CONSEJOS MATRIMONIALES

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-¿Rukia? ¿Qué haces aquí a estas horas?- se sorprendió Oka-san cuando descubrió a la joven acurrucada en uno de los sillones de su sala de estar.

Abrazada a sus rodillas Rukia alzó la cara hacía ella.

-Me he acostado con Ichigo -confesó con un hilo de voz y los ojos abiertos al doble de lo normal.

Masaki tuvo que contener una sonrisa.

-Bueno, querida, es tu marido…

Rukia reacciono como si acabasen de darle una bofetada.

-¡Por eso mismo no tenía que acostarme con él!-chilló- ¡¿Y qué era toda esa basura de que puedes controlar a los hombres con sexo?! ¡Es una completa estupidez! ¡Él me controla a mi! ¡Jesús! ¡Debo ser la mujer más patética del mundo!

Incapaz de contener una sonrisa Masaki se sentó frente a ella mientras la oía gritar.

-Ha sido tu primera vez, es normal que no mantengas el control…

-¡Calla! – la interrumpió- ¿Sabes que? ¡Todo esto es por tu culpa! Me has hecho creer siempre que el sexo era algo maravilloso!

-Bueno, ¿no lo ha sido?

Rukia se puso tan roja como un tomate.

-¡He sido manipulada!- gritó.

-¡Oh! Rukia-chan… Estas exagerando. ¿Y qué si te has acostado con tu marido? ¡Es la cosa más natural del mundo!

-¡Me he convertido en su juguete!

-¿A caso te ha hecho algo que tu no quisieras que hiciese?- cuestionó.

Rukia subió varios tonos más de rojo. Había sido ella la que había empujado la cabeza de Ichigo hacía abajo y también la que había desabrochado su hakama y …

-¡Esa no es la cuestión!-chilló interrumpiendo su propio hilo de pensamientos.-¡Lo que ocurre es que me he humillado! ¡Ahora creerá que estoy dispuesta a retozar en su cama cada vez que a él le apetezca!

Masaki dudaba seriamente que Ichigo fuera a ser tan optimista al respecto.

-¡¿Cómo voy a poder mantener la cabeza alta la próxima vez que lo vea?! ¡Es tan humillante!

-¡Por dios! ¡Es solo sexo! ¡Yo también cedí ante mi marido y aún así le di 10 duros años de matrimonio más!- exclamó tratando de tranquilizarla.

Rukia alzó nuevamente la cabeza hacía ella confundida.

-¿Marido?- preguntó con los ojos muy abiertos- ¿Has estado casada Oka-san?

Masaki se mordió el interior de la mejilla.

-A mi también me obligaron a casarme con alguien a quien no amaba, ¿sabes? De echo la primera vez que lo vi fue el mismísimo día de nuestra boda. Nunca tuvimos una relación fácil. Pero en la cama era un mundo completamente diferente… No quiero decir que vuestra relación vaya a ser la misma pero cumplís el mismo patrón… Y no me gustaría que tuviese que pasar por lo mismo que yo…

Rukia la miró fijamente unos instantes, por respecto a su amistad Rukia jamás había intentado descubrir a la mujer tras Oka-san, pero el oírla hablar sobre su pasado la hacía querer saberlo todo, aunque jamás trataría de obtenerlo por la fuerza. Respetaba demasiado a aquella mujer.

-Lo único que me preocupa ahora es, ¿cómo recupero mi posición de fuerza?- soltó Rukia, no podía consentir que los recuerdos le hiciesen daño.

Dándose cuenta de la intención de la mujer, Masaki le sonrió. Si de ella hubiese dependido nunca podría haber elegido una mejor esposa para su hijo. Un matrimonio imposible, sin embargo. Pero ella haría todo lo que estuviese en su mano para hacerlo funcionar, para asegurar la felicidad de Ichigo.

-No creo que hayas perdido tu posición frente a él solo por esto. ¿Qué es lo que él ha conseguido a cambio?

Rukia dudo.

-En teoría nada…- no era como si ella hubiese cedido en ninguno de los términos de su relación, a excepción de algo en lo que ella también había disfrutado.

-Entonces, ¿dónde está el problema?

-¿Y si ahora no soy tan fuerte ante él como antes?

A Masaki le dolía reconocerlo, porque quería a Rukia como a una hija, pero sabía que en la guerra de voluntades que ambos mantenían solo podría acabar si uno de los dos cedía terreno al otro, y sencillamente esperaba que ganase Ichigo. Sacudió la cabeza y trato de ser tan imparcial en el tema como le fuese posible. Rukia estaba aterrorizada de si misma y ella tenía que ayudarla.

-Mi querida niña, eres la mujer más fuerte que conozco y también la más cabezota. ¿De verdad vas a perder solo por eso? ¿Es que no te gustaría repetirlo?

Rukia volvió al color rojo.

-¿Por qué no pruebas una cosa?-sugirió Masaki con suavidad-La próxima vez da tu el primer paso y no le dejes que mantenga en control en ningún momento. Sin duda eso te devolverá la confianza en ti misma.

En el fondo siempre había sospechado que tenia alma de proxeneta.

Rukia murmuró alguna grosería entre dientes acerca de que seguir sus consejos respecto a sexo no era una buena idea, al tiempo que se ponía en pie con toda la intención de marcharse. Se detuvo de golpe poco antes de llegar al ascensor y giro a mirarla con brusquedad.

-¿Qué quisiste decir la otra noche, con que tus chicas decían que Ichigo era bueno en la cama? ¡¿Viene mucho por aquí?!

La mujer tuvo que contener una carcajada. Casi había olvidado que le había dicho aquello, pero su momento había tenido sentido, se trataba de doblegar un poco la voluntariosa alma de Rukia. Se pregunto que pasaría si le dijese: si, ¿tendría ella un ataque de celos? ¿podría sentirlos? Pero al margen de su vida personal, no le gustaba mentir.

-No- contestó con una nota de pesar en la voz que la sorprendió incluso a ella- Kurosaki nunca ha venido aquí. Creo que no le gustan las prostitutas…

Rukia pareció lejos de sentirse todo lo tranquila que la esposa de un kumichou debería ante aquellas palabras.

-Tu dijiste que…

-¡Lo sé! ¡Lo sé!- exclamó Masaki quitándole importancia con un gesto de la mano- Yo me refería a los rumores… ¡Llegan a todas partes!

Y sus chicas eran sencillamente unas cotillas respecto al tema. Incluso cuando ella no había querido saberlo ellas habían corrido a contarle la ultima aventura amorosa de Kurosaki Ichigo. Nunca era agradable, pero se había acostumbrado a ello de forma asombrosa. Era la única manera en obtener información sobre él sin resultar excesivamente obvia.

Rukia pareció poco menos que complacida.

-¡El sexo es un asco!-gruñó furiosa.

Pero Masaki sabia que solo estaba enfadada consigo misma.


Cuando aquella mañana, cuatro días después de su boda, Rukia saltó dentro un armario para escapar de Ichigo comprendió que el asusto empezaba a escapársele de las manos.

¡¿Qué demonios estaba haciendo?!

Vale, se había acostado con él. ¡Pero ¿por qué estaba tan aterrorizada?!

¡Dios! ¡Aquello empezaba a ser humillante!

Y aún consciente de ello era incapaz de salir del armario y hacer frente al idiota con él que se había casado.

Ella no tenia experiencia con aquellas cosas, ¡¿de acuerdo?! ¡Ni siquiera había tenido un novio en sus 22 años de vida! ¡Prácticamente todavía no sabía besar!

¡E iba y se acostaba con su marido!

¡Una forma muy tradicional de perder la virginidad! ¡Sus antepasadas estarían orgullosas! Aunque dudaba que ninguna de ellas lo hubiese hecho en mitad de un dojo…

¡Agg! ¿Qué iba a hacer?

¡No podía enfrentar a Ichigo después de aquello! ¡Se había encerrado a si misma en un armario para evitarlo!

¡Y no! Pedir consejo a Oka-san no había servido para nada.

¡¿Qué volviese a acostarse con él?! ¿Qué había estado esperando que le dijese?

¡La mujer era una proxeneta! ¡Regentaba una casa de prostitución!

¡Si tan solo no recordase todo aquello constantemente!

Las imágenes acudían a su cabeza en los momentos más inoportunos del día y soñaba con ello varias veces por las noches. ¡Joder! ¡Empezaba a creer, que se escondía de él para no tirársele encima cuando volviese a encontrarlo!

¡Humillante! ¡Humillante! ¡Humillante!

¡Y ya no podía aguantarlo más!

Vale, estaba aterrorizada, ya era hora de empezar a llamar a las cosas por su nombre. Pero no era la clase de mujer que huía de los problemas o esperaba ayuda acurrucada en una esquina. Ella les hacía frente y salía victoriosa. ¡Siempre!

Cuando estuvo segura de que no había nadie cerca se atrevió a asomarse fuera del armario.

Nadie a su derecha, nadie a la izquierda y una niña con el pelo verde y una careta en forma de calavera enfrente.

La única cosa que una mujer encerrada en un armario podía hacer ante una situación como aquella era volver a cerrar la puerta y acurrucarse entre las mantas hasta convencerse a si misma de que no había sido descubierta.

Por desgracia la niña si la había visto y llamaba alegremente a la puerta del armario.

-¡Te enconté! ¡Te enconté!- chilló la vocecita infantil de aquella niña desde el otro lado del armario- ¡Enconté a Dukia! ¡Ahoda Dukia tiene que encontra a Nell!

Cogió aire sorprendida antes de volver a abrir la puerta y mirar a la niña fijamente. Seguía allí delante dando saltitos de felicidad. Se quedo sin aliento. Solo había un ser en su mundo que pronunciase su nombre de aquella manera.

-¿Qué estás haciendo aquí? ¡¿Quién te ha dejado entrar?!

La niña la miró curiosa a través de su extraña mascara de calavera.

-Nell ento por la puerta…- contestó.

Bajando del armario todo lo dignamente que esto era posible Rukia le subió la máscara hasta la cabeza y no pudo sino sonreír al rostro travieso que encontró.

Nell tenia solo cuatro años y ya era evidente que la pequeña estaba a un paso de convertirse en un belleza. Tenia los ojos enormes e incluso el estigma de color rojo que cruzaba su nariz y sus mejillas la hacía adorable. No podía evitarlo, aquella era la única niña por la que Rukia sentía cierta debilidad.

-¿Quién te dejo entrar Nell?- preguntó con suavidad arrodillándose a su altura.

-Umm… nadie. La pueta estaba abieta así que Nell simplemente ento. ¡Y entonces encontró a Dukia escondida en un admadio! ¿Con quién estabaz jugando al ezcondite?

Rukia no tenía planeado contestar esa pregunta. Le preocupaba un poco más que aquella niña hubiese pasado a través de la seguridad de la mansión sin ser detectada…

-¿Has venido sola?

-¡Po zupuezto! ¡Nell ha taído un regalo de bodaz! – y de ninguna parte saco un cuaderno completamente rellenado con dibujos infantiles, pero parecía un poco renuente a entregárselo. - Nell lo ha hecho sobre la boda de Itsigo, aunque Itsigo, había prometido cazarse con Nell…

La mujer alzo una ceja divertida, parecía tan celosa y enfurruñada y sin embargo no parecía estar enfadada con ella por casarse con Ichigo. Pero más importante aún…

-¿De qué conoces a Ichigo?

-Nell lo conoce desde siempe – se encogió de hombros la niña- Y ezpeda que Dukia lo haga feliz o ze enfadara…

Rukia cogió el cuaderno y miró este divertida, en uno de los dibujos una figura humanoide negra y blanca tiraba algo que tenia un aspecto terriblemente sospechoso con su tarta de boda sobre otra figura negra y naranja que era más alta que la primera. En efecto, ella había lanzado su tarta de boda contra Ichigo, solo que había fingido que era un accidente. Pasando otra hoja volvió a ver a las mismas figuras pero en esta ocasión la naranja y negra estaba derramando un vaso de champan sobre la más pequeña.

-¡Sabia que no fue un accidente!- exclamó triunfal.

-Sigo pensando que lo de la tarta, fue peor…- comentó una voz masculina a sus espaldas que le puso la piel de gallina.

Ichigo.

Y no tenía a ningún sitio al que huir sin parecer una cobarde. Era hora de enfrentarlo. Con toda la lentitud de la que era capaz, Rukia se giro hacía él, dándose tiempo para que sus rodillas dejasen de temblar. Cuando lo miró, todos los recuerdos de lo que había ocurrido entre ellos la asaltaron.

Una parte de ella lucho para empujarlo a la habitación más cercana y mientras que la otra quería huir en desesperación.

-Ichigo-saludó con voz ronca.

Para su suerte, este ni siquiera parecía estar mirándola, lo que fuera de toda lógica, la irritó. Los ojos del hombre estaban posados con curiosidad sobre Nell.

-¡Itsigo!- chilló la niña fuera de si antes de saltar hacía él con la obvia intención de darle un abrazo.

Ichigo la sujeto lejos de su alcance con un solo dedo, pero eso no supuso ninguna diferencia para la niña, que movía desesperadamente sus brazos hacía él con una enorme sonrisa de adoración en la cara.

Irritado el hombre giró a mirar a Rukia en busca de una explicación. Cuando sus miradas se encontraron Rukia sintió que enrojecía, pero se cargo con su orgullo y se mantuvo todo lo firme de lo que era capaz.

-¿También piensas adoptarla a ella?- le gruñó.

¿También?, pensó Rukia desconcertada, ¡Oh!¡Estaba refiriéndose a Kon!

-¿Por qué habría de hacer eso?

-Bueno, la has traído aquí, ¿no?

Ella se conformo con negar con la cabeza, cada palabra le costaba un profundo esfuerzo.

-¿No las has traído tu?- se irritó Ichigo.

Volvió a negar con altivez. Hacerle frente no era tan difícil como había pensando… Si solo no estuviese recordando sus propios gemidos en aquellos momentos, hubiese sido perfecto.

-¿Y cómo demonios ha entrado?

Cansada de su lucha por abrazarlo Nell bajo los brazos y lo miró con un puchero en la cara.

-Nell vino sola- lloriqueó tratando de llamar su atención- No había nadie en la puerta así que Nell entró sin llamar.

Ichigo miró a la niña fijamente y después a Rukia de forma alternativa.

-¿Esta cría está insinuando que ha pasado a través de la seguridad de mi mansión?- le preguntó.

Ella se conformo con asentir.

-Me ha traído un regalo de bodas…- probó a burlarse enseñando su cuaderno.

Ichigo se lo arrancó de las manos. Observo hoja a hoja e incluso trato de ver a través de ellas exponiéndolas a la luz, llego incluso a olfatearlas. Cuando no encontró nada volvió a lanzárselo a Rukia quien lo recogió al vuelo divertida.

-Deshazte de ella, ¡ya! ¡Antes de que a su madre se le ocurra pasar a buscarla! – gruñó antes de desaparecer pasillo abajo llamado a gritos a Chad.

Rukia alzó una ceja. Debía ser muy humillante que tu seguridad fuese burlada por una niña pequeña. Pero más importante aún, ¿de qué conocía a Nell?

Sonrió a la niña, que parecía a punto de echarse a llorar por la forma en la que el objeto de su adoración la había tratado.

-Dime Nell, ¿quieres un trozo de tarta?- ni siquiera planeaba echarla pronto.

Y la niña soltó un chillido de felicidad echando a correr hacía las cocinas sin necesidad de que Rukia le mostrase el camino. Tuvo que aumentar su sonrisa. Ichigo no hacía mal desconfiando de Nell, esta distaba mucho de ser una niña normal.

Pero ante todo, se sentía orgullosa de si misma. Había hecho frente a Ichigo sin hacer ninguna de las cosas por las que había estado tan aterrorizada, como que le temblasen las rodillas o que se lanzase sobre él.


Chad no pudo dar una explicación convincente acerca del incidente de seguridad, pero la forma en la que le brillaron los ojos hizo pensar a Ichigo que su subordinado sentía verdadero placer porque una cosa tan linda como aquella niña lo hubiese humillando.

El hombre estaba enfermo, así que después de desahogar su ira contra él Ichigo se alejo lo más deprisa que pudo. Respetaba a Chad tanto como podía respetar a otro hombre, pero este tenia una debilidad terriblemente aparente acerca de las cosas monas. No le extrañaría que dejase pasar a un asesino por la puerta de su casa solo porque estaba demasiado distraído por un peluche… ¡Dios! ¡Necesitaba personal nuevo!

Pero cinco minutos después estaba demasiado ocupado con su propio mundo como para recordar la incapacidad de Chad. Su mujer no había temblado siquiera una vez ante él. ¡Y eso viniendo de una mujer que había estado esquivándolo durante dos días era mucho decir! ¡¿Es que ya se había recuperado de su último encuentro?! Porque joder, él, no.

Demonios, le había gustado que ella huyese de él, porque quería decir que seguía turbada por lo que había ocurrido entre los dos, avergonzada, quizás. Sabía que había hecho temblar su mundo y la idea lo inflamaba de una satisfacción desconocida.

Pero parecía que el efecto había pasado. Ella no había salido huyendo cuando se acerco por detrás con toda la intención de asustarla. Ella se había quedado allí y fingido que no acaba de salir del armario en el que se había escondido. Apenas si se había sonrojado cuando la miró.

Una parte de él había creído que se sentía atraído hacía ella porque era la primera que se le negaban de aquella forma. ¡La atracción del desafió! Y que una vez la tuviese todo aquello desaparecería. Pero había estado completamente equivocado. Una vez no era suficiente.

Cualquier cosa que hubiesen hecho aquella noche lo asaltaba en sueños y despierto, pequeños detalles lo hacían estremecerse de placer y tenía que luchar consigo mismo para no correr hacía ella y sepultarla bajo su peso. Pero ella había huido, ¿verdad? De echo había pasado dos días enteros huyendo de él. Dos días recordando lo que había hecho juntos.

¡Dios! Ella era tan fogosa... Una compañera en la cama inexperta pero atrevida. Pero un animal salvaje que huiría de él despavorido y para siempre si simplemente la obligaba a volver a su cama.

Maldijo a todo irritado.

Ella iba a olvidarlo todo pronto y si lo hacía, ¿cómo iba él a retenerla? Tal vez tuviese que recordárselo todo, constantemente…

¡Oh! Esa idea le gustaba.


Rukia despidió a Nell con su propio puchero. Le gustaba Nell y el hecho de que Ichigo no la quisiese cerca hacía que toda ella quisiera conservarla en la mansión, pero como había augurado Ichigo entonces su madre se pondría un paso más allá de la histeria. Lo único que aquellas dos tenían en el mundo era la una a la otra.

Una vez a solas en su habitación sonrió al pequeño cuaderno que tan concienzudamente Ichigo había revisado. Solo que el muy idiota había olvidado algo, no solo puedes esconder cosas entre las hojas de un cuadernos, sino que también entre las duras tapas de este. Y rompiendo una de ellas por la mitad Rukia sonrió al encontrar su verdadero regalo de boda, un CD.

Ichigo había tenido mucha razón al desconfiar de Nell, pero, ¿quién creería que esa niña era un verdadero peligro?

Aquella noche, casi se echo a reír cuando leyó el contenido del CD en la pantalla de su portátil.

El primer documento era una carta de Yachiru en la que su segunda al mando lloriqueaba acerca de exceso de trabajo, clientes incompetentes con misiones estúpidas y una corta escusa acerca de porque no había mandado el informe antes, básicamente había olvidado a quien le había encajado ella el trabajo y algo relacionado con una mujer muy masculina… Ignoro su carta inteligible y llena de faltas de ortografía y echo una rápido vistazo al resto del informe de aquella carpeta. Era el resumen de las actividades de Ichigo.

Sonrió complacida por la forma en la que había llegado hasta ella y paso a la siguiente carpeta del CD. Era un simple doc. con una fecha, hora y dirección. A la madre de Nell le gustaba hacer las cosas a su manera y nunca se le había ocurrido la posibilidad de poner por escrito sus investigaciones. Motivo por el que Rukia había estado probando las habilidades de rastreo de Hiyori.

Pero en realidad sentía bastante curiosidad por saber porque aquella mujer estaba tan dispuesta a cumplir su petición, ni siquiera tenía sentido contando la cantidad de favores que se debían la una a la otra...


La tregua acabo con un triple asesinato.

El día siguiente a los dos meses de tregua impuestos por el Concilio amaneció con tres nuevos estudiantes de instituto fusilados a tiros en un muelle. La única diferencia con el caso de los cinco muertos de la semana anterior era que aquellos tres adolescentes si pertenecían a la yakuza, en sus cuellos los tres llevaban tatuado el símbolo del grupo Quincy.

Ikkaku hacía verdaderos esfuerzos por no rechinar los dientes en mitad de la escena del crimen.

¡Otros tres gilipollas sin honor! Y encima tenia de nuevo a Yumichika como compañero eterno y a Yachiru colando información a vete tu a saber quien. La idea ni siquiera le importaría si la mocosa no estuviese leyendo en voz alta cada vez que mandaba un mensaje con su móvil.

-…las armas encajan… - murmuró ella distraída a su lado.

Ikkaku quería preguntar. Sobre todo porque se suponía que aquel era su caso y lo único que sabia es que los adolescentes que murieron la semana pasada pertenecían un instituto en el territorio del clan Shinigami y que los muertos de ahora pertenecían a tres institutos distintos pero los tres gilipollas eran del grupo Quincy. A él le olía a ruptura de la tregua por todos lados.

-Son las armas de Shihouin Yoruichi…-murmuró Yumichika a su lado.

La única diferencia con el caso anterior era que aquellos idiotas, si, que llevaban armas. Lo que no les había servido de nada cuando todos habían recibido un disparo. Los bastardos sin honor habían recibido lo que merecían. Ikkaku odiaba las armas de fuego, alejaban el combate del honor de la lucha. ¿Dónde había una lucha cuando estas siendo acribillado a tiros?

-¿Cómo puedes estar tan seguro? No estarás haciendo caso a Yachiru, ¿verdad?- se irrito.

Lo ultimo que su orgullo podría soportar es estar siendo manipulado por la bola rosa, ya tenía suficiente con que la cría de las narices se hubiese hecho amiga de Kurotsuchi Nemu.

Aquella apática mujer aparecía últimamente todos los malditos días por comisaria. Y sinceramente, a un hombre le costaba trabajar cuando ella se paseaba por ahí con aquellas minifaldas…

Yumichika le paso la bolsa de plástico con una de las armas encontradas y señalo la culera. El símbolo grabado del grupo Kidou, el clan de Yoruichi. Los Shihouin, tenían la maldita manía de marcar todas sus armas.

-Fueron las armas que mataron a los cinco estudiantes de la semana pasada …- escribió Yachiru cerca de ellos.

Ikkaku quiso lanzarle algo a la cabeza. ¡Necesitaban llevar primero las armas a balística antes de realizar esa confirmación!

Pero resulto que balística dio completamente la razón a Yachiru.

Ikkaku quería romperle la cara a alguien. Pero tenían un mayor problema entre manos. Si confirmaban que los cinco estudiantes de la semana pasada pertenecían al clan Shinigami querría decir que alguien había violado la tregua. ¡En fin! Tocaba una visita largamente prolongada a la mansión de Kurosaki.


Cuando Ichigo encontró a aquellos dos idiotas en su despacho estuvo muy tentado de sacarlos a patadas de su casa y fingir que nunca habían estado allí.

Era ya entrada la noche, lo que en otras palabras quería decir que debería estar fuera supervisando sus negocios nocturnos. ¡No perdiendo el tiempo con aquellos gilipollas!

Pero no podía hacerlo, los idiotas tenían autoridad suficiente como conseguir que pasase una noche en prisión antes de que su abogado pudiese siquiera gritar lo bastante fuerte a un juez. ¡Maldita fuese la policía!

-¡Bien!- exclamó- ¿A qué debo la desgracia?

Ikkaku mas tumbado en la silla que sentado le lanzo una mirada irritada mientras que Yumichika sonreía abiertamente sentado con las piernas cruzadas, en una postura jodidamente femenina.

-Tenemos motivos para pensar que alguien ha rota la tregua… -murmuró Ikkaku con aire aburrido.

-La tregua acabo ayer…-replicó Ichigo.

-Si. Pero los cinco estudiantes, que murieron a tiros la semana pasada, pertenecían un instituto bajo tu protección.

-Lo sé. ¿Y?

-Pues que hemos encontrado las armas que los mataron, en propiedad de tres cadáveres pertenecientes al clan Quincy esta mañana…- explicó Yumichika.

Los ojos de Ichigo se entornaron ante una información sobre la que no sabía absolutamente nada.

-¿Estáis insinuando que Ishida violo la tregua al atacar mi territorio?

Era muy obvio que le encantaría que aquello hubiese ocurrido.

-La cosa se complica un poco más – se molestó en explicar Ikkaku- Las armas pertenecían al grupo Kidou.

-¿Las armas robadas?

-Tienen el mismo número de serie.

Ichigo los miró durante segundos enteros.

-Las armas se vendieron poco después en el mercado negro y os digo por experiencia, que Ishida no tiene ningún motivo para comprarlas…

De echo durante la guerra le había quedado jodidamente claro que el arsenal del bastardo de Ishida dejaba al suyo como una escopeta de pinball, en comparación.

Ikkaku agito una mano molesto por la charla, todo eso ya lo sabia.

-Lo único que hemos venido a saber es si los críos fusilados de la semana pasada tenían alguna relación o no con tu gente.

-El padre de uno de ellos trabajaba para mi, pero él, no. En cuanto al resto no tienen ninguna relación que no sea la de vivir en mi territorio. Considere la muerte de Makino, como una ofensa a su padre pero no como un ataque al clan. Le di carta blanca para la venganza… - se interrumpió a si mismo- ¿Cuándo murieron esos críos?

-Esta noche…- murmuró Ikkaku.

Ichigo asintió conforme, si el asesinato había sido culpa de uno de los suyos el hombre lo había hecho con el criterio suficiente para esperar al fin de la tregua.

Pero, ¿qué demonios estaba pasando con el clan Quincy?


Ichigo no había vuelto a ver a sus mujer desde el incidente con Nell hacía dos días y no porque esta hubiese estado esquivándolo como en los días anteriores, sino porque con el fin de la tregua su trabajo empezó a volverse asfixiante y apenas si había podido pasar tiempo en casa. Podía decirse que habían estado llevando turnos distintos. Ella solo había estado en casa por la noche y él solo había acudido a la mansión para dormir cuando ya era entrado el mediodía. Pero con la irritante presencia de los dos policías en su casa Ichigo había tenido que volver a ella antes del anochecer y ahora él y su mujer estaban bajo el mismo techo por primera vez en días.

Así que hizo lo que se esperaba que un recién casado hiciese de madrugada. Se coló en la habitación de su mujer.

Rukia dormía profundamente acurrucada en un futon en medio de la espaciosa habitación. Lo que en opinión de Ichigo resultaba desolador. Pese a que la mansión era de estilo japonés, no podía soportar los amplios y vacios espacios por lo que había decorado la mayoría de las habitaciones que el utilizaba a la manera occidental, como su despacho repleto de muebles a su habitación con todas las típicas comodidades modernas.

Rukia dormía y vivía en una habitación que solo poseía un armario y un tocador. Pero lo más irritante del asunto es que su dichoso futon no era lo suficientemente espacioso como para que él pudiera colarse debajo de las mantas. Se prometió a si mismo que le compraría una cama de matrimonio al día siguiente.

Bien, la duda ahora era, ¿cómo abordarla? Lo primero, sin duda, era despertarla.

Rukia estaba teniendo otra vez uno de esos irritantes sueños pervertidos, que la hacían despertarse acalorada e impaciente a mitad de la noche. Ichigo estaba otra vez allí, desanudando el obi de la yukata que usaba para dormir y bajo la que no llevaba absolutamente nada. Otra vez haciéndola gemir con caricias y besos húmedos sobre sus pechos; de nuevo acariciando el interior de sus muslos de forma minuciosa y casi torturante… Solo que esta vez era más real que el resto de sus sueños y no estaba despertando, no porque no quisiese, ¡sino porque ya estaba despierta!

-¡Ichigo!- chilló furiosa golpeándolo en la barbilla con un puño cerrado, cuando comprendió que no estaba soñando-.¡¿Qué crees que estás haciendo?! ¡Bastardo pervertido!

Retrocediendo a regañadientes por un golpe que sencillamente no había estado esperando Ichigo se acaricio la barbilla adolorido.

-¡Auch! ¿Por qué me golpeas, mujer? Creía que ya habíamos superado esa fase de virginal negación.

Apenas si pudo evitar el siguiente puñetazo.

-¡Fuera de mi habitación!- chilló ella furiosa e indignada.

Él casi se echo a reír.

-No hablas en serio - se burló y para demostrárselo la beso.

El beso pillo a Rukia tan desprevenida como siempre. Quería luchar, golpearlo lejos de ella, pero no estaba haciéndolo, no podía hacerlo. Sus manos no estaba luchando por alejarlo sino que se habían enredado en torno a su cabeza y lo empujaban contra ella. Estaba devolviéndole el beso con la misma furiosa intensidad con la que lo había recibido.

Ichigo quería gritar triunfal de nuevo contra su boca pero apenas si era capaz de funcionar, la mayoría de su sangre ya había escapado de su cabeza y sus brazos solo eran capaces de estrechar el cuerpo desnudo de la mujer contra él. ¿Qué había pasado con la yukata? ¡Oh, si! Se la había quitado mientras dormía…

Pero por mucho que desease continuar el juego no podía permitir que llevase en mismo rumbo que la vez anterior . Esta vez, ella tenía que ser consciente de todo, y desearlo con la misma intensidad.

Se obligo a romper el beso.

-¿Sigues queriendo que me vaya?

Ella parpadeo confundida, volviendo a la realidad con brusquedad.

-¡Si!-chilló furiosa estrellando sus puños contra su pecho para alejarlo de ella. Ichigo no se movió ni un milímetro.

Ella estaba desnuda entre sus brazos y ambos eran dolorosamente conscientes de ese hecho.

-¡Suéltame!- volvió a chillar ella desesperada por librarse de él.

Pero ambos sabían que no era la furia lo que la motivaba era el terror que sentía por su proximidad. El terror hacía si misma. No podía aceptar el volver a ceder, aunque estuviese temblando como una hoja entre sus brazos, aunque desease desesperadamente tumbarlo sobre ella en su pequeño futon…. Era a esa necesidad, cruda y exigente, lo que la aterrorizaba.

-¿Sabes? -se burló Ichigo contra su cuello- No creo que quieras que me vaya…Ni siquiera creo que quieras que te suelte…

Y para demostrárselo hundió la boca en su cuello.

Rukia se estremeció por el placer. Y se odio más a si misma de lo que odiaba a Ichigo. Odiaba ser tan débil, odiaba lo mucho que deseaba olvidarse de todo y entregarse a él. Pero ya había cometido aquel error hacía tan solo cuatro días, se había convertido en arcilla en sus manos y había permitido que él hiciese con ella lo que desease. Odiaba ser débil, odiaba ser así de vulnerable.

-…te odiare…- lloriqueo presa del placer.

Ichigo se congelo contra ella con sus mano clavadas en un punto indefinido de su anatomía.

-Si me obligas de esta manera, te odiare…-repitió Rukia.

E Ichigo la soltó.

Aturdida tardo unos segundos en comprender que él la había dejado ir. Retrocedió asustada y se envolvió a sí misma en su yukata. Busco los ojos de Ichigo con desesperación y lo que encontró en ellos la congelo. Nunca, ni siquiera la noche en la que se había conocido, Ichigo había tenido una mirada tan fría para ella.

-¿De verdad es tan malo?- rugió él con un tono igual de helado-¿De verdad te sientes así? ¿Cómo si te estuviese violando? ¡¿Crees que eso es lo que te hice el otro día?! ¡¿Violarte?!

Ella parpadeo desconcertada tratando de encontrar algo que decir, pero no había nada .

-¡¿Crees que los hombres violamos a las mujeres para darle placer?! ¡¿Crees que te obligo a que tu cuerpo se estremezca?! ¡No, Rukia! ¡No es una violación! ¡Es tu cuerpo es que se estremece por mi! ¡Eres tú la única que se obliga a si misma! ¡Siento que eso sea tan molesto para tu maldito orgullo!

Y sin esperar una contestación Ichigo se puso en pie y se marcho de un portazo.

Por algún motivo, Rukia, solo quería llorar.


Chad vio como su joven jefe destaponaba una botella de sake en mitad de la cocina, lo que quería decir tres cosas: 1, estaba muy furioso con alguien al que no podía matar así que había optado por emborracharse; 2, se había bebido ya la botella de whisky de su despacho y 3, definitivamente ya no tenía la noche libre.

Un Ichigo borracho no era más que un blanco fácil y era su trabajo protegerlo. Y aunque no lo hubiese sido, también se habría acercado a él aquella noche.

-¿Qué tan malo es este matrimonio para ella?- le preguntó Ichigo en cuanto lo diviso entrando por la puerta.- Debe ser terrible porque al parecer cada vez que tiene un orgasmo es porque la estoy violando…

Chad se sentó en uno de los taburetes altos sin decir una palabra. Tenia un poco más de criterio que eso. Pero también sabia que a Ichigo le gustaba las mujeres. Podía jugar con ellas, pero se había criado entre ellas, y de la misma manera que no podría poner una mano sobre una jamás obligaría a ninguna bajo su autoridad. Si Rukia había insinuado aquello había golpeado muy abajo el orgullo de Ichigo.

-¡Joder! Esa mujer es una perra- gruño bebiendo directamente de la botella- ¿Y sabes que es lo más triste del asunto? Que la perra tiene razón a muchos niveles. Si la fuerzo a abrirse de piernas aun cuando esta húmeda, ¿no es eso una violación?

Chad odiaba cuando Ichigo era tan crudo y se revolvió incomodo en el taburete.

-Tendría que haber sabido de antemano que tenía que haberla dejado dar el siguiente paso. Tiene un orgullo tan jodido que es imposible tocarla sin que te muerda y aún cuando gime no puede simplemente aceptar que le gusta. ¡¿Quién cojones entiende a las mujeres?!

Chad no entendía a las mujeres, pero entendía el orgullo de esta, en particular. Porque Ichigo era exactamente igual de orgulloso.

-¿Y qué vas a hacer ahora?- preguntó tratando de sonar conciliador.

Su jefe se bebió el resto de la botella de un trago.

-¿No está claro? Buscar a una mujer que no opine que este siendo violada solo porque se humedezca….

Chad lo considero durante unos segundos y negó con la cabeza.

-No creo que sea buena idea. Tu mujer se enfadara contigo de verdad.

-¡¿Es que ahora solo esta teniendo un enfado de mentiras?!

-No creo que este enfadada contigo sino consigo misma. Estoy seguro de que si la dejas sola un tiempo acudirá a ti…

Ichigo lo miró fijamente durante unos segundos.

-¡Esa es una soberana gilipollez! – le soltó y tambaleándose se dirigió hacía la salida .

Chad reacciono rápidamente. Como jefe de seguridad era su labor, asegurarse de mantener a Ichigo y a su familia vivos aun si tenia que protegerlo de si mismos. Así que golpeo a Ichigo en la cabeza, lo dejo inconsciente y lo arrastro a su habitación.


-Tenemos que hablar- fue el frió saludo de Rukia a la mañana siguiente.

Presa de la ira y de la resaca Ichigo no podía ver el lado bueno de que la mujer estuviese sentada en el borde de su cama. ¡Dios! ¿Cómo había llegado él allí, en primer lugar? Por el dolor de cabeza que nada tenía que ver con la resaca supuso que Chad había tenido mucho que ver en aquello.

-¿Qué cojones quieres ahora mujer? Anoche dejaste muy clara tu opinión sobre mi.

Rukia estaba segura de que Ichigo estaba sobredimensionado el asunto. Ella no se había considerado "violada" en ningún momento. Y no podía entender la reacción de Ichigo, ni tampoco el porque se sentía tan vacía por ella.

-Anoche sobre reaccionaste- trató de explicar ella.

-En realidad eras tú la que estaba asegurando ser forzada aunque estabas húmeda…

Ofendida trato de golpearlo en un brazo, Ichigo la retuvo con ira unos instantes bloqueando el golpe.

-¿Vas a ofrecerte de forma voluntaria?- le gruñó.

-¡Por supuesto que no!- gruñó ella luchando por soltarse de su agarre.

Él la soltó casi con ira.

-Entonces, no tenemos nada de que hablar- gruño Ichigo.

-¿Qué?

Él estuvo muy tentado de reírse de ella.

-Mira, Rukia, nunca he planeado forzarte. Si domarte, pero nunca humillarte. Eres tu la que se considera dolida y humillada, la que cree que han robado su virtud, así que mientras no trates con ello y lo superes no tenemos nada de que hablar.

-¡Yo no me considero humillada! – chilló antes de ser consciente de lo que decía.

En realidad, si que se había sentido así, pero no por él sino por sí misma. Se había sentido débil y no podía manejar aquello.

Él la miró sorprendido. Su orgullo era una fiera extraña pero absolutamente imprevisible. ¿Qué había dicho Chad? Algo sobre darle tiempo, pero Ichigo no era la clase de hombre que se sentaba a esperar a una mujer.

-¡Joder! Mujer, estamos casados. La pregunta es, ¿vamos a compartir la cama? Si o no.

Toda Rukia quería gritar "si" pero su boca dijo: No.

-Entonces, esposa, buscare consuelo entre otras piernas…

Y desapareció camino a la ducha antes de que Rukia pudiese gritar: ¡¿QUÉ?!

Pudo escuchar su chillido desde el baño y pese a su dolor de cabeza, fue muy capaz de sonreír.

No planeaba volver a poner un mano sobre ella sin su consentimiento explicito, pero eso no quería decir que se estuviese rindiendo, todavía la quería en su cama.

Lo había decidido, iba golpear directamente su orgullo, hasta que para protegerlo ella tuviera que suplicar por él.

Pero durante los siguientes días pudo comprender que tenerla cerca y no poder tocarla era incluso más físicamente doloroso de lo que había pensado en un primer lugar.


-¿Por qué estás tan enfadado?- gruñó Tatsuki sentada con las piernas cruzadas en uno de los sillones frente al escritorio de Ichigo.

Durante los últimos días, parecía que alguien había metido un palo por el culo de su jefe, a todas luces se hacía evidente que, el bastardo, necesitaba un buen polvo. Se pregunto distraída que demonios estaría haciendo Rukia. Si esos dos no se dejaban de tanta tensión sexual, los empleados de Ichigo estarían a un paso de un motín. ¡El bastardo era más insoportable de lo normal!

Como respuesta a su critica Ichigo le lanzo un sobre de color crudo. Tatsuki agradeció que la invitación fuese un simple papel o de lo contrario habría sido degollada. Sujeto el sobre sin abrirlo, sabia lo que había dentro, motivo por el cual estaba teniendo esa discusión en particular.

-¡¿Cómo cojones explicas que me entere de esa boda por una invitación?!- le chilló Ichigo.

-¡Oh! ¡Por favor! – se quejo ella- ¿Qué parte es culpa mía? No diste ninguna orden sobre que debía continuar con la investigación…

-Te la di la semana pasada, cuando volviste de tu affaire con Abarai…-siseó.

Lo considero con suavidad, había sido una reunión un tanto estresante, pero algo al respecto había insinuado.

-¡Te he conseguido esa invitación de la imprenta!- no era verdad, se la había robado a Renji- ¡¿Por qué estas tan enfadado?! Por supuesto que sabíamos que mantenían una relación comercial, pero no pertenecen a la yakuza. Un compromiso matrimonial con ellos era absurdo.

-Y sin embargo- siseó Ichigo- Kuchiki Byakuya está a punto de casarse.

Tatsuki trago saliva sintiéndose súbitamente incomoda. No le gustaba cuando atacaban a su profesionalidad. Se puso de pie de un salto.

-Solo es un trozo de papel- contestó. – Descubriré lo que hay detrás.


NOTA DE LA AUTORA:

No hay quien entienda a Ichigo, os lo juro, ¡no lo entiendo! Rukia ha golpeado su orgullo sin querer y ni yo se porque se ha puesto así.

¡Agg! ¿Es muy tarde para cambiar sus personalidades?

Y creo que debo un par de explicaciones:

1.¡Adoro a Nell! No se porque pero la quise desde que la vi jugando a ser una pequeña masoquista en su primera aparición y le perdone a Tite incluso que le crecieran las tetas con esa rapidez. ¡No podía decidirme por ninguna de las dos para esta historia! Pero Nell tenía que aparecer si o si, simplemente he estado esperando al momento exacto para que aparezca, puede parecer un poco raro, pero tiene sentido que se cuele en la mansión, al menos para mi.

2. La relación de Hiyori con Urahara, era algo que simplemente supe cuando leí acerca de su relación en el manga. Y tenia que colarlo de alguna manera.

Bueno, ahora solo queda esperar a que Rukia lidie con un ataque de celos sin sentido…

¡Hasta el próximo capitulo!

¡Y muchísimas gracias por vuestros review!

Besikos!!