Segundo capítulo de Estúpido Potter. Genial. Espero que os guste este cap y todo. Para las personas que me dejaron review, un abrazo enorme desde aquí.

Descargo de responsabilidad: Si yo fuera la Rowling Queen, habría hecho canon el Scorbus desde el epílogo.


Bonito día era. Los pajaritos cantaban, los centauros hacían cosas de centauros en el bosque prohibido y Aragog se comía a algún cervatillo que había encontrado por allí.

Ah, y Scorpius estaba besando a Albus en la habitación, por supuesto, no olvidemos eso.

— ¡Scorpius! ¡¿Qué rayos?! — boqueó Al, sus ojos abiertos a más no poder después de haber recibido tremendazo beso de su mejor amigo. Sus engranajes (medio oxidados) se pusieron a pensar y una lucecita mohosa se encendió. — Estás... ¿me estás diciendo que yo soy esa persona?— preguntó incrédulo, y algo espantado.

— Tal vez. — murmuró Scorpius, ruborizado. Respiró hondo ante la mirada escéptica de Albus y habló de nuevo. — Bueno, pues sí. Más o menos. O sea, no fue culpa mía, fue tuya por aparecer desnudo desde la ducha y eso. En realidad como que me enamoré al principio de tu paquete y después de ti, si es que es posible eso. — divagó. Scorpius tenía la mala costumbre de divagar cuando se ponía nervioso, y aparentemente lo estaba ahora.

— Enamorado de mi paquete. — repitió Albus, incrédulo y con cara de palo. Scorpius asintió frenético.

— Sí, más o menos. Es que, bueno, hay que admitir que lo tienes bastante grande. Creo que lo tienes más grande que muchos de aquí y eso ya es decir porque Ansay lo tiene grande pero cuando vi el tuyo pensé: Esa sí es una verdadera polla. — fue soltando la lengua y la cara de Albus se deformaba en una sonrisa enorme.

— Vaya. — fue lo único que fue capaz de decir y Scorpius se puso más nervioso.

— ¿Y entonces?

— Bueno... es que nunca pensé que sería yo, entonces es raro. Pero no sé, supongo que podríamos ir a una cita y si sale bien, pues genial. Si no sale bien... Seguimos siendo amigos. — dijo con una sonrisa y las cejas arqueadas y Scorpius se puso rojo porque le pareció bonito.

— ¿Y Amy? — preguntó con mala cara. Nunca le había caído bien esa Ravenclaw. Era una zorra. Albus hizo una mueca.

— Pues supongo que podría conseguirle una cita con alguien.

— Entonces está bien. Vale. — aceptó.


Así que Albus le dijo a Amy Montanhive que no podría salir con ella porque tenia una cita con alguien más. La chica le lloriqueó y luego intentó hacerle una mamada pero Albus se mantuvo inflexible, aunque estuviera preguntándose porqué estaba haciendo eso solo por Scorpius.

A ver, que desde su punto de vista Scorpius no era feo. De hecho era bastante guapo con su barbilla afilada y nariz puntiaguda. Le gustaba su pelo rubio platino que mantenía siempre en un estilo desordenado pero pulcro, y sus ojos azules medio grisáceos eran fríos, pero cuando hacía algún berrinche o veía algo que le gustaba brillaban y se veían bonitos.

No tenía mala figura tampoco. Era alto y delgado. Tenía manos delicadas y siempre limpias. Sus piernas eran largas y tenía una manera de caminar única. Como coqueto pero elegante. Albus reconocería ese caminar aunque Scorpius tomara multijugos.

Pero es que Albus no era gay. O sea, era tolerante y hasta admitía que una vez había besado a un chico y le había gustado pero ahí a ser gay completamente era bastante lejano. Así que suponía que lo hacía porque quería ver cómo se comportaría Scorpius. Tenía curiosidad. Y si le gustaba pues no sería gay. Solo sería Scorpiusexual.

Entonces el día de San Valentín Scorpius se puso la ropa que había preparado y se preparó mentalmente. No haría nada que pusiera a Albus incómodo. Y Albus se puso lo que siempre se ponía. Un pantalón negro con zapatillas y una camiseta. Todo simple.

— ¿Y a dónde iremos? — Preguntó Albus con interés, notando como Scorpius lo llevaba a la pastelería nueva que había en Hogsmeade.

Después de la guerra los pequeños empresarios habían decidido poner sus negocios en el pueblo mágico, y la variedad de locales hacían que el pueblo fuera sumamente interesante con sus puestos de comida, pastelería, ropa y locales de entretención. Por supuesto que los locales antiguos seguían ahí. Madame Rosmerta seguía con su taberna, aunque no le gustara mucho la presencia de Draco Malfoy las escasas veces que éste había pasado por allí.

Por alguna razón a Madame Rosmerta le agradaba y cuándo le había preguntado por qué ésta le había dicho que era porque no tenía la imagen de matón que había tenido su padre. En esa ocasión Albus se había reído diciendo que Scorpius sería incapaz de ser un matón porque, aunque fuera sarcástico, odiaba las confrontaciones.

— El otro día dijiste que querías pasar a esta pastelería pero no tenías oro a mano y no podías comprar nada. — recordó Scorpius y Albus sonrió con un leve sonrojo. Le gustaba que Scorp recordara las cosas que decía, pues así se daba cuenta que su amigo sí le prestaba atención cuando charlaban. — Vamos a pasar, y yo te voy a invitar.

— Vale, señor ricachón. — se mofó sin malicia alguna, y entraron en el bonito local.

Escogieron una mesa y la camarera se acercó a pedir sus órdenes con dos cartas. Scorpius ojeó el menú, y se decidió por un trozo de tarta de chocolate. Albus escogió de tres leches con crema de castañas.

— Vamos a hacer una cosa. Vamos a conocernos de nuevo en plan "podrían ser pareja" — explicó Scorp con una sonrisa por su pequeña idea. —, empiezo yo.

— Vale, entonces yo no te conozco y tú no me conoces de nada a mí. — rió Potter. El chico Malfoy se aclaró la garganta y comenzó a hablar.

— Mi nombre es Scorpius Malfoy. Tengo 17 años y voy en séptimo de Hogwarts. Soy gay. Podría decirse que soy un tanto egocéntrico, pero también soy simpático. Me gusta el Quidditch y la ropa. Soy virgen de abajo pero la boca es experta. — terminó alzando y bajando las cejas sugerentemente con una sonrisilla pervertida y Albus soltó una carcajada que luego Malfoy acompañó.

— Vale, ahora yo. — dijo Albus con una sonrisa. — Me llamo Albus Potter, también tengo 17 y también voy en séptimo de Hogwarts. Supongo que soy bisexual. Me gusta el Quidditch también y también leer. Mi boca es inexperta, mi culo está inexplorado y mi paquete ha sido usado una sola vez, pero lo han tocado y ya sabes qué muchas veces. — Admitió y Scorpius alzó una ceja y sonrió socarrón. La camarera llegó con sus pedidos y de inmediato Albus comenzó a comer.

Scorpius probó su pedazo de tarta, y sin darse cuenta soltó un gemido y cerró los ojos al sentir el rico sabor del chocolate en su boca. Albus paró de comer, y observó sonrojado furiosamente a su amigo.

— Haces que verte comer parezca ver porno. — masculló ruborizado.

Siguieron con su jueguito de "No te conozco y no me conoces" luego de que Scorpius le robara una cucharada de pastel a Albus y se lo comiera. Albus seguía ruborizado por ver a Scorpius comer como si estuviera haciendo... ejem... eso... y todo eso. Albus debía admitir que no la estaba pasando mal.

— Y así fue como mi padre terminó con un casi infarto al corazón cuando le conté que me gustaban las varitas en vez de los calderos. — finalizó su historia y Albus ya no podía respirar de tanto reír. Scorp jamás le había contado cómo había sido su salida del closet frente a sus padres.

Luego fueron a corretear por ahí. Después de la pastelería Scorpius no tenía nada planeado, le gustaba improvisar pues creía que lo improvisado salía mejor que lo planificado. Hasta visitaron la tienda de uno de los tíos de Albus, el señor George Weasley, que en ese momento no estaba ahí, para decepción de Albus.


Albus se dejó caer en su cama, agotado. Scorpius se sacó la ropa rápidamente y se acostó debajo de las sábanas, con los pies doloridos.

— ¿Y? ¿Qué tal? — Habló Scorpius repentinamente, cuando Albus ya estaba a punto de quedarse dormido.

— Ha sido genial. Lo admito. — Murmuró soñoliento y Scorpius sonrió apretando la almohada. — Podríamos intentarlo. Seamos novios.

Y Scorpius respiró hondo una y otra vez. Se levantó de su cama, rojo como un tomate, y se acostó junto a Albus.

— ¿De verdad? — Susurró poniendo su mano tentativamente sobre la grande y callosa de Potter.

— Sí. Por qué no. — Repitió y se acurrucó contra él. Cinco minutos después la respiración de Albus se hizo profunda y acompasada, y el rubio supo que se había dormido. Se levantó con cuidado y le sacó los zapatos y el pantalón a Potter, disfrutando secretamente poder tocar la piel del chico. Dejó los zapatos debajo de la cama y el pantalón doblado en una silla, y se acostó de nuevo.

Se durmió pronto, aunque no era tan tarde.

Cuando despertó Albus no estaba y era día lunes. Lunes. ¡Lunes y Albus no le había despertado para ir a clase!

— ¡Maldito traidor! — Gritó a la pared y se puso su uniforme de prisa, dejando la corbata medio desarreglada. Ni se peinó. Tomó su bolso y salió corriendo hacia su primera clase.

Transformaciones.

Frenó bruscamente cuando se dio cuenta que tenía que entregar el ensayo y no lo había hecho. Abrió los ojos a más no poder y revisó su bolso. Encontró tres pergaminos enrollados y los abrió.

Leyes Elementales de la Transformación, por Scorpius Hyperion Malfoy, decía el primero, seguido de todo el contenido del ensayo. Estupefacto rebuscó en su bolso, y encontró un pedazo de pergamino.

Sabía que olvidarías hacer el ensayo por andar de enamorado con Al, así que lo hice por ti. Que conste que me debes cinco galeones y un favor, no lo he hecho gratis. Además Lysander y yo ya somos novios, ¿no es genial?

Con amoooor,

Lily 3

Decía el papelito con la letra curvada y floreada de Lily. Scorpius sonrió besando los pergaminos y se hizo nota mental de pagarle a Lily por el inmenso favor que le había hecho.

Entró al aula de transformaciones con su típico andar elegante y dejó el ensayo en la mesa del profesor Hector Landergrass con toda su dignidad, y se sentó junto al traidor de Albus, que le había reservado el asiento.

— En primer lugar quiero que sepas que pensé que te despertarías solo. — susurró Albus furiosamente cuando vio que Scorp abría la boca para reclamarle. — En segundo, lo siento mucho y en tercero, quiero besarte porque te recuerdo que ahora somos novios.

Y Scorpius se quedó callado con una sonrisa pequeñita en el rostro.

Al salir de clases Albus tiró de él y le dio un beso frente a todo mundo y después siguieron caminando como si nada.

A Scorpius le gustaba pensar que había cautivado a Albus con toda su belleza Malfoyesca y su encanto natural.

Y Albus temía que Scorp estuviera con él por su paquete hasta que Scorpius se lo folló por detrás en la cama de James. De ahí en adelante pensó que Scorpius lo amaba de verdad.


Terminado. Lo amé kdkrkfowjlfrjgo. Déjenme un review si gustan, un favorito o algo. ¡Ciao Ciao!