Me daba un poco de rabia el hecho de que muchas, la mayoría, veces era autoritario y quería que las cosas se hicieran a su manera, pero yo era lo suficientemente terca como para no dejarlo llevar la delantera.

Después de esa noche no había vuelto a insistir en eso, y yo estaba agradecida, habían pasado varias semanas y mi vida volvió a tener una rutina, solo que esta vez diferente, todos los días excepto los domingos iba a casa de los Cullen y estaba con Edward todo el día, desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde, lo extraño era que nunca nos quedábamos sin nada de qué hablar o hacer, el me tocaba el piano mientras yo escribía la novela, me habían felicitado, el editor, pues últimamente las novelas estaban mejores que antes, desde que Edward tocaba para mi, pareciera que las historias se escribieran ellas solas, después hablábamos y hablábamos de todo tipo de cosas, Edward se había vuelto mi mejor amigo, mi confidente, siempre me escuchaba y después me hacía reír, se melodiosa risa, podía hablar con él de cualquier cosa, sabía que siempre me escuchaba e intentaba ayudarme, y sus ojos, siempre intente que no se los cubriera con esas gafas me gustaba mucho como se iluminaban con el reflejo del sol, los hacía tan profundos tan sinceros.

Llegue a casa de los Cullen como era ya costumbre ese Lunes, (después de tres meses ya trabajando con los Cullen) ya tenía llaves de la casa de los Cullen así que entre normalmente, no había nadie ni en la sala ni en el salón, así que Edward debía de estar en el jardín, abrí la puerta.

-¡Sorpresa Bella! –gritaron todos al tiempo.

-¿Qué está pasando? – pregunte sorprendida.

-Tonta Bella es tu cumpleaños, ¿creíste que lo habíamos olvidado? – dijo Ali como si estuviera pasando por alto lo obvio.

Hasta yo había olvidado mi propio cumpleaños, la verdad es que no era exactamente mi día preferido, pero imagino que sería bueno, pues esta noche Mike me llamaría a felicitarme y podría hablar con él.

Todos los Cullen, incluido Carlisle, Jasper y Rosalie, me felicitaron y hablamos por un rato, a la hora del almuerzo comimos un pastel que Esme había preparado, y ese día no estuvimos solos Edward y yo.

Al llegar a casa a las seis, comí algo pues aunque había comido todo el día en casa de los Cullen aun tenía un poco de hambre, después me bañe con agua caliente dejando que mis músculos se calmaran y relajaran del todo, ¡se sentía tan bien!, salí a los quince minutos, me puse una camisa suelta y unos pantalones cómodos y me senté en la sala a leer un poco, el timbre sonó, desconcentrándome de mi lectura, corrí a abrir la puerta, tal vez Mike había venido de sorpresa por mi cumpleaños, cuando la abría no había nadie, baje mi rostro desilusionado y encontré una caja con una nota, los tome y me fui a la sala de nuevo para abrirlo, quite el sobre y lo voltee, no había ninguna inscripción en el, así que lo abrí.

Querida, Bella.

Primero que nada, Feliz cumpleaños mi princesa, un año más de vida de mi vida, pues tu mi Bella eres mi vida, desde ese día en que naciste, nunca me has dejado quitar esa sonrisa de mi rostro, eres mi orgullo, mi admiración, bueno mi pequeña, no tengo palabras suficientes y no creo que allá palabras existentes para expresarte cuanto te quiero.

Bueno en fin era para desearte un muy feliz cumpleaños, y tranquila la caja no son regalos, después de todo me pediste(rogaste, imploraste, amenazaste)que no te diera nada y así lo hice, la caja son solo unas cosas que encontré que eran tuyas de cuando eras aun muy pequeña y pensé que te gustaría tenerlas…

Pd: Si cambias de opinión por lo del regalo, Phil y yo estaremos complacidos de mandártelo…solo es que me digas.

Con Cariño.

Mamá.

Suspire aliviada, al menos eso no era un regalo.

Me fui a mi habitación deje el regalo en la cama, me lave los dientes y me arregle para ir a mi cama, abrí la caja que había mandado mi madre y me metí en las cobijas mientras prendía la luz de mi lámpara de noche para ver mejor, empecé a sacar las cosas de la caja, había un álbum de fotografías, que vería después, a decir verdad no lo recordaba, había también unos dibujos bastante extraños, unos cuadernos viejos del colegio, revisé varios de los cuadernos, riéndome de lo que escribía de chica, finalmente solo quedaban un diario y un pequeño oso café claro con un moño rojo al fondo de la caja, los saque intentando recordad ese oso sin resultado, abrí el diario tenía mucha curiosidad.

Las primeras cosas no tenían nada interesante, hasta que leí algo que escribí cuando tenía cinco:

Querido Diario.

Hoy voy a llegar a Forks, podre ver a Edward, hace varios meses que no lo veo y lo extraño, es extraño pero me gusta mucho, lo amo, es muy lindo conmigo y tiene unos ojos que me hacen reír, espero que no esté tan serio conmigo, pues me gusta cuando me sonríe.

Me quede pasmada pero pase de hoja, esta era de unas semanas después.

Querido Diario.

Estas vacaciones fueron las mejores, Edward prometió que estaría conmigo siempre que lo necesitase y eso me ayuda mucho, además me hizo prometer que algún día vendría y viviría en Forks, así nos podríamos ver mucho y él me cuidaría, estoy tan feliz, además me dio un peluche, es un osito muy tierno y le puso una cinta roja en su cuello, se ve tan lindo!!! Ahora siempre podre recordar a Edward pase lo que pase, pero no creo que él sienta lo mismo que yo siento por él, yo lo amo!

Recordé ese verano, habíamos ido al parque y yo no había caído o algo por el estilo, él me ayudo y prometió protegerme pasase lo que pasase, unos días después en su casa me había hecho prometerle que iba a venirme a vivir a Forks cuando pudiera para que así él pudiese protegerme mucho más fácil, ese día me regalo el peluche antes de irme a casa.

Sabía que había una razón por la cual tenía que venir a Forks, ciertamente recordaba haber hecho una promesa, pero no recordaba a quien o cuando o porque, solo recordaba que tenía que cumplir mi palabra, después de todo eso me habían enseñado mis padres, y por eso había decidido venir a vivir a Forks, el ligar mas frio sobre la faz de la tierra, reí recordándolo, ahora que lo pensaba mejor, recordé que siempre había amado a Edward, él fue la primera persona que ame, amaba sus ojos esmeralda cuando me miraban, en fin eso eran cosas del pasado…él ya…ya no me gustaba, no ahora me gustada Mike, ¿verdad?

Abrí el álbum, sin poder esperara al día siguiente para poder verlo, pase las hojas un por una viendo los recuerdos de Forks, había una foto en especial de Edward y mía sentados en las escaleras de el porche de la casa de los Cullen cogidos de la mano.

Para cuando acabe de ver todo ya eran las diez de la noche, al día siguiente tenía que madrugar pues tenía una reunión en la editorial y después tendría que ir a casa de los Cullen para cuidar a Edward, decidí que iba a llevar el álbum para que Ali lo viese.

Dormi un poco inquieta, esa noche Edward estuvo en mis sueños, soñé que el accidente nunca había pasado y que cuando yo llegue a Forks hacia ya cinco años el y yo nos habíamos enamorado y que me pedia matrimonio, obviamente solo fue un sueño.


Gracias por todos los reviews, creanme que me sirven demaciado, y gracias por tomarse el tiempor de leer esta historia, para dentro de uno o dos dias, maximo tres estare pubolicando otro cap de Rêve de Cauchemar.

Su.