Viernes. Día 0.
Por la mañana, antes de la llegada de Yuri Plisetsky.
Yuri Katsuki abrió los ojos, encontrándose con un borzoi de pelaje plateado frente a sí, dormitando.
¿Hm?
¿Qué hacía aquel perro ahí? ¿Dónde estaba Viktor?
La mirada marrón rojiza encontró al caniche de su prometido a los pies de la cama, como...
Abrió mucho los ojos.
¿Siempre?
¿Dónde estaban sus pies? ¿Por qué la silueta de su cuerpo bajo las mantas era tan pequeña?
Llevó una mano a su rostro.
¿Eh?
¿Qué acababa de...?
¿¡Qué era eso?!
Yuri Katsuki se puso de pie, lanzando la fina sábana lejos por lo repentino, y violento, de su acción.
El borzoi se quejó.
¡Viktor! Aulló Yuri Katsuki, aterrado cuando, en lugar de su voz, escuchó un chillido animal emanar de su garganta. ¡Viktor!
El borzoi abrió los ojos de golpe en ese momento.
¡Yuri!
Marrón rojizo chocó contra azul cielo.
Yuri Katsuki se erizó.
Ese color de ojos...
¿V-Viktor...?
El borzoi ladeó la cabeza hacia la derecha.
¿Yuri? ¿Por qué eres un perro?
¡Eso debía preguntarlo él, no Viktor!
Yuri Katsuki, convertido en un akita, negó con la cabeza. No.
No, no y no.
¿Yuri?
Tú también eres un perro.
¿Uh? El borzoi miró hacia abajo. ¡Oh!
Ja...Jajajaja. Este es un sueño muy raro.
¿Sueño? Viktor parpadeó.
Claro. Sueño... Pesadilla, más bien.
Pero yo estoy despierto, Yuri.
No. No, Viktor.
Sí lo estoy.
De acuerdo. Estás despierto, pero eres producto de mi imaginación.
El borzoi ladeó la cabeza hacia la izquierda.
Quiero decir, en este momento. Eres un Viktor que mi mente creó.
Oh. Viktor se sentó. Está bien. ¿Qué raza de perro soy?
Le tocó al akita parpadear.
No lo sé.
¿Estás soñando conmigo, como perro, y no conoces la raza que escogiste para mí?
Yuri se turbó.
No...
Entonces no se trata de un sueño.
Tiene que ser un sueño.
¿Y por qué no sabes a qué raza pertenezco?
El corazón del akita golpeaba desenfrenado contra su pecho. No era posible. No podía ser posible.
No lo sé... Retrocedió un paso, se sentía mal.
¿Yuri? Viktor se puso de pie, y avanzó hacia él.
No lo sé... Otro paso.
Yuri.
No... Y otro más.
¡Yuri!
La blanca superficie desapareció para las patas traseras del akita.
Y Yuri se encontró aferrándose con las patas delanteras, al borde de la cama, al segundo siguiente.
¡Viktor!
El borzoi no esperó un solo segundo, se lanzó, aterrizando con sorprendente tino en el piso, y se apresuró a colocarse bajo el akita, como soporte.
Las patas traseras del akita temblaban, temblaban tanto que Viktor se recriminó en los tres idiomas que dominaba, y en otros tantos, también.
Vamos, Yuri, deslísate, estoy aquí, no te dejaré caer.
Viktor escuchó un resoplido, y luego sintió el lento movimiento, prudente y temeroso, contrario.
Yuri tardó más de un minuto en tocar el piso.
Makkachin les recordó que estaba presente ladrando una vez.
Yuri miró directo a la oscura mirada del caniche, que agitaba la cola, como siempre.
Makkachin...
¡Yuri!
La alegre voz que contestó fue demasiado para el, ahora, akita.
Las patas del perro color crema cedieron. Yuri acabó acostado sobre la fría superficie de madera, de lado.
Viktor clavó su clara mirada en la opuesta de su mascota.
Makkachin.
¡Amo!
No vuelvas a decir nada.
¿Uh?
Ni una palabra.
Pero...
¿Quieres que Yuri esté triste?
¡No, por supuesto que no!
Entonces, no digas nada.
¿En ningún momento?
Viktor pensó sobre ello. No mientras Yuri esté despierto.
Makkachin asintió. Está bien.
Una cosa más.
¿Sí?
¿Tienes una idea del porqué Yuri y yo somos perros?
El caniche ladeó la cabeza.
Recuerdo que me comentaste algo sobre una mujer que se enfadó contigo porque...
Akita Yuri se removió.
Ah, será mejor que esperes afuera hasta que Yuri despierte, Makkachin.
El mencionado bajó las orejas.
Pero estaba...
Sí, me lo dices luego. Por favor, ve a la sala.
El can marrón suspiró.
¿No va a tratar de avisar a alguien?
No. Yurio vendrá tarde o temprano. No sé qué hora es, pero ayer apagué la alarma de Yuri antes de dormir, y sabes que jamás activo la mía, por lo que debe ser como mínimo algo tarde.
Makkachin asintió por segunda vez. Iré a la sala.
Gracias.
¿Amo?
¿Sí?
Lo quiero mucho, mucho, mucho. A usted y a Yuri.
Viktor agitó la cola.
Nosotros también te queremos mucho, mucho, mucho.
Los ojos negros del caniche resplandecieron, y salió campante de la habitación.
A ver, sí, que ya la historia ya finalizó, pero eso no me impide darles extras. :D
Así que, dependiendo del día, subiré alguna cosilla que complemente información sobre la historia. :3.
Aquí, el porqué Makkachin no dijo ni pío. xDD
Más de dos mil personas leyeron, muchas gracias ;W;
Espero les guste. nwn
