Desperté somnolienta, no sabía qué hora era, solo que sentía como mis parpados me pesaban, recordaba ese sueño, como si hubiese pasado de verdad, pero solo era un sueño, de seguro la mujer que se casara con Edward sería muy afortunado pues él no era como el resto de los chicos, el era atento con las personas, sabia de música, de literatura, de la vida, era de esas personas que te podían escuchar.
Mire el reloj de mi mesa de noche, eran las seis de la mañana, rayos podría haber dormido media hora más, pero ni modo, sería mejor bañarme no quería llegar tarde a la reunión con mi jefe. Me arregle y me puse cómoda, saque el álbum y el portátil y los puse en el asiento de copiloto de mi auto, y Sali para la editorial, como era tan temprano encontré estacionamiento cerca de la puerta, me apresure y entre.
-Hola Ángela – dije a la secretaria del jefe - ¿está el jefe?
-Hola Bella, tiempo sin verte por aquí – sonreí era una muchacha muy amistosa – si, si quieres pasa a su oficina –
-Gracias – entre a la oficina del jefe, Ben.
-Hola Ben - dije sonriendo.
-Hola Bella, toma asiento por favor – dijo con un gesto en la mano.
Me senté en una de las sillas frente a su escritorio.
-¿Hay algún problema con mi trabajo? – pregunte asustada.
-No para nada, al contrario, te llame para que vinieras primero para felicitarte por tu cumpleaños y segundo para hablarte, o más bien, también felicitarte por tu trabajo estos últimos meses, han mejorado mucho y las inscripciones para nuestra revista han aumentado formidablemente –
Asentí.
-Bueno, eso no es todo – dijo – hemos decidido darte un aumento – mi corazón se acelero, no me esperaba eso.
-Gracias, gracias, gracias – dije saltando de mi silla – muchas gracias Ben, jefe, digo e… señor – el rio.
-No te preocupes Bella, estas en confianza, me puedes decir Ben, no hay problema –
-Gracias de nuevo señor, digo Ben – volvió a reír.
-Señor – dijo la voz de Ángela detrás de la puerta – recuerde la cita con los Tomas, el de moda, a las nueve y media – dijo asomando su cabeza.
-Ehh… si gracias Ángela – la voz de Ben se notaba nerviosa y vi como angula se sonrojaba. Entre esos dos pasaba algo, amor, pero al parecer ninguno se había dado cuenta, habría que darles un empujoncito algún día.
-Bien Bella, eso era todo, espero ver pronto tu próxima historia –
-Gracias Ben – me levante de la silla y le tome la mano, y salí de la oficina.
-¿Ya te vas Bella? – dijo la voz de Ángela desde su escritorio –
-Si, así es – era el momento de empezar mi plan.
-Ángela – dije acercándome a su escritorio - ¿tu lees la novela de la revista? –
-Claro, ¿cómo me iba a perder las historia de mi escritora favorita? – reí por su comentario y ella me dio un guiño - ¿Por qué preguntas? –
-No solo por saber – dije antes de ir a las puertas de salida.
Me fui y llegue directamente a mi auto, había llegado más gente y estaba de suerte al salir tan rápido, llegue justo a tiempo, a las diez, a la casa de los Cullen.
-¿Cómo te fue en la editorial, Bella? – dijo la chillona voz de Ali antes de que saliera del auto.
-Muy bien, tengo un aumento – dije cerrando la puerta del conductor detrás mío, sacando conmigo el portátil y el álbum.
-¿Qué tienes ahí? – pregunto Ali al ver ese álbum azul.
-Una sorpresa –
-¡Es un álbum! – grito aun mas fuerte – ¡de cuando éramos pequeños!
Aun no sabía cómo hacia Ali para averiguar todo sin que yo se lo dijese. Me lo arrebato de las manos y me cogió de la mano libre, me entro a tirones a su casa y me saco al jardín.
-Bien ahora ustedes hagan lo que deseen yo voy con Esme a ver esto – ordeno.
Me reí y Edward acompañó mis risas.
-Hola – dijo parándose de su silla y acercándose a mí, sus labios estuvieron a centímetros de los míos, sentí como mi corazón se aceleraba antes de que su beso, digo, saludo fuese en la mitad de mi labio y mi cachete, sentí como todo se me bajara, después se devolvió a su silla.
Yo no reaccionaba, sentía como mi corazón palpitaba pero parecía que el único lugar al que llegaba la sangre eran mis cachetes.
-Hola –logre susurrar.
-Y, ¿Cómo te termino de ir ayer?, ¿si te gusto la fiesta? – dijo, su tono estaba un poco alterado, como acelerado.
-Bien – fue lo único que pude decir después de recordar lo que había pasado, o mejor dicho lo que nunca paso, la llamada de mi novio.
-¿y qué hiciste con Mike? – pregunto con un poco de ¿celos?, la falta de sueño debía de estar haciéndome dar un mal juicio de la voz de las personas.
-Ehh – no quería tener que decirlo así, y mi voz se quebró.
-No me tienes que contar lo que paso, no te preocupes, no es mi asunto, no tengo derecho a meterme, es tu vida –
-es que… - no fui capaz de nada mas, me puse a llorar, caí de rodillas poniendo mi cabeza en su regazo.
Su mano empezó a recorrer mi cabello, una y otra vez.
-Tranquila mi Bella – dijo su voz, al parecer preocupada – sabes que puedes contar conmigo pase lo que paso.
-No, no es justo – dije aun llorando, no era justo, él no tenía que preocuparse por mí, yo debería de ser lo suficientemente fuerte para poder hacerle caso omiso a mis cosas.
-¿No es justo que? –
-Que tú tengas que estar preocupado por mis cosas, no es justo contigo, no puedo hacerte esto –
-Bella, que no entiendes que me preocupas, me preocupa lo que te pasa y no quiero verte triste, hare cualquier cosa por ver una sonrisa de esos labios, bueno tal vez no podre verla nunca, pero saber que hay una –
No sé porque pero después de eso solo pude llorar mas.
-Bien, te contare –
-No quiero que te sientas obligada a hacerlo –
-Quiero hacerlo-
-Está bien, quiero hacerlo –
Respire profundamente.
-La verdad es que Mike y yo tenemos problemas –
-¿¡Estas embarazada!?
-No, no ese tipo de problemas, yo no he…, no con él…, no he tenido…, yo soy virgen – dije sonrojándome, no sé porque pero quería que él tuviera eso claro.
-Bien, ¿entonces qué paso? –
-Pues veras, venimos mal desde hace mucho tiempo – años, solo los primeros meses fueron buenos, pero no quería que él supiese eso – no sé qué paso –
-Pero tú lo amas – parecía una afirmación.
-Al principio –
-¿Ya no? –
-No, ahora solo lo quiero –
-¿Entonces porque estas aun con él? –
-No quiero quedarme sola, no quiero terminar como Reneé –
-¿Y como sabes que terminaras así? –
-Porque lo sé, porque nadie querría estar conmigo –
-No digas eso, yo estaría contigo – ¿Lo diría del modo en el que yo lo había dicho?
-Olvidemos esto – dije limpiándome las lagrimas y parándome de su regazo – tengo que trabajar – dije.
-Si eso quieres – dijo él - ¿Quieres que toque? –
-No ya tengo una idea, pero creo que me podrías ayudar –
-¿Una idea?, ¿de qué se trata? –
-Es que le quiero dar un empujón a unos amigos –
-Cuéntame – dijo riendo.
Le conté que había notado que a mi jefe, Ben, le gustaba su secretaria, Ángela, que era una de mis mejores amigas, y que ella parecía sentir lo mismo que él, así que les iba a mandar una indirecta por medio de una de mis novelas.
-¿Y cómo le vas a hacer para que ellos la lean? – dijo.
-Pues como Ben debe de revisar todo antes de publicarlo, lo tendrá que leer, y pues Ángela ya me confirmo que lee todas esas novelas, así que solo falta hacer que la indirecta sea directa – respire profundamente abriendo mi portátil y acercando una silla a la mesa del jardín, lleve a Edward a mi lado – Ahí necesito de tu ayuda –
-Claro, dime qué puedo hacer –
-Es que no soy buena con las indirectas – me senté frente al portátil abriendo una página en blanco de Word Office.
-Pues…- pensó por varios segundos - ¿Por qué no pones nombres similares?, me dijiste que se llaman Ángela y Ben, ¿qué tal si llamas a los personajes Benjamín y Angélica? –
-¡Eres un genio Edward, no se me había ocurrido eso!
-Eso sí descríbelos tal como son, así será más fácil – dijo riendo, mientras se quitaba sus gafas de sol negras, las llevaba casi siempre, eso no me agradaba, me gustaba ver ese verde profundo de sus ojos, aunque de cierto modo me conmovía siempre sentía que esos ojos estaban tristes, desilusionados, como si no creyeran, sin fe.
-Y les vas a poner los mismos empleos, supongo –
-Ahh… -me despertó de mi pensamiento – si esa es la idea –
Escribí, esta fue la historia que mas trabajo me había dado, Edward y yo discutimos todo el día que podría pasar, como se declararían, que pasaría después, todo, era tan fácil estar con él, era una gran compañía.
