico y solo para poderos entretener…
Pensamientos de los personajes en cursivas y en negritas
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
LA CHISPA DE TU INCORDURA
. . .
TUS OJOS VACIOS QUE ME REFLEJAN.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Me encuentro donde siempre, observando la nada. Admirando la nada, solamente ahí. La ira y el desprecio me llegan de golpe, como siempre han llegado. Y es que no puedo evitarlo y sinceramente ya no trato de hacerlo.
El odiar ya es parte de ti. Tú no conoces que es el amor, ni mucho menos felicidad por lo que la muerte es algo que no temes y en el fondo de tu alma… Anhelas.
»Si no conoces todavía la vida, ¿Cómo puede ser posible conocer la muerte?«
Estúpidos pensamientos de redención.
¡Claro que se lo que es vida! ¡Yo tenía una buena vida! Pero todo termino por aquella… Si, por ESA.
Todo es su culpa.
De aquella.
Soy un ser creado a partir del gen de ella. Basto solo un poco. Yo poseo su sangre y eso es lo que me más amo ¿Por qué? Fácil, yo poseo la grandeza en mis entrañas. Miro más alto, anhelo más. Eso es nuestra única diferencia. Pero pese a ello, era mi ejemplo, la quería como mi hermana. Pero a la vez la detestaba…
Yo seguía siendo inferior ante los ojos de papá.
Siendo comparado con una sombra de lo que ella fue, de lo que logro, de lo que pudo alcanzar pero que nunca podría ser. Día tras día. Esa era mi marca. Y no aquellas que me realizaban. ¿Me pueden culpar de querer lograr ver lo mucho que escuchaba? No. No era lo que escuchaba. Era mi imaginación. Jugando conmigo, demostrándome como podía ser, enseñándome lo que le hubiera gustado ver a él.
Si. Eso era mi impulso. Lograrlo, demostrárselo.
Quería hacerlo sonreír con mi proeza.
Y es que de igual manera quería verlos.
Era como un sueño…
Pero llegaste tú, y terminaste con mi meta. Llegaste a destruir lo que era mi vida. A ese algo que podría considerar familia. Me lo quitaste y me lo arrebataste. Por eso me decidí a que pagaras de igual manera. Por eso me decidí a destruir lo que apreciabas. Exacto. Mi detonante fue que me separaras de quien yo apreciaba y admiraba. Haciendo más larga esa distancia que de por sí ya nos separaba. Mi determinación nació cuando por tu culpa, ella lo detuvo y lo encerró.
¡A nuestro padre!
La locura hirviendo por tu sangre. Con mirada perdida y una risa por demás irritante…
Tú, que perdido en lo que creías bueno, decidiste vengarte de aquello que creíste malo…
Por eso actué rápidamente. Abandonando aquel lugar que llamaba hogar, dejando a mi demás "yo" con la seguridad de que a mi regreso estuviesen bien. Lo primero que debía de hacer es conseguir muestras de todos. Yo tenía el conocimiento de crear igual a como nos crearon. Grandes ventajas que supe utilizar sabiamente. Años de prepararme y todo estaba listo. Solo faltaba mi último movimiento y cumpliría con mis dos metas al mismo tiempo.
Y grande fue mi satisfacción. Era mejor a como lo había imaginado. ¿Lo mejor de todo? ¡Tu cara de preocupación! Nonono, ¡Tu desespero! Que difícil elección. El simple hecho de verte alterada me regocijaba. No cabía en mi alegría. Lástima que no todo podía ser felicidad. Mi decepción fue grande al apreciar con mis ojos hasta donde te permitiste llegar. En nuestra batalla, una vez me deshice de la impertinente chiquilla, te di interminables ocasiones para asesinarme y detenerme.
¡Pero tú lo evitaste!
¿Acaso no era digno de morir por tus manos mientras me atravesabas con Bardiche?
Mi enojo me saco de control haciéndome hacer un mal movimiento, dejándote inconsciente. Así no iba el plan. Se suponía me tenías que matar, una vez hecho un clon mío despertaría con los dulces recuerdos de nuestra batalla y comenzaría la segunda fase: deshacernos del "demonio Blanco". Pero no se logró así. Por lo que tuve que llevarte conmigo, deshaciéndome de tu dispositivo para evitar ser rastreados, una pena en verdad, puesto quería examinarlo para entender como lo creaste.
Una vez llegamos a casa, debía pensar en algo rápidamente. E ingenie la idea de despertar a los clones de todos aquellos para que te convencieran de quedarse aquí. Pero cuando despertaste me hiciste cambiarlo todo otra vez…
Y eso fue porque me odiabas, me despreciabas. Lo podía apreciar en esos ojos que se veían dolorosos, culposos.
— ¡No te saldrás con la tuya! ¡Te encontraran y te atraparan! —
Palabras llenas de una seguridad que me asquearon.
¿Tanto estas segura de ellos? ¿Tan grande es tu aprecio por ellos?
Mi alma me dolió. Junto con tus palabras. ¿Por qué tenías tan siquiera preguntar por aquella que ni siquiera era tu hija? Mi mente se esfumo y perdí el control. De nuevo. Cuando me di cuenta tú estabas llorando mientras que en mis manos estaba mi dispositivo lleno de sangre, sangre de la que tú llamabas madre… O al menos una copia de ella.
Agradecía a la oscuridad por ocultar mi cara, no me hubiera gustado que mirases mi rostro lleno de culpa, no por matarla, sino por haberte hecho llorar. Puesto era un clon y no la original…
Aun así, quitar una vida te deja una marca…
Después de aquello me determine a no repetirlo. Pero no pude cumplir. ¡Me sacabas de mi autocontrol! Y perdía mi razonamiento. Pero caía en la cuenta que no eras tú, ¡fueron ellos! ¡Fue esa! ¡Todo era culpa del demonio blanco! Por lo que te repetía mi mantra una vez que reaccionaba a lo que acababa de hacer…
— Es por tu propio bien… —
Mi fe de vivir como una familia moría al paso de los días…
Lo que no imaginaba era el ver lo que conseguía.
¡Te deshacías de tus propios límites!
Tus ojos poco a poco ardían, como el mismo infierno, pidiendo mi sangre.
Y es ahí donde me dije que no importaba volver a reunir a mi familia. Quería probar tu poder. Quería probar la muerte a través de tus manos. Quería desencadenar esa locura que se mantenía dormida en ti pero que despertaba en pequeños momentos haciéndome temer. Reí de regocijo en los momentos que aparecía esa chispa en tu mirar, Sonreí de alegría cuando me sorprendías al tratar de escapar de un momento a otro, puesto te demostrabas débil, pero sabía que no era así, que no lo eras. Llore de rabia cuando llorabas por aquellos cuerpos inertes y sin vida, ¿Dónde quedaba nuestra familia? Me asquee cuando de tus labios salían su nombre, ¿acaso no sabías cuanto la odiaba?
Al final, volví a explotar pero no me permití perderme puesto sentí que el momento había llegado.
¡Tú despertar al fin estaba cerca!
Por eso disfrute hacerle daño, a esa copia suya, esa que ¡se atrevió a llamarte! Pero no importa porque eso hizo algo sorprendente.
Inigualable…
Cuando escuche el crujir de las ataduras con las cuales te retenía, junto con los repentinos estruendos de relámpagos y esos rayos que seguramente habían fuera del lugar, me dieron la certeza de que una sola cosa:
¡Habías despertado!
Tu poder y esas ganas de aniquilar…
No pude evitarlo y sonreí feliz al lograr ver lo que otros más solo habían imaginado y soñado. Mi sueño de una familia había quedado destruido pero verte así y era un triunfo ¿te imaginas cuantas veces soñé ver lo que eras realmente de ser capaz? Estaba todo listo y me sentía preparado por lo que me deje llevar por el momento. Me entregue dejando caer mi dispositivo y extendí mis brazos.
¡No cabía en mi felicidad!
— Jajajajaja vamos… Acaba conmigo, destrúyeme… Despedázame… Como hice con Arf, Lindy-san, Chrono-kun, Vivio-chan… — Mantuve mi mirada en ti mientras tú solo estabas ahí parada, respirando con fuerza, aguantando las ganas de aniquilarme. Por lo que no pude aguantar las ganas de incitarte — Vamos… Demuéstrame que puedes hacer sin Bardiche… Demuéstrame esa sed de sangre que yace dentro de ti… — Y seguro de mí, camine hacia ti. Estaba impaciente de seguir esperando ¡¿Sabes cuánto tiempo lo había hecho?! Por ello te susurre... — Demuéstrame el odio que Nanoha-san nunca jamás vera… Mátame con esa chispa de Locura que arde en tus ojos… Fate-chan — Y saboree tu nombre en mis labios.
Mi alma vio el final, ahí en mi hogar que no era otra sino que una vieja instalación de papá mientras una enorme tormenta se aglomeraba haciendo que el cielo se volviera gris…
Y mi sonrisa se mantuvo mientras mi sangre se volvía poco a poco fría, disfrutando el morir entre tus manos, disfrutando ver tu verdadera cara… Sin ninguna mascara…
Dejándote mí recuerdo…
Sabiendo que después de mi muerte, me recordarías porque las personas solo mueren cuando las olvidan pero a mi…
A mí me recordarías y eso me haría estar siempre contigo…
Él no había elegido la soledad, la soledad lo eligió a él…
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
— Te lo preguntare una última vez… — Se encontraba harta y con ganas de terminar con aquel… hombre –si es que se le puede denominar así- pero su trabajo –más que eso, tenía que hacerlo porque sentía que se lo debía a cierta rubia por tantos años de amistad- se lo evitaba. — ¿Quién era este sujeto? —
— ¡No es obvio! — Exagerando su actuar –como siempre lo ha hecho- Trataba de hacer entender a la Enforcer de cabellera rosada. — Es un ser como tú, Erio-kun o como mi querida Fate-chan… — Resistes las ganas de darle un puñetazo. Odiaste en demasía lo último y más la forma en como lo dijo.
Te paras cansada de aquella estupidez. Has venido a ver a este sujeto más de cuatro veces en las últimas semanas y lo único que has conseguido es lo mismo y lo que ya todos sabían: Un mago artificial. Reúnes todas tus cosas y te preparas para retirarte dejándolo ahí, total, a él lo llevan a su celda los encargados de aquella prisión.
Pero no lo haces.
Las palabras surgen de su boca y tú no estabas preparada para algo así, al menos no de él ni su tono serio en cómo se dirigió hacia ti…
— ¿Qué es lo más triste y patético qué a un ser humano le podría pasar? ¿Estar solo, sentirte solo o volverse loco por tanta soledad? — miraba hacia el techo pensando en una respuesta clara, pero negó aquello, estar encerrado le hacía sentirlo, le hacía recapacitar y sonrió como solo él podía hacerlo, un escalofrió te recorrió la espalda. — Fate fue lo mejor… el Primer Mago artificial después de tantos intentos… Precia lo logro y no lo supo valorar… No saben lo que llega a valer Fate en realidad… Después esta él... — Te señala aquel folder que llevas bajo tu brazo, por reflejo lo tomas y miras la fotografía de un joven de cabellera peli-gris larga, mirada oscura con toques amarillos. — El segundo mago artificial después de dos intentos… Lo veía como mi mejor trabajo ¡Tenia su sangre! Eso lo volvía igual de valioso — Se sentía orgulloso de lo que había logrado — Pero todos tenemos defectos… Nadie raya a lo perfecto… —
— Su mente retorcida era su defecto… — Mencionaste para sacarlo de sus pensamientos y solo conseguiste una risa burlona.
— Por supuesto que no… Todo mundo tiene una pisca de locura en su ser… Y su locura era lo que lo hacía sorprendente, ¡diablos! No me imagine que llegara a clonar y hacer un mago artificial de cada uno… Incuso una copia de las copias, ¡Y al primer intento! ¡Es un maldito malnacido! ¿Sabes cuantos años pase yo para lograrlo? Nooo… Su mayor defecto era su obsesión con Fate. Concuerdo con él de que ella podía llegar a más… Pero lo que hizo y como lo hizo… —
— Rayo en lo inhumano… — Agregaste segura, puesto era lo que todos pensaban.
— Jajaja ¡nooo! ¡Ingenioso! ¡Sorprendente! — Volvían las risas y te sentías fatal puesto te recordaba que estabas frente a un demente, pensaste en la rubia y…
No querías ni imaginar su estado actual.
— Aun no entiendo que tiene que ver con lo que te eh preguntado durante todo este tiempo… — frunciste el ceño al no obtener lo que has venido a buscar por días…
— Piensa un poco… — Te hizo una seña de pensar –se puso su dedo índice aun lado de su cabeza y se dio varios golpecitos- sin perder en ningún momento su retorcida sonrisa. — En toda esa documentación hay registros de descripciones de un individuo hechas por diversos magos en diversos planetas con diversas situaciones diferentes entre sí pero relacionadas en una cosa: Lost Logias… ¿Te suena a algo? ¿No? —
— Lo utilizabas para la recolección de Lost logias… — Sacaste conclusiones.
— ¡Error! Recree una vida… Quería lograr recrear las mismas situaciones, cambiando variables, alterando las constantes… — Te explicaba como si fuera lo más lógico.
— Dices que él era el obsesionado… Pero tu estas igual o peor… — Revisas nuevamente la documentación y caes en la cuenta e lo que está diciendo.
— Lo mío no es una obsesión… es una meta… ¿Hay algo de malo el querer mejorar lo inigualable? — Se cruza de brazos, ofendido. Te asquea su actitud.
— Creaste a alguien que se salió de tus planes… — Lo confrontas, dando dos pasos más cerca de él.
— Puede ser… — Se divierte a costa tuya. — Pero me dio resultados que solamente soñaba… ¿Te imaginas su poder? ¿Te imaginas su límite? — Comienza a presumirlo. Te enojas más.
— Destruyeron a alguien que amaba la vida que tenía… — Golpeaste la mesa con tus puños. Estas perdiendo el control y no te das cuenta de ello.
— ¡Por favor! — Él ni siquiera se inmuta. — Ustedes no son personas, son cosas, objetos, armas que se pueden usar y desechar… Tú viviste siglos así, como un arma desechable — Te recuerda tu pasado y eso hace que bajes la guarda puesto te preguntas ¿Cómo sabe eso?
— Nosotros tenemos derecho a poder tener una vida normal… Como seres humanos… — No dejas demostrarle que eso te afecto. Demasiado tarde.
— Jajajajajaja… No me hagas reír… Ve con esa idea pero veras que estoy en lo correcto… Ahora les sirves a tus superiores ¿Deshacerse de la corrupción en la TBSA? Pffs tarde o temprano volverá… El bien existe porque hay mal… — Y así si más se levanta y se va. Dejándote sumergida en tus pensamientos. Pensando si aquello podría ser cierto.
— Mentiras… — Niegas en un susurro pero la duda quedo plantada ya.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
En medio de la oscuridad que, aunque pacifica, sabes que algo malo pasara. Caminas hacia el gran ventanal de tu oficina y miras a través de él. Afuera, el cielo repleto de estrellas se alza imponente y en ti nacen unas enormes ganas de salir y volar en él. Anhelas hacerlo pero deseas tener la compañía de tus mejores amigas. Las lágrimas se aglomeran en tus ojos y tú llevas tus manos hacia ellos en un intento de detenerlas…
— Nanoha-chan… — Dices el nombre de tu amiga pelinaranja. Mientras te dejas caer de rodillas. — Perdóname… Fate-chan… — Llamas a la Enforcer, negando tu debilidad. — Lo siento mucho… —
Sueltas esas palabras, pidiendo ser escuchada. Sientes el fracaso sobre de ti, y te recriminas por no poder hacer nada.
Fallaste.
Es lo que piensas que hiciste. Pero no es así. Eres humana, hiciste todo lo que estuvo en tus manos. Todos lo intentaron, pero las cosas terminaron así, por ello no es tu culpa que ahora llegaras a aquella situación. Tu mirada va hacia tu escritorio donde un folder yace abierto puesto minutos antes lo leías con suma atención. Lloras con más amargura y no puedes evitarlo.
Por estar en ese estado, no te das cuenta que la puerta se abre y por ella, entra una joven mujer ataviada con vestimenta de la santa iglesia.
— Hayate… — Dice tu nombre con su dulce voz y tú te congelas.
Lo último que querías es que la persona más importante de tu carrera –una de las pocas personas que creyó en ti antes de conocerte- y de tu vida, te viera en ese estado de debilidad. Tratas de limpiar tu rostro lo más rápido que puedes a la vez que te levantas del suelo apoyándote en el gran ventanal.
— Caballero Carim… — Te das vuelta para mirarle y saludar como es debido. Pero te detiene.
— En verdad lo siento. — Su mano la lleva hacia tu hombro para darte apoyo e inesperadamente te jala hacia ella para atraparte en un abrazo.
Eso te vuelve a romper.
Pero tratas de hacerlo en silencio. Aguantando tus lágrimas en silencio pero dejándolas salir. Mojando su hombro donde descansa tu rostro, mientras te da una suave caricia en tu espalda, para espabilarte.
— Perdóname… — Te vuelve a decir y tú no sabes porque te pide eso. — No sé cómo pudieron llegar a tomar esa decisión… No pude apelar en contra de ello… — Tus ojos se abren en sorpresa y entiendes de lo que ha estado hablando todo este tiempo.
Te separas para mirarla con atención. De sus ojos se refleja el fallo. También se siente culpable y a ti te llega una amargura. Tu mirada se frunce porque la analizas y observas que sabe más de lo que en realidad está pasando. Buscas tu voz para preguntar pero ella se adelanta para contestar tu duda.
— Su traslado no es para buscar una solución… Se la llevan para iniciar un proyecto con ella… — Desvía su mirada de ti. — Todo es una mentira… Y nosotros no podemos hacer nada… —
— Carim… ¿Cómo te has enterado? — Su último comentario te alerto.
— Verossa… Él nos dijo lo que están pensado hacer… O al menos lo intuye… Hayate estamos en las sombras… No nos quieren tener ahí porque saben que no lo aceptaríamos… — Cada vez más te vas alterando.
Que ella hable así sin explicar en concreto te pone de los nervios por lo que la tomas de los brazos para que te explique de una vez. Sin rodeos.
— ¡¿Qué quieres decir con eso?! — Le pides, no, le exiges. Es tu superior pero ya no puedes aguantar más.
— No sabemos qué es lo que planean pero creemos que quieren utilizar a Harlaown-san para terminar con un enfrentamiento bélico en el mundo no administrado #176 — La sueltas y no sabes que decirle. Ni siquiera puedes creer eso.
— No… — Comienzas a reír, crees eso un chiste. — No es cierto… Fate… Fate no está en condiciones para llevar a cabo una misión de esa magnitud. — Pasas tu mano por tu cabello. — Su poder es inestable… Ella… —
— Es por eso que la quieren… Se han dado cuenta que su poder está por demás de su límite anterior… No lo apostaría pero inclusive podría sobrepasar los poderes de Nanoha-san… O los propios tuyos… Lo notaron una vez el segundo informe sobre su progreso se les fue enviado… — Tratas de pensar en algo. Cualquier cosa. Comienzas a caer en desesperación.
— La Almirante, Lindy-san podría… — Piensas en ella como una posible solución.
— No sabe nada… Estamos tratando de que ella no se entere… Podría terminar bajo arraigo por actuar imprudentemente, inclusive podría perder su status. —
— Al diablo con eso… Quieren utilizar a Fate-chan como un arma humana. Por Dios, ¡es su madre! tiene que saberlo, y Chrono ¿Por qué no hace nada? ¿Por qué no se nada? — Gritas. No estas comprendiendo que eso lo están haciendo debajo de sus narices.
Una cachetada para tu actitud. Miras a la causante, impactada.
— Entiende que no nos quieren ver metidos en eso porque saben que lo impediremos… Chrono está haciendo todo lo posible, todo bajo cautela… Verossa lo está ayudando… Escúchame bien Hayate… Quiero que des la aprobación inmediata de su traslado. Si lo impides o buscas escusas para evitarlo, te destituyeran y no podrás ayudar en nada… —
— Me estas pidiendo que la entregue sin más… ¿En que nos beneficiaria eso? — La miras como si hubiera perdido la razón. No encuentras lógica a su pedido.
— Les darías razones para creer que no actuaras… Así no estaríamos en la mira y podríamos solucionarlo sin impedimentos… — Te da la razón verdadera para hacer, pese a eso no crees que sea lo mejor.
— Aunque así sea el caso, no podré hacerlo… Pese a que todo sea una trampa caeré en ella… — Para ti primero está tu familia y la rubia Enforcer la sientes como una hermana.
— ¿Por qué harías semejante estupidez? — No lo entiende o no quiere entender puesto si lo hace podría dejarte hacer lo que quisieras.
Hay muchas cosas en juego. Y aun tú no sabes cuánto.
— Porque aunque es por el bien de Fate-chan, la estaría traicionando a ella y a Nanoha-chan… — Una explicación que suena estúpida pero es que no pudiste buscar mejores palabras que esas.
— Prefieres perderlas o evitar un mal mayor… — Una encrucijada, te ha puesto entre la espada y la pared.
— Yo… — Desde que empezaste tu carrera, tu meta siempre ha sido la paz, evitar desastres o en el peor de los casos contrarrestarlos. Pero ahora no puedes decidir una cosa.
No quieres que ninguna de las dos opciones suceda…
Eres una comandante muy reconocida que ha dado todo por el bien o por lo que tú crees correcto, pero antes que nada eres una buena amiga porque tus amigas han estado ahí contigo desde el principio y eso lo tienes muy en alto y ahora con la duda no te queda más que elegir ¿de verdad actuarias tras su espaldas? O ¿dejarías que todo se fuera al infierno por ellas? Todo lo que han trabajado, sí, porque ellas te ayudaron a conseguirlo…
— Si es la única forma de salvarla… — Dan un paso dentro de tu oficina, de nueva cuenta han entrado sin ni siquiera te dieras cuenta y te recriminas por eso.
— No creo que vaya a ver otra oportunidad como esta… — su tenue voz se oye segura pero sigues siendo tú la que posee más experiencia en ese tipo de situaciones y aun así…
— pero y Nanoha-chan… — Una sonrisa triste hace aparición en el rostro de la más menor de la habitación.
— Yo me encargare de Nanoha-mama… — Con esas palabras ya lo tienes decidido, la duda no debe apoderarse de ti, tendrás que ser fuerte por todo lo que vendrá, por todos los que cuentan contigo y más por aquella pequeña. Sus palabras son tu motor y darás lo mejor para recuperar a tu amiga, no, tienes que hacer lo mejor por tu familia. — Comandante Yagami… Salvemos a mi madre… —
- "Estamos solos, vivimos solos y morimos solos. Solo a través del amor y la amistad podemos hacernos la ilusión, por un momento, de que no estamos solos."
— Orson Welles
.
.
- "Vive de forma que cuando tus hijos piensen en la justicia y la integridad, les recuerde a ti."
— H. Jackson Brown Jr.
N/A: Muy Bien, hasta aquí el tercer capítulo.
Como pueden notar, estamos entrando en un arco muy importante puesto será el que me permita darle fin a esta historia. Sinceramente lo del principio salió de la nada y para mi es algo significativo puesto está escrito por los sentimientos que cargaba en ese momento. Bueno, bueno, antes de ponerme cursi o algo por el estilo quisiera aclarar desde ahora que lo narrado por "shiruetto" es algo así como su vida pasando frente a sus ojos, en otras palabras la explicación del porqué hizo lo hizo, además, si se pudieron dar cuenta, las palabras en cursiva y en negritas -que como eh dicho antes son los pensamientos del personaje- están expresadas de diferentes manera y esto es porque lo que está en negritas es como la parte racional y coherente de nuestro villano, mientras que las partes en cursiva eran sus del momento, su verdadero yo. También si lo notaron, esta vez fueron dos frases al final del capítulo, el primero es para la primera parte narrada por "shiruetto" y la segunda, obviamente, esta dirigida para Hayate, Vivio y compañía, puesto son frases que se apegan de alguna forma a lo que quiero dar a entender en este capítulo.
En fin espero que no esté muy confuso este capítulo. De ante mano le doy las gracias a quien lea y siga esta historia, y les agradezco que me ammm motivaran para continuarlo por lo que espero no decepcionarlos. También quisiera pedir disculpas por la tardanza, ¿pretextos o motivos de ello? Tengo pero aun así no puedo justificarme.
Antes de despedirme, hago mención de que ando en busca de alguien que quiera convertirse en mi Beta y me ayude a desarrollar y corregir mis historias, resumido: que me haga trabajar en ellas jeje, si alguien se interesa pueden mandar un mp para que me lo haga saber.
Me abarque mucho ya... Hasta la próxima!
Saludos de Nat-kun Kôri
