La Declaración
-¿Tu…?- Lucy mantenía su puño cerrado levantado, intrigada ante la persona que tenía enfrente y que tenía un cierto parentesco con Natsu.
El chico era más alto que ella, pelinegro y no era una tonta… irresistiblemente guapo. Aunque la forma de mirarla, con el ceño fruncido la hacía sentir intimidada y vulnerable. El chico imponía respeto, miedo.
-Si buscas a mi hermano- empezó a decir- está trabajando en estos momentos-
-Oh- se sintió decepcionada, tendría que esperar para hablar con él pero las ganas que tenia de hacerlo eran inmensas y no soportaría esperarlo una vez más en las escaleras -¿Puedes decirme donde trabaja?- le pregunto apresurada.
El chico la recorrió de pies a cabeza sin ningún escrúpulo, al mirarla a los ojos se detuvo por unos segundos, mismos que parecían eternos para ella y luego hizo una mueca, como si no hubiera pasado la prueba.
-No- le respondió y antes que siquiera a Lucy se le ocurriese insistir le estampo la puerta en la cara.
Lucy se llevó una mano a su rostro, la sentía caliente y roja, estaba furiosa.
-Eres un estúpido- le grito, pateo la puerta y se fue echando humo por la humillación.
…
La tarde fue un completo infierno para Lucy, no pudo concentrarse en nada al recordar lo sucedido y vigilar cada dos segundos por su ventana para asegurarse de atrapar a Natsu. Cuando no lo veía, se frustraba y se acostaba en su cama para intentar despejarse y decidir las palabras que le diría pero siempre a su mente llegaba el rostro del estúpido hermano de Natsu (porque una vez, Natsu le había dicho a su madre específicamente e indirectamente que tenían un hermano) quería golpear su lindo rostro por la puerta y decirle unas cuantas palabras para que así se le quitara lo estúpido.
Si el no fuera tan desgraciado en esos instantes ya se habría declarado a Natsu (Porque lo haría) y empezarían formalmente desde cero pero no. Ese chico le negó la información y no contento con eso le pego con la puerta en la cara. ¡Argh! ¡Como lo odiaba!
-¡Lucy!- le llamo su mama, la rubia se calzo sus pantuflas y fue a verla, al bajar las escaleras la encontró con el teléfono en las manos –Es Gray-
-¿Gray?- pregunto confundida ¿Y ahora que quería ese?
Su madre le paso el teléfono y la dejo a solas para que atendiera. Lucy tomo una bocanada de aire y la expulso para luego atender.
-Gray- dijo. Del otro lado se escuchó un suspiro cómo de alivio.
-Pensé que no me atenderías- le dijo.
-No soy tan descortés ¿Qué quieres?-
-Lucy… yo… - la chica hizo una mueca impaciente, empezó a mover su pie para tranquilizarse –Solo quería decirte que lo siento… No quiero perderte-
-Debiste pensar en eso antes, Gray- le reclamo furiosa. La rabia empezaba a salir a flote. Se desquitaría con él por lo que el hermano de Natsu le había echo.
-Lo siento, princesa. Quiero que me perdones-
-A la mierda, Gray. Sabes que lo que hiciste me afectaría y aun así no te detuviste-
-Lucy...-
-Lucy nada, no me vuelvas a llamar.- y dicho esto colgó. Como odiaba a los tipos como Gray.
…
Lucy siguió con su suplicio ahora caminando de un lado para otro en su cuarto. Ya se había hecho de noche y estaba impaciente por la llegada de Natsu.
-Natsu… Me gustas- volvió a repetir. Estaba nerviosa por lo que el chico podría o no decirle, esperaba que le correspondiera y volvieran a empezar. Lo que más deseaba en esos momentos era estar con él y besarlo.
-Dios ¿Qué clase de mujer soy?- se preguntó. Fue hacia su ventana y le echo una ojeada. Una sensación de júbilo le recorrió el pecho al verlo venir por la vereda. No espero que Natsu llegara, se calzo sus pantuflas y salió como una tromba a alcanzarlo.
Natsu venia caminado por la acera cuando escucho a alguien venir hacia él, levanto la mirada y vio con asombro como Lucy venia corriendo y deteniéndose antes de chocar contra él.
-¡Natsu!- lo llamo, exhausta y recuperándose de haber saltado las escaleras.
-¡Lucy!- la llamo el, entre medio confundido y divertido.
-Tenemos que hablar, Natsu- le dijo la chica respirando entrecortado.
-¿De qué?-
-De lo nuestro, claro está-
-¿Eh?- Lucy lo tomo de la mano y lo arrastro junto a ella a buscar un lugar tranquilo para hablar. Natsu la siguió intrigado.
Llegaron a un parque. Lucy se detuvo bajo un árbol de cerezo y se giró para encarar a Natsu.
-Natsu te he traído aquí para decirte algo muy importante- empezó, no se andaría con rodeos, había esperado mucho para esto –Me pareces desesperante…-
-¿Eh?- Natsu estaba que no comprendía nada de lo que la chica decía.
-Cállate, que me olvido de lo que tengo que decir- le ordeno. Natsu obedeció, divertido por la seriedad del momento –Natsu, tú me pareces desesperante, un idiota y un arrogante. Pensé que estabas loco, hasta que entraste a mi casa en medio de la noche por la ventana y efectivamente estabas loco…-
Natsu sonrio, un tanto halagado por la confesión.
-Me tenías harta con tus miraditas, tus comentarios y tu forma de actuar. Para mí no había chico más detestable en la tierra que tu… realmente, pero – la seguridad con la que Lucy había empezado desapareció por completo, sus mejillas se colorearon, su corazón empezó a latir fuertemente y comenzó a sudar. –Natsu, tenías razón, yo nunca me canse de ti. Me gustaba, todo lo que hacías me gustaba era por eso que me molestaba contigo, no había dando cuenta hasta esa noche que me besaste que lo sentía por ti era más de lo que imaginaba ¡Me gustas! Lo haces, Natsu. Y sé que parezco una tonta, quiero que lo sepas, quiero volver a empezar, por favor Natsu-
Una brisa suave movió los cabellos de Lucy, empezaría a llover en cualquier momento. Los dos se miraban fijamente, Natsu se mantenía callado y Lucy pensó que el chico pensaba que mentía. Lo entendería, le explicaría y le mostraría que cada palabra expresada en esta noche era cierta...
Hasta que…
Natsu se rio, se reía de una manera burlona, como si le hubieran contado un chiste… uno muy bueno…
-Jajajajaja ya enserio, Lucy. ¿Qué quieres decirme?- le dijo limpiándose una lagrima.
Lucy abrió los ojos como platos, se llevó una mano al pecho y retrocedió unos pasos atrás.
-¿Qué?-
-¿Quién te creería una mentira como esa? Por favor, Lucy. No soy tan ingenuo jajajaja-
¡PLAF!
El rostro ladeado, la mejilla enrojecida, la mano en el aire y las lágrimas de Lucy fueron las consecuencias de esa declaración. Con el corazón lastimado, y humillada aún más que en la mañana Lucy salió corriendo sin mirar atrás.
Si lo hubiera hecho se daría cuenta del rostro de angustia que Natsu Dragneel le dedicaba en silencio.
….
¿Alguna teoría de lo que sucedió aquí?
Buenas Noches queridos lectores, espero estén bien. Y lamento, en serio lo siento por haber (literalmente) tardado un año en continuar la historia, espero me perdonen, intentare terminar el fic lo más pronto posible así que estés atento a mas sorpresas.
