Naruto y sus personajes no me pertenecen, solo los utilizo en esta historia como entretenimiento y sin fines de lucro.
Notas y respuesta a comentarios al final n-n
Outfit
Las tardes en Konoha durante el verano eran muy hermosas, pero calurosas; el clima húmedo lograba pegar el sudor en la piel, impidiendo que ésta se refrescara; por eso era conveniente quedarse dentro de casa, o en un lugar fresco, en las horas donde el sol se posaba en lo alto y con sus rayos calcinaba allí donde se posasen.
La pequeña y más joven Uchiha se encontraba en su casa, ligeramente aburrida, mientras limpiaba los marcos de las distintas fotos que reposaban en la chimenea. La mayoría de aquellas fotos eran de ella misma: siendo bebé, al año, a los dos años, y así sucesivamente hasta llegar a sus seis, para vergüenza de ella misma: no le gustaba estar en todas partes de esa casa, la idea de verse a sí misma decorando las paredes no se le hacía muy atractiva. En otras fotos estaba junto a su madre. A Sarada siempre le sorprendía la belleza de su mamá, y aún más, la naturalidad con que se tomaba las fotos; en eso se parecía al tío Naruto, porque a ambos les gustaba tomar fotos y salir en ellas. La niña, sin embargo, se parecía más a su adusto padre en eso, pero no ponía peros cuando Sakura le pedía que se tomara una fotografía con ella. Había una sola imagen en que su padre salía: la del joven matrimonio durante su casamiento.
Sarada amaba esa foto aunque no lo dijera en voz alta, pero se aseguraba de ponerla en el centro de todas las demás para que se notase; además, era la más grande, y con el marco más engalanado. Sakura lucía hermosa con su kimono blanco de nupcias, y en su rostro portaba una sonrisa feliz y pacífica, no tan usual en ella: Sarada se había percatado de que las sonrisas apacibles de su madre eran más sentidas que aquellas efusivas, mostraba en ellas plenitud y estabilidad. Su padre contrastaba con su madre al vestir de negro, exquisitamente elegante; su rictus era serio, pero había un algo en sus ojos que resquebrajaba esa frialdad aparente. Ambos se tomaban de las manos, pero tras mucha inspección, la pequeña aseguraba que quien presionaba con más fuerza la mano del otro era su padre.
Así la niña se quedó con una mano sosteniendo su cabeza, observando los diferentes recuerdos. Sakura llegó en aquel momento, quitándose los zapatos y poniéndose más cómoda; le llamó la atención ver a su hija tan sumergida en los retratos familiares, con una expresión de escrutinio, como si algo no encajara del todo con el panorama que observaba.
—Hija, ¿pasa algo? —preguntó la mujer, dejando un beso en la sien de ella para llamar su atención.
Sarada la observó dubitativa, sopesando la idea de contarle su inquietud. Al final llegó a la conclusión de que ninguna otra persona podría solucionar las cosas como su mamá.
—Mamá, no hay foto de nosotros tres juntos.
Sakura se quedó en silencio; al principio no comprendió muy bien a qué venía aquello, decidió entonces pasar su mirada por toda la superficie de la chimenea; al final comenzó a distraerse por lo adorable que salía su retoño en cada una de las imágenes, y su niña le tuvo que recordar su inquietud.
—¡Mamá! —llamó nuevamente. Sakura suspiró con una sonrisa sagaz; su hija se parecía a Sasuke en demasiados aspectos, y no solo físicos, sino también, por ejemplo, en su necesidad implacable de tener su atención. Suponía que era un rasgo Uchiha, algo egocéntrico sin duda.
—¿Sugieres que los tres nos tomemos una fotografía? —inquirió la madre, y casi apachurra las mejillas de su hija al verla sonrojarse —. Pues si eso quieres… —añadió, para quitar a Sarada de un aprieto —, tú, Papá y yo nos tomaremos una foto.
La niña sonrió muy contenta, acomodando un mechón negro tras su oreja al contar con el apoyo de su mamá. La verdad es que no estaba segura de poder convencer a su padre para hacer algo que él detestaba, o siendo fieles a la verdad: no se atrevía a pedírselo, cuestión de orgullo… Pero su madre era una descarada, como solía decir Ino, cuando de obtener lo que quería se trataba, y para beneficio de ella, a mamá le encantaba poner en aprietos a papá.
Sasuke llegó a casa con los huesos resonando por todos lados, ya no era un jovencito de trece años aunque fuese infinitamente más fuerte, pero era importante mantener el rostro inexpresivo y hasta satisfecho para evitar que su mujer le echara en cara sus rudos entrenamientos; ella tenía la manía de tratarlo como un niño travieso cuando llegaba con heridas, pero su mano era dulce a la hora de curarlo, probablemente era la única razón por la que no rodaba los ojos cuando su esposa alzaba la voz en su contra. Era curioso, cuando genins ella jamás lo cuestionaba; quizá por eso, en aquel tiempo, creía que su carácter era tan frágil como el resto de ella… Vaya ingenuo había sido.
Naruto solía contarle que cuando llegaba a casa, el escándalo que montaba Bolt era suficiente para escucharlo incluso a una cuadra de su hogar. Sasuke no podía decir lo mismo, porque sus mujeres amaban la lectura, y solía encontrarlas sentadas en el sofá: Sarada usando las piernas de su madre como almohada y leyendo, o a veces dormida, mientras sus lentes reposaban en el escote de Sakura; y su mujer con un libro en las manos, o cepillando el cabello negro y brillante de Sarada. Por esas cosas solían estar en silencio, o hablando en voz calmada.
Aquella vez fue distinto. Sasuke no tuvo tiempo ni de anunciarse cuando Sarada pasó corriendo como un bólido pequeño y enérgico frente a él, apenas le dedicó una mirada, si es que lo hizo y el hombre no pudo asegurarlo. Llevaba un peine en la mano y se lo pasaba apresurada mientras buscaba un perfume, o eso entendió su padre cuando su niña exclamó: "¡Mamá, el mío no dura mucho! ¿Me prestas el tuyo? Huele mejor". La puerta del baño se abrió, y el vapor salió envolviendo la figura húmeda de Sakura; frotaba con insistencia sus cabellos, de una tonalidad más oscura por lo mojados que estaban: "¡Sara‐chan, está en el cajón de mi tocador! ¡Cuidado, que no se caiga!".
Sasuke se sitió de inmediato descolocado al no entender el apuro de su mujer e hija. Sakura salió del baño envolviéndose torpemente con la toalla por el apuro, lo que permitió a la mirada analítica del Uchiha ver piel de más, pero su mujer no era muy recatada dentro de la casa, o quizá era porque no habitaban mucho vecinos cerca que pudieran ver por las ventanas. La vio trotar en dirección de la cocina pasando justo frente a él, dejando unas pisadas húmedas tras de sí; Sasuke apostaba que luego se molestaría por eso. El hombre la siguió, y cuando estuvo a punto de separar los labios para exigir la explicación de por qué el ambiente armónico que siempre lo recibía había sido suplantado por una vorágine de prisa, Sakura le dijo:
—¡Sasuke! Ve a ducharte ya mismo, y ponte algo bonito que iremos a tomarnos una foto. ¡Y no pongas peros, porque irás de todas formas!
De más esta decir que se sintió insultado. Él, Uchiha Sasuke: el prodigio de su generación; el último del gran clan Uchiha hasta el nacimiento de su hija; uno de los ninjas más poderosos, respetados y temidos de las grandes y pequeñas naciones… no pudo hacer nada cuando su mujer lo empujó derechito al baño y le cerró la puerta en la cara; hasta su hija le gritó un "¡Apúrate, papá", a través de la puerta. El remate del asunto era una foto, ¡una estúpida foto! ¿Acaso Sakura no recordaba lo que odiaba estar parado como idiota frente a un fotógrafo, desperdiciando segundos en hacer de estatua? ¿Para qué quería ver a Sakura o Sarada tiesas dentro de un marco cuando era infinitamente mejor verlas pulular a su alrededor? No necesitaba tenerlas en una fotografía cuando lo molestaban constantemente dentro de sus pensamientos.
Luego de diez minutos salió Sasuke del baño, malhumorado y con una toalla cubriendo su cadera. Entró en la habitación que compartía con su mujer y le llamó la atención un conjunto sobre la cama: unos pantalones blancos que, desde su punto de vista, podían llegar a las rodillas, y una chaqueta roja que caía larga en la parte trasera, pero que parecía más bien corta en su parte delantera, donde se sujetaba al costado del pecho. Nunca lo había visto antes, pero tampoco le dio demasiada importancia debido a su huraño estado de ánimo; cogió lo primero limpio que vio en su armario e ignoró la queja de Sakura al pasar por su lado, aún envuelta en el paño blanco pero con su cabello seco.
Sentado en el sofá vio pasar frente a él a su niña, vestida muy elegante aunque ella siempre era formal para vestir, alentada por su madre y por su propia forma de ser. Llevaba una falda y chaqueta de tonos parecidos, siempre inclinados al rosa; su cabello estaba más brillante que nunca y parecía muy suave al tacto. El hombre sintió una ligera presión en la garganta al notar que ya no era la bebé que apretaba sus dedos en busca de una caricia. Aún era tan pequeña que solo arrodillándose podía abrazarla, y seguía siendo considerablemente mayor en altura, pero por primera vez Sasuke sintió la necesidad de que Sarada no creciera.
—Papá —su hija lo escrutó con una mirada reprobatoria demasiado parecida a la de Sakura. Ella podía tener su color de ojos, negros como la noche, pero la forma y la mirada de sabihonda sin duda eran herencia de su esposa —, ¿por qué estas vestido así?
Tarde se dio cuenta que su ropa era la de shinobi, incluso la capa de viaje colgaba grácilmente de sus hombros; pero aunque sabía que Sakura era capaz de explotarle los oídos por su elección de atuendo, o que Sarada apoyaría a su madre, él no iba a retractarse y saldría así en la foto, le gustase a su familia o no; ya bastante habían pasado por alto su autoridad o como mínimo: su opinión, al no pararse a escuchar una respuesta de su parte.
Escuchó las pisadas ligeras de la fastidiosa mujer con quien se había casado y giró su rostro para observarla, listo para responderle con ojos desafiantes al primer grito respecto a su apariencia; casi se muerde la lengua al verla, no supo si por la sorpresa o el enojo de que llevara el revelador conjunto que había visto sobre las sábanas. Media villa estaba al tanto de las torneadas piernas de Sakura, pero ahora toda la aldea lo estaría gracias a ese ajustado pantalón blanco; sin embargo, aquello no era lo peor: sí lo era la chaqueta; quizá era la forma en la que se amoldaba a su femenino cuerpo, o el color que resaltaba su piel, pero lo cierto era que su cintura se veía exquisitamente estrecha, y sus pechos turgentes; Sakura solía usar ropa una o dos tallas mayores, por pura comodidad, y aunque él estaba al tanto de las reales proporciones de su esposa, el resto de aldeanos y ninjas no tenían por qué estarlo. Ah, había algo más, ¿cuál era la necesidad de que dejara al descubierto su ombligo? ¿Desde cuándo Ino había influenciado en ella? Porque estaba seguro que esa rubia chismosa era la culpable de, como mínimo, recomendarle esa ropa a su mujer.
Ambos se observaron con furia: verde contra negro chocando en una tormenta de proporciones bíblicas. Sakura no podía evitar gruñir internamente al verlo vestido como si saliera a una misión —al menos no llevaba ese poncho de vago—; sin embargo, intentó serenarse por el bien de Sarada, aunque de cualquier manera ella estuviera acostumbrada a las miradas como cuchillas que sus padres se lanzaban de vez en cuando, "Tus padres se aman como pocos, Sara‐chan, pero también aman su orgullo", su padrino Kakashi le había guiñado un ojo al decirle aquello, y la pequeña Uchiha estuvo de acuerdo.
—Cámbiate —exclamó Sasuke sin verla, como si un punto indeterminado de la pared fuera más interesante.
—Cámbiate tú —replicó Sakura, cruzando los brazos bajo el pecho y alzando la barbilla en dirección, también, a la pared. El matrimonio se observó de reojo, desafiando al otro a ir primero por un nuevo conjunto.
—No lo haré.
—Ni yo.
Sarada suspiró, observando alternadamente a sus testarudos progenitores, preguntándose cuál de los dos sería el primero en ceder.
Al final ninguno lo hizo, y para sorpresa de Sarada, los tres se encaminaban al monumento de los Hokage. Ella se encontraba al medio, mientras ambos sostenían sus manos; resultaba más cómodo ir de la mano de mamá, porque no tenía que estirar tanto el brazo, y su piel era suave; pero ir de la mano de papá le daba una seguridad insuperable al ser la mano de él tan grande y sostener la suya con firmeza. Mamá siempre hablaba hasta por los codos cuando paseaban, y a Sarada le costaba seguirle el ritmo —estaba segura que solo Tío Naruto, Lee‐san o Kiba‐san parloteaban tanto como ella—, pero esta vez iba callada como una tumba; sus ojos cerrados, y la inclinación de su rostro, le hacía parecer incluso arrogante. Papá mantenía la pequeña arruga entre sus cejas, casi como si fuera permanente; usualmente tenía esa expresión cuando iba por la calle y la aglomeración de gente lo fastidiaba, pero ahora era más acentuada.
Subieron todos los escalones del monumento, y a Sarada se le cansaron ligeramente las piernas, pero ya empezaba a entrenar con mamá, y un poco con papá, por eso tenía una resistencia mayor a la de otros niños. El camarógrafo esperaba, con un sombrero ruinoso y agitando un diario cerca de su sudoroso cuello. Le sorprendió sobremanera encontrarse con la joven familia Uchiha, —a Uchiha Sasuke, por sobre todo, era casi descabellado verlo dispuesto a tomarse una foto y… con esa calurosa capa en pleno verano. Bueno, el sujeto era extraño—. Aun así tenía en sus manos a esa belleza exótica y aguerrida de ojos verdes; no era secreto para nadie la envidia que le tenían a Sasuke —y a Sakura—, pero aquel día esa joven doctora estaba simplemente… sensual; de pronto al hombre le hacía más calor, pero bastaba una mirada amenazante de los conocidos y peligrosos ojos del esposo para que cualquier hombre comenzara a sudar frío. A demasiados les contaba entender cómo una mujer tan alegre y luminosa como Haruno Sakura —o Uchiha— estaba perdidamente enamorada de alguien tan escalofriante… aunque guapo según las mujeres, pero él, siendo hombre, no lo comprendía.
Sasuke estaba harto de las miradas nada pudorosas que le enviaban a su mujer, para que encima el tipo de las fotografías casi babeara por ella, ahora tenía menos ganas de sacarse esa ridícula foto; su actitud corporal lo delató cuando se dio la vuelta determinado a regresar a su hogar, pero una mano se aferró a su antebrazo. Desvió sus ojos a Sakura y esta le sonrió con perversidad.
—Si te sacas la foto con nosotras, te prometo no volver a usar esta ropa… fuera de casa.
—Hecho —Sasuke ni siquiera se paró a pensarlo, así como tampoco le dio importancia al hecho de haber sido maquiavélicamente manipulado por su esposa —. Pero nada de sonrisitas ni gestos estúpidos, no soy Naruto.
—Es un placer hacer negocios contigo, querido.
Los tres se colocaron en posición cuando el hombre del sombrero les indicó que lo hicieran. Sakura le guiñó un ojo a su hija, satisfecha con ella misma, y se esforzó por esbozar una sonrisa natural y serena, en lugar de la pícara que pugnaba por salir. Sasuke en verdad odiaba las fotos, y sumando el enojo acumulado desde horas atrás, no perdió la oportunidad de recuperar algo de su dignidad Uchiha al colocarse ligeramente de espaldas, pero aun así observando a cámara si quería que Sakura cumpliera con su palabra. Sarada acomodó sus lentes, orgullosa de su mamá; se aseguraría se ser tan determinada como ella, porque su madre siempre conseguía lo que quería… incluso —y sobre todo— con su padre.
Esa noche hubo otra foto de marco pomposo embelleciendo los recuerdos del hogar Uchiha.
¡Hola! Otro One, más corto que el anterior, I know, pero ya quería traerles algo, porque sino me retraso y soy capaz de olvidarme... ¡No, Mica, silencio! Jaja.
Mi querida Raihue me sugirió hacer un one respecto a la primera impresión de Sasuke al ver a Sakura con su sensual conjunto de ombligo al descubierto, y surgió esto. Tendiendo en cuenta lo inteligentes que son tanto Sakura como Sasuke, estoy segura que habrán muchas manipulaciones entre ellos ¡Y hey! Sasuke fue un malvado en el OS anterior, Sakura merecía su venganza, al parecer el mayor vengador de Naruto le pegó las mañas a su mujercita.
Me fascinó ver tantos reviews, favoritos, follows... no me esperaba que apoyaran tanto la historia, y no les niego lo feliz que me puse; espero poder traerles más y mejores OS, y que sigan comentando, dando sus opiniones, o incluso sugerencias, porque a fin de cuentas esto es para ustedes, y para mi corazoncito SS, ejem. Pero es cierto que sin respuesta de los lectores no hay el mismo ánimo, así que no se corten en dejar un comentario si un escrito les gusta ¡No solo de los míos! Sino de cualquier otro autor.
Ahora los comentarios :3
berta salvatore: ¡Muchas gracias por tu apoyo! Naruto es chismoso de alma, jaja.
Xiao Zheng: Awww, sweet! Mi inglés es malo, jaja. Es increíble que te esfuerces por leer un fic en otro idioma, y espero que te siga gustando. Thank you!
Miss Haruno99: Qué linda, mira, la verdad nunca escribí lemon y dudo ser buena en eso. No te niego que alguna vez me gustaría escribirlo... pero no lo tengo pensado. No te preocupes, yo tampoco leía lemon cuando no me parecía adecuado, y me encanta que me lo digas. Si es que alguna vez lo escribo, lo aclararé muy bien para que te lo saltes, tú despreocúpate; es posible que haga "insinuaciones", como en el OS anterior, pero espero que no te molesten. Tendré muy en cuenta tu opinión ¡Muchas gracias! Y espero que sigas leyendo.
Alice Uchiha 26: Me encanta que te haya hecho sentir tanto, ese es mi objetivo. Lo sé, los celos de Sasuke merecen premios. ¡Un beso y muchas gracias!
nekosmile: Las ideas de Ino son estupendas; ella de por sí es muy ocurrente y astuta, así que es la ideal para hacer cosas locas y salir bien parada. ¡Muchas gracias por comentar! Espero que sigas ¡Un beso!
Giasole: ¡Muchas gracias por tu apoyo! Espero que te guste este OS.
yomii20: ¡Gracias por tu apoyo! Y claro que seguiré, un beso grande.
Tathuhime: Todas las mentes pervertidas sabemos qué pasará en la noche, jaja. Muchas gracias por tu apoyo, y me encanta que te haya gustado, ese es mi objetivo. ¡Un beso enorme!
cinlayj2: Qué bueno que te haya gustado, un beso grande.
myskymyheart: Uff, sacarlos de sus personalidades es de lo que más preocupa, y me alegra mucho que para ti no hayan estado OOC. Como a Sarada no la conocemos más que de unas páginas no podemos hacernos mucha idea (además de que es muy lista, seria y astuta) pero yo me la imagino con varias actitudes de Sakura también; no puede tener todo de Papasuke jaja. ¡Muchas gracias y un beso enorme!
Krol: Jaja, será posesivo, pero nuestra Sakura no se dejará domar, eso sí que no; esos celos le ponen picante a la relación. ¡Gracias y espero seguir viendote!
Victoria SyS: Linda, qué bello comentario. Todos tenemos la familia Uchiha en un pedestal, es que debe ser la más cool de Konoha sin duda. Julio, julio ¿Por qué estas tan lejos? Necesitamos ahogarnos en más SS ¡Muchas gracias por tu apoyo! ¡Un beso enorme!
AkimeMaxwell: ¡Muchas gracias! Espero que sigas por aquí, te mando un beso.
LadySc -Maaya: Espero que en los próximos OS no te quedes con ganas de más (en este lo dudo porque está más corto xD) pero creo que nunca tendremos suficiente del SS (por lo menos yo no). ¡Muchas gracias, te mando un beso!
Namikazee: Sasuke es cabrón el pobre, no entiende que tanto Sakura como Sarada son astutas y le van a pasar factura, jaja. Me pone muy feliz que sigas atenta a la historia ¡Muchas gracias! Que tengas un buen día.
wolf94: Ay, ya me dan ganas de pasar por Venezuela (no me quejo si me mandan pasajes(?). ¡Muchas gracias!
Raihue: La vida es esplendorosa cuando te veo comentar, linda. Espero que este Os haya cubierto un poquito tus expectativas, a mí no me convenció del todo, pero aun así espero que te guste ¡Te quiero y te mando un beso enorme!
Adriss: Amo escribir OS largos, creo que no me van mucho los drabbles, es mas, debo esforzarme para que no superen lo máximo de palabras jeje. ¡Muchas gracias!
abril: Me encanta encontrar a alguien que piense como yo. Es que, vamos, la forma en que la protegía cuando genins era para sospechar, y como toleraba tu cercanía cuando con nadie mas era así, ni siquiera con Naruto o Kakashi. Y la forma en que la observaba cuando se reencontraban, ay, (ni hablar de aquella cuando la sostuvo en el desierto y Obito quedo como florero; yo pienso que eso ya debe catalogar al manga como para mayores de 18, ok no(?). ¡Uy, que llegue ya julio! Y la verdad no se que esperar, porque a Kishimoto se le da fatal el romance, pero si no perdí mi fe con el SS, tampoco lo haré con el Kishi romántico ¡Mucha gracias!
Me duelen los dedos D: Espero que les haya gustado, y que comenten si es así. Ya saben: las palabritas de amor y las cartas bomba en la caja de reviews ¡Un beso!
