Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi kishimoto. Yo los utilizo para entretener, sin fines de lucro.

Notas y respuestas a comentarios al final.


Hasta la adolescencia

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Faltaban cinco minutos para las seis de la mañana. Sarada escuchaba dos pares de pies moviéndose por la cocina; la cantarina, pero baja voz de su madre, para no despertarla —aunque lo estuviera—, y las tazas siendo colocadas en la mesa, probablemente por su padre.

La niña no era necesariamente holgazana, aunque sin duda no tenía la energía desbordante del hiperactivo Uzumaki Bolt; sin embargo, el fresco matutino no le era de mucho agrado a la niña, por lo que prefería seguir con las frazadas sobre ella a modo de escudo calentito. Bien sabía que ese día los tres de la familia debían partir temprano de casa, y si bien Sarada había despertado temprano para cumplir con ello, aún podía aprovecharse de la lástima que le daba a su mamá despertarla temprano para quedarse unos famosos "cinco minutos más" en la cama.

Pronto sintió la silenciosa presencia de su padre, ya que su pesado chakra era difícil de ignorar; tampoco era sencillo pasar por alto el chakra de su madre: vibrante y cálido. Ambas energías eran muy distintas, pero para la pequeña Uchiha, no había otras que le generaran tanta confianza y sensación de protección.

Sintió el peso de su padre al sentarse en el borde de su cama, y una mano presionando ligeramente su espalda.

—Hija, a desayunar.

Sarada siempre se sentía a gusto con la voz de su padre. Sasuke le hablaba tranquilo a su hija, y el tono profundo que era característico de sí, le daba la sensación de siempre estar confiándole un secreto. Se notaba el orgullo que sentía el Uchiha por su hija, y era sorprendente verlo desenvolverse con ese amor tranquilo alrededor de ella. Con Sakura era distinto, lleno de un amor más intenso y de otra naturaleza, donde la ternura se veía apabullaba por la pasión; por eso era incómodo observar las miradas que se dedicaba la pareja, ya que resultaban demasiado íntimas para perturbar; en cambio, observar a Sasuke con su hija era algo que todos los cercanos disfrutaban mucho, porque Sasuke no era frío en lo absoluto con Sarada.

La niña estiró los brazos para desperezarse y no tuvo que alcanzar sus gafas, situadas en su mesa de noche, porque Sasuke ya las había dejado cerca de sus manos, sobre la frazada; el hombre se levantó dirigiéndose a la cocina sin decir más. La niña fue al baño llevando su ropa: siempre elegante y con colores femeninos. A pesar de tener cinco años, Sakura no influía en lo absoluto en la forma de vestir de su hija, aunque ella tendiese por sí misma a usar colores similares a los de su madre; no le atraían en lo absoluto los colores oscuros que caracterizaban a su padre. Era curioso, porque la personalidad de Sarada era más bien seria —lo que se reflejaba en la manera formal de vestir— sin embargo, los colores claros y fuertes demostraban una esencia interior más bien alegre. A Kakashi le fascinaba este hecho, llegando a la conclusión de que Sarada era una curiosa fusión de sus padres, y que sin embargo, tenía una personalidad propia muy marcada.

En la cocina su madre se mostraba exultante; en un segundo había llenado las tazas de café para ella y su esposo, y té con leche para su hija. De un cajón sacó una barra de chocolate amargo, y Sarada sonrió traviesa desde la puerta. La niña era una obsesa del chocolate amargo.

—¡Sara, hija! Buenos días, anda, desayuna bien que hoy nos toca mucho trabajo —Sakura terminó con una sonrisa enorme, tanto que se la contagió a su hija; Sasuke, ya sentado y tomando café, esbozo una media sonrisa tras la porcelana mientras las observaba.

La pequeña se sentó y, antes que nada, partió la tableta de chocolate en tres partes. Alcanzó el primer trozo a su padre, y rápidamente le dio el otro a su mamá; Sasuke entrecerró los ojos ligeramente, puesto que aún no se acostumbraba al hecho de comer chocolate, aunque este fuera amargo; sin embargo, al recibir una mirada escrutadora de su hija, comenzó a masticar el trozo sin esbozar ni una mueca de disgusto. La nena pareció conforme y se dedicó a tomar su desayuno, mientras Sakura atoraba una risa en su garganta.

Luego del desayuno, los tres salieron del hogar Uchiha. Sasuke llevaba a Sarada con su brazo vendado, y con el otro le daba la mano a Sakura. Antes era muy difícil lograr que Sasuke demostrara cercanía con su esposa mientras transitaban las calles de Konoha; no le gustaba la mirada reprobatoria de los aldeanos al verlo con ella: ¿Cómo una ninja bella e infinitamente gentil podía estar con un monstruo como él? Ni siquiera Sasuke lo comprendía en aquél tiempo, incluso estando casado con ella. Fue una época difícil en el matrimonio, antes del nacimiento de Sarada, porque Haruno no soportaba la idea de que Sasuke se hubiera casado con ella por confundir un amor romántico con uno de amistad, sin sospechar que Sasuke no dudaba de sus sentimientos, sino que aborrecía el hecho de que juzgaran a su esposa por estar con él.

Su mente le había recriminado que, si tanto le importaba que no juzgasen a Sakura —tan buena y pura que nadie debería criticar sus acciones— no tendría que haberse casado con ella. Solo ahora, con su hija en un brazo y su esposa a su lado, Sasuke se daba cuenta que en ningún momento había considerado la idea de no contraer matrimonio con ella, y mucho menos separarse: la quería con él, siempre había sido así, y demasiado tiempo se había negado la idea de estar con ella, era hora de hacer lo que él quisiera. Pero al no poder lidiar con las actitudes recriminatorias de los aldeanos, prefería no exponerla. Sakura lo había malinterpretado, asumiendo que él no estaba a gusto con ella, o peor: que le avergonzaba que lo vieran con ella; a Sasuke le había irritado de sobremanera eso, puesto que era él el problema: él se sentía indigno; él se sentía el motivo de vergüenza. Solo cuando su mujer sopesó la idea de separarse Uchiha perdió la cabeza y decidió mandar a la mierda la opinión de los demás.

No cayó bien en la aldea la actitud socarrona y despectiva de Sasuke, cuando antes parecía ocultarse de los ciudadanos de Konoha por la culpa, pero el moreno no iba a perder a su mujer por culpa de las habladurías; antes prefería ser tachado de demonio embaucador de ángeles, o de asesino con suerte exorbitante. Con el tiempo todos asumieron al matrimonio, porque era evidente que los sentimientos de Sakura no iban a cambiar, y nadie quería hacerle daño a la mujer de ojos verdes, no cuando protegía a todos aquellos que lo necesitasen, en especial a los más vulnerables.

Cuando Sasuke, antes de entablar una relación con Sakura, se enteró de la clínica para niños que ella había fundado, dedicada especialmente para los huérfanos de la guerra, sintió que ella era demasiado asombrosa. La dedicación, entrega y amor que tenía por el bienestar de esos niños le hizo sentir a Sasuke una pequeña envidia, porque él hubiera querido tener una oportunidad así cuando era un niño; si alguien como Sakura se hubiera preocupado por su seguridad, si alguien así le hubiera ofrecido ser su soporte, él no se habría sentido tan solo y triste, ni se habría visto obligado a endurecer su carácter tan temprano para ser más fuerte y resistir el dolor tras la pérdida de su familia, incluso podría haber lidiado mejor con el odio que había sentido por su hermano… las cosas podrían haber sido muy diferentes. Cuando Sakura le confesó que fundó ese hospital pensando en él, Naruto y Kakashi, en lo difíciles que fueron sus infancias, se quedó sin palabras.

Sasuke solía pasar tiempo observando a Sakura desenvolverse con los niños, ellos la amaban, y desde ese tiempo sabía que sería una madre grandiosa. Pero no era el único que la admiraba silenciosamente: toda Konoha lo hacía. Sakura también salía de misión, y regresaba con niños que encontraba en otros países; algunos, luego de recuperarse, se quedaban en Konoha, otros volvían a su país con la noticia de: "La señorita Sakura, esa gran ninja médica de Konoha y del Equipo Siete, nos cuidó todo este tiempo ¡Y cuida a muchos más!". Pronto todas las naciones shinobi reconocían en Sakura no solo a una gran guerrera y médica, sino también a una gran persona.

"Quise volverme fuerte para no estar viendo tu espalda ni la de Naruto", le dijo Sakura una vez; lo curioso era que Sasuke se sentía así con ella, cada vez más lejos de su alcance, y ya que por fin reconocía sus sentimientos, no quería que fuera así. Tras casarse, Sasuke tomó la costumbre de acompañarla al hospital en sus ratos libres y, sin darse cuenta, la aldea comenzó a verlo con buenos ojos otra vez.

Ahora Sarada era quien acompañaba siempre a Sakura, ya que desde muy niña su madre la llevaba consigo para cuidarla.

El hospital para niños había iniciado con un solo piso, pero muy completo porque Tsunade quería que su alumna tuviera la mejor tecnología para cuidar la salud de los niños. Actualmente contaba con tres pisos, y otro edificio al lado, de dos pisos, donde tenían habitaciones, una pequeña escuela temporal, y un comedor para todos los que fueran huérfanos y necesitaran dónde quedarse sin pagar. Sakura fue, desde luego, la primera médico en aquel hospital; contó con la ayuda de Hinata e Ino, además de enfermeras y ninjas médicos que fueran capaces de trabajar ad honorem. Fueron tiempos difíciles los primeros, valiéndose solo de donativos, pero Kakashi no perdió el tiempo invirtiendo en el hospital de niños cuando el hospital de Konoha terminó de reconstruirse. Cuando Naruto fue nombrado Hokage, y siendo conocedor de lo inapropiado que era el hecho de que los niños sanos siguieran viviendo dentro del hospital, mandó a construir el edificio que acogía a los pequeños. Sasuke trabajó en la construcción de ese edificio, al igual que el resto de los ex novatos, inclusive Naruto cuando Shikamaru dejaba de acosarlo con sus deberes como protector del Fuego. Pronto Hinata tomó lugar dando clases en la escuelita del edificio, pues amaba enseñar a los niños civiles; Ino se transfirió al hospital de Sakura cuando comenzaron a pagarles, pues casi no descansaba trabajando también en el otro hospital. Y así fueron acomodándose y ayudando a más pequeños; para sorpresa de Sakura, las otras naciones realizaban donativos —siendo Suna la principal benefactora— en agradecimiento por su ardua labor al recoger huérfanos y devolverlos a sus aldeas nativas sanos y salvos.

Sakura besó a su hija en la frente y a su esposo en los labios cuando se detuvieron en la recepción del hospital. Ella trabajaría allí, mientras Sasuke iría con Sarada al edificio de acogida, para ver si Hinata necesitaba ayuda.

Sarada cogía de la mano a su padre; saludó a unas niñas de Kirigakure traídas por Suiguetsu‐san —o Tío Suiguetsu como él pedía— y que pronto regresarían a su aldea pues las habían adoptado; jugaban en un tobogán, aunque habían muchos otros juegos en el patio. Cuando entraron al edificio se toparon con otros niños que disfrutaban del recreo; todos se sorprendieron al ver la alta figura de Uchiha Sasuke, el esposo de la señora Sakura; era tan serio y enorme —desde el punto de vista de los niños— que imponía respeto sin pensárselo. A pesar de la apariencia severa, los pequeños hacían la curiosa relación de que, si era el esposo de la señora Sakura; quien era siempre dulce, los cuidaba y jugaba con ellos; él también tenía que serlo, y por eso lo recibían con muchas algarabías. Sasuke ya había dejado de preguntarse por qué esos niños parecían admirarlo, cuando los que vivían en la aldea con sus familias parecían temerle.

Sarada no podía evitar fruncir el ceño cuando todos los niños corrían hacia su padre para abrazarlo; pedir que juegue con ellos; mostrarle dibujos; o rogarle para que les cuente las fantásticas historias del Equipo Siete.

—¡Sasuke‐sama!

—¡Sasuke‐Sama, vea mi dibujo!

—¡Sasuke‐sama, mire, mire! ¡Sakura‐sama dice que mañana me quitará el yeso!

El Uchiha prestaba atención al aluvión de exclamaciones, pedidos, saludos y gritos con el rictus serio pero la gracia bailando en sus ojos dispares. De pronto sintió una presión en su mano y desvió la mirada a su hija: el mar humor era evidente en su carita blanca; sus finas cejas luchaban por tocarse sobre la nariz; se había aferrado a su costado, y enviaba miradas de advertencia a todos los niños que se le acercaban demasiado; quizá por eso, del lado izquierdo donde estaba su hija, los niños no estaban tan encima de él. Una sonrisa socarrona quiso bailar en sus labios, pero se contuvo.

—Tranquilos todos —llamó la atención con su voz grave, y todos los chillidos agudos murieron al mismo tiempo —Uno a la vez.

Como si de ninjas entrenado se tratase, la calma invadió la escuelita, y uno por uno le fueron contando las novedades del día al esposo de Sakura. Sarada se sintió más tranquila, pero seguía sin gustarle el hecho de su padre no le prestara atención. Entendía que aquellos niños no tenían su suerte ¡Pero papá era papá! Le costaba compartirlo. Ya suficiente era el hecho de que le quitaran la atención de su madre; había resultado especialmente doloroso ver a su mamá tan cariñosa con los demás niños, y es que Sarada era muy pequeña y no entendía la situación triste de los demás. Con el tiempo aceptó que Sakura fuera tan apegada con los huerfanitos, pero seguía teniendo momentos de mal humor al respecto. Sasuke no visitaba tanto el hospital y el edificio de acogida; el tiempo que ocupaba en las misiones y entrenamientos le pasaban factura, y por ello prefería estar con su familia durante sus ratos libres; quizás por ello a Sarada le costaba más compartirlo.

La niña de ojos negros y gafas no pudo evitar bufar frustrada, y su padre le dio un ligero golpe con los dedos en su frente; ella le prestó atención cuando Sasuke se inclinó para hablarle bajito:

—No seas tan celosa, Sarada; tú sabes quién es mi favorita.

Al contrario de los esperado, Sarada enrojeció de la rabia y se vio tentada a sacarle la lengua; sentía el orgullo muy maltratado, pero al mismo tiempo, se sentía bien saber que, a pesar de todos esos niños que necesitaban a sus padres tanto como ella, ella seguía siendo su más preciado tesoro. Que la llamaran egoísta, pero su mamá le había dicho una vez: "Cuando uno ama es un poquito egoísta", y si su madre no la retaba por ello, nadie más tenía el derecho de hacerlo. Abrazó a su padre con fuerza, y enterró la cara en su ropa para ocultar la vergüenza; Sasuke la sujetó a su lado con la mueca de una sonrisa y la satisfacción en los ojos.

—¡Ah! ¡Sasuke‐san, Sara‐chan! Ya me parecía que los niños estaban muy tranquilos.

Hinata se asomó por la puerta, tan sonriente que pareció entrar un rayo de sol con su presencia. Sasuke pensó en que tanto él como Naruto habían buscado mujeres que aliviaban los corazones más dolidos: Hinata desde una ternura infinita, Sakura con una determinación y bondad inquebrantables. Tras las piernas de Hinata asomó una cabellera rubia, mitad alborotada, mitad peinada —Sasuke suponía que Hinata se esforzaba por peinar a su hijo, obteniendo un resultado ciertamente extraño—. Boruto escaneó el lugar con sus ojillos celestes, y cuando se topó con la mirada indiferente de Sarada, esbozó una sonrisa zorruna muy parecida a la de Naruto.

Los alumnos de Hinata pronto le prestaron atención a su maestra, y desde el caos, emergió Bolt como un torbellino. Ninguno de los Uchiha se explicaba cuándo su hermanita Himawari había terminado de la mano de su hermano mayor, pero allí estaba, tan bella como una flor de primavera.

—¡Cuatro ojos! Seguro que si yo no me acercaba no jugarías conmigo, ¡siempre tengo que buscarte aunque tú me sigas por todos lados, de veras! —exclamó el enérgico rubio, y tiró de la mano de Sarada. Hinata y Sasuke vieron a Boruto arrastrar a las niñas hacia el patio. Por arte de magia, el resto de niños siguió a Bolt entre gritos y risas.

—Lo siento, Sasuke‐san —se disculpó Hinata con una sonrisa.

¿Qué Sarada hacía qué? ¿Cómo que seguía al hijo del Dobe? Le daba igual que fuera su sobrino ¿¡Acaso Sakura lo sabía y no le dijo!? Viniendo de su mujer no le sorprendía, le encantaba fastidiarlo con las cosas más inverosímiles. Naruto lo iba a pagar caro… tenía que echarle la culpa a alguien y el candidato ideal siempre sería él, solo necesitaba buscar una buena excusa cuando Hinata viniera a recriminar por su estúpido esposo muerto.

—¡Anda, Sara‐chan! Sube conmigo al tobogán, no te dejaré caer —prometió Boruto haciendo la seña de "ok" con su dedo pulgar, mientras la pequeña Himawari, de tan solo tres años, colgaba del hombro de su hermano como un saco de papas. La hermanita se notaba de lo más feliz, y Sasuke no se explicaba cómo Hinata dejaba que Bolt fuera tan descuidado. Para consternación de Sasuke, Sarada le tendió la mano al pequeño rubio, con la mirada seria y regañándolo por tomar mal a Himawari. Los tres subían a trompicones por el tobogán.

Sasuke sintió todas las venas de su frente hincharse y palpitar bajo su cráneo, y de pronto notó una mano posarse suavemente sobre su hombro. No le sorprendió encontrarse con la mirada burlona de Sakura.

—No seas tan celoso, Sasuke‐kun; seguirás siendo el favorito de Sarada hasta la adolescencia.

El aura del Uchiha se tornó densa como el humo de un incendio voraz, pero no emitió sonido alguno, ni siquiera ante las risas de Sakura y Hinata.

Boruto aún era muy pequeño para recibir una paliza, pero mientras esperaba que creciera, Naruto tendría que pagar por todas las insolencias de su hijo.


Nota autor: ¡Hola, hola! ¿Ya se preguntaban si había muerto? Creo que hacía mucho no subía continuación, y es que volví a clases. Esperaba tener más horas de clases, pero por suerte, a pesar de ser mi último año en la secundaria, no tengo que estar tanto tiempo en la prisión. El próximo año empiezo la facultad, y si estudio medicina como pienso, tendré que esforzarme muchísimo, pero bueno, vale la pena.

¿Les soy sincera? Sakura es una heroína. El Sakura hidden hablará sobre que Sakura tiene un Hospital para niños, sobre todo huérfanos de la guerra ¡Es tan hermoso! Creo que es el sueño de todos quienes quieren cuidar la salud de los demás, hasta me emocioné al enterarme... es tan Sakura eso; definitivamente Sasuke tiene oro en polvo en las manos, y sin duda él lo sabe.

Quería escribir un poco sobre la relación de Sasuke con Sarada, pero no tenía una idea muy concreta, y luego ¡Bam! Lo del hospital me inspiró. Créanme, haré más OS respecto a este tema, porque es demasiado emotivo lo del hospital, no sé si es que solo yo lo veo tan hermoso e importante, pero Sakura es un sol. Sé que Kishimoto no escribió la novela, pero si hizo los dibujos, tiene que haber permitido lo que en ella se escribe. Hablando de los dibujos de Kishi ¡Sakura se ve preciosisisisisma en la portada! Ya muchas gritan el: #LesbianasPorSakura jajaja, ¿quién decía que la frentesota era fea? A cortarle los cojo* a Sai, ok no(?

Haciendo un adelanto, probablemente el próximo OS será dramático, no estará Saradita porque para eso momento ella no habrá nacido, pero ya saben: esta serie de OS será de muchos momentos en la vida de Sasuke, Sakura y Sarada, y los momentos previos al nacimiento de su princesita también me inspiran ¡Y el drama siempre es bienvenido para darle picante a la historia!

Respuesta a comentarios :D

myskymyheart: ¡Pienso exactamente igual! Y es cierto lo que dices: los niños se aferran mucho a sus madres porque, por lo general, son ellas quienes más tiempo pasan con ellos. A veces los padres son un poco... brutos para darse cuenta de las necesidades de los pequeñiñes, y aparte, las madres tienen ese "sexto sentido" que las hacen ideales para cuidar a sus hijos, como cuando pierdes las medias y tu madre las encuentra donde acabaste de buscar; en verdad ¡Eso es brujería! D: Sarada es una niña de mami y papi, a mi no me cabe duda. ¡Muchas gracias por tu comentario! ¡Besos para ti!

Alice Uchiha 26: ¡Hola! Yo me los imagino compitiendo por ver quién es que tiene el control, por supuesto con ningún ganador. Sasuke es bastante mandón por naturaleza, y Sakura tiene un carácter terrible, así que aquí reinará el caos. ¡Muchas gracias por comentar! ¡Te mando un beso!

Raihue: ¡Preciosa! Es tan lindo verte seguir lo que escribo. Mira, si yo fuera Sasuke, explotaría al verla mostrar tanto, hay que comprender al pobre. Aww, me sonrojo, ¡gracias por tu apoyo!

artemisa93: ¡Muchas gracias! Mi objetivo es que ustedes se entretengan, y que podamos compartir nuestro gusto por el SS ¡Muchos saludos para ti!

yomii20: Ellos tres son bellos de por si, imagina en una foto; pues no hay que imaginarlo porque ya lo estan, y se ven perfectos ¡Gracias por comentar! ¡Te mando un beso!

abril: ¡Qué lindo verte, tus comentarios son tan bonitos! A mí por un lado me encanta ver cosas SS, pero por otro a veces prefiero la intriga para que las escritoras se exploten los sesos creando situaciones. Los fanfics son taaan bellos *-* ¡Muchas gracias por tu apoyo, en serio! ¡Te mando muchos besos desde aquí!

Krol: Jajaja, si te fijas, ella le dijo algo como: "Prometo no volver a usar esta ropa... fuera de casa" ó sea que en casita ella puede andar como Sasuke quiera, jajaja. ¡Gracias por comentar! ¡Un beso!

Kim-blanca: ¡Awww, me sonrojo! Espero no haber tardado demasiado ¡Gracias por comentar! ¡Te mando un beso!

Victoria SyS: ¡Exacto, Sasuki! ¿Qué se siente que la venganza venga de tu propia mujercita! Eso se llama Karma, jaja. Sarada es tan ahacadsk, quiero una hija así, ya se lo dije a todo el mundo, incluídas mis amigas que no ven Naruto ((es duro ser la única en mi curso que ve anime)) #LesbianasPorSakura Yaaaaay. Pienso que Kishimoto se hartó de que Pierrot le sacase toda la verdadera sensualidad a Sakura y ¡pam! se esforzó el triple con ella que con cualquier otra ninja, Sasuke no puede quejarse en lo absoluto. ¡Espero que te guste este OS! ¡Gracias y te mando muchos besos!

MarisolUchiha: ¡Muchas gracias! Mi objetivo es que les guste lo que leen ¡Un beso grande!

Hatake Izumi: Qué tal, debo decirte que este OS lo escribí pensando en ti, porque tenía ganas de escribir sobre Sasuke y Sarada, así que espero que te guste, y sino, pues tienes derecho a dispararme con sandías. ¡Me sonrojas! Que digas que soy buena escritora y con imaginación es muy, ay, no puedo explicarlo, es exactamente lo que busco, que la pasen bien con mis humildes historias. ¡Muchísimas gracias! ¡Te mando besos!

SalanderStravrovich: ¡Qué bueno que te gustara! Espero que te sigan gustando lo suficiente para seguirte pasando, me haría muy feliz ¡Muchos besos y gracias!

InesUchiha: Uy, linda, a ti te veo seguido comentándome; me emociona tu apoyo, en verdad. Naruto es un chismoso de ley, y esta orgulloso de serlo, yo sé que sí. Y la familia Uchiha es tan bella, sexy, tan ajhadjkd, es imposible no sacar inspiración de ella ¡Muchas gracias por tus comentarios! Espero que te sigan gustando mis humildes historias ¡Te mando un cajón de besos! Jajaja.

Y ya lo saben: las palabritas de amor y las cartas bomba van en la cajita de reviews. Me alegra ver a quienes me dan favs y follows, pero si en verdad les gusta, espero que se tomen un momentito para dejar un comentario, me haría muy feliz :) Si tienen opiniones para mejorar en escritura o trama, las recibo con mucho gusto. Ya saben, esto es para que todas las fans del SSS nos entretengamos y pasemos un buen rato ¡Besos a tod s!

Pd: ¿Les interesaría leer un fic de universo alterno, en un ambiente de guerra? Sería SS, desde luego; no aseguro nada pero... ¿Qué les parecería?