-Si, Mike, soy yo – dije.

-Bien, era para saber si quieres salir mañana, ¿Qué te parece?, pasó por ti a las seis-

-Emm, está bien – dije.

Colgó el teléfono antes de que pudiera hablar.

El otro día como de costumbre trabaje con Edward, estuvimos hablando mucho y a las seis, como de costumbre me fui a casa.

Me arregle rápidamente y a las siete, como de costumbre Mike nunca llegaba a la hora que decía que llegaría, Mike llego.

-Hola – dije mientras abrí la puerta.

-Hola – me respondió secamente – te espero en el carro – se dio la vuelta y se fue.

Entre en el auto, él no dijo una palabra y a mí no me gustaba romper el hielo así que el camino fue silencioso.

-¿A donde vamos? – pregunte cuando el silencio al fin se había hecho insoportable, además me preocupaba no conocía a donde nos dirigíamos.

-Es una sorpresa -dijo firmemente, odiaba las sorpresas y él lo sabía – se que te gustara – agrego.

Suspire y cerré los ojos intentado no pensar en cómo había dicho la palabra sorpresa.

-Listo – dijo mientras apagaba el motor de su carro, me miro a los ojos, y yo vi como se movía un poco para acercarse a mí, (n/a: el puesto del copiloto y del piloto del auto de Mike, es pegado…como si fueran los de atrás, es decir es una sola silla… espero que me entiendan)

Había algo en su mirada que no me agradaba ni un poco, no lo sé me miraba como… como…

Empezó a besarme, le correspondí el beso, él me cogió por la cintura con una de sus manos, haciendo que quedara debajo de él, la lluvia empezó a caer.

-Mike, para – dije cuando empezó a tocarme mas de lo debido.

No paraba y él era mucho más fuerte que yo.

-¡Mike! – Grite desesperada - ¡para ya!, sabes que no quiero – dije empujándolo con mis manos.

-No me importa Bella, yo si quiero, siempre hacemos lo que tú quieras, ahora haremos algo que yo quiero, vas a ver que te va a gustar – dijo mientras tenía mis dos manos con las suyas.

-Mike… - dije casi llorando, me estaba mirando con tanta rabia.

Cogió mis dos manos con una de las suyas y empezó a desabotonar los botones de mi camisa, de arriba aabajo.

-Mike… - ahora me miraba como si fuese un objeto, algo que él pudiera coger y botar cuando él desease – me aporreas Mike – la presión que estaba haciendo en mis manos se estaba haciendo cada vez mas fuerte, sentía como si la sangre se fuera a estancar en cualquier momento - ¡quítate! - grite mientras lo empujaba con mis pies.

-¡Bella! – Grito mientras se apartaba - ¿es que no me quieres? –

-Mike yo… -

-Bella, has cambiado tanto desde que te juntas con ese cieguito… - interrumpió, cuando llamo a Edward de esa manera, sentía unas inmensas ganas de darle una cachetada.

-Ese cieguito, como tú le dices, se llama Edward – dije furiosa.

-Tú ya no me amas – dijo, pero parecía más una afirmación que una pregunta, se sentó en su lado del carro con la mirada furiosa de ira.

-Mike tienes razón – se volteo a mirarme con los ojos abiertos, llenos de furia – antes te ame pero ahora no te amo, sabes que mas bien, nunca te ame, solo te quise y mucho, pero no te amo, no te ame nunca –

-Es por ese ciego, ¿verdad?, tu lo mas, ¿no es así? –

-Edward – dije ahora con rabia, era hora de que aceptase la realidad de lo que pasaba, de lo que me pasaba – y si lo amo, lo amo como nunca te ame a ti -

-Baja del auto – dijo Mike mirando al frente.

-Estas lo… -

-Que bajes del auto – grito Mike mientras me miraba con odio – pequeña zorra –

-¿Zorra? -pregunte.

-Si, zorra, estas con él por su dinero, acéptalo solo por eso estas con ese ciego, acéptalo, es por eso que quieres a ese idiota, ¡por su dinero! – dijo Mike.

-Mike, respétame, y de paso respétate un poquito a ti mismo, deja de ser egocéntrico, piensa un poco en los demos, y así te darás cuenta de las cosas que te rodean, ¡yo amo a Edward por cómo es como persona!, porque él me trata con respeto y con dulzura, el es un verdadero hombre, tu no le lograrías llegar ni a los talones, ni en tus sueños, es mas agradezco que sea ciego, pues gracias a eso pude estar tanto tiempo con él y así conocerlo de verdad –

-Zorra se queda cortico – dijo como si no me hubiese escuchado – eres una malagradecida, una perra maldita, lo bueno es que yo tampoco te quise, por eso me acostaba con Jessica – lo mire estupefacta – si Jessica, tu amiga, la que me presento, me acuesto con ella, la gran cosa, todas las mujeres son unas zorras – le pegue una cachetada, pero antes de que mi mano tocase su mejilla la cogió con una de sus manos y me pego una cachetada a mi – ustedes son las egocéntricas, pocas cosas, al menos ellas me dan lo que quieren, tu eres una consentida, niña estúpida, que se siente la gran cosa –

Estaba paralizada al oír el odio que salía de boca, muchas veces las miradas mataban, pero las palabras herían hasta la muerte.

-Tú me dices que yo soy el egocéntrico, ¡ja!, yo no soy el que se las da a las anchas estando con alguien si no lo ama, lo bueno es que yo tampoco te amo, no te ame nunca, no lo hago ahora, solo estuve contigo porque eras bonita, después porque quería sexo, pero ahora que no me lo vas a dar a las buenas, me lo darás a las malas – se acerco a mí, mirando todo mi cuerpo, le pegue un puño con mi pie en su estomago, que bueno que había decidido usar tacones hoy… eso debía de doler…

-No, no lo hare, menos contigo -

-B-A-J-A-T-E - dijo rudamente.

Me baje y el arranco.

Dios que haría, aun llovía, y no sabía donde estaba.