-Bella – era la voz de Esme al teléfono, era jueves por la mañana, si no estaba mal esa tarde sabríamos los resultados de la operación de Edward, eso y sólo faltaban tres días para nuestro matrimonio.
-Dime Esme –
-Bella… Edward…la operación – estaba llorando todo debía haber salido bien, me puse feliz al instante – nos acaba de llamar Carlisle, Edward es… él sigue ciego – dijo a duras penas - ¿podrías venir por favor, Bella? – pregunto, le dije que si y colgamos.
Durante todo el camino a casa de los Cullen sentía como mi corazón se partía en dos, mi esperanza, mi Edward, todo era mi culpa.
-¿Co…como esta él? – pregunte en cuanto llegue, no tenia cabeza para nada mas en ese momento, él siempre seria mi prioridad número 1, él era lo que mas me importaba en mi vida, no me importaba nada mas, y si estaba mal, todo era mi culpa, yo le había dicho que lo hiciera, que tuviese esperanza, había salido mal, era mi culpa, debía querer romper el compromiso y lo entendía, era mi culpa que su esperanza volviese a ser quebrada, mi culpa que estuviese sufriendo.
-Carlisle me dijo que se notaba tranquilo – dijo Esme aun en sollozos.
Me empecé a quitar el anillo, lo termine de quitar y sentí como si me vaciaran el alma, como si me quitaran a mi ser, lo extendí con ojos llorosos a Esme, al principio ella me vio sin entender, después vi como si furia y decepción se acumularan en su rostro.
-Debe de querer romper el compromiso – dije cuando mis lagrimas rodaban por mis ojos – yo…yo… te juro Esme que tenía la esperanza de que funcionase, sé que me debe odiar, él y todos ustedes deben de hacerlo incluso en estos momentos, yo misma lo algo, le hice que aceptase esa esperanza y no funciono, es todo mi culpa – dije con mi cara gacha.
Sentí como ella retiraba el anillo de mi mano, y en ese momento si sentí como si mi alma se perdiese para no volver jamás, con todo el valor del mundo alce mi rostro…Pero lo que encontré no me lo esperaba, Esme a pesar de estar llorando sonreía, su sonrisa era sincera, pero no la entendí.
-Él es muy afortunado de tenerte, y lo sabe, él no quiere romper el compromiso, decía que quería llegar pronto, te quería poder abrazar, casarse contigo, él no está bravo, créeme, y sé que va a estar en las mejores manos del mundo, en las tuyas – dijo mientras me abrazaba, después de unos segundos me soltó y me devolvió el anillo – cuídalo – me dijo con ternura, ese anillo ya no solo significaba un símbolo de el amor que le tenía Edward, y que mágicamente él también tenía para mi, ahora ese anillo significaba mi vida, mi amor, mi todo.
Los tres días siguientes fueron tristes y felices a la vez me quede esos días en casa de Esme ayudándola a ella, a Ali y a Rose a decorar todo para la ceremonia, nuestros días de trabajo eran callados, yo pensaba en Edward todo el tiempo, ellas, debían de estar pensando posiblemente en él también, Edward llego la noche del día antes, pero no me dejaron verle, cosa de Alice, esa noche casi ni dormí, Edward estaba en la misma casa que yo y no lo podría ver hasta la mañana siguiente, la ceremonia se llevaría a cabo en el jardín de los Cullen, así que me había quedado a dormir allí esa noche también, para comodidad, pero mi mente tenía otros planes para mí esa noche, como el pensar en su rostro, en sus ojos con ese verde apagado, en su sonrisa, su piel, su vida, nuestra vida juntos, así que no logre dormir nada por las cavilaciones de mi mente.
-¡Bella! – Gritó Alice al entrar a mi habitación para arreglarme en la mañana - ¡Tienes ojeras!, - grito tan escandalosamente como si fuese un pecado de vida o muerte - ¿Por qué quieres que mi trabajo de arreglarte se dificulte?, ¿Qué acaso no quieres casarte con mi hermano? – Mi cara se comprimió en una mueca de dolor – bueno, eso no es verdad – dijo al notar mi expresión – obvio si, - suspiro por un largo segundo y luego añadió – lo bueno es que vengo con refuerzos – dijo abriendo las puertas de la habitación, allí estaban Ang y Rose ambas con unas cajas en sus manos – ahora – dijo Alice con tono militar – que empiece la acción – dijo haciéndole señas a cada una con las manos para que entrasen a la habitación. Quién iba a pensar que esas maletas iban a estar llenas, hasta el tope con maquillaje, peinillas y un montón de cosas mas de las cuales ni idea de que eran, cuando terminaron me arreglarme empezaron con la tarea de ponerme el vestido, debo admitir que me encanto como quede, pero esa persona que estaba en el espejo no se veía como yo, Alice si podía llegar a hacer milagros, muchos milagros.
Y de la nada ya era la hora, mi hora de poder ver a Edward, y justo en ese momento me preguntaba con que cara podría verle, es decir Esme decía que él no me odiaba ni me culpaba o cualquier cosa parecida, que él simplemente tenia amor para mi, pero eso no quitaba ese sentimiento que yo tenía por dentro, al parecer Alice se dio cuenta pues les pidio tanto a Ang como a Rose que saliesen d la habitación.
-Bella, ¿Qué te pasa? – pregunto mi amiga mirándome cobn cara interrogante.
-Ali – dije mirándola – donde me odie por lo que pase – dije - ¿Qué hare yo? Él es el único al que amo, no sé que har…-
-Bella – me corto - ¿tu lo amas? – Yo asentí - ¿confías en ese amor? – volví a asentí – pues ¡confía!, mi hermano te ha amado toda su vida, aunque lo niegue yo si lo sabía, él te ha amado siempre y aunque dicen que el tiempo y la distancia solo sirven para dañar el amor, en este caso el tiempo y la distancia simplemente lo fortalecieron – me sonrió.
-¿Sabes algo? – Pregunte, negó con la cabeza – yo también siempre lo he amado, lo de Mike fue una completa estupidez, mi corazón siempre ha sido de Edward – dije sonrojándome, ella me abrazo.
-Bien, ahora los toques finales –
-¿Toques finales? – pregunte.
-Si – me dijo y busco algo en una caja aparte que ella tria – primero – dije sacando una cajita mas pequeña cubierta con terciopelo azul – algo azul – dijo abriéndola dejándome ver una hermosísima pulsera con diamantes y zafiros – segundo – dijo sacando otra cajita pero esta vez de terciopelo negro – algo nuevo – la abrió y había una gargantilla de diamantes que terminaba con un pequeño zafiro al final y una aretes en juego – y por ultimo – dije volviéndose por la ultima caja, esa de terciopelo rojo – algo prestado – la abrió dejándome ver la liga – está me la tienes que devolver porque es mía – dijo – así que nada de juegos sucios con Eddie y esta liguita o ambos serán degollados – dijo en broma yo reí nerviosa, me ayudo a ponérmela – ahora si estas lista – dijo sonriendo – hora de ir a deslumbrar a mi hermanito – dijo sacándome de la sala, ella rio por algo pero no entendí que.
Afuera estaba Charlie esperándome, una lagrima se derramo por su rostro mientras me sonreía, me entrego su brazo mientras que las chicas empezaban a andar por el centro del arreglado jardín, al final lo vi, era él, el hombre que amaba con todo mi corazón, con su esmoquin negro y sus ya típicas gafas, en ese momento olvide todo, simplemente fui consciente de que quería ir corriendo y abrazarlo y besarlo, decirle cuanto lo amaba, pero debía esperar.
-Cuídala mucho – dijo mi padre entregándola mi mano a Edward.
-Con mi propia vida de ser necesario, señor – dijo Edward recibiéndola y besándola en los dedos, Charlie sonrió satisfecho y se fue a sentar.
-Estás hermosa – dijo – te amo –
-Yo también te amo – dije sonriéndole – y tu estas exquisito –
Edward rio por algo, pero no supe qué.
La ceremonia empezó tal y como debía, dimos nuestros votos y fue ahí cuando el padre dijo esas palabras los declaro marido y mujer, puede besar a la novia cuando no aguante mas y le quite esos lentes, si lo iba a besar por primera vez en…demasiado tiempo quería ver sus ojos.
Le quite esos lentes oscuros y me quede paralizada, estaba segura que eran los mismos ojos verdes que había dejado hacia ya dos meses, pero tenían algo, un brillo, una felicidad que no notaba antes, y caí, esas palabras vinieron a mi mente: "hora de ir a deslumbrar a mi hermanito", "Estas hermosa", Edward, ¿él podía…?
-¿Edward tu puedes…? – me silencio con un beso, ese beso fue maravillosos, lleno de amor, de ternura y también de pasión, cuando nos separamos yo aun seguía estática, mientras él reía.
-Te amo, eres toda mi vida, Bella, y te debo todo lo que soy – dijo – y no puedo estar mas agradecido de poder verte este día, porque ha sido la vista mas hermosa que podría alguien tener – me sonrió – eres mi ángel, la mujer de mi vida – me volvió a besar y empecé a llorar.
Podía escuchar como a lo lejos la gente aplaudía, pero yo era ajena a eso, ahora lo único que me importaba era mi Edward.
El lugar de la fiesta estaba hermoso, decorado sencillo pero especial
-Bien ahora un vals de los recién casados – dijo el Dj
Edward me tomo de la mano y me llevo al centro de la pista de baile, la canción empezó a sonar y yo seguí los pasos de mi esposo.
-¿Edward como es que? – él volvió a reír y yo fruncí el ceño, me dio una vuelta y me volvió a coger de la cintura.
-La operación salió bien – dijo.
-Pero Esme… -
-Les pedí que no dijesen nada quería dártelo de sorpresa este día, después de todo te lo debo a ti, yo había perdido las esperanzas y tu lograste hacer que esa esperanza volviese, te amo – dijo – y eso se queda corto para expresar todo lo que desearía, todo lo que siento por ti – me sonroje y nos besamos, justo en ese momento la canción termino.
-También te amo Edward, siempre y para toda la vida –
Y con un beso juramos nuestra silenciosa promesa de amor eterno, con un beso nos dijimos lo que las palabras no podían expresar, con un beso fue que logre sentirme completa junto al hambre de mi vida, el hombre que robo mi corazón para poder cuidarlo él mismo.
Y bien? que les parecio? bueno malo? le falto? ustedes digan por favor, recibo amenazad palabras de aliento todo lo que se les venga en mente!!!
Me esforce bastante con este cap intente hacerlo tal cual lo imagine en mi retorcida y loca cabeza espero que sea suficiente...
Gracias a todas esas personas que lo leyeron y apoyaron en verdad siignifica muchisisisisisimo para mi!!!!!
Nos leemos!
Besos y abrazos!
Su...
