Los personajes no me pertenecen, solo los uso para esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. Steven Volkov por el contrario si es mío.
Historia que salio de la nada, quizás sea un minific SpinOff de Bastardos sin Gloria.
RECUERDOS QUE DUELEN
LILA
En la azotea frente a un hospital, una figura observaba como se alejaba la mujer que aun amaba con desesperación. Enfundado en un piloto negro y apoyado sobre un bastón Steven se materializo en la entrada que minutos antes había visto a su castaña abandonar, casi huir sin mirar atrás. Se agacho y tomo los objetos y los atesoro en su pecho como tratando de sentirla cerca. Se enderezo y entro al nosocomio con la única intención de hacer todo lo posible por llevarse a su hija. Pidió hablar con el director sin importarle la hora, a pesar de la negativa inicial insistió de una manera aun más convincente. Con la tormenta aun en su apogeo el director entro a su despacho donde Steven estaba sentado en el lugar del él.
- Creo que ese es mi lugar… ¿Señor…
- Volkov, Comandante Steven Volkov de la Guardia Real de su majestad el Rey Endimión. – Declara solemne pero amenazando con la vos.
- ¿Y en que lo puedo ayudar comandante? – Cuestiona con tranquilidad.
- Vengo por la pequeña que acaba de nacer. – Responde con seriedad.
- Nacieron varios niños Comandante. – Declara con cierto nerviosismo.
- La que nació en el momento que se corto la energía en toda la zona. – Su corazón latía con fuerza pero trataba de mostrarse serio y profesional. – Cuya madre abandono el hospital hace instantes.
- Usted sabe que hay muchas cosas que explicar con respecto a ese tipo de asuntos. Papeleo, entrevistas…
- Es un asunto de estado Director Takahashi. Haga lo que tenga que hacer. Pues cuando la niña pueda dejar el hospital me la llevare conmigo.
- Este tipo de cosas es delicado…
- Pues haga que no lo sea. No es una opción director. Si no está de acuerdo puedo llamar al Rey y lo resolvería de otra manera que no le favorecerá.
- Pero la madre…
- Otro asunto de Estado, de seguro no dio su verdadero nombre al ingresar. Y no tiene porque saber determinados secretos. – Amenaza entrecerrando su mirada intimidando al buen hombre.
- Esta bien… pero usted tendrá que firmar los papeles y demostrar que es parte de la guardia del rey. – Steven saca su credencial de la guardia real y la arroja sobre la mesa, el director la mira y asiste con la cabeza. – Póngase cómodo, pues demorara un poco.
- No tengo prisa Director Takahashi. – Finaliza suavizando su tono.
El hombre sale dejando al Steven solo en la oficina. El se para del asiento con algo de dolor, pues aun estaba recuperándose de sus heridas. Camino hasta la pared donde miro los cuadros y los títulos obtenidos por el Director del Hospital. Uno le llama la atención, el se había recibido hacia varios años y vio la firma de la Directora del Centro de Educación Superior de esa época, fue la mismísima Ami Mizuno quien lo había declarado doctor. Una serie de recuerdos invadió nuevamente a Steven.
RECUERDO
Había pasado la mejor noche de su vida junto a Lita y estaba seguro que quería pasar el resto de su vida a su lado. Desayunaron las galletas que ella había horneado el día anterior con café fresco después de ducharse juntos. Tomaron un taxi para que ella se cambie de ropa y de su casa fueron abrazados hasta unas cuadras antes del complejo del Palacio donde Steven aguardo a que ella entrara primero y minutos después entro él. Camino por los pasillos en camino a los vestuarios fue cuando encontró a Mercury y esta lo miro con atención.
- Lady Mercury. – Saluda con una reverencia.
- Comandante Volkov. – Ella analiza al guardia y se le acerca. – Le advierto que no juegue con mi amiga o primero se la vera conmigo. – Comunica de manera seria sorprendiendo a su interlocutor.
- Mi Lady, no se a que se refiere. – Trata de hacerse el desentendido.
- Se muy bien que salió con mi amiga y no quiero verla lastimada. Porque se verá fuerte pero es una mujer frágil en el amor. ¡Esta advertido!
La Sailor de la sabiduría continúo su camino antes que el Comandante pudiera decir algo en su defensa. Así siguieron los días, se veían a la salida de sus deberes y solo Ami se había dado cuenta de su aventura. Los meses siguieron y era claro que ambos estaban profundamente enamorados. Tratando de que nadie lo supiera se mostraban profesionales en Palacio, pero cada vez que podían se dejaban llevar detrás de alguna columna o en alguna sala vacía. Algo en el corazón de Steven le decía que ella era la única y que nadie podía reemplazarla. Por otra parte Lita podía asegurar que él era su verdadero amor. De esta manera ambos decidieron formalizar su relación ante sus compañeros y principalmente ante los soberanos. La Neo Reina estaba encantada que su amiga estuviera viviendo esa felicidad que se merecía, mientras que el Rey advirtió que tenga cuidado, pues las obligaciones de una Sailor eran más exigentes y hasta más peligrosa que la de un simple soldado. Con el consentimiento de todos, o más bien ya habiendo debelado su relación decidieron irse a vivir juntos a la casa de Lita, pues ella insistía que tenía una mejor cocina. Steven en secreto junto dinero y tras buscar hasta el hartazgo compro una hermosa sortija de Esmeralda para pedirle la mano a la castaña.
Luego de meses de negociaciones entre varios mandatarios y con una supuesta solución al problema con el Clan de la Luna Negra hubo un periodo de paz. Fue cuando con permiso de los Reyes Steven y Lita decidieron tomarse unas merecidas vacaciones. El lugar elegido Paris. Ya en la ciudad de la luz comenzaron a recorrer como dos jóvenes novios todo el lugar hasta llegar a la famosa Torre Eiffel. En la parte superior Lita estaba maravillada con la vista, como una niña pequeña sin percatarse de los nervios de su novio.
- Lita… – Comienza con la vos muy nerviosa. – ¿Eres feliz conmigo?
- Que clase de pregunta es esa. – Responde girando sorprendida. – ¡Claro que lo soy! ¡Me has hecho la mujer más especial del mundo! – Finaliza abrazándolo por el cuello.
- Entonces… – Apenas podía articular palabras delante de esas cristalinas y puras esmeraldas que eran su perdición.
Se separa unos pasos sorprendiendo a Lita la cual no entendía su reacción. Posa su rodilla sobre el piso y saca una cajita verde con un moño rosa haciendo que la ella retroceda unos pasos con la respiración entrecortada. Él la mira a los ojos con determinación abriendo la caja y haciendo gala de su hombría comienza con decisión.
- Lita Kino, mi Princesa de Júpiter… ¿Me hacia el honor de convertirse en mi esposa y a mí en el hombre más feliz del universo?
Pasaron unos eternos cinco segundos en los cuales parecía que el tiempo se había detenido, una lagrima rodo por el rostro de Lita que se llevo su mano a la boca. Steven se paro y se acerco a ella con ojos suplicantes, la atónita guerrera solo movió su cabeza de manera afirmativa pues por primera vez en su relación la había dejado sin palabras. El Guardia saco la sortija de la caja y la coloco en una temblorosa mano. Ella lo miro a los ojos y lo beso con mucha pasión. Se besaron hasta que el aire les falto y se miraron nuevamente a los ojos.
- ¿Entonces es un Si? – Le pregunta con una sonrisa.
- ¡Claro que sí! Te amo tanto Steven. – Afirma saltando sobre su cuello.
Ambos se quedaron abrazados sin decir más nada. Luego de bajar de la Torre pasaron por una iglesia y el al lleva dentro dejándola sorprendida con la repentina invitación.
- ¿Qué haces? – Cuestiona Lita al ver su rostro tan serio.
- Hago que no te arrepientas. – Asegura guiñando un ojo.
Caminaron hasta el altar donde había un padre esperándolos. El se giro y pregunto.
- ¿Está seguro de esto joven? – Cuestiona con una sonrisa.
- Si padre. – Asegura con determinación.
- ¿Qué haces? – Pregunta con los ojos como plato.
- Hacerlo oficial mi amor.
Lita se sorprende y entiende que esto lo había armado con anterioridad y el porqué se había escapado de la degustación de vinos el día anterior. Ella asiste y le toma con fuerza la mano. La ceremonia comienza con esas tres personas y Dios como testigo de ese amor. Cuando la ceremonia termina una muy emocionada Lita besa nuevamente a Steven casi hasta dejarlo aire. Al salir de la iglesia como el Señor y la Señora Volkov un joven les toma una fotografía con una antigua maquina de instantáneas. Con ese recuerdo que retrato su felicidad ambos regresan al Hotel donde consumaron una gran noche de bodas…
FIN DEL RECUERDO
- Le traigo un café señor. – Interrumpe la secretaria del Director haciendo que salga de sus pensamientos.
- Gracias mi lady. ¿Demorara más tiempo?
- Solo un poco más. No desespere. – Finaliza con una sonrisa.
El toma el café y ve el negro contenido. – "No desespere" – Pensó – Si supieran lo que es la verdadera desesperación. – Su mano tembló y otro recuerdo llego, pero esta vez para atormentarlo…
RECUERDO
El despertó primero y se cambio para ir a buscar el desayuno para su "mujer" pensó y se alegro mostrando una gran sonrisa con esa idea. Al salir de la habitación del Hotel una persona pelirroja lo esperaba.
- ¿Disculpe señor Volkov?
- Si. ¿Que desea? – Pregunta aun con una sonrisa.
- ¿Comandante Steven Volkov de la Guardia Real del Rey de Tokio Cristal? – Pregunta con frialdad.
- ¿Quien desea saber? – Contesta poniéndose en guardia.
- Eso no será necesario…
Sin que pudiera hacer algo el pierde en conocimiento despertando en un lugar oscuro y fuertemente atado a las muñecas. No entendía donde estaba ni porque, pero tenía que averiguarlo para intentar regresar con ella. Una puerta se abrió y la luz brillante lo segó por un instante. Luego de acostumbrarse a la luz pudo ver a ese sujeto que vio en el hotel.
- ¿Que quiere de mi? – Dice al verlo.
- Solo un poco de información, nada más y te prometo que saldrá bien librado de esta y hasta con algún beneficio. – Responde con una media sonrisa.
- ¿Quién eres?
- Perdone Comandante mi falta de modales. – Responde con una reverencia. – Son Rubeus Black del Clan de la Luna Negra. Y usted mi amigo nos ayudara a entrar al Palacio de Tokio Cristal.
- ¡JAMAS!
- No sea tonto, usted es uno de nosotros. No es necesario este tipo de tratos. Si nos ayuda lo ayudaremos. Puede tener a todas las castañas que quiera, poder y riquezas. ¿Qué dices? – Pregunta con seguridad acercándose a él.
La respuesta fue simple, el pelirrojo se molesto al recibir un cabezazo en el rostro que hizo que su nariz sangrara.
- Soy el Comandante Steven Volkov de la guardia Real de su Majestad. Identificación 07031992…
- Si quiere jugar al soldadito leal juguemos… - Responde limpiándose con un pañuelo la sangre de su nariz.
Los gritos inundaron la mazmorra donde se encontraba el comandante. De esta manera comenzó su penuria. Era diariamente torturado para que les dieran la información que requería el Clan de la Luna Negra, recibiendo la misma respuesta, rango e identificación. Los días pasaron lentamente transformándose en largos meses, pues su peor tortura era estar lejos de su amada Lita. El saber que ella estaría a salvo si no decía nada era lo único que lo mantenía fuerte, pues sabía que si ellos lograban atravesar las defensas podría salir lastimado y eso jamás se lo perdonaría. De esta manera paso mucho más tiempo de lo que el llego a contar, pues en ese lugar no había luz de día y el tiempo parecía no tener relación. De esta manera conoció todas las expresiones de dolor en manos de Rubeus, una siniestra mujer de cabello verde y cuatro hermanas que fueron su peor pesadilla. Nunca le dijeron cuánto tiempo pasó lejos de su amada. Con el solo deseo de morir antes que dar algo que pudiera servirles entro el pelirrojo que tanto aprendió a odiar.
- Comandante. – Dice levantando su cabeza de los pelos. – Venia a despedirme.
- 07...0…31…992…
- Como sea, antes de morir quería decirle que su amado Palacio cayo, y la Tierra es nuestra. – Declara con una siniestra sonrisa. – Tus esfuerzos fueron en vano…
- Nunca… ganaran… nunca podrán vencerlas…
- Pues tu Pequeña Dama está de nuestro lado y será cuestión de tiempo para que nos entreguen el Cristal de Plata. – La desesperación en el rostro de Steven le dio una sínica satisfacción al torturador. – Quería decirte eso antes de que muera.
Suelta la cabeza de Steven y avanza a la puerta cuando llega a esta levanta su mano y lanza su poder contra el encadenado cuerpo. Con la explosión una gruesa cortina de polvo envuelve las mazmorras. – Creo que me excedí. – Dice con gracia mientras camina hacia la parte superior del castillo.
Después de tanto tiempo tuvo al fin sus manos libres, aunque de nada le servirían, su pierna estaba prácticamente destruida y la sangre salía a raudales de ella. Solo pensó en su amada castaña, solo quería que estuviera a salvo. Cerro sus ojos con una sonrisa tratando de recordad esa calidez que lo enamoro perdidamente. Escucho como alguien entro a la mazmorra y lo levanto. Lo último que vio fue un pelinegro con la media luna en su frente.
Despertó sin saber donde estaba, miro a ambos lados y vio a un niño de no más de diez años con el pelo negro lo miraba extrañado. Luego miro al otro lado y lo vio entrar a su salvador. Este pelinegro con la clara marca del clan se paro a su lado y comenzó a hablarle.
- Se que piensas que soy tu enemigo, pero no es asi. Soy el Principe Zafiro, hermano de Diamante futuro soberano de este planeta.
- Y que quiere de mi al salvarme.
- Quiero enmendar las cosas. Hemos sido engañados desde hace tiempo por esa entidad que se hace llamar el Gran Sabio. Nos ha entregado el Cristal Negro para darnos nuestro poder. Con el que te he salvado la pierna, aun así no logre sanar tus heridas. Quisiera poder ayudar más, pero mi tiempo se agota y dudo que pueda ocultarte más tiempo junto a nuestro primo. – El mira a su lado y ve al pequeño que observaba todo asustado.
- ¿Como esta Tokio Cristal?
- Tratare de darle tiempo, pero las cosas en el presente están mal y la última batalla se librara en el pasado.
- No entiendo a que te refieres.
- Según los registros te trajeron hace más de un año para hacerte hablar, pero en realidad para tus conocidos solo pasaron un par de semanas.
- ¿Lita como esta? – Cuestiona preocupado.
- No lo sé. – Responde con seriedad. – Pero es necesario que recuerdes quien eres.
- No comprendo que quiere decir.
- Tu eres mi hermano, y de Diamante también. Medio hermano en realidad. Nuestro padre te mando al pasado para que tengas una vida normal. Nuestro destino estaba trazado, aunque el pretendió alejarte de todo lo que estábamos creando y fue castigado por eso...
- ¿Quieres decir que soy de Némesis? – Cuestiona sorprendido.
- Así es hermano. Trata de recuperarte para que puedas regresar con tus seres queridos. – Se da la vuelta y camina hacia la puerta, antes de salir se da la vuelta y lo mira. – Recuerda quien eres… Berilio Black mi hermano.
Con esas palabras se retiro para nunca más volver, ni siquiera pudo despedirse ni conocer a su medio hermano, pues murió unos días después en el pasado tratando de hacer entender a su hermano Diamante que las cosas no eran como se las había dicho el Gran Sabio…
FIN DEL RECUERDO
La puerta de la Dirección se abrió, era la secretaria con una enorme cantidad de papeleo para ser firmada y rubricada. Tras firmar muchas formas la secretaria lo invito a acompañarlo hacia Neonatología donde el Director en persona lo esperaba. Siguió a la mujer por los largos pasillos hasta llegar a su destino. Los nervios los carcomían por dentro pues era su primogénita quien lo esperaba. La puerta se abrió y el director estaba delante de él con un bebe envuelto. En hombre le entrega a la criatura en brazos y Steven la toma con todo el cuidado que podía tener. Mira y se da cuenta que es una niña de cabellos castaños. Su cuerpo tembló por el simple hecho de tenerla en brazos y con toda la concentración que pudo le dijo al director.
- ¿Podría dejarme un momento a solas?
- Claro, puede quedarse un rato y mañana podrá llevarse a la pequeña. Por cierto. ¿Qué nombre le pondrá?
- Li…la… – Finaliza con la voz quebrada.
El director deja solo al Comandante, cuando la puerta se cierra tras el Steven cae de rodillas llorando con la niña aun en brazos. No sabe cuánto tiempo estuvo llorando hasta que la pequeña extendió su mano tocando el rostro de dolido hombre. El abre sus ojos y ve esos pequeños ojos esmeraldas que simplemente lo miraban sin comprender nada. Se dio cuenta que ella sería su bálsamo, su salida a ese dolor que sentía, un dolor tan grande que lo hizo pensar que le habían arrebatado el alma.
A primera hora del siguiente día, con la pequeña de alta y oficialmente en su poder desapareció de Tokio para reunirse son sus otros hijos, su familia, con la firme promesa de nunca más regresar ni mirar atrás.
FIN
AGRADECIMIENTOS:
JUPITER LADI: Gracias, me alegra que te gustara, como abras visto la pequeña se fue con su padre, aunque con un pasado mas complicado de lo que quisiera…
Alejasmin kou: Quizás sea por nuestra amistad, pero para la próxima te aviso antes y además no conozco mucho de Franco de Vita, otra cosa que pasa a pendientes! Espero que este capitulo te haya gustado!
Shirohoshi Kamisumi: Si quizás me excedí un poco con mi primer lemon y aunque no lo parezca me costo mucho escribirlo, al menos con Lita de protagonista… El carácter de esta versión de Lita es un poco amargada, pero prometo hacerla feliz en Bastardos, me alegra que te gustara! Me gustan las nueces, pero era una característica que preferí darle al personaje en cuestión. Recuerda a Steven como una versión de Latís, pero no como el hermano de tu Zagato. Muchas gracias por leer mis locuras.
Elenmar: Me alegra mucho que te gustara este SO, en este es la parte final esta pareja y ya estoy trabajando en los demás personajes. Si es triste y me dolio hacerlo, puesto que adoro a la castaña. La idea es que se entienda el trasfondo de la historia original y estas pequeñas historias son para no hacer tan extensa la historia original. Como ya has leído el siguiente explicara parte de la profecía de la mano de Rei. Si ambos se aman con locura y prometo hacerlos felices… no fácil pero felices. Gracias por leer mis locuras!
Lector Anónimo y seguidores: Gracias por estar ahí! Son importante para mi!
Gracias a todos y muy pronto tendré mas pequeñas historias en el extraño mundo de Bastardos sin Gloria!
Nos llemos!
