Día 4. Martes.

Por la mañana, durante la práctica.

- ¡Ah, son tan lindos! - el chillido que soltó Mila erizó a Yuri Plisetsky, que inmediatamente se apartó, cuando la pelirroja se acercó corriendo, creyendo que se le abalanzaría en toda la regla. Pero eso no fue lo que ocurrió.

Mila se acuclilló frente al borzoi y al akita, sin preguntar siquiera si eran dóciles. Levantando ambas manos, las colocó sobre las peludas cabezas, acariciando con ternura y entusiasmo; como una niña pequeña.

- ¡Son hermosos, Yuri! - sonriendo, azul chocó fugazmente con verde jade, antes de volver sobre el par de canes. - El borzoi es tan estilizado, ¡qué bien cuidado tiene el pelaje!

Georgi se acercó, curioso.

Viktor infló el pecho, agitando la cola.

Por supuesto, su cabello podía estar corto ahora, pero nunca había dejado de cuidarlo con los mejores productos.

- Tienes razón. - Georgi se inclinó ligeramente, al lado de Mila. - Mira sus ojos, ¿se supone que los borzois pueden tenerlos azules?

- No lo sé. - Mila rió, - pero le sienta bien.

Yuri Plisetsky enarcó una ceja.

Hacían comentarios sobre el color de ojos, ¿pero no decían nada sobre el color del pelaje?

Había que ver...

Viktor inclinó la cabeza, y olfateó la oreja derecha de su prometido.

- ¡Aw! - Mía chilló por segunda vez.

- ¿Es su pareja? - inquirió Georgi, mirando hacia el rubio.

El hada rusa suspiró.

- Sí, lo es.

- ¿Qué raza es?

Yuri Plisetsky hizo memoria.

- Akita.

Mila parpadeó.

- Esa es una raza japonesa.

- ¿Y eso qué? - el menor sintió un inusual cosquilleo de inquietud.

- Me sorprende que esté aquí. - La chica observó con detenimiento hacia el perro crema. - ¡Sus ojos son marrones!

Georgi rió suavemente.

- Azul y marrón, igual que Viktor y Yuri Katsuki.

- Un borzoi y un akita - Mila sonrió, - aquí tenemos a la versión cabina de Viktor Nikiforov y el lindo Yuri Katsuki.

El último se tensó.

- Versión heterosexual - agregó Georgi.

Yuri Plisetsky ahogó mal una risa.

Y en ese momento Yakov llamó la atención de todos, gritando.