Disclaimer:
Hakuoki Shinsengumi Kitan, Todos los personajes le pertenecen a sus respectivos creadores (Otomate e Idea Factory Design), esta historia nació con el único fin de entretener sin ánimo de lucro alguno.
3. Reencuentro Inesperado
—Les tengo malas noticias compañeros — anunció Kondo apenas llegó. — todas las posadas llegaron al cupo límite, no hay donde hospedarnos.
— ¡NOOOO! — gruñó Heisuke visiblemente disgustado.
— ¡Cállate!— le reprendió Hijikata con cara de pocos amigos.
— ¿Entonces cuál es el plan?— Preguntó Saito sin perder la calma— ¿Seguimos nuestro camino al otro pueblo? —.
—Siempre podemos acampar a las afueras— sugirió Shinpachi— lo más probable es que se desocupen unos cuantos cuartos para mañana, no creo que toda la gente haga ocupaciones para lo que resta de la temporada.
—Buena observación Nagakura— mencionó Hijikata— Si no queda más remedio...—Pero se interrumpió, en ese momento todos escucharon risas a sus espaldas, al voltear observaron que una patrulla compuesta por lanceros regresaba a la entrada principal del pueblo después de una larga jornada por los alrededores.
— ¡Muy bien muchachos!— se le oyó decir al líder— pueden regresar a sus hogares, ya saben cómo van a estar las guardias mañana, es todo por hoy, ahora dispérsense, no quiero verlos aquí ni un minuto más.
El grupo de Hijikata observaba como diversos lanceros del grupo pasaban por su lado aliviados después de su jornada, de los cuales solo se quedaron tres personas en la entrada, quienes si repararon en su presencia.
—Buenas noches caballeros— saludó la cabecilla del escuadrón con voz atronadora. Se trataba de un hombre robusto de ojos verde oscuro, alto con barba y cabellos cortos de un castaño rojizo, enfundado en una armadura samurái de color azul oscuro y en una de sus manos portaba una larga lanza.
— Se ve muy sospechoso que un grupo de espadachines esté anclado aquí a las afueras de la ciudad, espero que no estén planeando nada extraño, miren que la jornada de hoy contra los ronins estuvo bastante ardua—.
—No parecen de por aquí— añadió uno de los guerreros a su izquierda. Con una armadura del mismo color que su jefe, un apuesto joven los miraba con recelo; poseía la misma estatura que Harada, cabello corto y negro, ojos grises cubiertos por unas gafas.
—Quizás sean rebeldes en contra del shogunato— afirmó el guerrero a la derecha del líder. Se trataba de un hombre de estatura media de cabello del color de la arena, ojos castaños pero fríos, cara redonda y los miraba con desdén.
— ¡No somos nada de eso!—gruñó Hijikata, que no estaba del mejor humor, — espero que no busquen pelea porque les aseguro que de aquí no saldrían vivos.
— ¡Calma, Toshi!— intervino Kondo poniéndole una mano en el hombro para apaciguar la hostilidad de su amigo. — Solo nos está haciendo una pregunta, es parte de su trabajo como patrullero de la ciudad —.
— ¡Eres demasiado amable Kondo-san!— argumentó Okita poniéndose en postura de defensa — Si quieren pelea con gusto se las daré, la verdad estoy aburrido, un poco de diversión no hace daño.
— ¿Quién habló de una pelea?— contestó el joven de ojos grises. —Es nuestro deber interrogar a todos los que pasan por esta ciudad y sus alrededores, son órdenes del Daimyo y señor de Jozai, Yamaguchi.
— ¿Ustedes, conocen al señor Yamaguchi?— Preguntó Sannan visiblemente interesado— me imagino que es quien les patrocina el escuadrón.
—Estas en lo correcto caballero— afirmó el líder — sinceramente no veo necesidad de pelear, solo nos gustaría saber qué hacen aquí, sus asuntos en este lugar y les dejaremos marchar sin más.
El grupo de Hijikata observaba atentamente a Kondo en silencio en espera de la respuesta de su propio líder.
—Somos un grupo de espadachines errantes que se encamina a Kyoto, no sin antes buscar aliados nuevos y ponernos a las órdenes de un Daimyo leal al Shogun, estamos aquí afuera decidiendo que hacer ya que en la ciudad todas las posadas están saturadas de visitantes, si es necesario tendremos que acampar— mencionó Kondo.
—No creo que sea necesario que acampen— dijo el líder del escuadrón con voz tranquila— si ustedes son guerreros leales al shogunato eso nos hace aliados, ¡son bienvenidos a hospedarse en mi Dojo! Añadió con mucho entusiasmo, — tenemos mucho espacio, es más... ¡Kyouya! — Se dirigió al joven de ojos grises— ve a casa y avísale a Yuzu que tendremos invitados y de paso ayúdale con la preparación de la cena.
—Como usted ordene señor— contestó Kyouya sin rechistar, dirigió un saludo a sus invitados y se dirigió al cuartel.
—Matsumoto, ¿vienes a cenar?— le preguntó el líder al otro guerrero a su lado.
—De momento declinaré la invitación capitán Kiyoshi— contestó el guerrero llamado Matsumoto de cabello color arena, quien no parecía contento con la decisión de su jefe— me retiro mejor a casa si no ocupa mis servicios— añadió y sin mencionar más se retiró.
—Ese Matsumoto siempre tan desconfiado, pero no es tan mal chico, les explicó el capitán Kiyoshi a Kondo y los demás— perdonen la descortesía, me llamo Hatori Kiyoshi, el chico de los ojos grises no es más que mi hijo Kyouya Kiyoshi y Matsumoto responde también al nombre de Iori, encantado de conocerlos a todos.
—El placer es nuestro— respondió Kondo con alegría— le presentaré a nuestro grupo: mi mano derecha, Toshizo Hijikata teniente y Keisuke Sannan secretario y lugarteniente (Hijikata y Sannan saludaron cordialmente con una inclinación); aquel joven de cabello azul y expresión seria es Hajime Saito, Souji Okita es aquel con cara de aburrimiento, pero no le de importancia, es un guerrero excelente. Está también el señor Genzaburo Inoue, y no por ello menos importantes, los leales Shinpachi Nagakura, Heisuke Todo y Sanosuke Harada— Todos saludaron al capitán Kiyoshi con respeto.
—Bien, entonces síganme— les invitó Kiyoshi al frente del grupo. — Deben estar cansados, añadió mientras caminaban rumbo al hogar del capitán. —El pueblo no es tan concurrido, pero el festival de la prosperidad está muy próximo y es común que estemos llenos de turistas, si bien es bueno para el comercio de esta región, debo admitir que la inseguridad aumenta; últimamente hay rumores de rebelión en algunos clanes aledaños, situación que es preocupante, ya que no había visto tantos ronins activos— añadió pensativo.
— ¿Quiere decir que, puede que intenten un golpe de Estado? — Preguntó Hijikata con seriedad.
—Sea lo que sea que estén planeando, esperemos que no desencadene una guerra innecesaria— contestó Kiyoshi mientras caminaban— sería un desperdicio de dinero y vidas para este país.
—Es por eso que estamos buscando reclutas— intervino Sanan—nuestro comandante considera que debemos de ponernos a disposición del Shogun con un grupo numeroso.
—De ser así habrá que esperar a que termine el ajetreo del festival— mencionó Saito, ya que mientras hicimos exploración no encontramos más que riñas de borrachos que no prueban nada de valía de los hombres.
—De ser así, será un placer que ocupen mi dojo como cuartel en lo que reúnen más seguidores — añadió Kiyoshi amablemente.
—No quisiera causarle más molestias — le dijo Kondo visiblemente acongojado.
—No es ninguna molestia muchacho— le aseguró Kiyoshi con aire despreocupado— ¡Ah, ya llegamos!
El capitán les cedió el paso al grupo a través de una enorme portezuela; La extensión del dojo comprendía un amplio territorio compuesto por un enorme jardín adornado con diversos árboles de flores de cerezo y bambú, a cuyos pies se encontraba un enorme estanque de agua dulce y al fondo se podía observar una enorme casa; contaba con diversas habitaciones y como les había mencionado el capitán, había espacio de sobra para hospedarlos.
— ¡Este lugar es inmenso! — exclamó Heisuke asombrado. — ¿Cuantos reclutas se quedan aquí?
—En realidad no se quedan aquí— mencionó una voz a sus espaldas. — se trataba de Kyouya, quien lucía una Yukata de color verde oscuro y los recibía con hospitalidad. — la mayoría de nuestros patrulleros son jefes de familia, por lo que después de la jornada prefieren regresar a sus hogares en el pueblo. Este muy pacífico y no nos hemos visto envueltos en conflictos muy grandes pero, nuestros aliados saben que de necesitar un lugar cuentan con este, afirmó. — Sean bienvenidos—.
— ¿Ya está lista la cena?—quiso saber Kiyoshi.
—Sí, padre— contestó Kyouya — da la casualidad de que Yuzu hoy tuvo un impulso de compras compulsivas y se aseguró de abastecernos bien de comida.
—En ocasiones debo agradecer la desobediencia y su obstinación para las órdenes— rió Kiyoshi — Ahora, si no es mucha molestia hijo, ¿podrías llevar a nuestros invitados al comedor? Iré a cambiarme para cenar, ¡pónganse cómodos! Y espero que su estancia aquí sea de su agrado.
—Por aquí caballeros — Les señaló Kyouya para que lo siguieran.
—Kiyoshi-san— le habló Kondo a Kyouya — ¿su padre siempre es así de hospitalario?
—Llámeme Kyouya— respondió el joven — -Mi padre siempre tiene esa tendencia a ver lo positivo en las personas, yo confío en él. Si los acogió como huéspedes es porque realmente ve potencial en su causa, si no, no se molestaría, así que siéntanse libres de estar aquí, él nunca se equivoca con las personas.
Después de encaminarlos por un largo pasillo, llegaron al comedor donde los asientos ya estaban dispuestos para los invitados, con sendas bandejas de comida servidas, a lo que cada quien tomó asiento y se dispusieron a esperar a Kiyoshi.
— ¿Entonces solo ustedes viven aquí? — Preguntó Okita con interés.
—Sí, solo somos Yuzu, mi padre y yo— afirmó Kyouya— pero solo es por la noche, la mayoría de los reclutas llegan por las mañanas para los entrenamientos y asignaciones de guardias.
—Por cierto, ¿quién es "Yuzu"? — Preguntó Shinpachi con curiosidad.
—Es mi hermana menor— contestó Kyouya— un dolor de cabeza, puede ser muy amable pero le gusta meterse en problemas y llevarnos la contraria a mi padre y a mí, a veces no la soporto.
— ¡Suena como si fuera el tipo de Souji!— rió Heisuke— a él también le falta saber lo que es disciplina.
—Será mejor que cierres la boca si no quieres que te corte esa lengua tuya— le amenazó Okita con malicia en los ojos.
— ¡Basta ya los dos! — exclamó Hijikata zanjando el asunto. — somos huéspedes aquí y ustedes se portan peor que niños.
—De ser así creo que se llevarían bastante bien con Yuzu— intervino Kiyoshi, quien entraba al comedor y se situaba en su lugar al lado de Kyouya— por cierto ¿dónde está?, es de mala educación hacer esperar más a los invitados.
— ¡Son tus invitados, no míos! Era para que ya hubieran comenzado a cenar, las bandejas no están como mera decoración— respondió una voz femenina que a Harada, Shinpachi y Heisuke les pareció conocida, solo que no recordaban de donde, hasta que ella se asomó al comedor. Vestía una Yukata azul y tenía el largo cabello castaño recogido en un moño, sus ojos verde intenso miraban con reproche a su padre y portaba una última bandeja en sus manos.
—Bueno aquí la tienen— expresó Kiyoshi divertido, llamándola para que tomara asiento a su lado. — Ella es mi hija, Yuzuki Kiyoshi —.
Continuará…
Les presento a mis OC (Original Characters): Hatori, Kyouya y Yuzuki. Acompañarán a nuestros amigos del Shinsengumi en esta historia, ya los conocerán mejor en el transcurso de la misma. Si tienen alguna opinión del capítulo pueden dejármelo en la caja de comentarios, son muy bien recibidos.
