El chico de al lado
-¿Lucy?-
La madre de Lucy la miraba extrañada, su hija, quien la miraba confusa tenía dos dedos sobre sus labios. La muchacha se sonrojo.
-¿Pasa algo?- pregunto preocupada, su hija negó rápidamente y retomo al consumo de su desayuno, de vez en cuando miraba a su madre, ella seguía mirándola pero ya no decía nada.
-Termine- dijo, empujo la taza y el plato y se levantó para recoger su mochila –Me voy mamá, nos vemos más tarde…-
-Si, por cierto llamo alguien, un tal Gray ¿Lo conoces?- su madre noto la cara de sorpresa que puso su hija al mencionar el nombre del que fue, según para ella, uno de los pocos amigos de Lucy en Estados Unidos.
-¿Gray? ¿Qué… que dijo?-
-No le entendí muy bien, pero parece que te extraña. Dijo algo sobre la última vez que se vieron-
-Ya veo…- Lucy, inconscientemente volvió a pasar sobre sus labios un dedo, recordando el beso de la noche anterior con Natsu, su vecino de al lado –Si llama otra vez, emm… avísame-
-Claro- Layla giro su silla hacia su hija y volvió a preguntar -¿Te pasa algo, cariño?-
-No, nada- mintió.
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Lucy volvió de la escuela tan rápido como pudo, no espero el autobús ya que siempre tardaba por lo que vino corriendo para despejar su mente y tal vez hacer un poco de ejercicio. Al pisar su patio miro hacia las escaleras de la casa de Natsu, él no estaba ahí, una punzada de culpa le atravesó el cuerpo al rememorar como lo había tratado el día anterior.
Sin muchos detalles, su primer beso fue seco, nada de lo que ella esperaba ni se imaginaba cuando le gustaba algún que otro chico estadunidense pero no era eso lo que más la atormentaba sino como, después del beso, empujo a Natsu, furiosa y lo echo de su habitación, sin dejarle tiempo de decir nada más y golpeándolo con un libro que encontró en su camino.
Aun le molestaba en la conciencia el chichón con el que el muchacho se fue.
Pensó que podría disculparse, hablar con él sobre lo que sucedía entre ambos y estar en paz. Si, era una buena idea sino fuera por su orgullo femenino que no pensaba lo mismo, ese que siempre aparecía cuando creía estar en peligro algo como su dignidad.
-¿Qué dignidad, Heartfilia?- se reprendió a si misma –La perdiste el día en que naciste-
Lucy avanzo hacia la casa de al lado, al llegar frente a ella alzo su mano y golpeo dos veces. Nada. Lo volvió a intentar y el mismo resultado, empezó a ver por las ventanas, por el cerrojo, debajo de la puerta, sus oídos se pusieron alertas ante cualquier ruido pero solo el silencio sepulcral del lugar la recibió.
-Pues bien, vine hasta aquí corriendo con la estúpida excusa de querer hacer ejercicio, no comí y me perdí las clases de hoy por estar pensando en ese idiota. Ahora que estoy aquí me quedare aquí- decidió tajante, se sentó en el escalón favorito de Natsu para acosarla visualmente, cruzo los brazos y las piernas y espero.
Pasaron los minutos, con ellos las horas y con las horas el día, aun así cuando el sol se ocultaba y el trasero le dolía un montón Lucy siguió en el mismo lugar ahora infestado de libros y cuadernos. Se apoyó sobre la puerta de la casa un poco cansada por la espera, no se dio cuenta cuando se entregó a los brazos de Morfeo.
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Lucy sentía estar flotando en las nubes y escuchar la voz de un ángel, sintió una calidez placentera que la hizo acurrucarse más en donde estaba y lanzar un suspiro de satisfacción. Se estaba tan bien en ese lugar que no quería despertar jamás.
-La encontré en la puerta de mi casa- escucho como decía el ángel, porque ella sentía estar en los brazos de uno.
-Oh, mi pequeña. Ha estado actuando raro esta mañana, muchas gracias Natsu…-
-De nada, la llevare a su habitación-
-Si me haces el favor-
¿Natsu? El ángel curiosamente se llamaba Natsu, al igual que ese chico que veía en el cielo. Oh, vaya, mirándolo bien su vecino no era tan feo ni parecía tan idiota cuando sonreía. Como desearía estar dando clases con él.
-Natsu- susurro, escucho una risa.
-Se supone que las estupideces las hace el hombre ¿A quién se le ocurre quedarse dormida sobre dos escalones?- le pregunto una voz. Ella gruño, esa voz le resultaba demasiada fastidiosa y familiar.
Muy pronto sintió como alguien la ponía sobre algo cómodo y reconfortarle luego como ese alguien colocaba algo encima de ella igual de calientito que el ángel que la alzo.
-Gracias- murmuro.
-De nada- le respondió, algo húmedo toco sus labios, sonrio feliz y recordó el beso de Natsu.
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Al día siguiente Lucy despertó y al percatarse en donde estaba se llevó un susto tremendo ¿Cómo llego a su cama?
Se levantó y se dio cuenta del pijama que tenía ¿Quién la habría cambiado? ¡Oh, diablos! Ayer estaba en los escalones, con el trasero rojo y con un sueño tremendo esperando a Natsu. ¡Natsu! ¿El la habría traído? AY, no.
Se vistió rápidamente y salió como un rayo en busca de respuestas, su madre estaba en la sala leyendo algunas de las cartas de su tía.
-¡Mamá!- la llamo, Layla pego un brinco en su sitio.
-Lucy, me asustaste-
-¿Qué paso ayer?- pregunto ignorando lo dicho por su madre, rogando por dentro que no fuera lo que estaba pensando.
-Niña desubicada ¿Cómo se te ocurre dormirte en la puerta de la casa de nuestros vecinos? Por si no lo sepas tienes una cama- la regaño molesta, el rostro de Lucy se tornó rojo de la vergüenza –Tienes suerte que Natsu-san te haya encontrado ¿Te imaginas si hubiera sido otra persona? ¿Un delincuente o algo peor? Es que tu… ¿Lucy?-
El rostro de Lucy ya no estaba rojo sino blanco, miro a su madre asustada y no le dio tiempo de preguntarle que le ocurría porque la Heartfilia salió corriendo de su casa.
-¡Lucy!- la llamo, La muchacha traspaso la frontera que separaba su casa de la de Natsu saltando sobre los arbustos, al igual que ayer se encontró en un santiamén en enfrente de la puerta de su vecino, toco muchas veces y solo se detuvo cuando la puerta se abrió mostrando a alguien completamente diferente a su vecino.
-¿Quién eres tú?- pregunto confundida, ante ella no se encontraba Natsu sino alguien mucho más mayor pero misterioso que él, un muchacho con el cabello negro y el ceño fruncido.
-Ah, La bella durmiente…-
¿Sera el siguiente capitulo el final? pues déjenme decirles que tal vez, lo averiguaran pues... en el siguiente capitulo. Espero que este haya sido de su agrado, gracias por la espera y los reviews, también los que agregan a favoritos o se toman la molestia de leer el fic.
Nos leemos. Suerte
