Capitulo 2: La Muñeca de Porcelana.

-¿Qué es lo que le ocurre a Kurasaki-kun?- la suave voz de Orihime despertó por completo a Tatsuki, que intentaba abrir los ojos al tiempo que desayunaba en las cocinas.

Orihime era una de las criadas de la mansión desde casi toda su vida. Su madre había sido la antigua ama de llaves de la mansión y su padre uno de los hombres de confianza del viejo jefe, por lo que había pasado en la mansión toda su vida y al crecer se convertido simplemente en una de las criadas de la familia Kurosaki. Llevaba tanto tiempo allí que siempre se había tomado la libertad de llamar a Ichigo, Kurosaki-kun.

-¿Qué le ocurre ahora a ese idiota?- bostezó Tatsuki que al contrario de la totalidad de la mansión nunca había tenido ninguna clase de formalidad con Ichigo, ella también llevaba en aquel mundo desde pequeña.

-No ha dormido nada en toda la noche- explicó la joven con tono preocupado- Se ha a paso la noche encerrado en su despacho con Urahara-san y Rangiku-san rebuscando entre los papeles del viejo amo...

Tatsuki parpadeo confundida, aquello era nuevo, es decir, las únicas noches que Ichigo solía pasar en vela era en las que una de sus mujeres salía de su habitación por la mañana con un sonrisa de oreja a oreja. Normalmente esas mañanas ponían a Orihime de su peor estado de animo. Solo a ella podía ocurrírsele enamorarse de un hombre como Ichigo, que además la veía como a otra de sus hermanas pequeñas.

- ¡Buenos días!- saludo la alegre voz de Matsumoto irrumpiendo de forma más que oportuna en la cocina- ¿Qué hay de desayunar? Espero que haya mucho café, no he dormido nada en toda la noche ...

Orihime y Tatsuki se miraron sonrientes sabían cual era la manera perfecta de sacarle información.

- ¿Qué ha pasado otra noche loca con Gin?- preguntó Tatsuki de forma desvergonzada.

Matsumoto enrojeció fuertemente ante aquella insinuación pero Orihime dudo si fue por la rabia o por la vergüenza.

- ¡ Por supuesto que no!- se defendió furiosa cruzando sus brazos por debajo de sus enormes pechos- ¡Ese individuo y yo hemos terminado definitivamente!- resoplo indignada, las chicas dudaron de que fuera tan definitivamente- Lo que ocurre es que Kurosaki-san me ha tenido toda la noche buscando no sé que papeleo de los negocios de su padre, algo relacionado con un negocio con los Kuchiki. Un acuerdo o algo así, no se, me han tenido buscando y ordenando papeles, creo que al final Urahara -san lo ha encontrado tras lo que Kurosaki-san ha terminado dándole un puñetazo... ¡No he conseguido enterarme de nada!

Matsumoto era la secretaria de Ichigo, pera las chicas todavía no tenían muy claro porque no la había despedido o degradado de una vez. Matsumoto era irreverente, vaga y chismosa. Pero sin duda que fuera la única que conocía los archivos de la mansión , había heredado aquel trabajo de su padre tenia algo que ver con que siguiera viva. Sin olvidar lo más importante, sabía callarse los asuntos del jefe.

La conversación que acababa de sostener solo quería decir una cosa, sabia perfectamente de que iba el asunto, pero no podía decir mucho más de que tenia que ver con los Kuchiki. Orihime podía haberla creído, pero Tatsuki no. Supo de inmediato que algo estaba ocurriendo, por lo que después de poner la primera excusa que se le ocurrió salió a buscar a Ichigo.

Lo encontró completamente dormido sobre su cama sin haberse molestado a desvestirse. ¿Cómo haría para conservar aquel ceño incluso dormido?

Bueno, ya se enteraría más tarde ... O podía ir a preguntarle a Urahara .

Encontró a Urahara completamente despierto en el despacho de Ichigo, estaba sellando una carta de sobre rojo y frente a él estaba un hombre vestido de negro. Un mensajero de las sombras ...

- Buenos días- saludo alegremente Tatsuki ignorando al ninja frente a Urahara y con él el sobre obviamente destinado al Concilio.

- ¡Ah! Hola Tatsuki-chan – saludo alegremente Urahara sin molestarse en ocultar lo que hacía.

Paso el sobre tranquilamente al hombre y este asintiendo suavemente desapareció rápidamente de la habitación. Solo se usaba un mensajero de las sombras para mandar un mensaje al Concilio sin que los demás clanes se enterasen. Una vez este salió por la ventana Tatsuki se volvió hacía Urahara con una ceja alzada.

- ¿Debería de preocuparme lo que acabas de hacer?- pregunto muy conciente de que según la excusa que le diese iba interceptar esa carta e informar a Ichigo de ello.

- Si fuera algo como una traición, no lo hubiera hecho mandar en el despacho de Ichigo a primera hora de la mañana .

- Por eso mismo te estoy dando la oportunidad de explicarte.

Urahara sonrió alegremente .

- Verás querida, supongo que te has enterado del futuro matrimonio de Kuchiki Rukia, puesto que Ichigo se entero por ti. Bueno yo a cavo de ingeniar melas para cambiar al novio ...

La ceja alzada de Tatsuki debió de darle a entender a Urahara que no sabía de que le estaba hablando pues continuo hablando.

- Hemos encontrado algo que obligara a Byakuya a posponer la boda, pero no servirá si el Concilio no se pronuncia antes de la reunión por mucho que Ichigo se haya empeñado en que no es necesario ... Así pues me he visto obligado a involucrar al Concilio en todo esto, con un poco de suerte, conseguiremos detener la boda de Rukia y buscarle una esposa a Ichigo ...

Tatsuki parpadeo incrédula. Le creía, daba por hecho que aquello era verdad, pero no tenía porque preocuparse por Urahara, Ichigo lo mataría por ella.

- Y todo ello se debe a ...

- Hisana e Isshin firmaron un contrato prematrimonial entre Ichigo y Rukia. Contrato que Byakuya anuló poniendo de excusa la inestabilidad mental de su esposa cuando firmo aquello, ya sabes la mujer se estaba muriendo...

Tatsuki soltó una carcajada completamente incrédula.

- ¿Cómo se me pudo escapar eso? ¡Me pase un mes espiando los compromisos de Kuchiki Rukia!- exclamo ente molesta e incrédula.

Urahara se encogió de hombros.

- No creo que Byakuya guarde ninguna copia de aquel documento y no creo que buscaras entre la documentación de Isshin ...

- ¡Pero es un fallo imperdonable de mi parte! - parecía tan derrotada y humillada que Uharara la creyó en la condición perfecta para hacerse el harakiri- ¡Con lo que podría haberme reído de Ichigo!

Harakiri, si , seguro ...

- Bueno , se la manera perfecta para compensar tu error – sonrió Urahara burlón - ¿Sigues teniendo acceso a la mansión Kuchiki?

- No se como, pero si. ¿Por qué?

- Ichigo quiere ir allí esta tarde. Va informar o recordar a Byakuya sobre el acuerdo .

- Creía que ya no era vigente – se extraño la mujer .

- Bueno, digamos que he encontrado un documento que lo reafirma ...

Tatsuki no sabia si ponerse a reír a carcajada limpia seria muy conveniente, pero se moría de ganas de reírse en la cara de Ichigo . ¡Estaba comprometido con Kuchiki Rukia! La mujer a la que odiaba desde niño, la misma mujer que solía deshacerse de forma más que eficaz de sus pretendientes. ¡Oh, dios! ¡Aquello era tan divertido! Pero había un pequeño detalle sin solucionar.

- Ichigo es un idiota. Todos lo sabemos- comento de forma inconsciente- Pero no tiene demasiada confianza en Byakuya, por mucha tregua que haya es su enemigo ... Y va a decirle que no puede realizar el acuerdo de su vida...

Urahara asintió divertido.

- Ahí entras tu, querida. Quiero que seas una especie de guardaespaldas de Ichigo y mío esta tarde. Si algo va mal estarás para ayudarnos. ¿Podrás arreglártelas para estar cerca del despacho esta tarde?

Tatsuki repaso rápidamente sus opciones. Conocía bastante bien la mansión Kuchiki, los despachos estaban en la ultima planta y los criados no tenían acceso a ella, las entradas al despacho del jefe del Clan estaban escrupulosamente guardadas, tan solo los criados a los que autorizara el propio Byakuya podían acercarse a la habitación. En resumen, resultaría un poco difícil pero tal vez pudiera hacer algo al respecto, aunque seguía pensando que era un suicidio. Pero , ¿perderse a Ichigo reclamando a Rukia como su mujer? ¡Ni loca!

Renji se estaba poniendo de los nervios. Sus hombres le habían informado de que un miembro del clan de las sombras había salido aquella mañana de la mansión Kurosaki, pero que no habían podido de ninguna manera interceptar el mensaje .

La cosa no pintaba nada bien. Que Kurosaki quisiera ver a Byakuya en persona era una cosa , que podía llegar incluso a explicarse por el simple hecho de que era un loco idiota. Otra era que después de anunciar que iba a ir a verlo mandara un mensaje al Concilio. O se estaba asegurando de que Byakuya no lo matara o acababa de involucrar al Concilio en algo muy importante. No se utilizaba a un miembro del clan de las Sombras para algo tan banal como anunciar una visita de cortesía a otro persona.

Lo único concebible en aquella situación, es que o bien Ichigo se estaba ocupando de no salir perjudicado en la guerra o había encontrado algo para evitar la fusión de los clanes ...

Fuera lo que fuese supo que no iba a gustarle nada. Y que menos iba gustarle a Byakuya lo que tenia que contarle al respecto .

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando al puerta del cuarto de estar donde se encontraba se abrió y por ella apareció la cara de una de las criadas de la mansión. No sabia porque pero aquella mujer siempre le había llamado la atención. No tenia muy claro si era por la forma en la que lo miraba o si era por el hecho de que llevase una pistola oculta en el muslo.

- Buenos días Abarai-san- sonrió la recién llegada.

Tenia el pelo corto, negro y rebelde, siempre había querido pasar la mano por el para alborotarlo aún más pero aquel día se lo había recogido en una pequeña coleta. Llevaba en las manos un plumero, obviamente estaba limpiando el polvo. Suponiendo que pensaba quedarse en la habitación Renji se apresuro a recoger los papeles extendidos sobre la mesa del cuarto de estar para evitar que ella los viese, pero no se movió de su sitio. Le gustaba mirarla, cuando lo hacía normalmente lograba sacarse de la cabeza la imagen de Rukia casándose con otro.

-Hacía días que no te veía por aquí, Makoto- sonrió suavemente.

Makoto sonrió divertida al tiempo que le daba la espalda para limpiar el polvo del armario grande.

- Bueno, mis vacaciones ya han terminado, por lo que he vuelto esta mañana ...- explico sin más.

Al ponerse de puntillas para llegar a lo alto de la estantería Renji noto que por el vuelo de la falda aquel día llevaba su pequeña pistola en el muslo izquierdo, pero que llevaba un cuchillo en el derecho. No es que le molestase que fuera armada teniendo en cuenta donde trabajaba, pero le preocupaba que tuviera tanto miedo para ir armada pero que siguiera viniendo día tras día. Resumiendo, sabia que era la espía de otro clan, pero resultaba divertido verla moverse como si nada por la casa sin que nadie más que él hubiera notado que iba armada. Ni él tenia muy claro porque no la había delatado el primer día que ella cayo sobre él y él palpo sin querer su pistola. Ahora que lo pensaba fue el día en que pidió sus vacaciones. ¿Sabía que él sospechaba de ella?

¡Ah! Ya lo recordaba no la había delatado porque dio por sentado que no iba a volver, pero allí estaba de nuevo. ¿Qué debería hacer?

- ¿Le preocupa algo Abarai-san? Esta muy callado esta mañana ... - sonrió ella como si nada volviéndose hacía él.

¡Oh, si! Sabia que él sospechaba de ella. Lo decía todo por su forma de mirarlo , aquello empezaba a ser divertido.

- ¿Es por el futuro matrimonio de Kuchiki-san?- pregunto ella de forma descarada.

Renji la miro molesto, no por lo que había dicho, sino porque lo había dicho. ¿Estaba confesando acaso que era una espía?

- La ama de llaves me lo ha contado todo esta mañana. Al parecer la señorita se puso a gritarlo ayer por la tarde a los cuatro vientos por toda la casa- explico sonriendo de forma burlona – Además de que acabo de abrir la puerta al modista para su traje de novia ...

Una excusa creíble, considero Renji.

- ¿Por qué habría de preocuparme eso? - pregunto suspicaz, ¿a donde pretendía llegar?

- Bueno, creía que estaba enamorado de ella ...

Makoto sonrió suavemente al tiempo que se apoyaba en el respaldo del sofá frente a él. Renji se había quedado sin palabras , ¿cómo podía saber eso una criada?

¡Ah, si! No era un simple criada.

- No estoy enamorado de ella- mintió de forma más que obvia, aunque para él sonó convincente.

- Ya y yo he pasado toda mi vida trabajando de criada- se burló ella.

Renji dio por sentado que ella sabía que lo sabia y sin embargo seguía allí frente a él como si no pasase nada.

- ¿Qué es lo que quieres?- pregunto bruscamente.

Makoto sonrió burlona.

- ¿Acaso no harías cualquier cosa por evitar que la señorita se casara con ese tío?

Renji quiso contestar, golpearla , hacerla callar, de verdad que quiso. Pero lo único que pudo fue asentir lentamente.

Makoto borro su hipócrita sonrisa y lo miro con algo similar a la pena y la rabia, ¿a que venia esa mirada? Sin embargo la conversación no dio para mucho más pues la puerta se acababa de abrir y por ella había entrado la serena y hermosa figura de una joven mujer, vestida con un kimono de color naranja con estampados en blancos.

Kuchiki Yusako.

Como siempre que entraba en una habitación , la atmósfera pareció enfriarse y ella se convirtió en el centro de atención.

- Renji-kun -llamo amablemente ignorando a Makoto por considerarla una mera criada, para ella la servidumbre no eran mucho más que muebles- ¿Has visto a Rukia? Han venido a aprobarle su traje de novia, otra vez- añadió con amargura- Pero no la encuentro por ningún lado.

Renji se quedo en blanco. No lo había hecho, ¿verdad? ¿No se habría escapado como dijo ayer, ¿o si? ¡Maldita mujer loca, cuando la encontrase iba golpearla!

-No – contesto seriamente fingiendo que no pasaba nada- Habrá salido para evitar probarse el vestido, ya sabes como es.

- Irrespetuosa y consentida, si- simplifico Yusako como si nada, sin duda por muy esposa florero que fuera aquello no le impedía odiar a la hermana de la primera esposa de su marido, sino que se lo permitía.

Teniendo en cuenta que Renji opinaba lo mismo no es que se enfadara por ello, Makoto noto que ni siquiera lo considero un insulto, lo cual le hizo bastante gracia.

Yusako se fue sin más llevándose con ella su atmósfera de plena frialdad.

- Si alguien insultase de esa manera la persona que amo, me molestaría- comento Makoto como si aquel fuera el comentario más oportuno en aquel momento.

Renji la fulmino molesto con la mirada.

- ¿Ya tienes lo que quieres? Rukia no acepta su matrimonio, yo tampoco lo hago, ¿por qué no vas rápidamente a contárselo a tu jefe y desapareces de aquí antes de que te mate?

- No creo que a mi jefe le interese mucho los sentimientos de la señorita y mucho menos los tuyos ...- comento descarada – Y en cuanto a que me mates o me delates... ¿por qué ibas hacerlo? Te divierto demasiado ...

De nuevo quiso golpearla, pero de nuevo fue incapaz. ¿Qué le pasaba con esa maldita espía?

- Vete o de lo contrario te delatare...

- ¿Ves?, has aceptado que no me mataras... En el fondo te gusto – se burlo ella, ¿es que no sabía que estaba jugando con fuego?- No te preocupes, me iré esta misma noche y no volveré a no ser que me inviten claro ... Pero he venido a proponerte un trato que estoy convencida te interesara bastante.

Makoto había señalado descaradamente a los papeles todavía sobre la mesa que Renji había recogido al verla entrar.

- ¿Ha cambio de que?

- Quiero estar allí esta tarde .

- ¿Estas loca, Makoto? Quieres que mi jefe te mate. No me importa que espíes a otros clanes pero al mío...

- Se perfectamente de que se va ha hablar allí esta tarde – lo interrumpió bruscamente – Te estoy ofreciendo decírtelo de ante mano a cambio de estar junto a la puerta o ser la que sirva el te.

Cuando Renji no contesto la mujer sonrió burlona.

- Piénsalo. Estaré en la cocina- y dando media vuelta se encamino hacía al puerta, pero se volvió antes de salir- Por cierto, no es Makoto, es Tatsuki.

Los Arrancar no eran el clan más famoso o el más poderoso de Japón, pero si era el más peligroso de los clanes menores. Su brutalidad era muy conocida por lo demás clanes, igual que no estaban sometidos a ninguno de los clanes mayores.

Eran casi el quinto de aquellos clanes mayores. Pero no eran traficantes y por ende no eran muy conocidos por la policía. Eran asesinos y sus crímenes solían pasar por accidentes o tener una cabeza de turco para ellos. Por eso la policía nunca había llegado a sospechar de su existencia. Solo los otros clanes conocían de su existencia. Eran ellos lo que contactaban con sus clientes, los que los elegían y no al revés. Eran muy pocas las personas que sabían donde localizarlos y Kuchiki Rukia era una de ellas.

Había conocido a su líder una de aquellas veces que había escapado de su casa para refugiarse en la calle. Él la había reconocido y tomado a su cuidado una temporada antes de devolverla a su casa. Lo que había ocurrido aquellos día era algo que la mujer no había contado ni a Renji que siempre había sido su mejor amigo y su confesor.

Pasara lo que pasase durante aquel tiempo , no fue la primera vez que había acudido a ellos. Su líder Aizen Sousuke era el hombre que le había enseñado a matar .

Su relación siempre había estado entre el odio extremo y el cariño que se le puede tener a un maestro. Rukia lo odiaba de la misma manera que lo admiraba. Aquel hombre había sido más un padre para ella que lo que hubiera sido alguna vez Byakuya y sin embargo deseaba atravesarle el corazón con la espada que él mismo le había enseñado a utilizar cuando solo era un niña. Sin duda una relación complicada.

Pero de la misma manera que Rukia había acudido a ellos cuando necesitaba ayuda ellos habían acudido a ella.

Rukia había heredado de su hermana algo a lo que Byakuya no había tenido nunca acceso. Su Red de espionaje. Ella era la espía del clan por decirlo de alguna manera, incluso cuando había tenido 10 años Byakuya había tenido que acudir a ella cuando había necesitado ayuda . Aizen había hecho algo parecido. La utilizo como su pequeña fuente de información. Y ella lo uso para su protección.

Sin embargo siempre que acudía a él acababa haciendo algo que no le gustaba, por lo que siempre se juraba a si misma no volver a verlo . Pero no había quedado más remedio.

Era volver a verlo o acatar la voluntad de su hermano y su orgullo no le había dejado mucha opción.

No era excesivamente complicado llegar a ellos. Solo había tenido que abandonar su mansión en mitad de la noche eludiendo las alarmas de seguridad y escapar hasta la otra punta de la ciudad sin ser vista y llamar a la puerta adecuada. Había hecho aquello tantas veces que sabía perfectamente como borrar sus pistas hasta allí y conocía de sobra la puerta a la que debía de llamar.

La Muñeca de Porcelana, era uno de los locales más famosos de la ciudad, todo el mundo había oído hablar de él y por ende todo el mundo sabía a que se dedicaba incluidos los altos precios que sus chicas ostentaban. Era el paraíso de cualquier hombre con dinero, había chicas de todas las maneras y dispuestas a hacer cualquier cosa. Las había morenas, rubias, castañas o pelirrojas, bajas o altas, gordas o delgadas. Todo tipo de mujer se paseaba por aquel lugar vestida con kimono tradicional con el obi atado hacía delante y el kimono a medio caer , lo suficientemente abierto para llegar a la curva de los senos dejando claramente visible el cuello. Era un club de alterne disfrazado de casa de te.

Su dueña era un anciana a la que todo el mundo llamaba Oka-san, nadie sabía su verdadero nombre ni de donde había salido, pero era una de las mujeres más famosas de aquel ambiente, todas las mujeres que se dedicaban a la prostitucion querían trabajar para ella. Pero lo más impresionante de aquella mujer era que había conseguido mantener su negocio al margen de los clanes , pese a que todo líder de clan había entrado en aquel local en más de una ocasión.

Por ello tal vez podía resultar llamativo que alguien como Rukia, criada supuestamente entre algodones, llamase a la puerta principal de un local como aquel . Sin duda seria algo como un escándalo si el resto de mujeres de los líderes de clanes se enterasen de aquello. Pero ese circulo de cotorras no cruzaba para nada por la cabeza de Rukia cuando llamo a aquella puerta.

La recibió una mujer morena vestida con un kimono rosa que arrastraba a su paso. La mujer miro sorprendida a Rukia parada frente a la puerta a las 10 de la mañana sin duda debió de creer que se había perdido.

- ¿Puedo ayudarla en algo?- pregunto amablemente aquella mujer acomodándose mejor el kimono para tapar el escote.

Rukia noto que aquella mujer quería dar una buena impresión a la que sin duda consideraba una niña perdida. ¡Odiaba no aparentar siquiera los 18 años!

- Eres nueva, ¿verdad?- pregunto Rukia como toda respuesta.

Conocía a todas las chicas de aquel local y daba por supuesto que ellas la conocían a ella y aquella mujer morena de pecho más bien exuberante, era nueva.

La mujer asintió suavemente algo sorprendida por la pregunta.

- ¿Puedes avisar a Oka-san que he venido a hablar con ella?- pregunto al tiempo que entraba por la puerta al conocido recibidor cuyo aspecto seguía aquella idea de casa de te, con una decoración absolutamente tradicional.

- ¡Perdona pero no puedes entrar!- se escandalizo la mujer.

Rukia ya estaba adentro intentando recordar cual de las tres puertas corredizas frente a ellas había que abrir para entrar al gran salón. Lo que más le gustaba de aquel lugar es que estaba abierto 24 horas.

- ¿Cuantos años tienes niña?- se molesto aquella mujer irritando los nervios de Rukia.

La heredera de los Kuchiki se volvió hacía la mujer claramente ofendida.

- Veintidós – contesto secamente- Y ahora mueve el cuelo y dile a Oka-san que Kuchiki Rukia quiera hablar con ella.

Tal vez por su tono de voz autoritario o porque había reconocido su nombre la mujer asintió con cara asustada y desapareció por la puerta de la izquierda.

Rukia sonrió al tiempo que miraba su reloj de pulsera, las 10 de la mañana, a esa hora su familia ya habría notado su desaparición. Teniendo en cuenta que le había costado toda la noche llegar hasta allí borrando huellas al paso, calculó que a su hermano le costaría unas 10 horas en llegar hasta allí, por lo que calculando que solo empezarían a sospechar que se había vuelto a fugar cuando no apareciese a comer, supuso que Byakuya llegaría a La Muñeca de Porcelana en su busca entre las 10 y las 12 de la noche. Por suerte esperaba haber desaparecido de allí completamente para cuando Byakuya llegase, aquel era simplemente el lugar donde su pista desaparecería completamente.

No es que le gustase mezclar a Oka-san en todo aquello pero es que o le quedaba otro remedio, solo conocía una manera de llegar a los Arrancar y la puerta siempre había estado en aquel local, solo podía esperar que siguiera estándolo.

La mujer del kimono rosa y el pelo suelto volvió a lo 10 minutos de irse, dedico una profunda y marcada reverencia a Rukia y en esa posición le comunico que Oka-san la recibiría en su apartamento de inmediato.

Siguió a la mujer a través de todo el recinto, atravesaron la puerta de la izquierda que se refería a un largo pasillo a través del cual había otra serie de tatamis , Rukia recordó que el gran salón estaría en la puerta de la derecha. El pasillo acababa e un ascensor de apariencia moderna pero sin botón de llamada, en su lugar estaba lo que parecía el dispositivo de una caja fuerte.

- Oka-san ha dicho que si eres quien dices ser podrás activar el ascensor- murmuró su guía suavemente.

Rukia sonrió divertida. Luego saco una pequeña tarjeta de identificación de color morado de uno de los bolsillos de sus vaqueros y la introdujo en la rendija del ascensor, cuando la pantalla acepto la tarjeta Rukia marco un código de números en la misma pantalla. El ascensor se abrió , pero no le devolvió la tarjeta. Solo podía utilizarse una vez.

- Yo la dejo aquí- susurro la mujer deshaciéndose de nuevo en reverencias antes de que Rukia entrara en el ascensor.

Siempre le había fascinado la obsesión de Oka-san por la seguridad, solo ella tendría aquella clase ascensor y el hecho de que tuviera una tarjeta para abrirlo decía mucho acerca de la confianza que aquella mujer había colocado sobre Rukia desde que era solo la niña que llegaba a aquel lugar tras las faldas de Hisana y cogida de la mano de Yoruichi. De niña había asistido a posiblemente la reunión de las tres mujeres más poderosas de Japón. Yoruichi y Hisana podían ser las líderes de dos de los clanes Mayores, pero Okka-san conocía a todo el mundo y todo el mundo la escuchaba y más de una ocasión seguían sus consejos, su influencia era enorme.

La puerta del ascensor se abrió en la ultima planta del edificio, daba directamente a un largo pasillo con moqueta blanca al final del cual se observaba una enorme sala de estar de muebles negros en contraste con la blanca moqueta . Pero lo más destacable eran las enormes cristaleras del salón frente al ascensor. Rukia adoraba a aquel apartamento.

Sentada en el sofá frete al ascensor Rukia descubrió la figura de una mujer aparentemente jovén, de unos 40 años castaña de pelo ondulado que caía completamente suelto sobre su bata de color naranja.

- Buenos días Oka-san – saludó Rukia alegremente caminando hacía aquella mujer .

Obviamente Oka-san no era para nada la anciana que todo el mundo creía cuando la veía recibirlos vestida de anciana, con kimono cerrado, peluca blanca y maquillaje. Una autentica maestra del disfraz. Podías encontrártela en cualquier esquina con un disfraz completamente diferente y no reconocerla, era incluso capaz de moldear el tono y el timbre de su voz. Muchas veces había demostrado poder disfrazarse a la perfección de una persona real. Sin duda eran muy pocos los que habían visto su verdadero rostro.

-Te esperaba ayer, querida- sonrió Oka-san levantándose para recibirla, le señalo la mesa del salón donde en la mesa de cristal, estaba preparada un desayuno para dos persona.

- No pensaba fugarme hasta que me entere de la tregua- se quejo Rukia feliz de ver café, llevaba toda la noche dando vueltas por Tokio- ¿Cómo sabías que vendría?

- Bueno tenía muy claro que no estarías por la labor de casarte y la ultima vez que lo comprobé yo era la única que podía establecer un contacto con la única persona que podía sacarte del mapa por algo así como un mes.

Rukia sonrió al tiempo que se llevaba la taza de café a la boca. Le fascinaba aquella mujer, sobretodo su capacidad para enterarse de todo lo que ocurría en los clanes sin pertenecer a ellos.

- ¿Quién se ha ido esta vez de la lengua?- pregunto divertida más que molesta.

- Ni idea, no se como se llama- se despreocupo Oka-san- Pero se cual de mis chicas se lo sonsaco.

Rukia entornó los ojos.

Oka-san frunció el ceño suavemente. Era increíble que incluso a su edad y sin duda era más mayor que su hermana de seguir viva todavía no hubiera una sola arruga en su cara. Nunca había llegado a decidir si aquel era su verdadero rostro o una de sus mascaras, sin embargo quería creer que era la verdadera.

- ¿A que hora piensas que aparecerá Bya-kun gritándome?

- De 10 a 12 de la noche ...

Oka-san asintió suavemente.

- Tendrás tiempo de sobra. Ahora mi querida niña, cuéntame , ¿qué ha sido de tu vida desde la ultima vez que viniste a verme?

- ¿Desde el mes pasado?- se burlo Rukia divertida- Mi hermano me ha comprometido , otra vez. ¿Y tu que tal? ¿Te has buscado un amante de una vez?

Oka-san alzo la ceja divertida.

- Perdona pero aquí la que debería de buscarse un amante eres tu , eso si que pondría a tu hermano de los nervios. ¿Te imaginas si te quedases embarazada?

- En ese caso no tendría que desaparecer un mes sino nueve y teniendo en cuenta que acabaría más o menos en Holanda , no gracias ...

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Había movido todas sus influencias, que no eran pocas, había tirado de todos los hilos de los que disponía, ¡ y no había conseguido nada!

Renji empezaba a desesperarse, por supuesto que tenia formar de conseguir información, ¡podía saberlo todo de cualquiera de los demás clanes, con solo hacer una pregunta. ¡Por el amor de dios era el segundo al mando del Clan Sakura! Se suponía que debía saberlo todo, que podía informar a su jefe de cualquier cosa, pero aquel día no podía contestar a dos simples preguntas, que podían llegara costar la vida.

No sabía que es lo que Kurosaki quería tratar con Kuchiki y no tenia ni puñetera idea de donde demonios de había metido Rukia.

Saber lo que Kurosaki quería podría haber sido posible de contar con la red de espionaje de Rukia. Pero aquello podría haber ocurrido si supiese donde demonios de había metido la psicópata esa.

En resumen estaba desesperado, y si quería conservar unos días más la vida, ya podía fingir que no creía que Rukia se hubiese vuelto a escapar y descubrir lo que Kurosaki quería de una maldita vez.

Por supuesto sabía que podía hacer las dos cosas, pero meter a un espía conscientemente al despacho de Byakuya no le daba precisamente más confianza que presentarse con las manos vacías ante este.

Esa mujer, esa maldita espía disfrazada de criada, ¿qué demonios le pasaba con ella? Lo normal en él hubiera sido ponerle fin el mismo día en que la descubrió, pero ella había desaparecido ese mismo día y lo peor de todo es había vuelto y él no sabía que hacer con ella.

Le ofrecía la información que quería a cambio de estar presente durante la reunión. No le gustaba, no le gustaba nada. No se fiaba de ella y sin embargo era vagamente consciente de que todavía seguía viva y en la mansión porque la consideraba su ultima opción. Acabar con la vida de una mujer de su tamaño no seria tan difícil. Pero el detalle más importante es que aquella mañana ella había sonreído asegurando que sabía lo que ocurría. ¿Cómo podía saberlo cuando él no había conseguido nada de nada? Tenía que hablar con ella.

La encontró tal y como ella le dijo en las cocinas, a aquella hora de la mañana las cocinas en pleno trabajo. Era la hora de comida y la cocinera dictaba ordenes a las criadas acerca de repartir la comida a los señores. Makoto permanencia sin embargo mirando soñolienta por una de las ventanas de la cocina mientras que todo el mundo parecía activo.

-¡Oh! Abaria-kun- saludo la cocinera con una sonrisa picara al verlo - ¿Esta Rukia-chan para comer?

Renji se encogió de hombros intentando evitar a aquella mujer, obviamente los criados ya habían notado la desaparición de esta y él no les iba dar motivos para correr ha avisar a Byakuya. Así que evitando la se encamino hacía la criada morena que había sonreído irónica cuando lo había visto llegar a la cocina.

-Tenemos que hablar- le informo bruscamente haciéndole un gesto para que la siguiese.

Lo lógico hubiera sido permanecer en la bulliciosa cocina donde Renji no podría tocarle un pelo sin que al menos diez criados los vieran y no todos sabían a que se dedicaban exactamente los Kuchiki. Sin embargo ella lo siguió, al parecer se creía inmune o tal vez estuviera loca.

La llevo hasta una de las salas de estar vacías de la segunda planta. Siempre le había gustado aquella habitación blanca, el cuarto de estar favorito de Rukia con olor a incienso de jazmín. Una vez allí se giro hacía ella con expresión seria.

-¿Para quien trabajas?- pregunto bruscamente.

-Kurosaki Ichigo- contesto ella secamente sentándose descaradamente en uno de los sofás blancos de la habitación.

Renji tardo unos segundos en reaccionar.

-¿Qué?

-No es tan complicado de entender, mi clan es el Shinigami, mi jefe esta loco y se fía de la tregua, cuándo es obvio que tu jefe no le va hacer ninguna gracia lo que tiene que decirle. Así que no podía dejarlo solo en la jaula de los leones... Le debo lealtad o algo así.

Renji la miro fijamente apunto de un ataque o de disiparle un tiro no lo tenia muy claro, aunque pensó molesto que Rukia se enfadaría con el si ensuciaba su habitación favorita de sangre. ¿Por qué la había llevado hasta allí?

-Sabes que no te creo, ¿verdad?- fue lo único que pudo decir el pelirrojo.

Makoto se encogió de hombros divertida.

-Piensalo, el clan Quincy no necesita un espía en tu mansión, sois aliados. Y aunque perteneciera al Clan Kidoh no tendría sentido puesto que Shinouin-san, sabe perfectamente el tema de la reunión. Si lo piensas unos segundos mi explicación es la única que tiene sentido- se defendio ella como quien explica el tiempo que hará por la tarde.

Renji medito unos segundos sus palabras.

-Que sea la más sencillo no lo hace la verdad- gruño él.

La mujer volvió encogerse de hombros intentado calmar su mal genio, odiaba dar tantas vueltas a las cosas, su estilo era decir algo y punto no justificarse de mil y una maneras, pero tenia que reconocerse a si misma que maniobrar con aquel pelirrojo era mucho más divertido que hacerlo con su jefe. Sin olvidar que estaba justificando su propia vida.

-Hagamos algo- resolvió ella finalmente poniéndose en pie- Dejame estar cerca de la habitación esta tarde, no tengo porque estar allí específicamente, solo lo suficientemente cerca para asegurarme de que no vais a poner una trampa a Ichigo. Y si cuando tu jefe lo deje salir "con vida" no me reconoce puedes hacer lo que quieras conmigo.

Renji comprobo sus opciones, antes de recordar porque había ido a verla .

-¿Como puedo estar seguro de que me dirás la verdad?

-Porque me iré con mi jefe cuando todo termine y si no lo hago no tendrá la más mínima importancia porque podrás matarme por espía y por traidora.

Nuca había visto una sonrisa como aquella, tan sincera y al mismo tiempo tan irritante y misteriosa. No podía evitarlo aquella mujer le podía.

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Miro el reloj con impaciencia, las tres de la tarde, debía darse prisa en prepararlo todo. Un crimen pasional siempre requería un poco más de elaboración, por suerte para él la mitad del trabajo ya estaba echo. Después de todo si debía matarlo era precisamente por esa infidelidad. ¡Había sido tan sencillo convencer a la mujer de que algo así requería medidas drásticas!

Las mujeres ricas solían ser increiblemente volubles y caprichosas y en cuanto aquella descubrió que su marido la engañaba con un hombre había prendido la mecha que no solo e ofrecía a él algo de diversión sino unos beneficios para nada cuestionables. Aquella mujer estaba dispuesta a vender su alma al diablo por venganza y la verdad es que cuando había aceptado su ayuda prácticamente lo había hecho.

Era muy sencillo, el lo provocaba todo para que los dos amantes se encontraran a solas esa tarde , pero ninguno esperaría ser encontrado por un muy borracho marido de uno de ellos. Con una dosis de su droga favorita este estaría tan fuera si que no dudaría en utilizar la pistola que había caído por "casualidad" en sus manos. Y si el plan no funcionaba una acertada caída por las escaleras después de descoyuntar le el cuello solucionaría el problema.

Secretamente esperaba que el marido engañado no pudiera apretar el gatillo, le gustaba rematar a él mismo sus asesinatos ser él quien disparara la pistola o en este caso romper el cuello de su víctima con sus propias manos. Si, le gustaba matar. Arrancar la vida de un ser humano era un placer que solo podía comparar con el sexo.

¡Oh, si!El sexo! Debía darse prisa en drogar al marido celoso y en asegurarse de que los encontrara, aquella noche quería acudir de nuevo a La Muñeca de Porcelana, sus chicas eran caras, pero ninguna se atrevía nunca a decirle que no.

Si, iría a la Muñeca de Porcelana.

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No puede decirse que Byakuya se tomara bien la noticia que Renji a acababa de darle, pero tampoco podría decirse que se la hubiera tomado bien. De echo después de diez minutos de informarle de lo sacado de Makoto su jefe seguia mirando sin reacción alguna los papeles frente a la mesa.

-Kuchiki-sama – se atrevió a llamar Renji aburrido de esperar una contestación.

El líder del Clan Sakura levanto la vista claramente aburrida hacía Renji.

-Ese asusto quedo zanjado entre el antiguo líder y yo hace mucho tiempo – informo con tono severo- No hay base alguna para hacer esa clase de reclamación ahora ...

-Bueno, obviamente se han enterado de su trato con los Teu y pretenden utilizarlo como estrategia para impedirlo- razono el pelirrojo pero la fría mirada de su jefe le heló la sangre.

-Bien. Entonces la pregunta ahora es ¿cómo lo han sabido?

Para Renji la respuesta era obvia: Makoto.

¿Quién si no? Pero aún con aquella certeza era incapaz de exponerla. Ya no se trataba de que ella lo divirtiese , ahora era algo mucho más, digamos profundo, puesto que ella de forma directa o indirecta, le daba igual había puesto en escena una manera mas de impedir que Rukia se casara con Teu. Finalmente de ser todo aquello cierto a menos Rukia permanecería en Tokio.

-No lo sé- mintio de la forma más convincente que pudo.

Byauya lo miro severamente unos instantes, ¿sabía que mentía? ¿Qué prefería aquello mil veces a Teu? ¿Qué Makoto jugaba a un juego con doble filo?

-En ese caso- la voz de Byakuya nunca había sonado tan autoritaria- Llama a mi abogado ya que no pudo solucionar esto a la fuerza, lo intentaremos a la manera legal.

La ultima vez que Byakuya resolvió algo de forma legal se hizo con el liderazgo del clan de su esposa, Renji no sabía que era peor.

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Como en una rutina habitual la puerta se abrió sin llamar dando paso a la serena e inquietante figura de la forense.

-Cinco en una semana – anuncio ella con suavidad.

El comisario levanto la cabeza de su papeleo con curiosidad. Aquella mujer le podía tanto física como mentalmente, lo cual en un hombre como él, que jamás había perdido una batalla resultaba preocupante. Sin embargo la tranquilidad y la serenidad que evocaban aquella mujer lo volvían loco. No era un hombre pasivo, lo suyo siempre había sido la acción antes que las palabras, era de los que primero disparaban y luego preguntaban. Y sin embargo por mucho que quería aplastar a aquella mujer contra su escritorio y deshacer con sus manos su larga y oscura trenza, se veía obligado a permanecer tras su escritorio y aguantar la presencia de aquella mujer sin inmutarse.

Unohana Retsu podía dominarlo con una sola mirada cuando probablemente serian necesarios más de diez hombres para detener uno de sus famosos ataques de ira. Y era un detalle del que ella era plenamente consciente y que en vez de explota intentaba ignorar puesto que sabía perfectamente que si caía en los despiadados brazos de Kempachi Zaraki jamás podría soltarlos.

-¿Qué es lo que quieres Unohana?- preguntó con su característico tono malhumorado, que no pudiera estamparla contra la pared con él como peso lo estaba matando lentamente.

-Cinco en un semana – repitió ella con calma tomando asiento frente a él- Creí que deberías de saber que hay un Clan que no esta dispuesto a seguir la Tregua .

El comisario sonrió cínicamente, preguntándose como su tan intrigante y corrupta forense sabía a cerca de lo de la tregua . Pero, ¿quién no era miembro de la yakuza en aquella ciudad? Tendría que empezar por recordar quien le recomendó a aquella mujer...

¡Oh! Era verdad tendía olvidar aquella clase de cosas, el mismísimo Concilio la había colocado en su comisaria, para asegurarse de que él no los traicionase. En otras palabras, ella trabajaba para el Concilio y si hacía algo que a este no le gustase sería ella la encargada de acabar con su vida. No pudo evitar preguntarse que sentiría si ella colocara sus manos alrededor de su cuello para estrangularlo, seria tan excitante como parecía.

-Deberías saber mejor que yo que la Tregua se refiere a la guerra no a los negocios de Clan ... - se desentendió intentando alejar la imagen de ella desnuda bajo él.

¡Se estaba empezando a volver loco! Si ella seguía sentada frente a él mucho rato más no respondía de sus acciones.

-Le rompió el cuello antes de lanzarlo por las escaleras- explico ella cruzando las pierna la una sobre la otra haciéndolas aún más visible para el corrupto comisario- He tenido que volver a falsificar el informe por quinta vez esta semana .

-¿Algo más?- Unohana noto incomoda que su "jefe" no le estaba haciendo ningún caso.

No comprendia que le pasaba con aquel hombre. Su trabajo era vigilarlo y para ella su deber estaba por encima de cualquier otra cosa, siempre lo había sido durante toda su vida. Pero aunque el Concilio ordenara la muerte de aquel hombre no sabía si seria capaz de obedecer. Pero, ¿quería hacerlo? Por una vez en su vida quería romper las normas, hacer algo de lo que se arrepintiera toda su vida y quería hacerlo con él . Aunque después de aquello no pudiera volver a soltarlo.

-Si, hay algo más- susurró y con misma calma con la que se movía con la que hablaba se puso en pie al tiempo que dejaba caer hacía atrás su bata blanca del laboratorio.

Kempachi comprendio con una sonrisa aún más cínica que la que le había dedicado antes que su reputación podía irse a tomar por culo junto con su auto-control, porque aquella estaba apunto de convertirse en su mujer.

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A Kurosaki Ichigo nunca la había gustado la comisaria de policía. De echo la pocas veces que había estado allí había sido para pasar la noche en la cárcel o en un par de ocasiones convencer a Zaraki de que lo dejara en paz de la única manera que este entendía y normalmente acababan en la sala de entrenamientos de la comisaria katana en mano.

No guardaba especialmente buenos recuerdos de sus visitas a aquel maldito lugar, pero necesitaba con urgencia los documentos originales de un par de contratos que por motivos de los que no quería saber nada su padre había puesto en manos de Zaraki.

Podría haber mandado a cualquiera de sus subordinado a por ellos , pero su gente de confianza o estaba desaparecida o ocupada vete tu a saber donde y eso que se suponía que él debería saberlo, era el jefe ...

¡-Ichi-kun!- exclamo sorprendida una voz conocida para él cuando estaba apunto de llegar al despacho de Zaraki.

Frente a el una jovencita vestida de uniforme con un chillón color rosa de cabello le sonreía como solo una niña sería capaz de hacer.

-Yachiru- la saludo secamente- ¿Esta Zaraki? Tengo algo importante que tratar con él ...

La siempre alegre muchacha intensifico su enorme sonrisa infantil ante la pregunta.

-Si, si que esta, pero no creo que sea buen momento para molestarlo ...

¿Molestarlo? ¿A Zaraki? ¡Venga ya! Como si so le importara una mierda. Era él quien tenia que recoger un puto documento en comisaria cuando ya debería estar en la mansión Kuchiki sosteniendo una más que interesante guerra de miradas con Byakuya. Y ahora iba a tener que esperar a que el hijo de puta de Zaraki acabara lo que estuviera haciendo, para poder irse de una maldita vez a discutir con un jefe de clan.

Pasando de la largo a Yachiru e intentando no pagar su frustración con ella abrió de un empujón la puerta del despacho del comisario.

La cerro al instante siguiente.

Podía esperar a que Zaraki terminara, no es que tuviera tanta prisa ...

-¿A que hacen buena pareja?- exclamo una feliz de vida Yachiru a su lado.

Definitivamente jamás tendría un buen recuerdo de aquella comisaria.

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Ichigo había visto pocas veces a Urahara tan pálido, por lo que su truco de mandarlo a buscar los papeles que él no había podido recuperar por encontrar a Zaraki "ocupado" pudo haber resultado increíblemente gracioso si a su palidez no lo acompañase una mueca de completa felicidad. No sabía lo que acaba de ocurrir en comisaria, pero sinceramente prefería no saberlo.

Sentado en el asiento posterior d su coche estendio una mano a su hombre de confianza.

-¿Los tienes?- le preguntó incomodo, cuanto menos pensara en Kempachi y aquella pobre mujer mejor.

Urahara se volvió hacía él con una enorme mueca de felicidad y le tendió la carpeta de color verde que llevaba en la mano.

-Lo de Ken-chan quedo en el olvido encuanto Ikkaku se entero de lo que había aquí dentro- le sonrió- Creo que él y Yumichika están planeando ya tu despedida de soltero.

-¡¿Les has contado lo que había aquí?!- le gritó él jefe de la yakuza furioso estampando violentamente la carpeta contra la cabeza de Urahara.

-¡No fui yo! - se defendio Urahara inútilmente- Fue lo único que Kempachi pudo gritar para que evitar que Ikkaku, que entro también por error al despacho no airease por toda la comisaria su desliz con la forense ... ¿has visto que pedazos de pechos tiene?

Ichigo que intentaba olvidarlos inutilmente gruño algo entre dientes completamente furioso. ¿Por qué coño su estúpido padre confiaría los documentos originales de su compromiso con Kuchiki al comisario de policía?

¡Agg! ¡Odiaba su maldito trabajo!

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Tal y como esperaba la mansión de carácter occidental de los Kuchiki los recibió tanto con las puertas abiertas como con un arma apuntandose a la cabeza tras cada puerta.

La joven sirvienta morena que los recibió les dedico una enorme sonrisa y sin decir una sola palabra los guío a través de la lujosa mansión hasta el despacho del líder.

Ichigo comprendio sin sentir ninguna clase de temor que aquella casa era como una trampa mortal para él, un paso en falso y seria hombre muerto, pero la idea de que Byakuya no pudiera matarlo por la Tregua lo tranquilizaba bastante. No solo era intocable, sino que sabía que lo era.

Pero por si acaso sus hombres estaban cerca para cubrir su retaguardia.

Era un hombre que siempre obtenía lo que quería y ya era hora de demostrárselo a Byakuya.

El despacho del líder del Clan Sakura era amplio y espacioso decorado con colores oscuros, madera de ébano y terciopelo rojo oscuro, a Ichigo no le gusto en ningún sentido.

El dueño del despacho esperaba sentado tras su escritorio a contra luz de las amplias ventanas cuyas cortinas estaban abiertas de par en par dejando entrar la luz poca luz que le quedaba al día. No hizo ningún gesto para darles la bien venida , todo lo contrario al hombre alto de cabello blanco y largo sentado frente a él que vestía una yukata de color oscuro, quien se levanto ante los dos recién llegados.

-Un placer conocerlo Kuchiki-san , soy el abogado de los Kuchiki ...

-Ya nos conocíamos Ukitake-san- le interrumpió Ichigo pasando de él, le incomodaba sobre manera que Kuchiki tubiese con él a su abogado, ¿qué pretendía?

Urahara sin embargo se detuvo unos instantes para saludar efusivamente al abogado, Ichigo tuvo ganas de matarlo, pero la visión de Byakuya tan serio y tan correcto hizo cambiar el destinatario de su odio.

-Supongo que ya sabrá el motivo de mi presencia aquí- sonrió Ichigo lanzando sobre la mesa una carpeta de color azul.

Byakuya asintió visiblemente incomodo abriendo así con desprecio el contenido de esta.

-Al igual que también se que este documento no tiene ninguna validez legal. Contratos de este tipo ya no existen...- indico arrastrando el documento de vuelta hacía Ichigo.

Ichigo lo ignoro y se sentó casualmente en la silla que momentos antes había utilizado Ukitake .

-Por desgracia, me temo que en nuestro si valen, como bien debe saber el Concilio en la máxima autoridad en nuestro mundo, el dicta las leyes. Finalmente no es la primera vez que se encuentra ante un documento similar, ¿verdad?

Byakuya nunca había tragado a aquel mocoso engreído, de echo la guerra era una buena prueba de ello, por lo que su mirada de odio profundo no se hizo esperar mucho.

-Por desgracia cuando mi difunta esposa firmo ese documento no se encontraba en su mejor momento ...

-Que Hisana se estuviera muriéndose no quiere decir nada, finalmente ejerció como líder de su clan hasta el día en el que murió- le interrumpió Ichigo con aquella mirada de prepotencia que había adquirido después de su ultima conversación con el menor de los Ishidas.

-Me temo que mi esposa no estaba en su pleno juicio cuando firmo aquel documento. Lo cual ya se especifico en su momento y por tanto se anulo el acuerdo. Ahora si ya hemos terminado, buenas tardes- concluyo Byaka poniéndose secamente en pie.

Ichigo no se movió de su sitio, aquello era una batalla una que no estaba dispuesto a perder. Después de lanzar una mirada desafiante a Byakuya e extendió la carpeta verde que Urahara había rescatado de comisaria .

-Una pena que este documento indique lo contrario- sonrió irónico.

Byakuya dudo unos segundos pero finalmente le arranco la carpeta de las manos, su contenido lo dejo blanco. Cada vez era más y más tentador mandara tomar aire a la tregua y colocarle una bala entre ceja y ceja al mocoso engreído.

Ignorando sus ansias asesinas extendió el documento a Ukitake.

-Es valido- murmuró el abogado después de echarle un simple vistazo y lo sabia a ciencia cierta porque había estado allí el día en que Hisano lo realizo, había supervisado hasta el más mínimo detalle pero no iba a decirle aquello a su actual jefe.

El documento no era ni más ni menos que un detallado informe medico en el que se aseguraba que Hisana estaba en plenas condiciones mentales tan solo tres días antes de su muerte.

Ichigo exclamo en una sonora carcajada y extendió la primera carpeta que contenía el acuerdo prematrimonial de nuevo hacía Byakuya.

-El acuerdo es valido- le indico con una burlona sonrisa y su mirada de prepotencia- Por lo tanto me temo que según esto tu hermana es completamente mía ...

Ambos líderes desarrollaron una por demás interesante guerra de miradas que fue interrumpida por la voz preocupada de Ukitake.

-Esto puede ser sin embargo anulado...- interrumpió visiblemente pensativo, de echo sus pensamientos estaban en Rukia, no podía ni imaginarse como se tomaría ella el descubrir que de nevo no era más que un juguete en manos de los clanes.

Urahara sin embargo carraspeo pensativo reclamando a atención de los allí presentes.

-Para evitar que el acuerdo fuera anulado envié esta misma mañana copias de ambos documentos al Concilio. Me temo caballeros que la decisión final ya no esta en nuestras manos.

La mirada de Byakuya nuca había sido tan furiosa ni tan sangrienta.

-¡En fin!- exclamo Ichigo poniéndose en pie como si nada- Nos veremos cando vuelva a por "mi" mujer .

-Yo que tu no estaria tan seguro de tu victoria Kurosaki- lo interrumpió Byakuya .

-Se perfectamente a todos los peligros que alguien que se compromete con tu hermana se espone pero para serte sincero la satisfacción de anular tu unión con los Teu es suficiente consuelo.

Kuchiki agradeció su auto-control o de lo contrario ya seria hombre muerto, el único consuelo que le quedaba es que se hubiera llevado a Ichigo por delante.

Renji gruño entre dientes mirando fijamente ante el la puerta del despacho de su jefe. ¡Lo habían dejado fuera! ¡A él!

Cada vez tenia más ganas de echar esa maldita puerta abajo .

A su lado Kiyone la secretaria lo miraba preocupada , ella estaba verdaderamente aterrorizada por la presencia de Kurosaki en el despacho de su jefe, pero jamás lo comunitaria en voz alta, se consolaba mirando la calma de la criada morena que Renji había subido con él. Normalmente las criadas parecían fuera de si la primera vez que accedían a la planta del líder pero ella parecía estática mientras limpiaba despreocupada una de las estanterías llenas de libros de la sala que llevaba al despacho. Pero ¡un momento! ¿Por qué había una criada cuando dentro esta realizándose una importante reunión? Su miedo creció.

La puerta se abrió violentamente rompiendo la tensión de la sala y por ella apareció el inconfundible ceño y la mueca de victoria de los líder del Clan Kurosaki, Kiyone comprendio que nada bueno iba a salir de aquella reunión.

Renji bufó furioso, a él tampoco le gustaba aquella expresión.

-A cavo de ganarle un enfrentamiento a tu jefe – sonrió Ichigo a Renji, desgraciadamente se conocían bastante bien.

No era algo que ninguno de los dos fuera a confesar ni bajo tortura pero durante el instituto habían sido buenos amigos hasta que se enteraron de quien era realmente el otro y digamos que la relación se enfrió.

Reji rechino los dientes furioso, el no tenia ninguna clase de autocontrol.

-Y creo que también me he ganado una esposa irritante. Pero no te preocupes te invitare a la boda.

El puñetazo hubiera atravesado por completo la cara de Ichigo si alguien no hubiera sujetado con fuerza su brazo. Al volverse se encontró con la mueca inespresiva de Makoto.

-Quieto amigo – le sonrió ella y soltándose se volvió hacía Ichigo- Ha ido bien por lo que veo .

Ichigo se encogió de hombros borrando su sonrisa, solo la había usado para poner a Renji de los nervios.

-Supongo que tu eres la culpable de que allí dentro hubiera un abogado ...- acuso con seriedad.

Makoto solo se encogió de hombros como si fuera inocente.

Urahara cerro la puerta del despacho de Byakuya en ese momento.

-Bueno creo que es hora de irnos antes de que Byakuya reaccione y envié sus perros contra nosotros. ¡Ah! Hola Abarai-kun , ¿qué tal?

El aludido fulmino al hombre con la mirada. Pero los dos miembros del Clan Shinigami pasaban de él camino a la salida. Pero antes de salir por la puerta Ichigo se volvió de nuevo hacía ellos mirando fijamente a Makoto a su lado.

-Tatsuki, nos vamos .

L a aludida asintió y se despidió de Renji con una mueca burlona que decía "te lo dije"

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-¡Va a ser una ceremonia preciosa!- había sido llegar al coche y Urahara había comenzado a desvariar al tiempo que se sentaba en el asiento delantero.

-Deberíamos celebrarla en el jardín – se unió Tatsuki sentándose junto a Ichigo en la parte posterior.- ¡Kuchiki-san estará preciosa con el kimono tradicional de la familia!

-¡Es una gran idea!- la secundo un emocionado Urahara .

Pero no obtuvo contestación, no porque Ichigo los hubiera hecho callar sino más bien por lo que no lo había hecho.

Ambos yakuzas giraron a mirar a su jefe preocupados si el no reaccionaba furioso reírse de él no era gracioso.

Ichigo miraba ausente por la ventana , pensaba en lo que acababa de ocurrir y en lo que acababa de decidir.

Desde niño había echo una especia de promesa con sigo mismo , no se casaría jamás las mujeres era irritantes y traicioneras, un constante dolor de cabeza. Lo único que había creído la pena que valía de ellas era el sexo y eso era lo unico que había estado buscando, pero de repente la idea de un matrimonio no se le antojaba un disparate.

Acababa de dejar de ver a Kuchiki Rukia como la niña insoportable de su infancia para convertirla en el juguete que era, en un juguete en manos de los clanes. Pero un juguete que le daría el poder de dos clanes mayores.

Así que ya podían burlarse esos dos todos los que quisieran porque había decidido mientras hablaba con Byakuya que esa boda "si" iba a realizarse aunque para ello tuviera que secuestrar a la novia.

Frente a él se le ofrecía en bandeja el poder del clan Sakura y su ambición había despertado con más ganas que nunca. Finalmente el poder era lo que más ansiaba un líder de Clan.

Por desgracia para Ichigo Rukia no era para nada un juguete que pudiese pasarse de mano en mano como el creía.

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Rukia suspiro claramente incómoda al comprobar su reflejo en el cristal del ascensor.

Oka-san la había despertado hacía casi una hora asegurándole que él ya estaba allí. Pero cuando se había levantando con la intención de ir a su encuentro la dueña del local la había detenido con una gran sonrisa , no podía entrar en el local y llegar hasta el así vestida sin llamar la atención de media clientela y por ende que todo el mundo descubriera del brazo de quien se había ido. Por lo que se había visto obligada a abandonar sus vaqueros favoritos y al vestido turquesa que había llevado sobre ellos por un kimono para nada tradicional.

Los kimonos estaban hechos para convertir la figura femenina en un cono perfecto. Las única que lo había llevado de otra forma con el obi marcando la cintura y ligeramente caído para mostrar parte del cuello habían sido las geishas. Pero hasta las prostitutas que se ataban el lazo del obi hacía delante para no perder el tiempo a causa de las veces que debían deshacerlo durante una noche lo había llevado de forma más decente que ella en aquel momento. El kimono que Oka-san acababa de obligarle a poner enseñaba más que ocultaba. No es que la parte superior cayese hacía tras como el de una geisha sino que estaba diseñado para dejar completamente visibles su cuello y sus hombros y un escote en v que de haber tenido más pecho hubiera marcado el nacimiento de sus senos. Estaba atado con un obi más pequeño de lo normal a la cintura atado por delante, pero al n llevar debajo mas que su ropa interior la tela marcaba cada detalle de su anatomía.

-¿Esto es un kimono? - había preguntado alterada una vez se lo vio puesto intentado tropezar con una e las largas mangas de color naranja que llegaban hasta el suelo, tenia la sensación de que arrastraba más tela de la que la cubría.

-¡Estas preciosa!- exclamo felizmente Oka-san al verselo puesto- Sabía que este kimono te quedaría perfecto.

-¿A que pobre desgraciada pertenece?

-A ti. Lo diseñe especialmente para ti. Iba a ser mi regalo para la noche de bodas pero creo que lo necesitas, más en esta ocasión. Tenemos que hacer algo con tu pelo ...

Rukia puso los ojos en blanco cuando Oka-san saco mil y un adorno del pelo de un cajón despues de recogerselo con dos peinetas blancas y colorar un adorno en forma de mariposa del mismo color naranja dorado que el kimono Oka-san sonrió al reflejo de su joven protegida.

-Ya se que no te lo he dicho nunca pero tendrías bastante éxito de trabajar para mi ...

-Con algo que no deja nada a la imaginación no me extraña- gruño entre moleta e incomoda.

En el ascensor Rukia había hecho lo imposible por colocarlo de forma más decente, pero Oka-san que parecía haber envejecido veinte años a causa de una peluca blanca y maquillaje volvió a colocárselo de nuevo de la otra manera.

-Mis chicas suelen ir menos tapadas- le reprocho, pero no era cierto, así que fulminando a la ahora anciana mujer hizo lo imposible por que este no fuera tan provocativo, pero resulto imposible.

El Salón Principal era una enorme sala de madera con luz tenue que olia a humo y alcohol. De fondo sonaba un extraña melodía tradicional con un componente moderno y a son de ella luna joven mujer realizaba un strisptis con abanicos en el escenario central de la sala.

La clientela murmuraba entada en mesitas bajas al rededor del escenario acompañados por una o dos de las chicas que allí trabajaban que les susurraban al oído mientras disfrutaban del espectáculo. En algún momento la pareja se levantaba de la mesa y desaparecía por una de las puertas corredizas del fondo del establecimiento.

La pared derecha era un larga barra y la izquierda consistía en diferentes privados divididos por finos tatamis .

Oka-san le guiño un ojo deseándole suerte y camino hacía uno de los privados junto al cual un hombre rubio la esperaba.

Rukia suspiro ahora agobiada por el hum al tiempo que pensaba que nadie se hubiera fijado en ella en vaqueros por mucho que Oka-san dijera lo contrario, pero luego recordó que no solía haber clientela femenina en el establecimiento y que obviamente hubiera llamado la atención irremediablemente. Así que incomoda decidió darse toda la prisa posible en salir de allí y quitarse aquel maldito disfraz.

Localizo al hombre que buscaba sentado en una de las mesas de la esquina escoltado por dos mujeres que se afanaban en servirle. Asqueada más que aliviada por u visión, camino entre las mesas intentando llegar a su destino intentando pasar desapercibida. Pero no tuvo suerte pues a diez metros del hombre que buscaba otra figura masculina se le cruzo en su camino. No era muy alto, más bien bajito puesto que tenia la misma altura que Rukia . Moreno de ojos estrechos se balanceaba de un lado a otro por culpa del alcohol al que le olia el aliento cuando se inclino hacía ella.

Recordándose a si misma que se estaba haciendo pasar por una de las prostitutas de Oka-san Rukia hizo un soberano esfuerzo para no apartarlo de ella de un empujón.

-Hola preciosa- susurro su voz de borracho sobre su hombro.- No sabía que Oka-san contratara ahora a niñas ...

A Rukia empezaba a molestarle que no se librase de su aspecto de adolescente ni así vestida.

-No soy una niña- corrigió con una suavidad que realmente era brutalidad.

El borracho se encogió de hombros intentando pasar su brazo por los hombros de la muchacha, pero esta logro apartarse en el ultimo momento, lo cual incomodo visiblemente al hombre. Por suerte para ella supo hablar antes de que este le montara una escena.

-Perdoneme, pero ya estoy pedida...

Su tono sonó muy brusco pero el hombre estaba demasiado borracho para darse cuenta.

-¿Y por quién exactamente?

Rukia señalo al hombre al que había ido a buscar con expresión inocente. Cuando el borracho encontró al hombre que ella le indicaba el poco color que le quedaba desapareció de su cara por completo. No es que fuera el hombre más famoso del lugar pero todo visitante habitual sabia que era el más peligroso por lo que a Rukia no le extraño para nada que se fuera de su lado sin decir una sola palabra más.

Sonrió divertida por la reacción al tiempo que se encaminaba hacía el individuo que buscaba.

-Buenas noches – saludo irónicamente cuando llego junto a él.

Los tres integrantes de la mesa alzaron la cabeza hacía ella, claramente molestos por la interrupción.

-Largo- ordeno hacía las chicas acompañada de un gesto de la mano.

Estas la miraron furiosas por la interrupción, obviamente no la habían reconocido con aquel disfraz o hubieran salido corriendo hacía otro lado nada más verla acercarse. Una de ella abrió la boca para gritarle algo, pero se callo cuando el hombre al que acompañaban aparto sus manos de ellas.

-Largo- secundo él hacía las chicas con frialdad y estas se levantaron con gesto asustado .

Quedaron solos.

Rukia miro con seriedad la mueca burlona con que el hombre la examinba. No podía tener más de 30 años y resultaba demasiado atractivo como para estar en un local así . Con aquel tono de pelo claro y vestido completamente de blanco resaltaba enormente en la oscuridad del local.

-¿Ahora trabajas para oka-san Rukia-chan?

Rukia alzo orgullosa la cabezal al tiempo que se sentaba frente a él.

-De echo e decidido aceptar el favor que me debéis Grimjow.

NOTA DE LA AUTORA:

¡Se me fue por completo la pinza!

Si es que no se me puede dejar esribir cosas de estas. Y en mi defensa dire que lo de Unohana y Zaraki nisiquiera estaba planeado. Simplemente queria meterlos en la historia y a lo que me he dado cuenta estaban teniendo sexo sobre el ecritorio de Ken-chan ...

Para ser realistas no he quedado muy convencida con la escena del despacho de Byakuya entre él e Ichigo, asi que puede que la cambie en un futuro pero de momento se queda así. La idea fundamental es que le echa a Byakuya en cara que se aqueda con Rukia y a Renji también.

En cuanto al Muñeca de Porcelana no tengo escusa posible excepto que me encatna Oka-san, ahi onde la veis va a dar mucha guerra en el futuro sobre teodo respecto a lo de ser la voz de la razon en la cabeza de Rukia... Pero me cayo u os abare contandolo todo ... jeje

Y finalmente si, Makoto por la que digamos Renji se sinte irremedablemente atraido o se sentira es Tatsuki. Después Byakuya mi pareja preferida para Renji es Tatsuki y ya que Byakuya esta casdo ... Aunque pude que los termine dejando como estan, no lo se ...

Buueno lo dejo u acabare aciendo esto más largo que el fic.

¡MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME HABEIS DEJADO UN REVIEW!

Besikos.