El concilio:

Kuchiki Byakuya era conocido en su mundo por ser el único de los líderes yakuza que podía mantener la cabeza sobre los hombros en una situación de desesperada tensión.

Incluso el imperturbable Ishida había perdido los papeles con anterioridad. Sus discusiones con el antiguo líder Kurosaki habían sido por demás celebres . Byakuya nunca perdería la paciencia aunque tuviera que soportar ver como Kurosaki derrumbaba por completo sus planes de poder.

-Renji- llamo a su subordinado con aquella voz calmada cargada por el enfado.

El aludido que había permanecido callado con los nervios crispados desde que Ichigo se había ido aquella tarde y de lo único que tenia ganas era de gritar y de romper cosas y si una de ellas eran todos los huesos de Kurosaki Ichigo, mejor, se giro hacía su jefe conteniendo sus chillidos de impotencia. ¡Claro que no había querido ver a Rukia casada con Teu ! ¡Pero era mucho peor la opción de Kurosaki!

-Si – respondió secamente, ¿cómo podía Byakuya seguir allí sentado como si nada pasara?

-Comunícate de inmediato con Teu en Hong Kong y dile que se ponga en contacto con migo en cuanto le sea posible- ordeno con voz calmada- Dile que Rukia y yo partimos a Hong Kong de inmediato. Adelantamos la boda.

"Adelantamos la boda" la idea resonó en la cabeza de Renji con fuerza. ¡Quería realizarla antes de que el Concilio la prohibiese imponiendo a Ichigo como esposo! Pero según lo que había llegado a sacar de Makoto, Tatsuki ¡o como demonios se llamara! El Concilio ya estaba informado de todo, se pronunciarían al día siguiente a más tardar. La única solución era realizar la boda antes de que la orden llegase. Era una locura, pero probablemente la única solución a que sus planes se cumplieran. El concilio armaría una buena .

-Dile a Kiyone que se ocupe de los billetes de avión para esta misma noche y dile a Rukia que venga de inmediato.

La frustración y el enfado de Renji desaparecieron a la sola mención de llamar a Rukia.

¡No estaba! ¡Maldita sea ! Había olvidado por completo su fuga por culpa de Kurosaki. ¿Cómo iba ahora a explicárselo a su jefe?

-Amm... - bacilo claramente asustado- Rukia no esta en casa.

Aquella era la única forma de decir que se había escapado por que él le dio la idea la noche anterior para huir de un matrimonio con Teu.

-Pues ve a buscarla este donde este ...

-No se donde esta – confeso.

Byakuya no necesito más para comprender la situación. No era la primera vez que Rukia desaparecía.

-¿Sus guardaespaldas?

-No saben nada...

La fría y furiosa mirada de su jefe le indicó que quería respuestas de una vez o su vida definitivamente llegaría a su fin. Sin embargo contuvo sus preguntas por un simple y llana orden.

Encuéntrala y trae la hasta aquí, ¡ya!.

La cordura de Byakuya nunca había estado tan apunto de derrumbarse.

00000000000000000000

Una vez Renji huyo de la frustración de su jefe comprendió súbitamente que Rukia se había salvado a si misma de nuevo. Y la idea lo irrito tanto como pensar que Ichigo pudiera llegar algún día a poner las manos sobre ella.

No había podido hacer nada para salvarla.

De nuevo Rukia se revelaba como lo que realmente era, alguien capaz de valerse por si misma aunque el mundo entero estuviese contra ella, ella sola encontraría un modo de librarse.

Suspiro ruidosamente al tiempo que apoyaba el cuerpo entero contra la pared del pasillo. Ella le podía. Ella no lo necesitaba para nada y la idea se clavaba en su pecho con cierta amargura. Él quería protegerla, cuidarla pero ella no necesitaba que nadie se preocupara por ella o que la protegiese.

Quería ayudarla pese a todo, tal vez pudiera entorpecer su búsqueda de alguna manera ...

-" Encuéntrala y trae la hasta aquí, ¡ya!."

Las palabras de Byakuya se clavaron con mayor fuerza que su angustia en su cabeza. No, no podía hacer nada . Byakuya explotaría si no obtenía lo que quería y contendría su frustración hasta que Rukia volviera a aparecer y para entonces podía llegar a ser peligroso para ella. Tenia que encontrarla. Ya no para ayudar a su jefe sino para salvarla de él.

Pero interiormente deseaba que jamás pudieran llegar a encontrarla ...

000000000000000000000000000000

Oka-san suspiro hondo cuando su pequeña reunión fue interrumpida por la repentina llegada de Kuchiki Byakuya al privado.

Su cliente de aquella noche, era una importante inversor americano, un hombre de negocios al que podía revelar sus fantasías con una simple conversación y luego servírselas en bandeja de plata. ¡En fin un autentico negocio! Que se fue al traste por la brusca interrupción de Kuchiki, quien irrumpió como un huracán al cómodo privado en el que servia sake a su inversor americano.

La mirada de Byakuya nunca había sido tan heladora como en aquel momento, Oka-san se pregunto cuanto tardaría aquella fachada de hielo en derretirse por completo. Al parecer Rukia se había metido en un buen problema al desaparecer, aunque supuso que su pequeña protegida jamás creyó crear aquella reacción en su hermano. Byakuya parecía en aquel instante una bestia apunto de despertar, solo esperaba no estar cerca cuando al fin abriera las mandíbulas o la engulliría.

-¡¿Dónde esta?!- exigió clavando su mirada fijamente en ella.

Llevaba sin embargo tratando con fieras semi despiertas y despiertas toda la vida, aquella no iba a asustarla en lo más mínimo.

-Buenas noche Kuchiki-san – saludo con una falsa sonrisa- Me halaga tenerlo en mi local. ¿Puede esperar fuera unos instantes? Buscare un privado para usted y sus hombres . ¿Cuantos han venido?

Byakuya lanzo una mirada intimidatorio al americano quien se la devolvió ofendido, pese a todo nada tenia que hacer con un yakuza y cuando comprendió la furia asesina que emanaban aquellos ojos supo que lo más inteligente era desparecer de allí, tardo tan solo 5 segundo en disculparse en un malísimo japonés y salir por la puerta lo más digno que pudo para disgusto de Oka-san, ¡podía haber ganado mucho dinero con él!

Una vez solos, Byakuya cerro la puerta corredera detrás de él y se sentó frente a la anciana en aquella vacía y solitaria estancia japonesa.

-¿Dónde esta?- repitió claramente impaciente.

La anciana le dedico una curiosa mirada mientras se bebía de un solo trago su sake.

-¿Dónde esta quien? - pregunto haciéndose la despistada, pero por muy bien que pudiera moldear el tono de su voz y caracterizarse como otra persona, no sabía mentir.

-Rukia. Mis hombres han seguido su rastro hasta aquí.- comento furioso – O me la devuelves o la recuperare por la fuerza. Haré que mis hombres registren palmo a palmo cada rincón de este maldito lugar hasta que ella aparezca.

La fiera empezaba a despertarse .

-Lo lamento muchísimo Byakuya-kun – contesto olvidando en ello su voz de anciana por su verdadero tono de voz, ¿por qué fingir con él?- No tengo ni idea de donde esta tu hermana . Es cierto, vino a mi esta noche, pero me abandono del brazo de otro hombre hace algo así como unas dos horas.

Byakuya sabía que ella no le estaba mintiendo, ya no. Oka-san nunca había sabido mentir.

-¿De quién?- susurro amargamente .

Oka-san supo de inmediato que estaba apunto de saborear los únicos instantes de triunfo que tendría nunca ante Byakuya Kuchiki.

-Tu pequeña hermana ha vuelto a demostrar que no es un juguete en vuestras manos. Ha huido a refugiarse a la sombra del único clan bajo el que jamás podrás encontrarla.

-Kuchiki-san- interrumpió el grito de uno de sus subordinado irrumpiendo con brusquedad en la habitación.

Renji nunca había parecido tan azorado frente a ella en su vida, ¡era tan divertido!

-Rukia, ya no esta aquí- informó el pelirrojo cuyo color había desaparecido por completo de su cara- Vieron salir a una mujer que encaja con su descripción hace unas tres horas acompañada de un hombre. Dos de las putas que trabajan aquí me lo han confirmado, al parecer se acerco a él haciéndose pasar por prostituta y se fueron juntos.

Byakuya giro de nuevo su atención a Oka-san que sonreía encantada por la situación, al menos ya nadie molestaría más a sus clientes y tenia que agradecer infinitamente a Rukia la posibilidad de ver aquel espectáculo cuando la volviese a ver.

-Grinmjow – susurró para horror más que probado de aquellos dos hombres- Al parecer eran viejos conocidos yo solo la ayude a llegar a esta él sin levantar demasiadas sospechas.

Y contemplando sus muecas de horror e incredibilidad se puso en pie.

-No es que me guste las compañías que elige pero realmente en una situación de tregua era la opción perfecta para desparecer durante una temporada. No os preocupéis, volveréis a verla cuando ella así lo quiera.

Y conteniendo una carcajada salió de la habitación con una extraña sensación de triunfo en el pecho. Si, por fin había ganado una Byakuya, aunque realmente , ¿no era Rukia quien había ganado aquella partida?

000000000000000000000000000000

UN MES DESPUÉS:

Hong Kong no era precisamente la ciudad favorita de Ichigo, pero la soportaba mucho mejor que Tokio, por el simple hecho de que esta no le reportaba ninguna clase de responsabilidad. Para él aquella ciudad era algo así como si se estuviese tomando una vacaciones. La idea le hizo sonreír.

A su lado Tatsuki parecía bastante alejada de la idea de vacaciones de su jefe y la verdad es que este se había ocupado personalmente de ello. Su joven espía tenia la por demás interesante misión, de encontrar a su prometida y sus desesperantes intentos habían resultado tan vacíos como los del propio Byakuya.

-¡Maldita sea ¿y eso a mi que me importa!- la oyó chillar histérica pero luego guardo silencio escuchando lo que alguien le decía por el móvil con cara inexpresiva- ¡¿Qué?! - la escucho volver a gritar ahora parecía como ilusionada.

Ichigo decidió ignorarla y miro directamente al hombre sentado frente a él en la limusina. La verdad es que la intención había sido dejar a Urahara en Tokio, pero al final se había dado cuenta que lo necesitaba con él. Y ahora el maldito se lo estaba pasando en grande alterando sus de por si cansados nervios. Había olvidado por unos segundos que aquello no lo eximia de responsabilidades estaba apunto de enfrentarse al Concilio por primera vez en su vida, pero en realidad no estaba especialmente preocupado. No tenia nada que perder a excepción de unas cuantas tierras y mucho que ganar.

-¡¿A qué no sabéis que?!- chilló Tatsuki emocionada guardando su celular.

-¿Has reconsiderado la sugerencia del harakiri?- probo Ichigo.

La sonrisa de su subordinada se borro por completo .

-No, pero he encontrado a Kuchiki Rukia- respondió molesta.

Los dos hombres se volvieron hacía ella con diferentes expresiones pero ambos igual de interesados.

-Explícate- ordeno Ichigo.

-Durante el ultimo mes siempre hemos sabido donde estaba.

-Gracias a mi queridísima Oka-san – sonrió Urahara embobado.

-El único problema es que era imposible localizar a la banda en concreto a no ser que se dejaran ver a si mismos...

-¿Han salido?- pregunto Ichigo .

-Obviamente, ellos también tenían que venir al Concilio- le recordó Tatsuki – Al parecer se la han traído con ellos.

-Byakuya estará encantado – sonrió Urahara divertido- Por lo que he oído lleva un mes bastante malo. ¡Creo que va a ser un Concilio de los más divertido!

0000000000000000000000000000

La habitación que Aizen había alquilado para ella en aquel pequeño hotel era simplemente encantadora. Los muebles color madera destacaban con las blancas paredes y las cortinas se balanceaban dulcemente a través del aire que se colaba por el balcón. La cama de matrimonio estaba en el centro de la habitación escondida tras un dosel de cortinas blancas. ¡Era una habitación preciosa! Le agradaba mucho más que las enormes suite que su hermano solía alquilar en lujosos hoteles. Especialmente consideraba que aquel pequeño hotel de los suburbios era perfecto.

Estaba echa polvo. No le gustaba demasiado viajar y había sido un mes especialmente duro. Se dejo caer contra la enorme y blanda cama sintiendo que se dormiría con solo cerrar los ojos, pero el cuerpo le dolía demasiado como para ello.

Se palpo el estomago adolorida, iba a quedar un cicatriz en cuanto la herida se cerrase, estaba completamente convencida de ello. Pero pese a todo sonrió , ¿qué importaban un par de cicatrices y moratones si había conseguido lo que quería?. La idea le hizo sonreír de forma lenta y cansada. No había sido para nada como ella esperaba , pero Aizen nunca había tenido demasiado paciencia con ella , al fin y al cavo hubo un tiempo en que la considero su subordinada.

Los moratones ...

Tenia uno enorme en el brazo de donde él la había sujetado la noche anterior y otro en la espalda de cuando había chocado contra la estantería. Tenia que hacer algo con ellos. Finalmente el vestido que Halibel había elegido para ella, para a aquélla noche dejaba la espalda al descubierto . Frunció el ceño pensativamente . Bueno, las marcas de una pelea siempre habían sido fácilmente escondible, no era una novedad , tendría que ir a comprar maquillaje... Claro que veía poco probable que Aizen le diera permiso para algo como eso. Seguramente preferiría que luciera sus heridas como si ella fuera un trofeo. La idea la enfureció, ¡desde luego que no iba consentir eso! Poniéndose en pie busco su pequeño bolso rosa sobre una de las sillas y abandono la pequeña habitación. Aquella noche ella no iba a ser un trofeo. No iba a ser un símbolo, ni un juguete. Porque ¡oh, si! aquella iba a ser la noche en la que demostraría a todos quien era realmente Kuchiki Rukia ante el mismísimo Concilio.

00000000000000000000000000000

Ishida Uryuu frunció el ceño considerablemente cuando el botones abrió la puerta de su suite. Demasiado pequeña en su opinión, pero se abstuvo de criticas o pedir un traslado, no tenia tiempo que perder. Su maldito avión se había atrasado y ahora solo faltaba una miserable hora para la hora del Concilio, si tan solo su maldito padre no hubiese desaparecido hacía tres días ...

Pero no tenia de que preocuparse. Al fin y al cavo el Concilio debía de promulgarse en su favor, ¿verdad? Sin embargo la desaparición de su padre no le causaba ninguna clase de seguridad ...

Pero no había tiempo que perder en meditaciones. ¡Llegaba tarde!

000000000000000000000000000000000

Como de costumbre Kuchiki se pasaba de puntual, había sido el primero de los líderes en llegar, una mala opción en opinión de Renji, el encuentro con Teu debía ser lo que debería haber evitado a toda costa pero su jefe no parecía ser realmente consciente de ello o simplemente no parecía importarle.. Para Teu la culpa de que aquella boda no se hubiese realizado era de Byakuya, ¡Byakuya que había sido incapaz de controlar a una débil e insignificante mujer! Y no solo eso sino que era incapaz de encontrarla, cosa que había llenado a este de una vergüenza y una ira increíbles. Para Byakuya la culpa de aquella situación era exclusivamente de Rukia y llevaba un mes conteniendo su aplastadora ira contra ella y acumulando un poco más día a día. Era como una bomba apunto de estallar.

Renji quien había sido informado de que Rukia estaba en la ciudad y se lo había contado a su jefe e incluso le había dado su dirección con la esperanza de que la idea de recuperarla antes del Concilio calmara a aquella bomba se había sorprendido al ver como Byakuya no tenia ninguna intención de ir a buscarla a ningún sitio.

Y ahora allí estaban vestidos de esmoquin en una pequeña sala similar a la recepción de un gran hotel de 5 estrellas con la cruda diferencia de que aquella sala estaba oculta en lo que parecía un almacén abandonado en los límites de un bosque. La enorme sala de estilo occidental disponía de largas mesas en las que habían dispuesto un pequeño aperitivo, la idea era que mientras se esperaba la llegada del ultimo líder los demás se relacionaran entre si en medio de una fiesta del alta sociedad. Renji sintió arcadas al pensar en ello, Teu entraría por aquella puerta y se cruzaría con su jefe o a un peor Rukia entraría colgada del brazo de Aizen ... Sintió la necesidad de salir en busca de Rukia y alejarla lo más posible de Byakuya mientras este estuviera en aquel estado de ira contenida. Perdio el color cuando vio como su jefe cogió una copa de wishky de la bandeja de uno de aquellos camareros chinos vestidos de negro que a saber de donde habían salido. ¡Byakuya nunca bebía! Lo consideraba un mal habito de los seres inferiores...

La tragedia se olía en cada rincón de aquel maldito lugar .

Desesperado arrebato la copa de whisky que llevaba otro de los camareros iba necesitar niveles altos de alcohol en sangre para cuando acabara aquella maldita noche. ¡Maldita Rukia! ¿Por qué no se habría quedado tranquilamente en su casa? ¡Kurosaki arruino solo su boda con Teu solito!

Claro que de no haberse ido Byakuya lo hubiese solucionado toda aquella noche...

Necesitaba otra copa.

Los invitados fueron llegando uno a uno y Renji se maravillo de ver como Bykuya los saludaba uno a uno de forma cortes manteniendo tensas pero serenas conversaciones .

Por desgracia acabo encontrándose de cara con Yoruichi. La mujer vestida con un por demás sugerente vestido rojo y el cabello oscuro recogido en un complicado parecía haber dejado de lado su aspecto de gata salvaje si no fuera por la picardía que brillaba en su ojos dorados.

-Buenas noches- saludo amablemente la mujer con una sonrisa y una copa de champán en un mano- Una noche encantadora, ¿no os parece? Creo que intentan emborracharnos antes de darnos las malas noticias.

Y soltó burbujeante carcajada antes de dar un nuevo trago a su copa de champán.

Byakuya lanzo una mirada desaprobatoria a la mujer a pesar de que él todavía llevaba su copa de whisky en una mano.

-El Concilio tiene una forma bastante curiosa de realizar sus reuniones – comento indiferente una mujer tras Yoruichi.

Morena y de figura exuberante, Shiba Kukkaku, la segunda al mando de Yoruichi tenia una extraña forma de ser , había perdido un brazo hacía ya años en un accidente o más bien una batalla, pero no parecía molestarle mucho. Tenía un carácter furiosamente extrovertido nunca se callaba lo que de verdad pensaba. Llevaba un vestido negro demasiado escotado y el cabello suelto con aquel corte desigual.

Byakuya les dedico a ambas una mirada seca y estaba apunto de marcharse cuando Yoruichi, contenta pese la atmósfera de funeral que se respiraba en aquella extraña fiesta lo evito.

-¿Has visto ya a Rukia?- pregunto alegremente Yoruichi- ¡Estaba preciosa esta noche!

Renji vio horrorizado como la espalda de su jefe se tensaba peligrosamente. ¡Tenía que hacer algo!

-No, todavía no la he visto- susurro Byakuya al parecer imperturbable.

Yoruichi borro su sonrisa falsa y paso la copa a Kukkaku que la miraba preocupada.

-Recuerda, cuando lo hagas, donde estas y del brazo de quien el Concilio va obligar a que salga de aquí esta noche. ¿Lo sabes verdad?- no era un amenaza, era un consejo y aquello resultaba claro debido al sereno tono de voz que había adquirido la voz de la mujer.

Renji recordó como se respiraba cuando ambas se alejaron sin mayor incidente, incluso parecía haber resultado un buen encuentro pues su jefe parecía ligeramente más relajado. Sin embargo también acababa de enterarse de que Rukia estaba allí en aquella habitación y la verdad no sabía si quería correr a abrazarla o a sacarla de allí a empujones.

¡Aquello era de locos! ¿Por qué realizaba el Concilio una fiesta antes de la Reunión? Al final Yoruichi tendría razón los quería a todos borrachos ...

0000

Ichigo se sentó aburrido contra una de las sillas de aquella asfixiante sala. Aquella parecía un maldita fiesta de despedida. Era como si el Concilio quisiera que todos se despidieran antes de firmar la sentencia de muerte de unos cuantos de los allí presentes. La idea le hizo gruñir algo por lo bajo. No le gustaba aquella clase de reuniones y más si los participantes eran líderes de la mafia mundial que lo miraban airadamente cada vez que alguien lo reconocía . Al fin y al cavo era uno de los culpables de aquella maldita reunión, ¿no? ¡Tonterías! Todos ellos tenían un asqueroso asunto que tratar con el Concilio, lo que no acababa de comprender es como luego iba a promulgarse el Concilio ante todos ellos.

Urahara había comentado en el avión, que el Concilio se entrevistaba uno a uno con los participantes y no con todos a la vez lo que hubiera resultado bastante difícil sino imposible. No iba ser pues un debate, simplemente una sentencia. Aquello explicaba en parte aquella fiesta, el Concilio los iría llamando uno a uno a su presencia mientras los demás esperaban en aquella lujosa sala de espera. ¡Pues menudo aburrimiento! Seguía pareciendo una fiesta de despedida con un ambiente a funeral intragable.

Volvió a jurar entre dientes, ¡si al menos tuviera a alguien con quien entretenerse! Pero Urahara había desparecido como un niño entre la marea de invitados olvidando el hecho de que su única función allí era la de protegerlo pese a que habían requisado todas sus armas en la entrada, como le hicieran un solo arañazo a su colt negra del 45 cortaría un par de cuello ... El recuerdo lo hizo ponerse de peor humor.

Para él las fiestas eran meras , ¿cómo decirlo? Cacerías humanas. Era el lugar perfecto donde encontrar a una pequeña presa a la que arrastrar a su cama . Pero era imposible encontrar a una mujer interesante en aquella maldita fiesta-funeral. Todas las que aparecían ante sus ojos o estaban colgadas del brazo de sus maridos o eran demasiado mayores. No es que la idea de que la mujer estuviera casada lo echara para atrás, había llegado incluso a acostarse con mujeres en el baño de un restaurante mientras el esposo de esta la esperaba en la mesa. Era simplemente que era imposible que ellas se alejaran del brazo de sus esposos en una fiesta como aquélla y las que andaban solas solían ser en su mayoría líderes de su propio clan, en resumen mayores de 40 años y su margen del caza estaba en los 30.

Y entonces la vio.

Camuflada entre la multitud caminaba lentamente de un lado a otro como un gato perdido en medio de aquella multitud. Era menuda , con unos enormes ojos grises y vestida con ajustado vestido negro con escote de palabra de honor y la falda hasta las rodillas estaba hecha de pequeños volantes de organza. Se había recogido el pelo en una coleta pero varios mechones caían sobre su adorable rostro de niña. Sin embargo había algo en ella que lo helo, la suavidad con la que se movía no era la de la niña que parecía, era la de una mujer acostumbrada a estar constantemente en guardia, parecía un animal salvaje que saltaría sobre su primer amenaza dispuesta a rebanarle el cuello.

Era la imagen perfecta de la muerte.

Para él la muerte siempre había tenido forma de mujer, la mujer que lo había abrazado desde el día en que nació y que jamás lo soltaría. La que caminaba prendida de sus armas, la única mujer a la que permitía compartir su cama más de una vez. Era su compañera más fiel, la única que estaría allí para siempre, lo único que daba sentido a su existencia. La compañera de su vida. Su hermosa muerte .

Y aquella niña, aquella mujer, era la imagen perfecta para personificar a su muerte.

Sintió la tentación de andar hacía ella de arrastrarla hasta el primer rincón oscuro que encontrase y hacerla suya sin decirle antes una sola palabra, quería sentirla suya más como nunca había sentido necesitar a una mujer. La idea acrecentó su deseo mientras se acercaba hacía ella, pero alguien llego hasta ella antes que él.

Vestido de blanco entre una multitud de gente vestida de negro resaltaba tanto como siempre. Ichigo vio sorprendido como su hermosa muerte sonreía al recién llegado y se colgaba de su brazo como si aquello fuera lo que debía hacer .

Si la muerte había sido siempre su compañera , también lo era de aquel individuo. Sin duda esta le era mucho más fiel a él de lo que nunca lo seria para Ichigo y ahora aquella mujer se iba de su brazo y no del suyo. Siempre había tenido una especie de batalla con aquel individuo, pero ahora acababa de convertirse en algo personal. Nunca perdonaría que Sousuke Aizen le arrebatara a su muerte de sus propias narices.

-¿Ichigo?- la voz de Yoruichi lo saco de sus extraños pensamientos.

La visión de la mujer lo devolvió a la realidad, ¿en que demonios había estado pensando? ¡Maldita sea solo era un mujer que acompañaba a Aizen! Seguramente seria una prostituta, ningún otra mujer iría del brazo de Aizen en medio de una multitud que le hacía el vació por propia voluntad, ¿verdad? Sacudió la cabeza intentando quitarse esos enormes ojos de la cabeza, pero no pudo. La busco de nuevo entre la multitud la localizo junto a una de las mesas de la comida quitándole un canapé a un camero, la enorme sonrisa que ilumino su rostro cuando lo probo hizo que por primera vez se viera bonita.

-¡Ichigo!- le grito Yoruichi ya a su lado tirandole de la manga preocupada por la falta de reacción del muchacho- ¡Ichigo o me haces caso o le diré a todo el mundo que somos amantes!

Fue instantáneo .

-¡¿Qué?! ¡Jamás me liaría con un vieja como tu!- le grito alterado.

Como contestación Yoruichi lo golpeó en la cabeza.

-Bien ahora que has vuelto a la realidad, dime , ¿que es lo que te ocurre?

Ichigo se sobo el golpe con mirada de pocas pulgas y pensó que no perdía nada preguntándole a aquella mujer si sabia quien era su perfecta Shinigami.

-¿Sabes quien es la mujer que acompaña a Aizen?

-¿Aizen?- se sorprendió Yoruichi buscando al aludido entre la multitud, cuando lo localizo palideció- Lo había casi olvidado... - después giro a mirar a Ichigo suspicaz- ¿Por qué quieres saberlo?

Me pareció la perfecta encarnación de la muerte- respondió sinceramente pensando que no quería decir nada, pero se equivoco.

Yoruichi lo miro fijamente antes de estallar en una fuerte carcajada que mosqueo horrores al joven yakuza. De haber conservado su colt con él estaría apuntando ahora mismo al pecho de aquella maldita mujer.

-¡Mi queridísimo Ichigo!- exclamo alegremente – ¡Tu preciosa muerte es nada más ni nada menos que Kuchiki Rukia !

"Kuchiki Rukia", la idea se le atraganto en la garganta. Volvió a mirarla sin decir una sola palabra. No era bonita decidió, pero era perfecta, dulce en apariencia pero oscura en lo más fondo de su ser. Su muerte perfecta, su futura esposa.

000000000000

Rukia giro mirando a su alrededor molesta sentía como si alguien llevara bastante rato observándola, pero de nuevo, no localizo a nadie sospechoso. Creía que aquella iba a ser una noche mucho más espectacular, ni siquiera se había encontrado a su hermano, la verdad es que esperaba que no se lo encontrase hasta llegar frente al Concilio, pero le aburría horrores la estresante espera. Quería algo de diversión, pero no tenia muy claro de que clase, de momento solo podía consolar su aburrimiento con los canapés, que por otro lado estaban deliciosos...

Y entonces al final lo vio, alto y delgado vestido de negro pero con un excesivamente llamativo cabello naranja que le hubiese arrancado una sonrisa de no haber sabido de quien se trataba.

Kurosaki Ichiho, el líder del clan Sinigami.

¿Por qué le miraba aquel hombre de aquella manera? ¿Qué demonios le había hecho? Aunque había que reconocer que tenia unos ojos increíbles... Se sonrojo furiosamente ante la idea que le paso por la cabeza.

¡No! ¡Ella no era así! Los hombres ni siquiera le interesaban, aunque la verdad es que convertirse en la amante de Kurosaki Ichigo resultaría de lo más interesante. Estaba dispuesta a jugar a aquel juego cuando la voz de Aizen a su lado le devolvió a la realidad.

-Rukia- la llamó secamente- Nos vamos...

Rukia giro a mirarlo furiosamente roja, ¿en que demonios había estado pensando?

-¿Qué?- le pregunto avergonzada.

Aizen le envió una mirada algo seca .

-El Concilio llama a su presencia a todos los lideres japoneses, ¿vienes con migo o no?

El Concilio, ya era la hora de volver a aquel mundo. Se palpo con cuidado la herida del estomago. Si estaba más que dispuesta de hacer frente a las consecuencias de sus acciones.

La luminosidad de la sala de la fiesta desapareció poco a poco mientras aquel hombre los guiaba por aquel estrecho pasillo y luego por las escaleras. La puerta al final de las escaleras les llevo a un enorme sala circular en la que sobre una especie de estadio tras ancianos esperaban con calma a sus "invitados" Eras los representantes de la cámara de los 46 que formaban el Concilio. Y frente a el pequeño estrado , una serie de sillas agrupadas 5 montones, algunas de las cuales ya estaban ocupadas.

Un hombre rubio, vestido de blanco y negro con una enorme sonrisa que siempre había puesto a Rukia los nervios de punta se acerco a ellos alegremente. Ichimaru Gin, era la mano derecha de Aizen, pero no le habían visto el pelo desde que aterrizaron la tarde anterior en Hong Kong.

Sentados en las sillas Ishida Uryuu miraba pacientemente a los tres cansados ancianos mientras a su lado su delgada y pálida ayudante Nemu , permanecía tan quieta como una estatua.

Otras dos figuras se acercaron hasta ellos Byakuya y Renji.

Rukia se adelanto hacía ellos y permaneció seria y serena cuando los ojos de su hermano se posaron sobre ella.

Byakuya no dijo nada tan solo se dedico a mirarla de arriba abajo y cuando pareció que al fin iba a decir algo dio media vuelta y volvió a sentarse en su lugar . Rukia miro impávida su extraña reacción pero el suspiro de alivio de Renji la hizo reaccionar.

-¿Qué ha sido eso?- pregunto hacía su amigo de la infancia- ¿Te has hecho un nuevo tatuaje en la ceja?

Renji le mando una mirada seria al tiempo que palpaba la ultima línea que había añadido a sus extrañas cejas. ¡No era momento para tonterías!

-Estarías muerta ahora mismo sino fuera por Kurosaki- informo tajantemente , para sorpresa de Rukia- Las cosas han cambiado bastante desde tu desaparición , estúpida niña malcriada .

-¿Qué tiene que ver Kurosaki con el hecho de que Byakuya esta tan furioso conmigo que ni siquiera es capaz de hablarme?

Renji sopeso la idea de contárselo todo, pero la descarto al instante .

-Te enteraras en breves.- le susurro- Todavía no es oficial pero antes que nada deberías de saber que Byakuya va a desheredarte..

-¡¿Qué?!- no pudo contener un grito de sorpresa- No pude hacer eso...- añadió susurrando alterada cuando noto la mirada de los tres serenos ancianos sobre ella- ¡Es mi clan!

Renji la miro algo melancólico, supo que estaba apunto de perderla y que esta vez como de costumbre no podía hacer nada para evitarlo. El problema era que ella tampoco podría.

-Te habrás enterado de todo cuando esta reunión termine...- y la arrastro hasta su lugar sentada tras Byakuya justo cuando la puerta se abría dejando pasar a las cuatro personas que faltaban.

Ichigo que clavo su oscura mirada en Rukia antes de sentarse en el grupo de sillas más alejadas de Byakuya, seguido por un sonriente Urahara , que parecía que acabaran de invitarlo al cumpleaños de un amigo. Y por ultimo una igual de sonriente Yoruichi seguida de Kukkaku a la que todo aquello le daba mala espina.

Todo estaba preparado para dar comienzo a la reunión. El carraspero de la voz del anciano sentado en el centro lo confirmo. Yamamoto Genryuusai, anciano si, pero uno de los hombres más poderosos de aquel mundo y él único de los tres sentados frente a ellos de origen japonés . Probablemente el único de todo el Concilio para poder recriminarles algo a ellos como si se trataran de niños pequeños.

A sus cerca de 95 años Yamamoto podría parecer un frágil anciano de barba incapaz de abrir los ojos y vestido con una yukata negra tradicional, pero era posiblemente todavía capaz de empuñar a la perfección la katana que descansaba a su lado sobre el escritorio que los separaba del resto de la yakuza.

-Mocosos egocéntricos – rugió la ronca voz de aquel anciano estremeciendo a todos los presentes- Egoístas y avariciosos... ¡Ya eran así vuestros padres pero habéis demostrado que las nuevas generaciones sois aún peores! ¡Felicidades jovencitos, habéis matado lo único que caracterizaba a la yakuza del resto de mafias del mundo!

Ante su propios ojos Rukia vio como los 5 líderes de clan se levantaban y encaraban serios al anciano, sintió un escalofrió recorrerle la espalda, ¡¿qué demonios estaban haciendo?!

-¡No hemos venido aquí para que nos insulte un anciano!- rugió Ichigo completamente descarado.

-¡Llevamos años haciendo lo que creíamos mejor para nuestros clanes!- exclamó la voz de Yoruichi alta y clara.

-Nunca comprenderé porque alguien debe de meterse entre nosotros- Ishida nunca había parecido tan desafiante a ante los ojos de Rukia en su vida.

-Si va a insultarnos durante el resto de la noche, creo que me retirare. No hemos venido aquí para oír insultos ni discursos... - afirmo Byakuya en voz alta mirando al anciano a los ojos.

-Yo ni siquiera se que pinto aquí – comento Aizen como quien no quiere la cosa- No tengo nada que ver con la guerra .

Rukia volvió atenta su mirada a Yamamoto quien había abierto uno de sus ojos y miraba fijamente a los 5 líderes frente a él. Y ante una sorpresa general el anciano estallo en carcajadas. A su lado los otros dos ancianos se miraron entre ellos, siendo uno de ellos chino y el otro americano, no entendían apenas una palabra de japonés, que era el idioma en el que se resolvía aquella conversación, su función era asesorar a Yamamoto no interrelacionarse con los líderes pero estos al parecer habían hecho algo verdaderamente gracioso.

Por su lado los líderes miraron el ataque de risa del anciano sin acaban de comprender antes de volver a sentarse esperando los supuestos gritos.

-Niños desagradecidos y orgullosos...- rió el anciano Yamamoto volviendo a cerrar los ojos- Esta claro que os han educado para lo que sois... Y, si, tienes razón Sousuke, no pintas nada ya aquí. Te hemos hecho venir únicamente para que trajeses con tigo a Rukia-san- Rukia sintió como varias miradas se clavaban en ella con diferentes pensamientos, se sintió más incomoda que avergonzada- Tu clan no ha roto por el momento ninguna norma, podéis retiraros ya .

Aizen asintió con una tensa sonrisa en su apuesto rostro y se retiro seguido de su subordinado Gin.

Una vez se hubo marchado Yamamoto clavo su único ojo abierto en Rukia, que permanecía indiferente al hecho de que el Concilio se hubiese tomado tantas molestias para llevarla hasta allí.

-Muy bien. Empecemos desde el principio. No voy a hacer un discurso por vuestras imprudencias en la guerra, ya hemos comprobado que al los niños no les gusta que les griten ... Pero deberéis tener claro que a partir de ahora doy por zanjada esta guerra, toda estupida venganza de carácter personal con otro clan se abole desde ahora mismo. ¡¿Ha quedado claro?!

El fin de la guerra había sido zanjado con aquellas burlonas palabras de un anciano, un anciano que se estaba burlando de ellos demostrándoles cuan insignificantes eran comparados con él. A Rukia le sorprendió que no volvieran a levantarse para gritarle algo, pese a todo no eran completamente estúpidos, sabían cuando aquel hombre hablaba en serio.

-Todo volverá a la situación previa. Volveréis a vuestros anteriores dominios y no quiero oír una sola queja al respecto. Ichigo, ya vengaste a tu padre. Y también todos habéis vengado a todos los muertos que habéis causado directa u indirectamente. Para daros tiempo a regresar a vuestros dominios la tregua se alargara durante tres meses más en Japón. Será tiempo más que necesario para que os volváis a acomodar.

Serios asentimientos aceptaron lo decretado, sin otra sola palabra de queja. No había queja posible frente al Concilio que la de defender su orgullo.

--¿Algo más?- se atrevió a preguntar Yoruichi.

-Hay culpables a los que castigar, pero ya han sido castigados...- y con una sonrisa irónica se giro hacía Ishida- Ahora tu clan es únicamente tu responsabilidad.

Los ojos del hombre se agrandaron debido lo que aquellas palabras significaban pero sin ninguna clase de problema volvió a asentir aceptando aquello sin mayor problema.

-Antes de marcharos deberéis firmar el trato... - aseguro el anciano extendiendo a lo largo de la mesa cuatro copias del mismo documento.

Los líderes se levantaron y sacando de ningún sitio un pequeño objeto cortante de entre sus ropas cortaron sus dedos pulgares y marcaron con la sangre que salió de ellos los documentos frente a ellos. Después devolvieron sus armas a sus diferentes escondites y se volvieron a sentar como si todo aquello fuera un ritual al que ya estaban acostumbrados.

Yamamoto les sonrió suavemente cuando ya estaba hecho.

-Yoruichi y Uryuu podéis marcharos , os enviare las copias de los contratos mañana mismo a vuestros hoteles o a cualquier lugar en el que hayáis pasado la noche..

Ambos asintieron suavemente y salieron seguidos de sus subordinados .

Rukia empezaba a impacientarse, sabia que lo que ahora venia tenia algo que ver con ella, ¿por qué sino iban a montar aquella situación para llevarla hasta allí? ¿Qué demonios pintaba ella en una reunión del Concilio cuando nadie más había traído a sus herederos? Haciendo un esfuerzo por contener su impaciencia espero callada que el anciano volviese a hablar.

-Queda el tema más trivial de todos- comento con tranquilidad- Lo primero de todo es que te damos, Byakuya, permiso para repudiar a tu esposa y tomar a la mujer que tu quiera como tal.

La sorpresa fue mayúscula en la habitación, nadie esperaba aquellas palabras. Byakuya miro a los ancianos frente a él y Rukia se dio cuenta de que súbitamente su furia parecía haber desparecido en su mayor parte, parecía como si acabasen de quietarle un gran peso de encima. Luego recordó que Yusako era estéril ... El Concilio le estaba dando la oportunidad de tener un heredero, un heredero que heredaría "su" clan...

-¡No!- las palabras salieron con brusquedad de su boca sin poder detenerla, pero no había sido la única , al otro lado de la habitación Kurosaki había gritado lo mismo. Se miraron el uno al otro sorprendidos pero a ambos volvió a sentarlos una seria mirada de Byakuya cargada de frialdad.

La seca risa de Yamamoto rompió la tensión que habían creado involuntariamente.

-Me temo jovencita que acaba de ser desheredada, el joven Byakuya se ocupara de elegir esta vez a una mujer fértil, ¿verdad? Pero no te preocupes tu facción seguirá siendo tuya y te seguirá allí donde vayas, ¿un trato justo no os parece caballeros?

Tanto Byakuya como Ichigo gruñeron algo entre dientes.

-Y en cuanto al asunto de la joven, creo que queda más que aclarado que fue una suerte que se escapara al clan de Sousuke porque al fin y al cavo su boda con Teu aunque se hubiera realizado hubiera sido anulada. Ya se lo hemos explicado al anciano Teu, quien no parecía muy feliz con lo acontecido, pero ya se le pasara. La hubiésemos anulado gracias la documentación que nos envió Ichigo, no podíamos haber dado por valido aquel matrimonio existiendo un contrato prematrimonial anterior a este - prosiguió el anciano- y dadas las actuales circunstancias me parece parece que este nuevo o viejo compromiso es la mejor opción para sellar la paz entre vuestro clanes...

Rukia perdió completamente el color, ¿que demonios estaba pasando allí? ¿A que demonios se referían aquella bola de miserables ancianos? A lo que fue consciente de lo que hacía se había puesto de pie, serena pero desafiante ni siquiera su respeto por aquel hombre podía mantenerla quieta, primero su clan ... y ahora , ¡por dios! ¡Que no se estuvieran refiriendo a lo que ella creía que hacían!

-Creo que me he perdido en esta conversación.- comento con voz tensa- ¿De que compromiso estamos hablando?

Los hombres de la sala clavaron sus mirada en ella.

-Su hermana, Hisana, firmo un contrato prematrimonial respecto a usted y a Ichigo con el padre de este Ishin cuando solo eras una niña. Mi decisión es que antes que nada ese matrimonio se realice.

-Ese contrato fue anulado- afirmo Rukia seriamente – Mi hermana estaba enferma, difícilmente pudo tomar aquella decisión de forma acertada.

-En efecto- asintió el anciano complacido por la información de la muchacha- Pero el joven Kurosaki nos ha presentado un documente que lo reafirma. Niña, tu hermana estaba en su sano juicio cuando lo firmo ...

Rukia alzo la cabeza todavía desafiante. Podían estar punto de quitarle su ultima oportunidad de recuperar su clan, ¡pero no iban a quitarle su libertad!

-En ese caso, lo lamento , pero me niego a realizar ese contrato.

-Me temo mujer que no tienes esa opción- la interrumpió Ichigo volviendo a clavar sus penetrantes ojos en ellas.

Y en ese momento ella decidió que lo odiaba con todas sus fuerzas. Decretado por el Concilio o no, si ese hombre iba a convertirse en su marido iba a ocuparse de que todos los días de su vida fueran un verdadero infierno.

Ya estaba de nuevo dispuesta a volver a gritar cuando Renji la empujo de nuevo a su sitio para que guardara silencio de un maldita vez, pese a todo siguió mandando miradas furiosas a Ichigo quien se las devolvía ¿divertido? ¡Ese tipo era un maldito arrogante! ¡Cómo había podido pensar antes en ser su amante? ¿Qué demonios habían puesto en el ponche aquella noche?

-Como iba diciendo- continuo Yamamoto ignorando ambos jóvenes- Es la forma perfecta de finalizar esta guerra, no aceptare que ninguno de los dos os echéis para atrás.

Ichigo sonrió interiormente y Rukia rechino los dientes furiosa .

-A partir de este instante Rukia pasa a ser responsabilidad de Ichigo.

Lo que en otras palabras quería decir: "Rukia es tuya" Y cuando se le decían esas palabras a un yakuza aún sin firmar un contrato de matrimonio la mujer pasa completamente a su disposición y a su cuidado. Rukia había sido convertida en una Kurosaki antes de la boda y ahora tendría que abandonar aquella maldita reunión del brazo de Kurosaki , no pudo soportar el que una vez más fuera convertida en un maldito objeto., pero de nuevo cuando estaba apunto de ponerse a gritar Byakuya giro a mirarla fríamente y se quedo petrificada. No iba ha hacer nada por ella, todos los lazos que los unían se habían roto. Harto de ella aceptaba que se la robaran ante sus propias narices . Rukia sintió un escalofrió al comprender aquello en aquella fría mirada.

Ahora comprendía la mirada que este le había dedicado cuando la vio aquella noche. Lo había dejado en ridículo frente a Teu y no lo perdonaba, pero su furia por su desaparición, ya no era tal, ahora solo quedaba indiferencia . Se sintió cruelmente miserable, finalmente ella nunca había dejado de verlo como su a hermano mayor, pese a todas las formas que había tenido de demostrarle a este su independencia.

-Adiós Rukia- se despidió él serenamente poniéndose en pie.

-Adiós- se despidió ella sin voz.

Sintió como Renji le apretaba la mano en forma de despedida pero no reacciono. Se quedo allí sentada sin saber que era lo que debía hacer a continuación. Se palpo la herida del estomago y supo que volver con Aizen no era una buena idea, pero no podía quedarse quieta sin hacer nada .

-Nos vamos- Kurosaki la saco bruscamente de sus pensamientos.

-¿Nos vamos?- repitió incrédula, ¿se suponía que debía irse con él?

-Como ya he dicho – repitió Yamamoto- Ahora él es responsable de ti .

Rukia parpadeo, por supuesto la mirada de Byakuya le había hecho casi olvidar porque era por lo que estaba apunto de gritar.

-No soy de tu propiedad- le informo secamente, lo cual hizo sonreír al joven líder.

Ichigo tenia una idea muy diferente a ese respecto, "Ella era suya", ya no era solo la idea de poder hacerse con el clan Sakura si Byakuya moría sin descendencia, de lo cual él estaba más que dispuesto a encargarse si no que en el momento en que la había visto en la fiesta había querido hacerla suya y el que ella se hubiera negado revelándose con todo su odio hacía él no hizo más que acrecentar ese deseo, de repente quería domar a aquella gata salvaje. Quería hacer que la muerte fuera tan solo suya de nadie más.

-Ahora si que lo eres- contradijo él intentándola coger de brazo, pero ella lo evito hábilmente y salió a paso apresurado de la habitación.

Ichigo se encogió de hombros y la siguió indiferente hasta llegar al Salón, Urahara pensó en que más le valdría seguirlo antes de que se perdiera la más que interesante escena que estaba apunto de librarse.

Ichigo la encontró en medio de la incomoda multitud girando el cuello de un lado a otro en busca de alguien. La idea de que buscara a Aizen para volver a irse con él le hizo hervir la sangre por algún motivo. Ella era de "su" propiedad.

-Es tarde y nos vamos al hotel – dijo secamente cuando llego junto a ella.

Rukia lo fulmino airadamente con la mirada, la muerte no estaba dispuesta a dejarse atrapar por un simple mortal.

-No me hagas ríes. Tengo mi propia habitación en un hotel lo más alejado posible del tuyo, así que adiós.

Y dio media vuelta dispuesta a irse pero Ichigo la sujeto del brazo evitando que diera un solo paso más, cuando la oyó gemir por el dolor creyó que había apretado con demasiada fuerza y aparto la mano sorprendido, no había apretado tan fuerte, sin embargo al hacerlo vio una mancha oscura en el brazo de la chica y al mirarse la mano comprendió que había apartado el maquillaje que tapaba una contusión. No es que le importara realmente, pero la idea de que alguien le hubiese hecho daño lo puso de peor humor del que ya estaba.

-¿Qué es eso?- exigió saber con no muy buenos modales.

Rukia se palpo el hematoma visible en su brazo. ¡Había tardado una hora en hacerlo desaparecer por completo!

-¡¿Y a ti que te importa?!

-Ahora eres mi juguete y me preocupa haber comprado uno defectuoso o peor aún usado.

El puñetazo de Rukia lo sorprendió tanto a él como a los que los rodeaban que giraron curiosos por los gritos

-¡Maldito hijo de puta!- le chilló ella fuera de si- ¿Quién coño te crees que eres? ¡No eres más que un maldito hipócrita machista!

-¡No me faltes al respeto mujer!

-¡Cállate idiota! ¡Lo que realmente necesitas es que alguien te diga cual es tu lugar rompiéndote la cara!

-¡Me gustaría ver como lo intentas!

El segundo puñetazo de la mujer lo pillo igual de desprevenido que el primero, se llevo las manos a la nariz convencido de que le la había roto.

-¡Deja de pegarme!

-¡No me da la gana! ¡Aprende a tenerme un poco de respeto!

-¡No he tenido respeto en mi vida por ninguna mujer con la que pensara compartir mi cama!

-¡Es que yo no voy a compartir tu cama!- especifico ella .

-¡Eres mi mujer!

-¡Todavía no! Y estoy pensando en el suicidio como alternativa!

-¡No tienes agallas!- se burlo Ichigo.

-¡No hablaba de mi suicidio sino del tuyo!

-¡Es verdad! Había olvidado a los dos infelices que te cargaste para evitar casarte.

-¿¡Me estas llamando asesina maldito bastardo mal nacido?!

-No, solo zorra cobarde.

Esta vez si pudo detener el puñetazo a tiempo, agarro el puño de Rukia con una sola mano y luego bloqueo la bofetada que esta intento darle con la otra mano. Ambos guardaron silencio con la respiración entre cortada por los gritos que habían estado dando.

-¡Nos vamos de aquí ya!- gruño Ichigo alterado.

-Oblígame bastardo- gruño ella furiosa.

Pero sin duda fue un mala sugerencia puesto que ni corto ni perezoso Ichigo la agarro por la cintura y se la hecho al hombro como si fuera un saco.

-¡¿Qué crees que estas haciendo bastardo?! - le gritó ella al oido.

-¡Que te calles zorra!

-¡Nunca!- le grito ella empezando dar patas en su pecho y puñetazos en su espalda- ¡Bájame idiota! ¡Que me bajes!

Pero ignorándola por completo Ichigo salió con ella pataleando y gritando por la puerta del Salón mientras una muchedumbre incrédula veía a aquella extraña pareja desaparecer entre más gritos. Había sido inevitable, todos los había visto y oído discutir.

Los que no sabían japonés asumieron sin más que se trataba de una disputa matrimonial y los que si sabían se lo confirmaron. Entre carcajadas y con la tensión ligeramente suavizada todos volvieron a sus propias preocupaciones.

-¡Ha sido de lo más divertido!- exclamo Yoruichi alzando victoriosa una copa de champán.

-¿Se van a casar?- se extraño Kukkaku sentada su lado con una ginebra- Habrá que ir más a menudo a la mansión Kurosaki después de esto.

-¡Si es que son adorables!- se emociono Urahara apareciendo de ninguna parte con su móvil en las manos- ¡Y además he grabado la discusión con el móvil! ¿Queréis que os la pase?

Al otro lado del salón Byakuya agradecía mentalmente a todos los dioses en los que no creía que Kurosaki no hubiese llamado a Rukia por su nombre, aquello hubiera sido otra vergüenza para él, aunque visto el panorama tenia la extraña sensación de que aquella fierecilla estaba apunto de ser domada.

A su lado Renji maldecía interiormente a Ichigo y reprimía las ganas de correr tras él a romperle la cara. Como se pasara de la raya con ella, lo freiría a balazos ...

El único consuelo que le quedaba es que Rukia no iba a endulzar demasiado su vida .

000000000000000000000000000000000

NOTA DE LA AUTORA:

¡Hasta aquí el tercer capitulo! ¡El Concilio!

Me conformaría con que os haya gustado la mitad de lo que a mi escribirlo.

¡MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEW! Son lo que de verdad me anima a continuar historia.

Yuen Li.