Sasuke está borracho. Bien, él no ha bebido más que dos copas, pero él no está acostumbrado a beber, así que sí, está ebrio.

—Naruto, tú...— El susurra, acercándose a un Naruto medio dormido que está tumbado en su sillón. Ambos intentaron ir a la cama, pero ni siquiera podían dar un paso correctamente.— eres tan bonito...

Naruto rió. Sumamente fuerte.

—Estás borracho, Sasuke. No cuenta.

—Ya, pero...—Hipó antes de poder seguir hablando.—Mañana yo estaré sobrio y tú seguirás siendo precioso.