Su anhelo I

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La libertad se define como la capacidad de decidir, el libre albedrío; aunque nuestras libertades constantemente chocan con las de otros, y por ello nadie es completamente libre (encadenado y en conflicto perpetuo con los demás). Pero para Sasuke, después de mucho reflexionar —sobre todo en los últimos meses, en que disponía de todo el tiempo del mundo—, él mismo era su propia cadena. Siempre dirigido por el odio, y manipulado por los deseos oscuros de quienes sabían su enorme conflicto interno, Sasuke rara vez hizo lo que quería hacer. Podía engañarse diciendo que era un hijo de perra, pero en el fondo -y ahora lo sabe- no era más que un niño ingenuo y confundido, que trataba de cumplir expectativas imaginarias, unas que su hermano Itachi jamás le exigió.

¿Realmente quiso llegar tan lejos?

Nunca dejó de sentirse una basura, era un hecho. Tampoco era un mártir: se alegró muchísimo en su momento de dañar a Konoha —la perversión del odio seguía en él, sus resquicios—; pero ya no se sentía completo destruyendo la villa que aniquiló su vida ¿Alguna vez lo hizo, alguna vez se sintió bien?

Y a pesar de que nunca sintió una verdadera libertad a causa de sus retorcidos sentimientos, ahora ni siquiera contaba con una libertad de movimiento: recluido en la prisión de Konoha, sin poder moverse apenas centímetros, y con una venda cubriendo los ojos, podía ver materializadas todas las ataduras que él mismo se impuso.

¿No sería más sencillo escapar? ¿Volverse loco? Con lo que peor lidiaba era con el hecho de no poder ver… No, había algo con lo que menos podía lidiar; algo que, si no remediaba pronto, acabaría con su paciencia.

Escuchó a su derecha la pesada puerta de la celda, el ruido cortó el silencio hermético al que estaba confinado, y sintió el chakra cálido de Sakura; detrás de ella quizá habían dos ANBU, no le importaba. Sintió el retumbar de sus pisadas ligeras en el cemento, y luego su mano en su hombro, como una suave caricia aunque estrictamente no lo fuera.

—Sasuke…

—Haruno-san —exclamó un ANBU, primera y única advertencia de que no podía hablarle al prisionero. Un diálogo prohibido que Sakura moría por entablar y Sasuke por escuchar.

El muchacho apretó la mandíbula con fuerza. Nunca le habían prohibido algo tan absurdo, pero que necesitase al punto de la demencia. No era sólo por su aislamiento el que quisiese escuchar o ver a alguien; eso era una excusa barata. Le daría igual si fuesen sus carceleros o incluso Naruto… Él quería verla a ella. La doctora que venía todos los días a revisar su estado que empeoraba cada vez más, que lo tocaba como si estuviera hecho de cristal —como sólo su madre hizo hace ya tanto que no podía recordar bien—. Sakura… su cabello rosa y ojos verdes que nuevamente volvía a imaginar, como todos los años en que estuvo lejos de Konoha y pensaba en las personas que dejó atrás. Pero ahora le molestaba tener que imaginarla; porque la tenía en frente; porque podía incluso oler su aroma a primavera o sentir su calor, que parecía una hoguera al lado del frío invernal que pesaba sobre él.

Sasuke odió la compasión siempre. Cuando su clan fue exterminado sólo podía ver lástima en los ojos de los aldeanos, y aquello era algo que aborrecía con toda la fuerza de su orgullo… Pero si había algo o alguien que le tuviera compasión ahora, que le quitara la venda de los ojos y le permitiera ver su sonrisa; o sólo sus ojos que reconocía en cualquier bosque virgen; que le permitiera escuchar su propio nombre desde sus labios una vez más, con esa voz enternecida cada vez que se dirigía a él… entonces que lo consideren un alma en pena; la criatura más dañada del universo; un mártir, que le tengan lástima… Que le entreguen a Sakura para calmar su alma atormentada.

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N/A: ¡Hola! Seguramente ya ni se acuerdan este fic jaja, pero tenía ganas de dejarles algo, los extrañaba. Lo sé, es corto (es un drabble) pero al ver un fanart de Sasuke en la prisión me dieron ganas de escribir una "mini crónica" de este asunto (lo cual es gracioso, porque este fic en sí es una "crónica" sin orden alguno jaja).

Esta será la primera parte, como una introduccion, y me hacía mucha ilusión que Sakura fuera quien cuidara a Sasuke el tiempo que estuvo encerrado antes de su viaje; me encanta pensar que pudieron convivir de una manera extraña en ese tiempo (aunque también sabemos que estuvieron juntos durante una misión o viaje, y que ahí tuvieron a Sarada con asistencia de Karin. ¡Buf, hay tanto para escribir! Por un lado odio a Kishimoto, ya que quisiera que fuera más "gráfico" con el SS, pero por otro lo amo porque a las fanfickers nos vuela la imaginación.

Les pido disculpas por no poder responder los comentarios como siempre hago (se supone que no debería estar aquí, sino estudiando para un final), pero en fin, me voy a portar mal unos minutos y espero regresar muy pronto a este fic.

En fin, espero que les haya gustado este discurso privado de Sasuke, pero me gusta escribir posibles reflexiones de los personajes. ¡Así que un beso grande para tod s!