Outlaws of love
Yuri, ¿por qué no permites que tome tu mano, como siempre lo hago? ¿Por qué te alejas? Yuri, ¿acaso los comentarios que aquellas personas hicieron ayer, cuando estábamos pagando por un par de bebidas energéticas en una pequeña tienda del centro, te afectaron tanto?
Yuri, ¿acaso crees que las etiquetas que utilizaron con nosotros son correctas?
No, Yuri, no lo son. Por supuesto que no, no lo son en absoluto, y, aunque lo fueran, no tendría porqué afectarnos.
Yuri, tú y yo no somos un "solo". Mucho menos un "algo".
Somos más, mucho más.
Tú y yo somos un "todo".
Y, no, Yuri, no lo digo "solo" porque nos uniéramos en cuerpo por primera vez semanas atrás. No, claro que no.
Tú y yo somos un todo desde hace mucho antes.
Te volviste parte fundamental de mi vida cuando me di cuenta de que no podía concebir una vida sin ti. Sin tu sonrisa, sin tu mirada, sin tu risa, sin tus suaves palabras de aliento, sin tus reprimendas, sin tu tacto. Sin tu presencia.
No existe sensación más maravillosa que la que invade mi pecho cada mañana, al despertar, y encontrarte a mi lado. Excepto quizá cuando abres tus preciosos ojos, me miras, sonríes, murmuras buenos días, Vitya, y te acurrucas contra mi pecho, permitiendo que te rodee con mis brazos. Permitiendo que te proteja, siempre.
Yuri, por favor, no me prives de eso. Por lo que más quieras, no me prives de ti.
Las reglas del amor no deben afectarnos.
Porque nuestro sentir va mucho más allá de lo que esa sencilla palabra puede englobar.
