Your guardian angel

Sonríes.

Sonríes, y yo lloro.

Pero no te preocupes, no son lágrimas de tristeza.

Todo lo contrario.

Lloro porque soy feliz.

Soy feliz de tenerte a mi lado.

Soy feliz de que me permitas permanecer junto a ti.

Soy feliz porque compartes tu fuerza conmigo, esa fuerza que crees no poseer.

Pero eres fuerte, Yuri. Eres más fuerte de lo que yo jamás podría llegar a ser.

Si yo hubiera fracasado, sé que me habría derrumbado.

Justo como tú lo hiciste.

Pero, la diferencia está en que yo no habría podido recuperarme.

Sé que no lo habría logrado.

Y es que no estoy acostumbrado al fracaso.

Y no quiero estarlo jamás.

Llegué a Japón con la intención de recuperar mi inspiración, ayudándote.

Y tú acabaste ayudándome a mí de formas que sé, nadie más habría conseguido.

Me devolviste dos palabras que perdí por un largo camino, por descuidado.

Yuri, tú le devolviste el significado a mi vida. Y reescribiste el que tenía entendido por el de amor.

Cuando veía hacia arriba, por más que el cielo se encontrara despejado, y el sol brillara en todo su esplendor, yo sólo podía apreciar tonos de grises.

Hasta que te conocí, Yuri.

Por eso, y mucho más, gracias.

Gracias por ser mi ángel.

Gracias por amarme.

Prometo que jamás te dejaré volver a caer.