Never close our eyes

¡Yuri!

¿Dónde estás?

¡No tenemos tiempo!

El oscuro pasillo se extiende más y más, no puedo ver la salida, pero sigo corriendo.

Seguimos corriendo.

Tú, Yuri, yo, y decenas de otras personas.

Corremos hacia la salida, hacia la libertad.

Grito tu nombre, y te escucho gritar el mío.

Mi corazón continúa latiendo agitado contra mi pecho, pero al menos sé que estás bien.

Todos los pasos parecen estar sincronizados.

No debemos dejar de correr.

Trato de dirigirme hacia donde creo haber oído tu voz, pero es inútil. Está demasiado oscuro, es más seguro continuar en una sola línea.

Y, entonces, vuelvo a escucharte.

Tu voz está mucho más cerca.

Y un par de manos chocan contra mi pecho.

Eres tú, Yuri.

Me apresuro en tomar tus manos, y te jalo conmigo.

No tenemos tiempo qué perder.

No nos detendremos.

Te digo que, en cuanto salgamos, continuaremos corriendo hasta que las piernas ya no nos den más. Solo en ese momento descansaremos, entre los brazos del otro.

Y no cerraremos los ojos.

Nunca, nunca los cerraremos.

Tendremos tiempo para descansar cuando estemos muertos, pero, hasta que ese momento llegue, sigamos despiertos, Yuri.

No cerremos los ojos, nunca.

Envejezcamos juntos, y despiertos.