II. La magia en ti

Ursula era el tipo de profesora que parecía no encajar entre ese círculo de perfectas señoras, serias y de caras largas. Más bien, tenía un espíritu joven y jovial, parecía que ella se identificaba con Atsuko Kagari la nueva estudiante de Luna Nova. Mientras la mira desde la lejanía, siente que debe encaminar a Atsuko por nuevos caminos, unos que parecen ser más llenos de magia.


Diana contrario a las demás estudiantes de Luna Nova es una chica brillante, a simple vista ella es todo lo que una bruja debe de ser: inteligente, callada, serena y llena de conocimiento. Sin mencionar que pertenece al gran clan de los Cavendish, especializados en ser brujas desde muchas generaciones atrás. Ella es la estudiante que levantara la escuela, un prodigio desde que ha pisado la academia.

Sin embargo, y mientras escucha como las demás personas la alagan por haber restaurado el "Jennifer Memorial Tree". Su corazón no se siente satisfecho, ella en ningún momento ha querido alardear por ello, y los recuerdos llegan a su mente como una ráfaga de polvo, incluso en la noche cuando se supone debe descansar.

En sus pensamientos, observa como esa chica llamada Akko interfiere en su camino alegando que no son crisálidas las que crecen de ese árbol sino que son Papirodias, pero llegado a ese punto recuerda como lanzó un hechizo contra ella. Nunca lo había hecho, Diana nunca había usado la magia contra un humano. La sensación de haber lanzado aquel hechizo y cómo Akko tuvo que soportarlo se ha quedado en su memoria, y parece que la sensación no se va por mucho que intenté recobrar el sueño.

Quiere pedir disculpas y decirle que no era su intención. Aunque… ella nunca ha pedido perdón exactamente. Decir que ella no fue la que restauró ese árbol es una deshonra a lo que su apellido lleva consigo. Por otro lado, ella no tiene el corazón hecho piedra para admitir que ella es una heroína y que debe llevarse la gloria.

Pasan tres días, y para ese tiempo ella no ha vuelto a ver a Akko, ha escuchado que está enferma y sabe los motivos: el hechizo. Además de disculparse, quiere ayudarla y es que nadie más que las amigas de Akko y ella saben lo que sucedió en aquella tarde.

— Ella estará bien, ¿verdad Sucy?

Diana las escucha en el comedor de la escuela y no puede evitar prestar atención a esa conversación.

— Es fuerte, pudo resistir ese hechizo. Sólo debe descansar un poco, demasiada magia en su pequeño cuerpo humano es peligrosa.

— Peligrosa, ¿por qué?— Lotte, la chica de lentes redondos menea su cabeza y se frota la falda de su uniforme con nerviosismo evidente, Sucy en cambio se lleva una cucharada de sopa a la boca y responde al cabo de un rato — Tú eres una bruja Lotte, yo soy una. Hemos estado rodeadas de la magia desde que somos bebés, nuestros pueblos, las tradiciones. Akko es una humana, ella es del mundo de los humanos ¿sabes? No ha tenido mucho contacto con la magia y para ella ese hechizo puede ser perjudicial, a la larga podría dañarla. Convertirla en un ser oscuro…

Diana se queda estoica ante aquello, sus amigas siguen parloteando acerca de lo genial que es, lo buena que es en todo lo que hace. Pero sus pensamientos no están en esas palabras, sino en lo que dijo Sucy — la chica de los hongos — y sabe que es cierto. Todas ahí son brujas que han estado en contacto con la magia, ¿qué podría pasarle a Akko? Aquella chica de humanos, con corazón inquebrantable y esperanza.

— Si me disculpan…— Diana retira su plato, ante la mirada confusa de sus amigas — debo retirarme.

Ellas ven como Diana se va moviendo su cabello, con un caminar algo apresurado. No es la misma chica de siempre, no esta vez.


N/A ¡Aquí estoy! Bueno, espero que sea de su agrado este nuevo capítulo, de verdad. Cualquier comentario es bienvenido, sin duda escribir para este fandom me trae muchas alegrías. Pronto empezaré a leer el manga —entrado a ese punto no haré spoilers— ¡buena semana a todos!