Como lo prometido es deuda, aquí esta el capitulo. Como sabran este capitulo tendra lemmon o lime(dependiendo como lo vean)... Los personajes de CCS no me pertenecen, sin más preámbulos a leer..!


El me miró indeciso, pero no pudo contenerse más y me sostuvo entre sus brazos para después besarme dulcemente. Conforme pasaban los segundos, el beso ganaba intensidad, hasta que Eriol me recostó en la cama. Me sentía en las nubes mientras él me besaba con adoración.

Mi cuerpo comenzaba a ceder ante los estímulos que Eriol me daba, en ese momento, no podía pensar en nada más, estaba clarísimo que Eriol me deseaba y yo no pensaba detenerlo. El deseo se apoderó de mí rápidamente, e involuntariamente dejé escapar un gemido. Estaba claro que esa noche sería muy larga pero sobre todo maravillosa para ambos...

Por fin, Eriol tomó la iniciativa y comenzo a recorrer mi cuerpo con sus manos, la sensación era placentera e indescriptible, nunca me habían tocado de esa forma, ni siquiera Touya, pero eso no importaba ahora, era el momento en que uniríamos algo más que nuestras vidas, también nuestras almas.

Sin poder resistirlo comencé a tocar el cuerpo de Eriol, todo lo que pudiera alcanzar, Eriol gimió al contacto, y sonreí internamente, llegó el momento en que no podiamos resistir más y él comenzó a desnudarme, sin prisa y reverentemente, sabía que Eriol me amaba y ahora sabía firmemente que estaba empezando a amarlo.

Empezó besando suavemente mis labios, para despues posar delicadas en mi cuello, mientras tanto yo me encontraba enredando mis manos en su cabello, incitándolo aún más si se podía. Después de esto, fui yo la que tomó el control y a Eriol pareció gustarle.

Como pude gire y su cuerpo quedó bajo el mío, comencé a desbrochar los botones de su camisa, mientras lo besaba apasionadamente. Lo último que Eriol pudo pronunciar entrecortadamente fue:

-- Tommy, ¿estás segura? No quiero que te arrepientas.

-- No tengo dudas Eriol, te necesito.

Y dicho esto sellé su boca con la mía y después no hubo necesidad de palabras. Nuestros cuerpos reaccionaban naturalmente a medida de la intensidad de nuestras caricias. No podía pensar en nada que no fuera esa cama y ese hombre.

Eriol notó que estaba temblorosa de deseo y me miró con unos ojos que supe reconocer de inmediato, él estaba lleno de deseo hacía mí, mientras yo sentía fluir lo mismo en cada parte de mi cuerpo. Me susurró gentilmente:

-- ¿Estás lista?

Por Dios, no hacía falta que él me preguntara, estaba lista desde el momento en que me había recostado en la cama. No era una experta en la materia, pero sabía muy bien que esto no me dolería. Me miró interrogante, y yo le sonreí indicándole que no se detuviera.

Y así lo hizo, se colocó sobre mí, y sentí como el iba entrando en mi ser, en ese momento sentí que perdía todo el control y me retorcí bajo su cuerpo, mientras el seguía brindandome besos. Después de haberme acostumbrado a la sensación, el continuó.

Perdió todo el control y comenzó a moverse frenéticamente, me aferré a su espalda a cada embestida, y poco a poco sentí que me elevaba cada vez más alto. Eriol parecía sentir lo mismo, hasta que lo inevitable llego, ambos llegamos juntos al cielo. Gemí fuerte cuando la última hebra de mi control se hubo ido, y lo mismo pasó con Eriol a los pocos segundos.

Aprendí a ser mujer aquel día, y me olvidé de todo por esos instantes, del hijo perdido, de Touya, y de la Facultad. Ahora que estaba consciente de mis sentimientos, sentí que todo el dolor experimentado valía la pena si estaba recibiendo tanta felicidad a cambio.

Eriol me besó por última vez y yo me recosté sobre su pecho, oí su todavía irregular respiración, mientras mi cuerpo fue vencido por el sueño. Estaba segura de que le diría lo más pronto posible a Eriol que lo amaba. Pero en ese momento me relajé y me quedé profundamente dormida.

A la mañana siguiente, Eriol se levantó muy temprano, por que no lo encontré en la cama. Me duché y bajé a toda prisa al comedor, mamá me observó por unos instantes, y finalmente me dijo:

-- Eriol está en el comedor, te está esperando. Por cierto te ves muy feliz, Tommy.

-- Gracias mamá-- pronuncié mientras un leve rumor invadió mis mejillas.

Llegué al comedor y encontré a Eriol sentado allí. Me sonrío como nunca antes y me invitó a desayunar. Acepté y me senté a su lado, y cuando estuve cerca de él, lo besé tiernamente.

-- ¿Te sientes bien Tommy?

-- Por supuesto, Eriol, soy la mujer más feliz del mundo. Quisiera hablar contigo de algo importante.

-- Claro, te estaba esperando por que pensaba salir a pasear, quería ver si me acompañabas.

-- Es perfecto, hoy tenemos el día libre.

-- Entonces vámonos.-- y dicho esto salimos de la casa sin despedirnos.

Caminamos hacia la playa tomados de la mano. Como adolescentes enamorados. Me costaba decirlo, pero era así. Lo detuve y le indiqué que nos sentaramos en la arena. El aceptó y comencé a hablar:

-- Eriol, esto que te voy a decir es muy importante para mí, y deseo que me creas.

-- Claro, Tommy, te escucho.

-- Quiero que sepas, que aunque al principio me casé contigo aceptando tu ayuda, ahora sé que estoy enamorada de tí. Y no es algo repentino, creeme, siento que te he querido siempre, sólo que no lo había descubierto, y ahora tengo la libertad y la suficiente confianza para decirte que te amo. Te amo, Eriol Hiragizawa.

Eriol me miró a los ojos queriendo comprobar si lo que había dicho es cierto. Mis ojos se nublaron y se comenzaron a llenar de lágrimas, él tomó mi rostro entre sus manos y pronunció:

-- No tienes por qué llorar, sabes desde siempre que te amo. Y no me hubiera importado hacerme cargo de tu hijo, por que realmente no estaba haciendo ningún sacrificio. Por sobre todas las cosas te amo desinteresadamente y nada me hace más feliz que escuchar que me correspondes.

Nos besamos con tanta intensidad, que parecía que no tendríamos un mañana juntos. Aunque sabia que eso era imposible. Ahora que podía palpar mi felicidad, no estaba dispuesta a dejarla escapar. Y esa felicidad tenía nombre, Eriol.

Regresamos a la casa hasta la noche, y mamá y papá parecían satisfechos, ahora que estaba clarísmo que ambos nos amabamos. Una cena caliente nos esperaba en la mesa, y ambos nos sentamos para degustarla.

Todos estábamos relajados charlando, cuando de repente el timbre de la puerta sonó. Me apresuré a abrirla, aunque no tenía ni la menor idea de quién podría ser a esa hora de la noche. Desechaba la idea de que fuera Touya, por que después de que Eriol lo pusiera en su lugar, no tendría el valor de regresar.

Abrí la puerta y me encontré con la gracil figura de una mujer. De hermosos y largos cabellos anaranjados. Ambas nos vimos fijamente y le sonreí, pero a ella no pareció caerle en gracia el gesto. Me miró altivamente y después de analizarme unos minutos con la mirada pronunció:

-- Tu debes ser Tomoyo, la esposa de Eriol.

-- Así es-- dije calmada aunque mi cuerpo se sentía crispado.

Lo que no podía imaginar era el por que. Ella era la mujer que haría hasta lo imposible por destruir mi matrimonio. Su nombre era Kaho.

Continuará

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N.A: Hola a todos, antes que nada quiero darles las gracias por sus reviews, aquí esta lo que me pidieron, aunque debo advertir que es la primera vez que escribo algo así. Aún así, espero que les haya gustado. En fin, matuve mi promesa, y aunque es un poco tarde, aún es sábado (xD).

Y mañana, el día más esperado del año(al menos, por mí) al fin mi cumple. Se aceptan todo tipo de regalos, ehehe, es broma. En fin les deseo una excelente semana. Cuídense.

Nos leemos en la próxima.

Nunally-chan.

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