Estoy de vuelta!!! Así es, después de algun tiempo por fin actualicé la continuación (es algo complicado el arreglar una historia demasiado... exagerada XD) De por sí siento que es algo dramática, imagínense como estaba XD. También necesito quecar que los cambios sean coherentes.

Antes de empezar... Uchiha Katze, con respecto al gigai de Rukia... es uno mas de los misterios de la vida XD jaja

Mmmm lo que pasa es... O///O me da pena pero.... creo que olvide ponerlo XD la idea era que en cuanto sintiera (o supiera) que el Hollow había sido eliminado, regresara con Rukia.

Por el error... n(-_-)n lo siento mucho.... pondré mas antencion.

Aqui les dejo la continuacion, espero sea de su agrado.


Capítulo 4 "Confesión bajo la lluvia"

"Al igual que tu, desde pequeña podía ver fantasmas, supongo que era porque mi reiatsu era muy elevado para la edad que tenía. Gracias a ello sentía que era especial"- mientras relataba su historia, su voz se quebró.

"Pero después lo odie"-inclinó su cabeza hacia delante, al punto que su fleco cubría sus ojos- "Cuando tenía cinco años, un Hollow atacó a mi familia, devoró el alma de mi madre, ella murió por protegernos a mi hermano y a mi"

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Ichigo, a la par de un sentimiento de tristeza, no podía creer que la madre de Kikyo había muerto de la misma forma que su madre.

"El Hollow logró desprender mi alma de mi cuerpo, me hirió gravemente, cuando pensé que estaba apunto de matarme él me salvó la vida"

"¿Él?"-preguntó algo confundido el shinigami sustituto.

Bajo el gran árbol que se encontraba detrás de la escuela, Rukia se encontraba sentada, esperando.

"¿Por qué tardará tanto?"-se pregunto a si misma mientras levantaba la cabeza para mirar el cielo-"Hace frío"

Un pequeño objeto cristalino bajo por su mejilla. En ese momento comenzó a llover.

"Está lloviendo"- dijo el joven de cabellos anaranjados.

"Será mejor que dejemos nuestra conversación para otro momento"

"No, quiero saber más"-contestó con determinación-"Me gustaría saber más sobre ti"

"Si no te molesta… podemos ir a mi casa"-sugirió Kikyo mientras escondía su rostro sonrojado bajo su fleco color negro-"Ahí puedes esperar a que pase la lluvia y…"

"Podemos continuar"-continuó el chico con una dulce sonrisa en el rostro. Por alguna razón, no pudo negarse, sintió un fuerte impulso, como si algo lo incitara.

La lluvia seguía cayendo, cada vez más fuerte, cada vez mas fría.

"Será mejor que me vaya" – dijo para si misma.

La pequeña chica seguía sentada bajo la lluvia, abrazando con todas sus fuerzas sus piernas. Cuando intentó levantarse, no tuvo la fuerza necesaria para hacerlo, por alguna razón se sentía débil.

De nuevo, intentó levantarse, sin resultados, algo extraño le pasaba. Una figura masculina se acercó y la llamó.

"¿Kuchiki-san? ¿Eres tu Kuchiki-san?"

"I-ishida, ¿Qué haces aquí?"

El chico de cabellos azules acercó gentilmente su mano, ofreciendo ayuda para levantarse-"Yo estaba en el taller de costura, y tu Kuchiki-san, ¿Qué haces bajo la lluvia?"

"Estaba… estaba pensando"-dijo mientras intentaba levantarse.

"Kuchiki-san pescarás un resfriado si no te cambias rápido"- en ese momento el chico de cabellos azules sintió como la fuerza ejercida por la mano de la shinigami desaparecía.

"¡Kuchiki-san!"

La voz del Quincy le parecía cada vez más distante. Todo se veía borroso, en cuestión de minutos, todo era color negro.

Los dos chicos corrieron hasta llegar a una casa con fachada antigua, mientras Kikyo abría la puerta Ichigo observaba la casa, le parecía familiar, pero ¿de donde? ¡Claro! Era idéntica a la mansión de los Kuchiki, claro que no se podían comparar en tamaño. La mansión de los Kuchiki era inmensa.

"Pasa"- indicando el camino.

Entrando a la casa, Kikyo le pidió a Ichigo que la esperara en un cuarto.

"¿A donde habrá ido?"

Mientras esperaba a la joven de tez blanca, se acercó a una puerta que se encontraba cerca del jardín. En el había un estanque con enormes carpas, que jugaban en el agua, un camino de piedra que llevaba al estanque, hermosas flores por todas partes. Pero lo que cautivó a Ichigo fue un gran cerezo en flor. Era hermoso, éste erradicaba tanta paz.

"Conozco a alguien que le encantaría trepar en el"

"¡Rukia!"- su cuerpo se congeló.

¿Cómo demonios pudo olvidar a Rukia? Por alguna razón, todo recuerdo relacionado a su encuentro había desaparecido de su mente hasta ese momento. Comenzó a odiarse y maldecirse en su mente. Tenía que irse, tenía que ir con Rukia. Pero, ¿Qué debía decirle a Kanzaki? No había tiempo para pensar, debía marcharse, se disculparía con ella después. Salió corriendo del cuarto, cuando se topó con Kikyo.

"Kanzaki-san yo…"

"No importa"-interrumpió la chica-"corre te está esperando"- dijo con una sonrisa mientras le ofrecía un paraguas.

"Kanzaki… ¿Cómo es que tu…?"

"Eso no importa, ya habrá tiempo de explicaciones, corre"-interrumpió de nuevo.

"No se como agradecerte"

"Yo si, pero hablaremos de eso luego"

"Nos vemos"

"¡Corre!"

Ichigo tomó el paraguas y corrió lo más rápido posible, no había tiempo de pensar, no había tiempo de nada más. Siguió corriendo hasta que llegó a su objetivo, no había nadie.

"Rukia…"-dijo para sí mismo en forma de susurro.

Era obvio que ya no estuviera ahí, estaba lloviendo, seguramente se había ido antes de que comenzara a llover.

Arrojó enfurecido el paraguas. Se dejó caer en el pasto mojado, con los puños cerrados, sus ojos se encontraban escondidos bajo ese flequillo salvaje, que en ese momento se encontraba domado por las gotas de lluvia. Golpeó con fuerza el suelo, ¿Cómo era posible? No entendía por qué lo había olvidado. Lentamente, se levantó cabizbajo, no había nada que hacer, Rukia se había ido.

Había pensado que tal vez, esa era la oportunidad perfecta para aclarar sus sentimientos, descubrir qué era lo que en verdad sentía por Rukia.

Tal vez era tarde para eso, tal vez no debió intentarlo. Ahora lo único que quedaba era encontrarla y pedir una disculpa. Respiró profundamente, y se dispuso a buscar el reiatsu de Rukia cuando escuchó a alguien llamándolo.

"Kurosaki-kun, ¿Qué haces aquí?"

"Inoue…"

"¿Qué pasa Kurosaki-kun?"-preguntó algo angustiada.

"Inoue, ¿has visto a Rukia?"- preguntó Ichigo con una expresión en su rostro que Inoue jamás había visto.

Esa expresión era totalmente desconocida para ella, ya no tenía el ceño fruncido, sus ojos expresaban una gran preocupación, eso le partió el alma a Orihime.

"Kurosaki-kun…"

"¡¿La has visto?!"- no entendía por qué comenzaba a desesperarse.

¿Qué tenía esa enana que lo hacía hacer sentir así? Reaccionar de esa manera tan patética, Rukia estaba destrozando su orgullo sin saberlo.

Orihime odiaba verlo así, no sabía que hacer. En ese momento odió profundamente a la pequeña shinigami por hacerle eso a su amado Kurosaki-kun. No sabía que hacer para que se calmara, simplemente tomó gentilmente su rostro con ambas manos.

"Kurosaki-kun cálmate por favor" – mientras decía eso, se levantó sobre las puntas de sus pies.

Poco a poco acercó su rostro al de Ichigo, restando distancia entre ellos.

"Cálmate por favor"-susurró gentilmente.

Cerró los ojos y fue acercándose cada vez mas, sus labias se rozaron. No pensó, en lo que hacía, simplemente sucedió. Nadie pensó que eso podrá pasar. Simplemente lo besó.

Sintió los brazos de Ichigo en sus hombros, por un momento pensó que la abrazaría. Pero aquel anhelado abrazo jamás llegaría, poco a poco, con gentileza Ichigo alejó a Inoue.

"Perdóname Inoue pero yo…"

"¡Me gustas!"- exclamó nerviosa, sin mirar a Ichigo-"Me gustas mucho, desde hace tiempo. Creo que es mas que solo gustar"-mientras confesaba sus sentimientos, apretaba su falda con ambas manos.

Ichigo no dijo nada, no podía hacerlo. No encontraba la manera de no lastimar a su amiga, así que la dejó terminar.

"Kurosaki-kun…"-una traviesa lágrima corrió por su mejilla

"…."-Ichigo no podía siquiera mirarla.

No podía hacerlo, afrontar esta situación le resultaba difícil, ¿Cómo podía rechazarla? Inoue era alguien a quien valoraba mucho, una preciada amiga, por eso le resultaba difícil, no deseaba lastimarla.

Tenía que encontrar la manera de alejarse, en ese momento la aparición de un Hollow sería muy oportuna, pero ninguno apareció, no sentía un reiatsu o algo parecido.

"Kurosaki-kun, respóndeme, por favor"- dijo mientras bajaba en rostro apenada.

"Inoue yo…"-respondió cabizbajo, no sabía que decir ante tal situación.

Sintió que debía quedarse, no se sentía cómodo dejándola ahí, bajo la lluvia que tanto odiaba.

"No pierdas más tiempo"

Escuchó una voz que le parecía familiar, sin embargo no estaba seguro de quién era. Por raro que pareciera no le tomó importancia y decidió hacerle caso.

Se separó de Inoue y buscó el reiatsu de Rukia.

"Lo encontré"

"Inoue, lo siento"

En cuanto se disculpó salió corriendo en dirección al almacén de Urahara. Orihime se quedó sentada llorando bajo la lluvia, derramando lágrimas tan grandes como la luna.


Que intensa Orihime!!! jaja que aventada!!! pero de nada te sirvió!!!!

por fin pude usar una "frase" que había escuchado por ahí (si mal no recuerdo en Samurai X) y siempre había querido usarla XD pero me emocioné tanto que si leen mi otro fic... la encontrarán por ahí jaja.

Muchas gracias por tomarse si tiempo de leer mi fic, en verdad lo aprecio mucho. Me hacen sentir muy feliz al saber que les agrada mi trabajo.

Espero les haya gustado. También espero tener pronto la continuación.

Gracias por leer.

Selenic Soul