-¿Bella? – contesto Alice.

No se me había ocurrido a quien mas podría llamar y no sabía exactamente donde me encontraba.

-Si, Alice, soy yo – dije.

-¿Qué te pasa?, ¿Dónde estás? –

-Te explico después, ¿podrías venir por mi? – no quería explicárselo así.

-Claro, dime a donde –

-Estoy por… - mire a todos lados hasta que vi un letrero, 4th Ave (Avenue)- Alice, estoy por la 4th Avenue (Ave, avenida) – dije.

-Está bien, voy para allá – dijo y colgó.

Espere varios minutos bajo la lluvia hasta que vi el porsche de Alice acercarse.

-Bella… - dijo al verme.

-Gracias Alice – dije.

-Cuando quieras, sabes que para lo que sea ahí voy a estar – dijo mirándome tiernamente, había estado llorando desde que la había llamado, había pensado tanto todo lo que había acabado de pasar, de lo que había dicho…, solo estaba segura de que amaba a Edward, que lo había amado desde que era niña, y que ese amor nunca me había abandonado, solamente había estado guardado y acababa de admitirlo, a Mike, nunca lo había amado verdaderamente, lo había querido, pero nada de otro mundo, solo como un amigo cercano… - esta noche dormirás en mi casa – me informo Ali sacándome de mis pensamientos.

-No, ¿Cómo crees? – dije, no podía, no podría contenerme si sabía que estaría tan cerca de él…

-Bella – me dijo – no puedo dejarte dormir en tu casa de esta manera, ¿Qué clase de amiga seria? – sonreí… le debía de contar a Ali lo sucedido, exceptuando la parte de que amaba a su hermano… - ¿me entiendes, tranquila, no hay nadie despierto, solo dormirás y en la mañana te llevo a tu casa, pero Bella, no quiero que estés sola en tu casa en ese estado – me sonrió.

Cuando llegamos a la mansión Cullen subimos directamente a su habitación, ella busco en unos cajones y encontró una sudadera negra con una camisa grande azul cielo, me la dio, me bañe con agua caliente y me puse esta pijama, me quedaba perfecta.

Suspire, se lo iba a contar ya estaba decidido.

-Listo – dije saliendo del baño – Ali quiero hablar de lo que paso – dije

-No me tienes que contar, no te preocupes –

-Quiero hacerlo – sonrió y me hizo una seña para que me sentase a su lado.

-Bien veras – tome aire – nosotros nos conocimos hace tres años, por la amiga de una amiga de Phoenix, Jessica, me lo presento y me pareció casi perfecto – la única perfección que había encontrado en este mundo era Edward, para mi él era perfecto – me trataba de una manera como nadie me había tratado, eso me gustaba bastante, empezamos a salir y nos volvimos novios, siempre lo quise mucho, pero a decir verdad nunca lo ame, su comportamiento conmigo empezó a cambiar, se volvió aun mas duro, seco, y así muchas veces, después empezó a pedirme que tuviera sexo con él, yo no quería así que no accedí, y así pasaron tres años, y pues hoy lo intento por las malas, yo como siempre no quise y se puso muy bravo, me dijo que era una zorra, que todas las mujeres lo éramos y… - mis lagrimas se empezaron a regar por mis mejillas – y que se había estado acostando con Jessica, mi amiga, ella sabía que yo le quería, es más , sabía que éramos novios y aun así se acostaba con él – Alice me acaeció la cabeza para consolarme –

-¿y le terminaste? – pregunto.

-Si, no podía seguir con él después de todo lo que dijo de mi y lo que me hizo, eso además de que yo no lo amo yo amo a… - note que me había dejado llevar por lo que estaba pensando, no quería tener que decirle a Alice, pero tampoco lo podría negar.

-¿Amas a…? – pregunto al ver que yo no seguía.

-Amo – baje la cabeza – a Edward –

Me abrazo aun mas duro que antes.

-Que bien – creo que la oír susurrar pero no podía estar segura.

Estuvimos así un par de minutos mas.

-¿Cuándo le piensas decir? – pregunto.

-¿decirle?, no pienso hacerlo, no quiero perder su amistad –

-¿Por qué la dices que perderían?

- Vamos, ¿Cómo podría estar enamorado de mi? –

-Bella, no te estás viendo con claridad, mi hermano, y no le digas que dije lo que voy a decir, desde el accidente su cambio fue drástico, antes sonreía mucho, por cualquier cosa, pero después del accidente su única sonrisa era la que ponía cuando estaba cerca Esme, la quiere mucho, a todos, y nunca ha querido que nosotros suframos por el hecho de que él no puede ver, es muy testarudo y aunque se sienta mal o alguna cosa nunca nos lo dice, él quiere ser fuerte, lo que no sabe es que nos hería aun mas verle sonreír sin sentimiento, solo por complacernos, ninguno de nosotros lo admite abiertamente a los otros, pero lo vemos en nuestras caras, no queremos verle sonrisas falsas, pero todos sabemos que el no sonríe de placer, sonríe como si le estuviesen obligando, nos duele en verdad, siempre ha sido así desde el accidente, bueno mejor dicho siempre había sido así… - respiro profundamente, intente asimilar todo lo que había dicho antes de que siguiera – ahora todo es distinto, él ha cambiado bastante desde que nos reencontramos, ahora su sonrisa es verdadera todo el tiempo, tal vez tu no seas capaz de notar su cambio pues tu no lo viste antes, pero nosotros si lo hacemos, para serte sincera, te pedí que trabajases con él, por él, antes cuando tocaba el piando para Esme, realmente no lo hacía como… como con sentimiento, pero desde que tu llegaste, por así decirlo, a nuestras vidas, pareciera que cada pieza que toca la toca como si fuera la última que tocaría por el resto de su vida, lo hace con todo el sentimiento y amor que sé que es capaz de dar… sé que debes de estar pensando que te utilice por mi bien y el de mi familia, y tal vez así sea, por eso te pido perdón, pero créeme que nunca en mi vida entera he visto a Edward tan feliz como le he visto desde que volviste a nuestras vidas, fue su idea lo de tu cumpleaños, nunca he hablado con Edward de eso del amor, ni por parte de él ni por parte mía, pero si de algo estoy segura es que él te quiere, no te podría decir que te ama pues no sé si así sea, pero él te quiere y mucho… -

-¿Debería decirle entonces? – pregunte.

-Si lo creo, pero eso si queda para ti, no te puedo obligar a que hagas algo que no desees – respondió – en todo caso, creo que ya deberíamos de dormir, ven te mostrare donde dormirás - se levanto y me llevo de la mano hasta una habitación al final del corredor del segundo piso, era hermosa.

-Duerme Bella – dijo dándome un beso en la mejilla.

-Gracias Ali, tu también – respire profundamente antes de cerrar la puerta, cuando recordé algo - ¿Ali que hora es? – pregunte.

-Son las 11: 00 – dijo mirando el reloj de su mano

Me tumbe en la cama por mucho tiempo, intentando dormir, sin respuesta alguna, me giraba de un lado al otro, pero me venían las imágenes de lo que había pasado, de lo que me había dicho Ali, de todo ese día en general, di la vuelta y note que la mesita de noche tenia y reloj, mire detenidamente la hora: 12:48, dije en mis adentros, me levante, iría a la cocina por un vaso de leche caliente, tal vez eso ayudaría a que conciliara el sueño.

Salí de la habitación, recordando las habitaciones; la antigua habitación de Emmett, la oficina de Carlisle, la habitación de Carlisle y Esme, la habitación de Alice, las escaleras, las cuales baje, justo al lado estaba la nueva habituación de Edward, la antigua se encontraba en el tercer piso pero me imagino que por su ceguera había decidido que sería bueno que se quedara en el primer piso.

No aguante la tentación y abrí silenciosamente la puerta.

-¿Quién está ahí? – oí la melodiosa voz de un ángel desde dentro de la habitación.