Disclaimer:

Hakuoki Shinsengumi Kitan, Todos los personajes le pertenecen a sus respectivos creadores (Otomate e Idea Factory Design), esta historia nació con el único fin de entretener sin ánimo de lucro alguno.

6. Festival

Había llegado el día de la celebración del festival del pueblo; sin embargo había algunos pocos detalles que pulir, situación que hizo que el Daimyo llamara a Kiyoshi, quien no desaprovechó la ocasión para presentarlo con Hijikata, Kondo y Sannan en su castillo junto a Iori Matsumoto.

—Kiyoshi-san confío plenamente en que se encargarán de la seguridad de los civiles, y además, si lo hacen bien sus compañeros espadachines, será grato para mí patrocinarlos también a ellos— dijo el Daimyo Satoru Yamaguchi — a lo que Hijikata, Kondo y Sannan intercambiaron miradas emocionadas.

—El honor será nuestro— agradeció Kondo con una inclinación ante el Daimyo.

—No tienes por qué agradecer muchacho— le respondió el Daimyo con amabilidad. — me gustan las personas con un gran espíritu guerrero.

— ¿Tiene alguna otra petición mi señor? — Preguntó Kiyoshi respetuosamente.

—Ninguna Kiyoshi-san — dijo el Daimyo— espero verlos a todos esta noche en el festival, pueden retirarse.

—Los presentes se despidieron con una inclinación y salieron del castillo rumbo al cuartel—.

—Matsumoto— se dirigió Kiyoshi a su lugarteniente cuando llegaron— convoca a los muchachos y quiero que dispongas de las formaciones para la vigilancia de esta noche.

—Sin problemas Kiyoshi-san— se inclinó Matsumoto, y se retiró.

—Muy bien, dijo Kiyoshi a Hijikata— me gustaría que al menos uno de sus hombres vaya con un grupo de patrullaje de lanceros ¿cree que será posible?

—Sin problemas— asintió Hijikata con orgullo, -Sannan, ¿podrías llamarlos?

—Déjamelo a mí Hijikata — dijo Sannan, quien se disponía a llamarlos cuando se escucharon forcejeos y gritos que se aproximaban por el pasillo.
Yuzuki y Kyouya discutían acaloradamente, la chica llevaba su lanza como parte de los preparativos para aquella noche.

—De ninguna manera— argumentaba Kyouya, — ¡No te vas a llevar tu Yari al festival!, ¿acaso estás loca?

— ¡Es solo una precaución adicional!— se defendió Yuzuki— habrá mucha gente y nunca está de más.

— ¡Para eso estaremos nosotros!— le espetó su hermano— ¿acaso no confías en nosotros?, además vendrá el grupo de Kondo-san y eso añadirá más protección al festival.

—Respeto tu opinión pero no me convences—, respondió la joven testaruda.

— ¡¿Qué pasa aquí?! — exigió saber Kiyoshi con autoridad a sus hijos.

—Pasa que la necia de tu hija quiere irse armada al festival, creo que le agrada más la idea de patrullar que de participar en la actividad que se le solicitó en el festival —.

— ¿Y qué actividad es esa? — le preguntó Sannan mirándola con una sonrisa amable.

Yuzuki enrojeció hasta la médula con semejante pregunta.

—Ceremonia del té— dijo bajando la vista.

—Lo dices como si fuera algo vergonzoso — intervino Hijikata con seriedad.

—No es... eso — dijo con timidez... — es la primera vez que lo hago enfrente de tanta gente. — añadió como si la idea le aterrara sin levantar la vista.

—Hija— razonó Kiyoshi levantándole la barbilla— vamos, dame esa lanza, Me encargaré personalmente de protegerte, no debes de temer— ella le miró con la desconfianza reflejada en sus ojos.

— ¡Entonces no iré! — dijo al fin.

— ¡No puedes hacer eso!— dijo Kyouya perdiendo la paciencia — ¡la señora Kanda cuenta contigo, no puedes dejarla colgada! Su negocio de té es su principal fuente de ingresos.

—Tu hermano tiene razón— añadió su padre.

— ¡Ya dije que no! — gruñó la joven.

Kiyoshi se masajeaba el puente de la nariz, su hija llegaba a exasperarle demasiado.

¡Entonces haz lo que... — estalló Kiyoshi al fin pero Kondo intervino, poniéndole una mano en el hombro.

—Hagamos un trato pequeña — le dijo con simpatía — ¿te parece que uno de nosotros lleve tu lanza en tu lugar?, así no estarás sin ella, si surge algún problema, se te permitirá usarla ¿no te parece un trato justo?—.

Ella lo miró con recelo sopesando sus posibilidades, no le agradaba la idea de que un espadachín le dijera que hacer pero ante la remota posibilidad de que pudiera llevar su lanza, no le quedaba de otra más que ceder.

—D.. De acuerdo — dijo con un murmullo.

—Así me gusta Yuzuki-san— le dijo Kondo dándole unas palmaditas en la cabeza.

—Prometa que lo hará— dijo con voz suplicante mientras le tendía la lanza a Kondo.

—Tienes mi palabra— asintió Kondo.

—De ser así debo irme ya, la señora Kanda me está esperando — dijo Yuzuki más tranquila, tomó sus cosas, se despidió con una leve inclinación y salió del lugar.

—No sé cómo le hizo Kondo-san— añadió Kiyoshi — esa niña me saca de mis casillas, parece como si lo hiciera a propósito.

—Así son los jóvenes— dijo Kondo acordándose de cuando tuvo que ganarse la confianza del joven Okita, de quien fue mentor.

—¿Hay alguna misión para nosotros Hijikata-san?— Preguntó Saito que se aproximaba junto con sus demás compañeros del grupo.

—Ah si— respondió Hijikata— quiero que cada uno de ustedes vaya de escolta con uno de los grupos de lanceros para las rondas de esta noche; el patrocinio del Daimyo depende de lo bien que desempeñemos este trabajo, así que no quiero ningún error por parte de ustedes ¿de acuerdo?.

—¡Comprendido! — dijeron todos al unísono.

—Entonces síganme— dijo Kyouya— Matsumoto-san ya debe de tener los grupos listos, por aquí

—Harada, ¿Tienes un minuto? — llamó Kondo.

—Dígame Kondo-san — asintió Sanosuke un poco desconcertado.

—Necesito que lleves esta lanza contigo, es la lanza de Yuzuki-san; ella quería llevársela pero no se lo permitían, así que le ofrecí que uno de nosotros la llevaría al festival y que se le permitirá usarla si surge algún incidente—.

—Apuesto a que no le ha de haber hecho ninguna gracia— dijo Harada con una sonrisa irónica.

—Ya lo creo que no— dijo Kondo encogiéndose de hombros, pero el caso es que yo no me siento cómodo cargando una lanza así que, me gustaría que la portaras en mi lugar, eres el único que al menos ha aprendido a usar una.

—No hay problema Kondo-san — asintió Harada tomando la lanza. — Solo espero que Yuzuki-san no me mate de ver su preciada arma en mis manos—.

—No lo hará— aseguró Kiyoshi que se había acercado a ellos. — cuento contigo Harada-san.

—Puede confiar en mí— dijo Harada con una sonrisa.

—¡Muy bien! — dijo Kiyoshi cuando vio los grupos de patrullaje ya organizados por la tarde— ¡En marcha!, ¡Al festival!.

El lugar donde se celebraban las festividades del pueblo, comprendía un terreno extenso, iluminado por coloridas farolas de papel sostenidas por cuerdas y sujetas en los techos de los puestos comerciales que con mucho esfuerzo los pueblerinos levantaron entre todos; al fondo del lugar se extendía una gran tarima de madera donde se harían presentaciones de teatro kabuki, ceremonia del té, danza clásica, sumo, entre otras.

—Se ve realmente que el Daimyo no escatimó en gastos— le comentó Kyouya a Harada, mientras patrullaban entre la gente.

—Se nota— dijo el guerrero pelirrojo — ¿lo hacen todos los años?.

—Sí, lo hacemos como una oportunidad comercial, obtenemos abundante cosecha y este festival nos permite ofrecerlo a todos los visitantes. Mucha gente de Edo o de Kyoto vienen a abastecerse de productos que no se encuentran en sus respectivos lugares de origen; también ofrecemos espectáculos para entretener a los turistas y ofrecerles hospedaje, por eso no encontraron cuartos disponibles aquella tarde que llegaron aquí— explicó el joven mientras se ajustaba las gafas.

—¡Sano!, ¡Kyouya! — Les saludó Heisuke cuando se cruzaron con su grupo— ¿Qué tal les va?.

—Nada mal— respondió Sanosuke

—No me importaría comer algo— dijo Heisuke alegremente— el ambiente festivo es contagioso y vi en un local un puesto de takoyaki que se veía de lo más delicioso.

—¿Por qué no se toman un descanso capitán?— sugirió uno de los lanceros, todo está muy tranquilo, además, usted y el señor Harada no almorzaron con nosotros, nos encargaremos de vigilar sin problemas.

—Te haré caso Ishida-san— le sonrió Kyouya, — vamos, Heisuke, Sano. Yo invito.

Momentos después, con el estómago lleno de comer Takoyaki; Kyouya y sus acompañantes, reanudaron su patrullaje, el ambiente se veía animado y tranquilo.

—Veo que no hay rencillas— observó Heisuke— deben estar realmente locos si se atrevieran a perturbar la paz.

—Nunca está de más ser precavido, aunque creo que la distribución de los grupos fue una gran idea— dijo Sanosuke mientras caminaban cerca de la tarima donde se exhibían diversas atracciones.

—¿Qué tal si vamos a ese stand?— dijo Kyouya señalándolo con una sonrisa divertida — después de comer me apetece un té.

Se acercaron al stand donde los recibió una anciana muy amable.

— Veo que vino el joven Kiyoshi-san junto con algunos acompañantes—

—Hola señora Kanda— saludó cordialmente Kyouya — es un placer estar aquí.

—Sean bienvenidos a nuestra humilde ceremonia del té, si gustan pueden tomar asiento y en un momento les atenderemos, dijo mientras los guiaba a sus asientos.

—Nunca he estado en una ceremonia de té — dijo Heisuke animado.

—Es una tradición antigua, ha pasado tiempo desde que estuve en una—reconoció Sanosuke.

—Esta ceremonia no me la perdería por nada— dijo Kyouya bastante divertido.

—Buenas noches— saludó una voz femenina de forma amable mientras se aproximaba con los utensilios y se sentaba frente a ellos, espero que esta ceremonia sea de su completo agrado. Vestía un sobrio kimono negro ceremonial y tenía el cabello pulcramente recogido con algunos adornos, no pareció reconocerles hasta que levantó la vista.

—¡Kyouya!— exclamó sorprendida.

—¡¿Yuzuki?!—dijeron Heisuke y Sanosuke al mismo tiempo, mientras Kyouya reía por lo bajo.

—¿Qué hacen aquí? — masculló irritada la joven.

—Queríamos saludarte y tomar un poco de té — respondió su hermano — debo decirte que te ves especialmente guapa esta noche, si te arreglaras así todos los días, nadie dudaría que tienes atractivo.

—Me tiene sin cuidado lo que piense la gente — contestó mientras comenzaba el ritual de preparación del té.

—Se ve que eres muy talentosa en esto— le halagó Harada, provocando un ligero rubor en las mejillas de la chica.

—Vaya, Yuzuki — tanteó Kyouya— tienes color en esas mejillas ¿acaso te gusta Harada-san?— provocando que el guerrero pelirrojo se sonrojara un poco también.

—Cierra el pico o te arrojaré agua hirviendo a la cara— le espetó la joven, visiblemente incómoda.

—Vale, vale solo estoy bromeando— añadió Kyouya alegremente mientras intercambiaba una mirada de complicidad con Heisuke que hacía su mejor esfuerzo por no estallar en risas.

Después de concluir la preparación del té, Yuzuki les sirvió el té en tazas que los presentes bebieron en silencio.

—Delicioso— agradeció Heisuke.

—Me recuerda al té de mamá — dijo Kyouya con nostalgia— fue ella quien te enseñó esta ceremonia.

—Sí—Dijo Yuzuki con melancolía.

—Bueno es momento de retirarnos — anunció Harada— todavía hay rondas por hacer.

—Y que lo digas— dijo Heisuke apesadumbrado levantándose de su lugar — pero bueno, son gajes del oficio.

—Nos veremos más tarde Yuzuki— dijo Kyouya a su hermana.

—Les alcanzaré cuando termine de cerrar el stand— informó la chica, no tardaré mucho, el té ya se agotó y la señora Kanda debe regresar temprano a su casa.

Los jóvenes guerreros se retiraron del local para continuar con las rondas, al cabo de un rato se reunieron con el resto de las patrullas, quienes se tomaban un breve receso.

—¿Todo en orden? — Preguntó Kiyoshi a su hijo.

— Sin ninguna señal hostil de la gente — contestó el aludido.

—¡Hermano!, ¡Padre! — Les alcanzó Yuzuki después, había cambiado el elegante Kimono negro por una Yukata sencilla color verde, y se había trenzado el cabello;

—¿Ya terminaste con tus deberes? — le preguntó su progenitor.

—Sí, de hecho la señora Kanda ya se encuentra en su casa, yo misma la acompañé, ¿Aún no terminan?.

—Hasta que se vayan todos, nuestro deber es permanecer aquí le respondió Hijikata, al acercarse—

—¿Es esa mi lanza? — se percató Yuzuki viéndola sorprendida en los brazos de Harada, quien platicaba con Shinpachi y Okita.

—¿Apenas te das cuenta tonta? — se burló su hermano — si cuando fuimos a tomar el té la llevaba.

—Estaba ocupada con el ritual del té— se defendió irritada. ¿Por qué la tiene el?.

—Recuerda que hiciste un trato— le recordó su padre.

—Sí, pero recuerdo haber hecho el trato con Kondo-san — dijo ella recelosa sin dejar de observar a Harada debo admitir que se ve bien con ella pensó para sí misma.

—Da igual quien la trae, querías tu arma aquí así que no seas remilgosa— le dijo Kyouya.

Ya estaban por ponerse a reñir cuando Matsumoto se acercó al grupo.

—Kiyoshi-san— el Daimyo desea ver a los capitanes, está al pie de la tarima.

—Muy bien, vamos, tenemos órdenes— ordenó Kiyoshi a los espadachines, quienes se prepararon para partir.

— el resto de los grupos retomen la vigilancia por favor, al final les prometo que todos tomaremos un sake— prometió mientras el grupo se dispersaba por nueva cuenta con Matsumoto a la cabeza de regreso al festival.

Yuzuki se quedó en su lugar preguntándose si seguirlos o no.

—No te quedes ahí parada hermana— le espetó Kyouya tomándola del brazo — ya es tarde y me da pendiente de que regreses sola a casa, quédate a mi lado—.

Al llegar al pie de la tarima, a cuyos alrededores se agrupaba la gente, el Daimyo los esperaba con una escolta.

—¡Qué bueno verlos!, ¡Ah! , también está Yuzuki-chan— saludó el señor Yamaguchi con alegría a la joven que se encontraba sosteniendo a su hermano del brazo dubitativa — debo decirles que han hecho un estupendo trabajo esta noche.

—Solo hacemos nuestro trabajo Yamaguchi-sama— respondió Kiyoshi complacido, mientras que el grupo de Hijikata agradecía con una inclinación.

—Bien, les he llamado porque no quiero que se pierdan el evento principal, también he de dar un anuncio al pueblo, así que quiero que estén alertas— añadió con seriedad mientras subía a la tarima principal, junto con su escolta. Los guerreros se apostaron a los alrededores de la tarima, Kyouya sostenía a su hermana de la mano mientras observaba los alrededores con ojo avizor.

— ¡Pueblo de Jozai!— se dirigió el Daimyo a los pueblerinos. — sean bienvenidos al festival de la prosperidad. Espero que todo haya sido de su agrado, recuerden que esta festividad también fue pensada para reforzar los lazos con visitantes de otros dominios, la hospitalidad siempre es el mejor principio para la diplomacia y la paz.

Ahora sin más que añadir ¡demos inicio a los fuegos artificiales!, ordenó haciendo una seña con la mano.

Se oyeron estruendos en el cielo donde comenzaron brillar fuegos artificiales coloridos sobre los presentes. Era un espectáculo digno de ver, la gente aplaudía y silbaba entusiasmada.

—Es hermoso— dijo Yuzuki a su hermano mientras contemplaba el cielo.

—Es la primera vez que lo ves ¿verdad?— Preguntó.

— Sí, así es — afirmó.

—Me alegra que los disfrutes hermana, sé que desde que en nuestro hogar habitan espadachines, has tratado de sobrellevar la situación de la mejor manera posible. Ellos no tienen malas intenciones, si los conocieras mejor podrías dejar atrás tu rencor, prométeme que lo pensarás e intentarás.

—No lo sé hermano— respondió la joven que seguía contemplando el cielo — no pensarías de esa forma si tu hubieras visto lo que yo vi— Cuando su hermano la miró, observó que sus ojos verdes reflejaban tristeza.

Cuando el espectáculo de fuegos artificiales terminó, el Daimyo retomó la palabra.

—Les agradezco mucho su atención y espero que sigan disfrutando... — pero se interrumpió en el acto cuando resonaron otros disparos en el cielo; confuso, el dirigente del pueblo miró a sus escoltas quienes tomaron posición de ataque.

— ¡Qué raro!— mencionó Yuzuki buscando más fuegos artificiales en el cielo — ¿habrán tenido problemas con los fuegos?

—Parece una señal — advirtió Kyouya con seriedad, tomando su lanza en postura defensiva— Yuzu, te pido que estés alerta—.

Yuzuki se ocultó detrás de su hermano e intuyó que algo andaba mal cuando vio como Matsumoto y algunos de los grupos de lanceros corrían hacia la tarima, y comenzaron a rodear a los presentes en el lugar. El lugarteniente se acercó a su jefe.

—El Daimyo corre peligro— le avisó sin aliento— hay que evacuar a todos, se acerca un grupo numeroso de Ronins a las afueras del pueblo, se dirigen hasta aquí, he comandado a un grupo de los nuestros para evitar que lleguen hasta aquí. Para ganar algo de tiempo.

Continuará...

¿Quiénes serán los de aquel grupo desconocido que se ha atrevido a perturbar la paz de Jozai en plena festividad importante?, averiguenlo en el próximo capítulo, espero que les haya gustado, cualquier comentario al respecto ya saben que es muy bien recibido.

Saludos.