Disclaimer:

Hakuoki Shinsengumi Kitan, Todos los personajes le pertenecen a sus respectivos creadores (Otomate e Idea Factory Design), esta historia nació con el único fin de entretener sin ánimo de lucro alguno.

8. Simpatías

Una semana después de la incursión de Ronins al festival de Jozai, el pueblo se encontraba de luto por todos los que habían perdido la vida en aquel suceso. El festival se canceló como una señal de respeto, pero eso a su vez generó un ambiente de incertidumbre y desconfianza entre los habitantes, sobre todo a los espadachines, aunque al grupo de Kondo lo respetaban gracias al auxilio que prestó en el ataque.

Muchas cosas habían cambiado en poco tiempo, pero nada como la actitud de una joven, que de ser una persona huraña y desconfiada con los huéspedes del dojo de su padre ahora era más cordial y amable con ellos.

Una mañana se encontraba preparando el desayuno, tarea nada sencilla debido a la gran cantidad de personas y su hermano aún no regresaba de patrullar; la seguridad del pueblo se había aumentado y eso suponía menos presencia de él y de su padre en la casa.

—A ver, ¿dónde puse la especias para el miso?, le dije a Kyouya que no las pusiera tan alto, simplemente no alcanzo el estante— dijo Yuzuki para sí mientras alcanzaba una pequeña tarima de madera para subirse y buscar en lo más alto de la alacena.

—¡Ah!, ¡Ahí están!.. Solo un poco más..—

Pero resbaló de la tarima, se habría dado un buen golpe si un par de brazos no la hubieran sostenido en el momento preciso.

—¡A ver si ya dejas de hacer cosas imprudentes, enana!—

—¡¿Okita-san?!—

—Buenos días, Yuzuki chan— saludó— por poco se me viene el mundo encima.

—Muy gracioso, me muero de risa—refunfuñó — haz algo útil y ¿podrías alcanzarme aquel frasco verde? A menos que quieran un desayuno insípido.

—Vale, vale— dijo Okita quien alcanzó las especias con facilidad y se las dio.

—Gracias—

—¿Preparas el desayuno?— le preguntó Okita

—Noooo, sólo estoy acomodando ingredientes en la alacena para caerme a propósito— respondió con sarcasmo mientras incorporaba las especias a la sopa miso— obvio que sí Okita-san.

—¡Qué carácter el tuyo!—

—Así soy yo, ahora te aguantas—

—Y yo que planeaba ayudarte a preparar el desayuno— dijo encogiéndose de hombros.

—Vale, ayúdame entonces—

—Ahora no quiero, eres una grosera—

—Por favor— dijo Yuzuki poniendo su mejor mirada implorante.

—Está bien, pero ya quita esa cara, me das miedo— dijo Okita con voz burlona mientras tomaba un cuchillo y se disponía a cortar las verduras que le señalaba la chica.

—Yo en tu lugar no dejaría que Souji tocara siquiera un ingrediente, se las ingenia para hacer de un banquete, algo no comestible— se escuchó a las espaldas de ambos y Okita no dudó en lanzar el cuchillo al remitente del comentario.

—¡Okita-san!—se escandalizó Yuzuki al ver la escena.

—Fallaste Souji— le dijo Heisuke animado desde la entrada de la cocina sosteniendo el cuchillo que le había lanzado éste. — Buenos días Yuzuki-chan, le saludó. — ¿ya está listo el desayuno?.

— Con tantas distracciones, estoy lejos de finalizar— gruñó. — Okita-san, añade un poco de soya a la sopa, yo terminaré de cortar las verduras— dijo mientras tomaba un nuevo cuchillo limpio y comenzó a cortar las verduras. —Todo-san por favor ¿puedes traer los platos? ya estoy por servir.

—No me digas Todo-san— le replicó Heisuke, me siento como todo un señor cuando me dicen así, llámame Heisuke, todos lo hacen, conmigo no hacen falta las formalidades.

—Eres tan inmaduro que, ni llegarías a señor cumpliendo los cuarenta años— le espetó Okita quien volcaba toda la soya a la sopa.

—¿Acaso quieres pelear?— desafió Heisuke flexionando los puños.

—¡Ya basta!, ¡fuera los dos de mi cocina! ya lo haré yo todo sola, gracias.— gritó Yuzuki enfadada sacándolos a ambos a empujones y cerrándoles la puerta en las narices.

—Y yo que creía que ya estábamos rompiendo el hielo con ella— dijo Heisuke haciendo cara de pucheros.

—¡Es tu culpa idiota!— replicó Okita.

—Parecen niños inmaduros— se dijo Yuzuki mientras terminaba de preparar el desayuno— bueno ya es hora de servir, pero antes debo probar si la sopa miso ya está en su punto.

Al probar la sopa, arrugó la cara y le dieron arcadas.

—No puede ser... le dije que un poco, ¡no toda la condenada soya!—

En el comedor ya se encontraban sentados Okita, Sanan, Kondo, Inoue, Saito y Heisuke.

—¿Aún no regresan los demás de la patrulla nocturna?— preguntó Kondo

—No, todavía no— dijo Inoue, pero no deberían de tardar.

En efecto, se oyeron unos pasos que se dirigían al comedor, se trataba de Kyouya, Kiyoshi, Hijikata, Shinpachi y Harada, que llegaban de patrullar.

—Buenos días— saludó Kiyoshi—¿ya desayunaron?—preguntó mientras se sentaba junto a los demás.

—No aún no, de hecho llegan a tiempo— dijo Sannan

—En este caso, iré a ayudar a Yuzu a servir o se pondrá de mal humor— intervino Kyouya abandonando el recinto.

—¿Cómo les fue en el patrullaje?— preguntó Saito

—Sin novedades— dijo Hijikata serio— Hatori-san y yo creemos que lo que buscaba el grupo de Ronins de Tazaki Daichi era crear el ambiente de pánico en la población.

—El Daimyo se encuentra muy disgustado, ya que la paz en Jozai nunca se había visto perturbada de esta manera— dijo Kiyoshi. —tendremos nuevos reclutas pronto, Yamaguchi mandó a llamar a sus hijos que están entrenando en otras regiones con refuerzos.

—¡Bien es hora de desayunar! — anunció Kyouya que apareció con sendas bandejas seguido de Yuzuki que tenía cara de malas pulgas.

—¡Bien!, ¡ya era hora! Pensaba que moriríamos de inanición— dijo Okita alegremente haciendo caso omiso de la mirada asesina que le dirigía la chica.

—Perdona por "tardar" tanto— le dijo ésta con una sonrisa —disfruta tu desayuno.

—Buen provecho a todos— dijeron al unísono.

—Para haber tardado tanto, esto está delicioso Yuzuki-chan— expresó Shinpachi después de repetir su tercer ración de desayuno.

—Te lo agradezco Nagakura-san—

—Yo no diría lo mismo— dijo Okita— la sopa está muy salada.

—Qué raro Souji, yo la he probado y no está salada— le dijo Kondo extrañado.

—Es que Okita-san, le puso un toque bastante personal a la suya— se defendió Yuzuki, lanzándole una mirada maliciosa.

—Maldita— murmuró Okita por lo bajo.

—Que eso te enseñe a seguir mis indicaciones de la forma correcta— le dijo ella, —la comida no se desperdicia—.

Una a vez que terminaron, se dividieron el turno de patrullaje, ahora correspondía a Kondo, Okita, Inoue, Saito, Sannan y Heisuke mientras los demás se tomaban un descanso. Yuzuki tenía mucho que hacer, lavó la ropa, recogió los trastes del desayuno y preparó el baño caliente. Como su padre se encontraba tomando una siesta, acudió a la habitación de Hijikata para avisarle.

—Hijikata-san— llamó Yuzuki a la puerta de su habitación — el baño está listo, cuando quiera puede entrar.

—Gracias Yuzuki-san— respondió Hijikata abriendo la puerta.—en seguida voy—.

—¿Es eso un Haiku?—Preguntó la joven con curiosidad, mirando el trozo de papel en el que había escrito Hijikata a sus espaldas, la tinta se encontraba fresca aún.

—¡No!, ¡No es mío!— cortó Hijikata abochornado— es más bien de un amigo, Hogyoku— pero la joven enarcó una ceja, no podía engañarla.

—Cálmese Hijikata-san— dijo Yuzuki— No le veo lo malo a escribir Haiku, al contrario, es algo digno de admirar, todos tenemos nuestros pasatiempos secretos.

—¿Tienes uno?— le preguntó.

—Sí, me gusta el origami— contestó ella— ¿me permite ver su Haiku?, me da curiosidad, tiene mucho que no leo Haikus, desde que...—calló por un momento—.

—¿Tu madre solía escribir Haikus?—

—No, un amigo de la infancia que tiene mucho que no veo, él me enseñó a leer y a escribir— añadió con cierta melancolía— tiene mucho que no sé de él.

—Está bien, te dejaré leer mi Haiku—dijo Hijikata extendiéndoselo.

—Muy bien— comenzó a leer Yuzuki entusiasmada y pensó para sí (No, es lo mejor que he leído, pero al menos lo intenta).

—¿Y bien?— le preguntó.

—Nada mal Hijikata-san, yo no podría hacerlo mejor, de hecho.

—Gracias, sé que me falta por mejorar—

—(Bastante)— pensó Yuzuki —muy bien Hijikata-san, le repito, el baño está listo, si no necesita nada más iré a tender la ropa.

—Espera un momento Yuzuki-san— le llamó Hijikata.

—¿Sí?—

—¿Puedes guardar el secreto sobre mi pasatiempo?, no me gustaría que nadie, en especial Souji lo supiera.

—Descuide, Hijikata-san— dijo la joven — su secreto está a salvo conmigo—.

Yuzuki, se dispuso a recoger la ropa que había dejado en una canasta para tenderla en el patio, la misma se encontraba muy pesada debido a la cantidad de prendas mojadas que contenía.

—Pff, creo que esto es lo que más me fastidia cuando tengo que hacer esto— se quejó —intentando cargarla con todas sus fuerzas—

—Eso se ve pesado, déjame ayudarte— antes de que ella pudiera responder, Nagakura Shinpachi ya había levantado la cesta de ropa con suma facilidad y emprendía la marcha por el pasillo.

—Nagakura-san, espera— corrió Yuzuki tras él por el pasillo.

—¿Sí Yuzuki-chan?—

—Am, la ropa se tiende por el otro lado del patio, estás tomando la ruta equivocada— dijo tratando de contener la risa.

—¡¿Qué?!, lo hubieras mencionado antes.

—¿Quién fue el que se puso a andar con la ropa sin siquiera saber a dónde dirigirse?.

—Está bien, es mi culpa—

—Es por aquí— le señaló.

—Puff, nunca pensé que pudiera ser tanta la ropa para tender— dijo Shinpachi después de ayudarla con su tarea.

—Bueno, normalmente me reparto estas tareas con mi hermano pero él ha estado muy ocupado— dijo Yuzuki mientras se sentaban en uno de los bordes del pasillo a la sombra.

—¿Quién te enseñó a hacer todas tareas del hogar? —

— La esposa del Daimyo, Matsuri-sama; me acogieron tres años en su casa, debido a que después del fallecimiento de mi madre yo no hablaba con hombres, ni siquiera con mi papá o mi hermano, entonces ella al enterarse de nuestra situación, mandó a llamar a mi padre y conviví un tiempo con ellos, fue una alegría para Akane-san y para Mika-san tener una nueva compañera de juegos ya que los demás hijos del Daimyo son hombres, Hiroki-kun que es de mi edad, Kanon-san y Subaru-san que son gemelos idénticos; Tsukushi-san y Aoi-san que es el mayor. Con ellos encontré un poco de paz, me enseñaron a leer, escribir, cocinar y demás labores.

Matsuri-sama fue un gran apoyo para mí, hasta que una enfermedad le hizo partir, desde entonces regresé a casa, mientras que el Daimyo, mandó a sus hijos a otras regiones con parientes, supe que Mika-san se casó con el hijo del señor de otra región y tuvo hijos.

Akane-san es de la edad de Kyouya, me imagino que la están entrenando para ser una buena esposa para otro matrimonio arreglado.

En cuanto a los chicos, Ao-san y Tsukushi-san, trabajan para el Shogun supervisando asuntos políticos junto con él; Hiroki-kun y los gemelos se interesaron por la vida militar y dirigen a sus respectivos guerreros, no los he visto desde entonces.

—Vaya, entonces están muy ligados al Daimyo por así decirlo— observó Shinpachi.

—Sí, aunque debo admitir que no es algo que me agrade del todo, ya que si mi papá no hubiera estado a disposición de él ; yo no habría perdido a mi madre, no es que no sea agradecida con lo que han hecho por nosotros sino que.. A veces me pregunto qué tan diferentes serían las cosas si no hubiera ocurrido aquello, si fuéramos una familia normal.

—No le des más vueltas al asunto Yuzuki-chan— dijo Shinpachi sonriente dándole unas palmaditas en la cabeza. — solo queda mirar adelante, siempre habrá personas que lleguen a tu vida como también habrá quienes se vayan lo importante es aprender lo mejor de ellas—.

—Jeje— rió la joven — ¿Quién imaginaría que detrás de todos esos músculos habría mucha inteligencia oculta?.

—No sé si tomármelo como un cumplido o como un insulto— dijo Shinpachi fingiendo indignación.

— Y yo todavía que te hago cumplidos Nagakura-san—.

—¡Argh! Ya te dije que me llames Shinpachi—

—Está bien Shinpachi-san—

—Shinpachi a secas—

—Muy bien Shinpachi a secas— le dijo con voz sorna Yuzuki.

—¡Oye! ¿Te estas burlando?—

—solo es una inocente broma, relájate Shinpachi-san— se levantó Yuzuki.

—Bastante tenemos con soportar el humor retorcido de Souji y ahora el tuyo—

—¡Oye!, no me compares con Okita-san, yo al menos soy mucho más simpática y no soy malvada— finalizó, iré a traer algo para almorzar ¿vienes?.

—Iré a buscar a Sano y a Kyouya, quiero beber un poco de sake—

—Creo que están entrenando en el dojo practicando con la lanza, deberías echar un vistazo—

—Gracias Yuzuki-chan— se levantó de un salto Shinpachi y se dirigió al dojo.

Sanosuke y Kyouya se encontraban enfrascados en un arduo entrenamiento de Sojutsu, era destacable que las habilidades del pelirrojo con la lanza habían mejorado bastante en tan poco tiempo; Kyouya ya apenas y podía desviar sus ataques.

—Me impresionan tus habilidades— le dijo Kyouya, cuando Harada lo desarmó y le lanzó una estocada por el frente—podría decir que pareces un lancero nato.

—Gracias por el cumplido, debo admitir que últimamente me siento bastante cómodo usando la lanza como arma, me agrada esta disciplina— dijo Sanosuke.

—¡Sano!, ¡Kyouya! — Les llamó Shinpachi, quien llevaba una botella de sake. ¿Por qué no se toman un descanso? Bebamos.

—Me parece buena idea— dijo Kyouya, tanto él y Sano se sentaron a sendos lados de Shinpachi y esperaron gustosos a que les sirvieran su copa.

—Nada como un sake para relajarse— se saboreó Shinpachi bebiéndose de un trago el suyo—.

—Ve más despacio Shinpachi— le sugirió Sanosuke, — no querrás embriagarte tan rápido—.

—Vamos, Sano, yo conozco mi forma de beber— dijo Shinpachi quien ya empezaba a ponerse colorado de las mejillas, y tomaba un trago tras otro.

—Más bien eres mala copa — dijo Sanosuke con un respingo —siempre tengo que lidiar con tus borracheras—.

—Pero aun así se ve que ustedes se llevan bastante bien, me simpatizan— dijo Kyouya.

—Igual nos caes bien Kyouya— dijo Shinpachi sirviéndole más sake.

—¿Ya están bebiendo sin comer siquiera algo? — Preguntó Yuzuki con impaciencia al aproximarse a ellos, llevaba en sus manos un plato de sashimi para que lo compartieran.

—Justo a tiempo hermanita— le sonrió Kyouya tomando un trozo — ¿no quieres sake?.

—No gracias — le contestó secamente— ¿Qué tal el entrenamiento?.

—Muy bien— respondió Harada — gracias por el sashimi, se acompaña bien con la bebida—

—No es nada— dijo Yuzuki con cortesía

—Sí, gracias Yuzuki-chan— la abrazó de repente Shinpachi, ya visiblemente ebrio.

—Shinpachi-san ¿qué haces?— se escandalizó la joven al verse atrapada en sus musculosos brazos.

—Shinpachi, suéltala— advirtió Harada visiblemente serio.

—Vamos, Shinpachi-san te serviré más sake— le dijo Kyouya con tono conciliador.

—Solo estoy dándole mi gratitud por lo amable que es— dijo con la cara colorada.

—Con un gracias es suficiente Shinpachi-san— dijo Yuzuki intentando soltarse de los brazos de Shinpachi.

—No lo voy a repetir de nuevo Shin, déjala en paz —

—No, no, no— la abrazó Shinpachi aún más fuerte— todavía me falta otra cosa— dijo levantándole la barbilla a Yuzuki e inclinando la cabeza a la altura de su rostro, pero no logró su cometido. Un puñetazo en la cara hizo que soltara a la chica y saliera despedido a una distancia considerable.

—¡Harada-san! ¡Tranquilo!— intervino Yuzuki tomándole el brazo a Harada, que tenía el rostro crispado por la furia, mientras que Kyouya se inclinaba sobre Shinpachi.

—Esa.. No es la forma de tratar a una dama— dijo con voz fría

—Te pasaste Sanosuke-san— dijo Kyouya — lo noqueaste, pero estará bien que le dejemos dormir por un rato.

—¿Qué pasa aquí?— Exigió saber Kiyoshi quien llegaba a la escena.

—No pasa nada papá— excusó Yuzuki— A Shinpachi san se le pasaron las copas y tuvo un pequeño percance con Harada-san—.

—Será mejor que se lo lleven a su habitación— dijo Kiyoshi mirando a Shinpachi que se había puesto a roncar.

— Si Hijikata-san lo encuentra en este estado, no le hará ninguna gracia—.

—Vamos, Sano-san— Dijo Kyouya quien levantaba a Shinpachi por un brazo— ayúdame a cargarlo—

El pelirrojo soltó un respingo de resignación y levantó a su amigo por el otro hombro, ambos condujeron al noqueado Shinpachi rumbo al cuarto.

—Veo que están cómodos aquí— Dijo Kiyoshi a su hija— hacía mucho tiempo que nuestro hogar no estaba tan animado—

—Sí—afirmó Yuzuki— son personas muy interesantes.

—Viniendo eso de ti, hemos hecho mucho progreso; me alegra que seas ya un poco más abierta pequeña—

—Padre, ¿deseas algo en especial para cenar?— le preguntó su hija amablemente — Puedo ir a comprar las cosas.

—Am, no Yuzu.. De hecho a eso venía, a avisarles que cenaremos fuera una vez que los demás capitanes regresen de la patrulla de la tarde, mandaré a Matsumoto a que se encargue de la patrulla nocturna. Ya has tenido demasiado trabajo atendiendo las labores del hogar—

—Entiendo— dijo, de ser así me iré a cambiar de ropa, dijo mientras recogía las copas y la botella de sake.

—Está bien, te espero en el salón principal—

Una vez que se cambió de ropa, Yuzuki se reunió con su padre en el salón principal donde ya estaban reunidos Hijikata, Harada, Kyouya y Shinpachi (con resaca y la mejilla un poco hinchada).

—Si ya estamos todos listos, vamos a cenar fuera, conozco un buen restaurante, ya mandé a un aprendiz a avisarle a los miembros que nos faltan, salgamos—

Caminaron por la senda principal que les conducía al centro del pueblo, Kiyoshi y Hijikata conversaban animados sobre tácticas de combate y estrategia sin darse por enterados de que detrás de ellos se suscitaba un silencio bastante incómodo entre Harada, Shinpachi, Yuzuki y Kyouya.

—Y bien—dijo al fin Shinpachi tratando de romper el hielo— ese restaurante al que vamos ¿Qué tal es?

—Los platillos son deliciosos — afirmó Kyouya cordialmente— es un poco caro pero vale la pena.

—¿Has ido a ese lugar Yuzuki-chan?— le preguntó Harada.

—Solo una vez, cuando era niña, la verdad es que no me acuerdo mucho—

—Fuimos con mamá aquella vez— recordó Kyouya — te veías adorable.

—Y sigue siendo adorable — comentó Shinpachi — la verdad es que me sorprende que... ¡Vamos Sano! ¡¿Por qué me miras de esa manera tan hostil?!, ¿Dije algo malo?— encarándose con Harada que le fulminaba con la mirada.

—Déjalo ya Harada-san— dijo Kyouya— Shinpachi-san no estaba en su sano juicio y no pasó nada— pero él no se veía con intenciones de calmarse.

—Vamos Harada-san— le animó Yuzuki dándole una palmadita juguetona en el brazo— me agradas más cuando estás de buen humor.

—Si me lo pones así, no puedo hacer caso omiso a una petición tuya Yuzuki-chan— se calmó Sanosuke.

—Además con un buen banquete mejorarán los ánimos— dijo Kyouya, ya llegamos.

Se encontraban frente a un restaurante llamado Shiki, el aroma a comida y el cándido ambiente del lugar invitaba a pasar un rato agradable.

—Buenas noches Misato-san, saludó Kiyoshi a la anfitriona del lugar, una mujer de entrada edad, con una pulcra Yukata azul, que los recibía en la entrada.

—Kiyoshi-san, es un placer recibirlo de nuevo en mi humilde local— saludó la fémina.

—Me gustaría saber si ya llegaron mis demás invitados, un aprendiz mío se encargó de hacer la reservación a mi nombre—

—En efecto, sus invitados ya se encuentran aquí, permítame conducirlos a su salón— dijo

Al llegar a aquella habitación, los capitanes restantes ya se encontraban sentados bebiendo té.

—¡Shinpatsu!, ¡Sano! por aquí — Les llamó Heisuke invitándolos a sentarse junto a él; mientras que Hijikata se sentó entre Kondo y Sannan; Kyouya y Kiyoshi se sentaron cerca de Inoue y Yuzuki se sentó entre Saito y Okita.

—¿Los hicimos esperar mucho?— Preguntó Kyouya.

—No, no tenemos mucho que llegamos — contestó Sannan amablemente.

Al poco tiempo la anfitriona se presentó con sendos manjares que colocó en medio de la habitación para el disfrute de todos los presentes.

—¡Esto es la gloria! Se regocijó Heisuke mientras disfrutaba su comida — Nunca había probado nada así.

— Con permiso Heisuke— dijo Shinpachi robándole un bocado de su plato.

—Argh Shinpachi, ¡ya deja de hacer eso! —

—Por favor, no peleen por la comida aquí — dijo Hijikata exasperado.

—Sí que son inmaduros— comentó Yuzuki quien ya había terminado.

—Y es de todos los días— comentó Okita

—Espero que les guste, el postre, cortesía de la casa— dijo Misato-san quien les presentaba un delicado montículo de nata y azúcar adornado con delicadas fresas en la cima.

—¿recuerdas este postre Yuzuki?— le preguntó Kyouya desde su lugar.

—Sí— dijo Yuzuki con voz entrecortada probando una fresa—la sonrisa que se reflejó en su cara al disfrutarla conmovió a su padre, quien no le quitó el ojo de encima en toda la cena.

—Yuzuki-chan se veía tan tierna que me provoca darle mis fresas— murmuró Heisuke de forma que solo Sanosuke y Shinpachi lo oyeron.

—Parece que alguien se te adelantó— dijo Shinpachi entre risas mirando a Saito quien pasaba algunas de sus fresas al plato de la chica—

—Saito-san— dijo con la cara colorada— no es necesario.

—A ti te gustan— dijo con voz tranquila y seria a la vez— No soy aficionado a los dulces—

—De ser así, no creo que te importe si yo tomo el resto de las fresas Hajime-kun— dijo Okita haciendo ademán de tomarlas pero Saito puso fuera del alcance sus manos el plato y miró amenazante—.

—Tú tienes las tuyas así que no molestes Souji, si quieres algo de mí, espera a que termine de comer— dijo con voz glacial provocando las risas de todos los presentes.

Una vez que hubieron terminado, Heisuke y Shinpachi convencieron a Harada y a Kyouya a acompañarlos al distrito rojo a beber un rato, mientras que los demás se encaminaron a casa.

—Fue una gran cena— comentó Kondo

—Sí, vale la pena ir de vez en cuando— contestó Kiyoshi.

—Se disfruta una buena comida— observó Hijikata.

—Sí que estoy llena—dijo Yuzuki con cara de satisfacción.

—Sí, ya se te nota en la figura— rió Okita comenzando a correr.

—¡Eres un grosero Okita-san!— le espetó Yuzuki corriendo tras él, pero de repente se detuvo. Sentía la impresión de que alguien la observaba, volteó a sendos lados de la calle.

—¿Qué ocurre Yuzuki-chan?— dijo Okita acercándose de nuevo.

—¿No sentiste una presencia extraña?—

—No— dijo el muchacho extrañado.

—Debió ser mi imaginación—

—¿Ocurre algo? — Preguntó Saito al alcanzarlos.

—No, no es nada— dijo Yuzuki

—Vamos, si no nos quedaremos atrás— apremió Saito.

Yuzuki volteó una última vez, su instinto le decía que alguien los observaba pero continuó su camino junto con los demás; en efecto alguien los había estado siguiendo desde las sombras.

Continuará

En este capítulo quise darle más desarrollo al cambio de actitud de Yuzuki con el Shinsengumi, a todos los trata con respeto pero se lleva un poco mejor con los que no son de tan alto rango como lo son el trío baka, Saito y Okita. En el caso de Kyouya se lleva bien con todos por igual.