Disclaimer:
Hakuoki Shinsengumi Kitan, Todos los personajes le pertenecen a sus respectivos creadores (Otomate e Idea Factory Design), esta historia nació con el único fin de entretener sin ánimo de lucro alguno.
5. El estilo sojutsu
Habían pasado seis días después de que Hijikata y su grupo se hospedaron en el dojo de Kiyoshi; Una mañana, mientras algunos del grupo de Hijikata decidieron patrullar por el pueblo; Kondo, Okita y Harada decidieron permanecer en el cuartel a observar la sesión de entrenamiento de lanza que impartían aquél día que el grupo de Kiyoshi se vio sustituido en el patrullaje. Los muchachos se percataron de que a pesar de que los reclutas no se hospedaban en el dojo, éstos eran muy disciplinados y acudían con puntualidad a sus sesiones de entrenamiento, que les impartía su líder, quien les enseñaba tácticas ofensivas y defensivas con la lanza.
— ¡Bien muchachos! — ahora inténtelo ustedes, les supervisaré mientras intentan esa técnica, añadió mientras caminaba entre los aprendices, quienes ponían en práctica las enseñanzas de su maestro.
—Son muy disciplinados Kiyoshi-san — le felicitó Kondo quien se había acercado a ver el entrenamiento de cerca seguido de Harada y de Okita.
—Es una filosofía de vida, Kondo-san — respondió Kiyoshi alegremente— a Ayami le habría encantado ver esto.
—Estoy seguro de que lo hace— le aseguró Kondo.
—Así que esto es sojutsu— murmuró Okita interesado mientras observaba que los aprendices blandían sus lanzas una y otra vez. — ¿realmente les funciona como técnica de combate y defensa?
— ¿Te gustaría probar su eficacia? — le animó Kiyoshi.
—No, gracias— dijo Okita encogiéndose de hombros. — prefiero la espada.
—A mí no me importaría probar — intervino Harada con entusiasmo. — No está de más aprender un nuevo estilo de combate.
— ¡Me gusta esa iniciativa muchacho! — se alegró Kiyoshi y llamó a uno de sus aprendices. — ¡Hey, Shintaro!—
— ¿Si, Kiyoshi-sensei?— Preguntó.
—Trae dos báculos— le ordenó su maestro.
—Como usted ordene sensei — dijo el aprendiz de forma obediente.
— ¿Báculos?— Preguntó Harada extrañado. — Pensaba que usaríamos lanzas.
—En efecto las usamos, pero es tu primera lección así que la regla es usar báculos— dijo Kyouya que entraba al dojo seguido de Yuzuki que miraba a Harada con expresión inescrutable; ambos portaban el uniforme de entrenamiento y sendas lanzas propias.
— ¿También eres aprendiz de sojutsu Yuzuki-san? Le preguntó Kondo, quien observaba sorprendido a la joven; A pesar de su belleza, se veía como toda una guerrera enfundada en ese uniforme de aprendiz gris, su largo cabello estaba sujeto en dos largas coletas que le llegaban hasta la parte baja de la espalda, sus ojos verdes desprendían disciplina y determinación.
—Sería un desperdicio ser hija de un maestro de sojutsu y no aprender la disciplina — contestó ella muy secamente.
—Cuando hables con Kondo-san te sugiero que demuestres más respeto— le exigió Okita fulminándola con la mirada, a lo que ella se la sostuvo sin retroceder.
— ¡Ja!, le respondió ella con voz sorna — ¿realmente se creen que pueden intimidar porque son espadachines?, ¡deberían de quedarse con sus espadas! No creo que sean dignos de portar una Yari.
—Eso no lo sabrás hasta que Harada-san lo haya intentado — dijo Kyouya sin perder la calma— puede que nos sorprenda.
—Eso lo tengo que ver— respondió Yuzuki cruzándose de brazos y sentándose en un sitio, seguida por Kyouya, Okita y Kondo.
—Bueno, aquí tienes— le dijo Kiyoshi extendiéndole un largo báculo de madera a Harada.
—Bien— dijo Sanosuke— tomándolo e imitando la postura de Kiyoshi.
Kiyoshi comenzó a instruir a Harada con posturas básicas de combate, aunado a la experiencia como espadachín, el joven guerrero se adaptó fácil a las enseñanzas del maestro.
—Aprendes muy rápido muchacho — dijo el instructor asombrado, cuando Harada bloqueó todos los ataques con su respectivo báculo.
—Pero no sólo se trata de bloquear ataques padre — expresó Yuzuki con voz inexpresiva. — el sojutsu también funciona para atacar, sobre todo, ayuda a mantener el combate a larga distancia, no es como la katana que depende mucho de los golpes cuerpo a cuerpo, con el sojutsu puedes incluso desarmar a tu enemigo, lo que supone una ventaja.
—Tienes razón hija— dijo su padre orgulloso de lo bien aprendida que tenía la doctrina.
—Ahora probemos la técnica ofensiva— le dijo Kiyoshi—, el desarme sería una buena lección para empezar, ¡Yuzuki!, ¡Kyouya! — Les llamó y les pasó sendos báculos, — Quiero que le demuestren a Harada-san de qué están hechos.
— ¿estás lista hermanita? —Preguntó el joven, tomando la postura de ataque— nunca has podido desarmarme—.
—Hagámoslo más interesante — le contestó Yuzuki con petulancia. — si tú me ganas, los días que te tocan para limpiar la casa los tomaré sin queja alguna por un mes. En cambio, si yo te gano, me habrás de dar tu dinero que tienes ahorrado, bien sé que te lo gastas yendo al distrito rojo y sinceramente creo que podré darle un mejor uso.
—Chicos, no hagan de una demostración una apuesta — Les gruñó Kiyoshi pero la verdad es que parecía divertido con la idea— ¿les parece que el primero que pierda el báculo de las manos se proclame ganador?
—Por mi está bien— dijo Yuzuki con determinación en su voz.
—Lo siento mucho hermana— exclamó Kyouya mirándola con expresión desafiante a través de sus ojos grises. — pero la verdad es que nunca me has ganado y no sé por qué piensas que lo harás ahora.
—Porque estoy segura de que lo haré— afirmó la joven, — así que ya basta de charla y más acción— dijo mientras le lanzaba una estocada de frente con el báculo, que Kyouya bloqueó con facilidad.
—Nada mal— dijo Okita a Harada mientras observaban a ambos hermanos. — realmente la chica tiene muchas agallas, es bien interesante.
—En efecto, lo es — mencionó Sanosuke con una sonrisa mientras observaban como ambos hermanos se batían en un duelo con los báculos bastante parejo.
— ¿Es todo lo que tienes? — tentó Kyouya después de un rato; Ninguno de los dos había cedido y el cansancio hacía acto de presencia en ambos.
—Podría hacerlo todo el día— le aseguró Yuzuki con desafío— pero ¿sabes? Ya me empiezo a aburrir así que terminaré con esto de una vez— dijo mientras tomaba distancia de su hermano.
—Está bien— contestó Kyouya con decisión, tomando su báculo intentando leer los movimientos de su hermana.
—Lo siento hermano — expresó Yuzuki— pero si se ha de arruinar la fiesta a alguien no seré yo — dijo mientras lanzaba una última estocada a su hermano, mismo que fue bloqueado.
—pierdes tu tiempo con esa téc...— dijo Kyouya fastidiado, pero no se dio cuenta de su hermana en vez de retroceder al bloqueo, se agachaba y le golpeaba con el bastón por detrás de las piernas, haciendo que perdiera el equilibrio, cayendo al suelo y soltando el báculo al tratar aminorar la caída. El joven se dio cuenta de que estaba mirando al techo y su joven hermana le apuntaba al cuello con su respectiva arma.
— Si fuera una Yari de verdad, como enemiga ya me habría encargado de cortarte la garganta—.
—Muy simpática hermana— le espetó Kyouya a regañadientes, mientras se levantaba.
—Creo que he ganado la apuesta— dijo la joven con orgullo, — ese dinero que gastas en bebida y mujeres solventará algunos gastos de mantenimiento de la casa, así que vamos por él— dijo con expresión triunfante y sin añadir más, se dirigió a la salida del dojo no sin antes dirigirles una seca cabezada a su padre y al grupo de Harada.
—Puedes decirle a Shinpachi y a Heisuke, que no iremos al distrito rojo esta noche— dijo Kyouya a Harada mientras se rascaba la cabeza con bochorno y se disponía a salir para cumplir con su apuesta.
—Ya quiero ver sus caras contrariadas— rió Sanosuke.
—Eso no me lo pierdo por nada— añadió Okita con una sonrisa maliciosa.
—Lo dejaremos aquí por hoy— ordenó Kiyoshi a todos sus aprendices — pueden irse a casa—.
— Fue una gran demostración — dijo Kondo cuando todos los aprendices salieron, mientras se encaminaba a la casa junto a Kiyoshi, Okita y Harada— se nota el enorme esfuerzo que haces con este lugar—.
—Hago lo que puedo Kondo—san— respondió Kiyoshi aceptando el cumplido— pero he de decir con sinceridad que no me gusta mucho la idea de que Yuzuki tome el camino guerrero. Me gustaría que fuera más femenina.
—Es normal que se interese por ese camino si se crio entre puros hombres— comentó Harada— su destreza con la lanza es muy buena.
—Sí, tienes razón Harada-san pero temo que de un momento a otro, el rencor impulse a mi hija a buscar venganza por lo ocurrido con su madre—.
—Ese camino es uno de los más tormentosos, lo digo por experiencia propia— exclamó Okita
—Una vez que tomas venganza o asesinas a alguien, tu esencia cambia — mencionó Kondo pensativo.
—En el caso de Yuzuki, su esencia ya cambió con lo que presenció— dijo Kiyoshi con aire preocupado—si bien pude oponerme a que aprendiera a usar la lanza, me permite tenerla vigilada, al menos espero que eso le ayude a canalizar un poco esas emociones tan retraídas—.
—De alguna forma lo hace— dijo Harada que recordaba la expresión de la joven mientras enfrentaba a su hermano— pero considero que no es suficiente, quizás enfrentando ese pasado podría ayudar—.
— ¿Hablas en serio Harada?— Preguntó Kondo sorprendido — ¿No te parece que sería algo drástico?—
—Piénselo bien Kondo-san— intervino Okita— ella se ha rehusado a hablar del incidente desde aquél fatídico día—.
—Pero aun así sería complicado — añadió Kiyoshi mientras de detenía frente a la puerta de la casa— no se ha visto a Tazaki desde hace muchos años—.
—Si ya terminaron de parlotear, será mejor que entren— ordenó Yuzuki quien abrió la puerta en ese instante— ya llegaron los demás y es hora del almuerzo, me disponía a ir a buscarlos, así que no se tarden más— añadió sin más dirigiéndose a la cocina.
—Creo que se preocupa de más Kiyoshi san, sé que como padre es normal preocuparse por sus hijos pero no veo mal que Yuzuki-san aprenda sojutsu, usted mencionó que le gusta ser autosuficiente— dijo Kondo mientras entraban y se aproximaban al comedor, donde ya los esperaban Hijikata y su grupo.
—Sí tiene razón Kondo-san— contestó Kiyoshi, mientras se sentaba en su lugar.
— ¡Hey, Sano! — Saludó Shinpachi cuando Harada se sentó — ¿Qué tal te fue?, espero que mejor que nosotros. ¡Qué contento estaré cuando ya haya terminado ese dichoso festival!, caminar entre tanta gente es un martirio, sólo espero que cuando vayamos al distrito rojo en la noche mejore—.
—Hablando de eso — recordó Harada — No iremos—.
— ¡¿Cómo que no iremos?! — le preguntó Heisuke extrañado.
—Kyouya-san perdió una apuesta con Yuzuki-san— intervino Okita con una sonrisa petulante — y ella le confiscó el dinero destinado para su noche de juerga—.
— ¿Qué tienes que decir en tu favor Kyouya-san?— le preguntó Shinpachi al Kyouya quien entraba a servir el almuerzo junto con Yuzuki.
— ¿Ah? — exclamó Kyouya confundido.
— ¡EL DISTRITO ROJO! — le dijeron Heisuke y Shinpachi al mismo tiempo.
—Veo que ya se enteraron— dijo Kyouya dando un respingo — lo siento amigos— añadió mientras terminaba de servir y se sentaba en su lugar.
—Pueden mirarme con todo el reproche que quieran— gruñó Yuzuki, a quien Shinpachi y Heisuke miraban irritados — la verdad me tiene sin cuidado—añadió mientras terminaba de servirle a Sannan.
Harada sonrió divertido contemplando su plato, realmente le gustaba ver como Yuzuki era capaz de encararse con todos.
—Realmente tiene agallas— pensó mientras la miraba almorzar en silencio, — me pregunto qué tan lejos puede llegar si lo que dice Kiyoshi-san es cierto... Que alberga un profundo deseo de venganza.
Continuará
Bien, aquí podemos ver un poco más del carácter de Yuzuki, parece alguien dura de pelar debido a las circunstancias de su infancia que la hicieron así. Pero de alguna forma u otra tengo que hacer que se rompa el hielo, ya que en el primer capítulo mencionó Okita que era del agrado de todo el Shinsengumi, les prometo que ya tengo planeada la situación que la hará cambiar de nuevo.
Ya saben, si tienen comentarios respecto al fic se los agradecería mucho.
