El chico de al lado
-¿Lucy?- sacudió una mano enfrente de ella para sacarla de su ensoñación, no lo logro pues la chica seguía mirándolo de esa manera tan rara y desesperante que ahora sentía como ella se sentía cuando él hacia eso -¿Pasa algo?-
-Solo explícame… esto- le pidió señalando otro tema, Natsu lo vio y enarco una ceja.
-Esto ya lo dimos y lo entendiste, Lucy ¿Te pasa algo?- pregunto confundido, por toda respuesta la chica sonrio y con esa misma sonrisa se acercó más a él.
-¿Qué que me pasa? ¡Dios, Natsu! Ni yo misma lo sé- le decía mientras se arrastraba, vio como temblaba ligeramente y eso hizo que tuviera el valor para abalanzarse sobre él y besarlo efusivamente.
-¡WACALA!- grito levantándose pero lo hizo con tanta fuerza que termino cayendo al piso -¡Aaaahhhh! ¡Mama!-
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Lucy amaneció de un humor terriblemente malo, después de ese horrible sueño se había hecho un enorme chichón en la cabeza al caerse de la cama que tuvo que ponerse una curita. Su madre reía preguntándole por quinta vez que había soñado que la puso de tan mal humor.
-Una pesadilla espantosa- le respondió por quinta vez comiéndose su cereal.
Empezaba a preocuparse por su salud mental, soñar que besaba a Natsu era claramente un signo de advertencia, algo que le decía que tenía que alejarse de él lo más rápido que podía porque si no podría causarle problemas en el futuro y no era la primera vez que soñaba algo así y estos sueños habían comenzado desde el día de la supuesta confesión del pelirosa, aun escuchaba esa voz que le decía Creo porque me gustas.
-Me voy- se llevó una última cucharada con cereal a la boca y agarro su mochila, se despidió de su madre con un beso y esta le deseo un buen día.
Ya en la calle su humor no podría ser peor y vaya… se equivocó.
Encontró a Natsu en la puerta de su casa pero este no la veía sino que hablaba con una chica hermosa de cabello blanco y que al parecer se llevaba muy bien con ella pues no paraba de reír y sonreírle, esta imagen provoco en su interior una revolución de emociones.
-¡¿Qué?!- grito mentalmente al ver tal escena ¿Quién demonios era esa? ¿Por qué Natsu le sonreía tan tranquilamente? ¿Por qué sentía esa sensación de soledad en su interior al verlos? Lucy sacudió su cabeza tratando en vano de no pensar, paso de largo y cuando su autobús llego, subió en el y por la ventanilla pudo ver algo que termino destrozándole el corazón en mil pedazos.
Natsu besaba a esa chica.
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Paso toda la mañana rememorando una y otra vez el beso de Natsu con esa chica y aunque trataba de convencerse de que eso no tendría por qué afectarle y que Natsu era libre de besarse con quien quisiera, cada vez que pensaba en él sentía que la había traicionado.
Sus amigas trataron en vano de que les dijera que la tenía tan deprimida y malhumorada, Lucy no sabía que responder Un chico a quien trato como a un perro lo vi esta mañana besando con una chica hasta ella se daba cuenta que esa respuesta era tan ridícula como lo que sentía.
Tenía que tratar de olvidarse de eso porque la estaba volviendo loca.
Al regresar a su casa, al ver de nuevo en donde Natsu y esa chica se habían besado lo volvió a rememorar como si lo estuviera viendo de nuevo, unas pequeñas lagrimas se agolparon en sus ojos, dolida se las saco con su muñeca y corrió a su casa.
-¡Ya regrese!- dijo con la voz quebrada, realmente quería llorar y gritar y golpear a Natsu por haber hecho algo así pero ella sabía que era algo demasiado estúpido como para hacerlo. Intento calmarse y se adentró a su hogar.
-¿Lucy?- esa voz, volteo y lo vio, él estaba parado en la puerta de la sala mirándola con una expresión de absoluta confusión. Natsu la escucho y le pareció que la chica lloraba, se preocupó y salió en su encuentro, al verla se dio cuenta del dolor y de la tristeza que traían los ojos miel de Lucy -¿Qué te pasa?- pregunto preocupado.
Lucy apretó los labios y formo sus manos en puños. Sin pensarlo dos veces lo agarro de la camisa y lo saco afuera. Sin decir nada y sin dejarlo hablar cerró la puerta con todas sus fuerzas.
-¡No te quiero ver en mi vida, Natsu!- y fue corriendo a su habitación.
Sabía que fue una estupidez y que se arrepentiría luego pero no sería nada en comparación con lo que sentía en ese momento. Quería odiar a Natsu con todas sus fuerzas, algo imposible.
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Parte del día se la paso llorando en su habitación sin descanso, no tenía ganas de ver a nadie ni de hablar con su madre quien al llegar a su casa y encontrarla en su habitación quiso, preocupada saber que le sucedía, ella no le abrió ni le contesto, su madre tuvo que aferrarse a la idea de que le contaría cuando se calmara y dejo de insistir.
La noche se hacía presente y solo la luz de la luna iluminaba el dormitorio de Lucy que a su vez la veía desde su ventana. Paro de llorar hace unos minutos y abrió la ventana para distraerse y despejar su mente, no quería seguir pensando en nada y solo quería volver a su antigua vida, lejos de Natsu porque creía que estaba mucho mejor.
-¿Qué me está pasando?- llevo sus manos a su frente y las deslizo hacia su cabeza llevándose algunos de sus mechones rubios. Suspiro y luego volvió su atención a la luna, queriendo encontrarla interesante pero ultimante lo que quería era a lo contrario de lo que deseaba, nunca se sintió así con un chico, y eso no quería decir que no tuviera pretendientes, los tenia de a montones, era bonita e inteligente cualquiera se quedaría prendado de ella aunque no se diera cuenta pero jamás se había sentido así con respecto a uno, Natsu tal vez tenía algo especial, solo algo y ese era el problema. Ese chico no daba muestras de que tener algo genial y ella lo encontraba.
Era lindo, simpático y cuando la hacía enojar, en el fondo se divertía como nunca.
Y es aquí donde Lucy se da cuenta de que muy en el fondo del pequeño sentimiento que florece dentro de ella, que se va haciendo más grande y más fuerte y que una vez que está ahí no habrá fuerza que la saque, ni ella misma podrá y que mientras más grande sea más posibilidades tendrá de derramar más lágrimas.
¿Esto era lo que Natsu quería? Que ella sufriera por su causa y que no lo pudiera olvidar, que aparezca en todos sus sueños y en sus pesadillas él sea su salvador ¿Era eso? Porque si así era lo había hecho muy bien.
-Imbécil-
-Yo no soy imbécil-
Lucy casi cae del susto pero logra atajarse y sorprendida ve a Natsu, el chico se subió con la ayuda de una escalera hacia donde estaba y ahora la veía con el ceño fruncido y ¿molesto?
-¡¿Qué haces aquí?! ¿Qué no te he dicho que no te quería ver en mi vida?- le reclamo furiosa parándose.
-Sé que lo que dijiste tiene una muy buena causa de por medio, quiero que me lo espliques Lucy Heartfilia y no me iré de aquí hasta que me lo digas-
-¿Qué quieres que te diga? ¡Ya me canse de ti!-
-Oye, se cuándo las personas se cansan de mí, lo he aprendido desde tiempo pero tu aun no lo has hecho- Natsu intento entrar, Lucy se lo impidió cerrando la ventana, Natsu la vio dolido a través del vidrio pero ella siguió firme en su decisión.
-¡Vete!- le dijo.
-¡No!-
-¿Por qué me haces esto?- Lucy se deja caer en su cama sentada, tiene ganas de llorar.
-Ya te lo he dicho ¡Tú me gustas!-
-¡Pues esta mañana claramente no se vio eso!- se tapa la boca ¡diablos! Eso no tenía que haber salido, Natsu no tenía por qué saber que lo que ella tenía eran celos, sabía que se sentiría una estúpida y cuando vio la estúpida sonrisa que provoco en Natsu confirmo su teoría.
-A sí que es eso- Natsu jala la ventana y la abre, antes de que Lucy reaccionara salto a la habitación –Me has visto con Lissana-
-No importa- Lucy se para y quedan frente a frente –No me vuelvas a decir que me amas porque no te creo-
-Deberías aprender a escuchar primero, Luce- se cruzó de brazos y sonrio divertido y satisfecho, le provoco a Lucy celos y eso solo significaba una cosa…
-Yo no tengo nada que escuchar, Natsu Dragneel ¡Fuer…!- Lucy no termino de hablar, con los ojos muy abiertos e inmóvil como una estatua besaba a Natsu o él la besaba a ella. Los labios del pelirosa solo tocaban los suyos pero al fin de cuentas era un beso, su primer beso.
Fue hacia atrás, lo miraba con una expresión de desconcierto, no creyéndose lo que acababa de ocurrir.
-Yo- empezó a hablar Natsu – también me quede así cuando se lanzó sobre mí y como no me escuchabas solo tenía que mostrarte como fue-
¡Feliz adelantado año nuevo!
solo quería empezar con eso, de veras les deseo un muy feliz año nuevo y que tengan muchísima suerte en este.
También les quería dar mi pequeño regalo de año nuevo, verán no quería que el primer beso entre Natsu y Lucy se prolongara hasta el otro año, quería que fuera este porque en este lo subí y es mi manera de decirles, Gracias por todo y por supuesto a ustedes también. Ya lo dije y me despido.
Suerte
