Disclaimer:

Hakuoki Shinsengumi Kitan, Todos los personajes le pertenecen a sus respectivos creadores (Otomate e Idea Factory Design), esta historia nació con el único fin de entretener sin ánimo de lucro alguno.

Capítulo 9. Reclutamiento

Ya habían transcurrido varias semanas desde los sucesos ocurridos en el festival. En el pueblo de Jozai, si bien los habitantes volvían a sus rutinas cotidianas, se respiraba un ambiente de desconfianza en general sobre todo tratándose de la llegada de personas no nativas del mismo. Jozai siempre había recibido a los visitantes por igual, hoy día los guardias apostados en las entradas mantenían su reserva a recibirlos y de ser necesario revisarlos e interrogarlos si notaban alguna circunstancia sospechosa. Aquella tarde se encontraban montando guardia como era su costumbre cuando vislumbraron que se acercaban tres guerreros seguidos de cerca por una armada, situación que los hizo levantar sus armas como medida precautoria y llamaron a su superior en espera de órdenes, no obstante, éstos se inclinaron en señal de respeto ante tres capitanes, montados en sendos caballos, seguidos por tropas de no menos cincuenta guerreros ataviados con el mismo uniforme, se trataba de los hijos militares del Daimyo.

— Kanon-sama, Subaru-sama e Hiroki-sama — saludó el superior de los guardias— ¡Es un placer verlos de vuelta en el pueblo! —

— Gracias por el recibimiento — contestó amablemente uno de los líderes, pueden regresar a sus puestos.

— ¡El viejo Jozai!, ¡años sin estar aquí!— expresó un joven enfundado en su armadura samurái. Era alto, de cabello negro azulado corto y alborotado, sus ojos de un color carmesí miraban joviales el horizonte mientras cabalgaban a su destino.

— ¡Sí que estás emocionado Hiroki! — exclamó, aquel que se hacía llamar Kanon, un apuesto muchacho de cabello castaño cobrizo largo que llegaba hasta la parte baja de la espalda, lo miraba con sus penetrantes ojos marrones.

— ¡Vamos, Kanon! — Intervino su gemelo Subaru, cuyo único rasgo distintivo era la longitud del cabello, que llevaba más corto que su homónimo a la altura de los hombros — ¿A poco no sientes siquiera un poco de nostalgia de casa?—.

—Tenemos que dar el ejemplo a nuestros hombres— replicó el aludido — venimos por un llamado de nuestro padre como apoyo militar para él y para la seguridad de este lugar, no vinimos a vacacionar —.

— Aguafiestas — murmuró Hiroki — yo no sé ustedes, pero yo iré a hacer una visita a unos viejos amigos.

— Eres un libro abierto — suspiró Subaru — tratándose de ella, parece que tu actitud cambia bastante.

— Son nuestros amigos Subaru — se defendió Hiroki —No los he visto en años, a ella le prometí escribirle y no lo hice, pensará que la he olvidado—.

— ¿Olvidarla tú? — chistó Kanon — ¡Si no hacías otra cosa más que hablar de ella!, dijeras tú que fuera cualquiera de nuestras hermanas, pero no, es una amiga o debería de decir... ¿la persona que te gusta?

—No sé de qué me hablas — arguyó Hiroki indignado cuya cara se tornó colorada.

— Eres bastante malo para disimularlo — dijo Subaru con una sonrisa burlona — bueno, entonces Kanon y yo iremos al castillo a anunciar nuestra llegada ante nuestro padre; nosotros nos haremos cargo de tus tropas, asegúrate de regresar a dormir al castillo, al viejo no le haría gracia que no vengas —.

— Seguro que sí, los veré más tarde — se despidió Hiroki cabalgando por un rumbo distinto al de sus hermanos.

Era una tarde tranquila en el dojo de Kiyoshi, Saito daba lecciones de kendo a algunos reclutas que se habían incorporado recién mientras que Kyouya hacía lo propio con los novatos de la lanza. Harada a su vez entrenaba con Kiyoshi, el estilo Hozoin-ryu había conseguido dominarlo, su maestro se mostraba orgulloso.

— Con esa habilidad que tienes ya no tengo mucho más que enseñarte muchacho — dijo Hatori Kiyoshi - el camino de la lanza es uno de los más nobles y sé que recorrerás ese camino con honradez.

— Es un honor recibir semejantes palabras — respondió Harada con una inclinación.

— El honor fue mío — contestó Kiyoshi

— Kiyoshi-sensei — le llamó uno de los aprendices, alguien lo busca en la entrada del dojo.

— Hemos concluido con la lección Harada-san, si me disculpas atenderé ese asunto — dijo Kiyoshi y se marchó con el aprendiz.

Harada se sentó en uno de los pasillos a descansar, cuando uno de sus compañeros se le acercó animado.

— ¡Sano! — Saludó Shinpachi qué llegaba de patrullar —vamos al distrito rojo, necesito una distracción—.

— Más bien lo que tú quieres es ver a esa geiko — replicó Sano rodeando los ojos.

—Es hermosa, y creo que le gusto — respondió con picardía.

— Busquemos al enano y vámonos — sonrió Harada.

Ambos guerreros buscaron a Heisuke por los pasillos hasta que lo encontraron junto a Okita, ambos estaban espiando a través de la puerta de una habitación.

— ¡Heisuke, vamos al distrito rojo!— le llamó Sanosuke.

— Shhh — le calló Okita.

— ¿Qué hacen?— preguntó Shinpachi en voz baja.

— Se ve muy tierna — murmuró Heisuke sin quitar la vista del lugar.

— ¿No es esa la habitación de Yuzuki?— preguntó Sanosuke indignado.

— Baja la voz — le espetó Okita — Mira —.

Atraídos por la curiosidad, Shinpachi y Harada se asomaron, para observar a una Yuzuki dormida profundamente en su futon, su largo cabello suelto estaba todo enmarañado, lo que le confería un aspecto muy gracioso.

— ¿te vas a comer esas fresas? — Murmuraba la joven entre sueños abrazando la cobija y salivando.

Los muchachos trataron de evitar reírse, era la primera vez que veían a alguien hablar mientras dormía.

—Si valoran su vida, será mejor que se alejen de aquí— murmuró una voz a espaldas de los chicos asustándolos, se trataba de Kyouya.

— ¿Por qué lo dices?— le preguntó Heisuke.

—Porque si se despierta, querrá vernos muertos a todos, el sueño es sagrado para ella y es muy común que se levante de muy mal genio. — murmuró por lo bajo.

—En efecto —dijo una voz glacial del otro lado de la puerta. Yuzuki se había despertado, su enmarañado cabello y la mirada asesina que les lanzaba a todos despedía un pésimo humor. — ¡¿qué demonios quieren aquí?! — espetó mientras sacaba su lanza de su clóset.

— ¡Vaya! Hemos encontrado un demonio peor que Hijikata-san — exclamó Okita como quien comenta el clima que hace, lo que provocó que la joven saliera corriendo tras el grupo de muchachos, con la lanza en mano.

—Esperen a que los pille— amenazó mientras corría detrás de ellos.

— Uy si, ¡qué contrariedad! Provocó Kyouya — somos cinco contra una.

— ¡Ya cállate Kyouya! — gritó Yuzuki enfadada lanzando la lanza hacia su hermano pero éste la esquivó y fue interceptada por un muchacho que pasaba por ese mismo sitio.

— No esperaba que en este dojo se lanzaran armas a la ligera, pudieron matar a alguien— exclamó el joven con una mirada seria.

— Ella comenzó — dijeron todos a la vez señalando a Yuzuki.

— Malditos cobardes, ¡los hombres no deberían de poner excusas! — masculló ella.

— No has cambiado en nada, sigues con ese carácter tan huraño — le dijo el chico que sostenía su lanza.

— ¿nos conocemos? — preguntó Yuzuki

—Tonta, ¿acaso olvidas a los amigos?— replicó él quien se acercó y la miró a los ojos.

—No puede ser... ¿Hiro? ¿Hiroki-kun?— se escandalizó la joven cuyo rostro se tornaba escarlata y hacía lo posible por acomodarse su desordenado cabello abochornada.

— ¿Quién es él?— murmuró Okita a Kyouya.

— Es uno de los hijos menores del Daimyo y amigo nuestro — respondió éste —Hiroki Yamaguchi—.

— ¡Ah, aquí están!— dijo Kiyoshi- me preguntaba a donde había ido Hiroki-kun.

—Disculpe por haber salido de la habitación sin avisar—respondió Hiroki sonriente—estaba impaciente por verlos, un gusto verte de nuevo Kyouya, saludó.

—Es agradable tenerte de vuelta Hiro-kun—

—Veo que tiene nuevos aliados Kiyoshi-san— dijo el muchacho observando a Heisuke y los demás.

—de hecho estaba por llamarlos para presentarlos, pero pasemos al salón principal, Hijikata-san y Kondo-San nos esperan. Yuzu, ¿qué fachas son esas las que traes? Pareciera que acabaras de despertar, deberías ponerte más presentable ante nuestro invitado- le dijo su padre a ésta con severidad —.

— Esta me la cobraré después, lo prometo — dijo Yuzuki a su hermano al dirigirse de vuelta a su habitación.

—Los esperaré en el salón— indicó su padre a Kyouya.

— ¿Siempre es así de amenazante tu hermana? — le preguntó Hiroki a Kyouya una vez que padre e hija se perdieron de vista.

— Solo cuando se enfada en serio, chicos, estén alertas. Cuando Yuzuki promete algo lo cumple, no digan que no se los advertí. ¿Vamos al salón principal?—.

— Parece que no queda de otra — dijo Okita aburrido, dirigiéndose a aquel lugar dejando al resto del grupo.

—Adiós al plan de ir al distrito rojo— dijo Shinpachi por lo bajo y con fastidio, Harada rodeó los ojos y se preguntó cómo es que Shinpachi no podía pasar al menos una noche de abstinencia de sake.

—Oh, no sabía que había interrumpido sus planes— intervino Hiroki que lo había escuchado — es mi culpa, pero podemos ir más tarde, yo invito—.

—Ya me caes bien Yamaguchi-san— rio Shinpachi.

— Llámenme Hiroki o Hiro — añadió el muchacho guiñando un ojo.

Una vez que se reunieron en el salón principal, Hiroki se presentó cordialmente ante el resto del grupo de Hijikata.

—Soy Hiroki Yamaguchi —se inclinó — uno de los capitanes militares del dominio Ogaki, mi padre es el Daimyo de Jozai y he acudido a su llamado, aunque... He de admitir que antes de reunirme con él preferí pasar a saludar y encuentro que Kiyoshi-san también tiene aliados nuevos, es un placer conocerlos a todos—.

—Un placer conocerte Yamaguchi-san—respondió Kondo en nombre de todo su grupo.

—Hiroki-kun—intervino Kiyoshi— ¿te enteraste de lo que ocurrió en Jozai hace semanas?—.

—No a grandes rasgos —respondió el joven —pero lo que sí sé es que ustedes fueron los que ayudaron a repeler el ataque, tengo mis sospechas de que es lo que está pasando ya que Jozai no es el único dominio en la mira— bajó la voz de forma casi inaudible — he escuchado rumores bastante preocupantes entre mis superiores y el Daimyo de Ogaki—.

— Lamento interrumpir— llamó una voz a través de la puerta — el té está listo —Yuzuki deslizó la puerta y entró con la bandeja y sendas tazas de té. Ya se había peinado y recogido su largo cabello, Hiroki no pudo más que sonrojarse al verla.

—Gracias, hija —comentó su padre amablemente cuando les hubo servido a todos. — ¿Podrías dejarnos tratar unos asuntos con Hiroki-kun?, sé que tienen muchas cosas que conversar pero esto es importante—.

—No es ningún inconveniente, Yuzuki-chan puede permanecer aquí— invitó Hiroki.

—Pero preferiría mantenerla al margen de todo esto, tú lo entenderás Hiro-kun— zanjó Kiyoshi.

La joven no mencionó una palabra, pero en sus ojos había un destello de reproche hacia su padre, y se retiró del lugar. Una vez que sus pasos se alejaron, Sannan interrogó.

— ¿Qué clase de rumores hay?—

— Últimamente ha habido varias riñas en diversos dominios vecinos; se cree que los que las inician son Ronins, que obviamente, reciben órdenes de algún clan con el que no se tienen buenos términos por así decirlo, puedo especular que la paga ha de ser una suma cuantiosa de Ryos ya que, recuerden que ese tipo de espadachines no tienen un señor al que servir, pero eso no impide que vendan sus servicios al mejor postor como mercenarios—. Explicó Hiroki

— ¿Con qué objetivo lo harían? — intervino Kondo.

— De nuevo solo puedo hacer conjeturas — respondió el joven de ojos carmesí — si bien es sabido, el sistema implantado por el shogunato de Tokugawa, fue en un sentido estricto para controlar a todos los Daimyo a los que se les designó un dominio para gobernar. Si bien no se pagan impuestos como tal, saben que tenemos que contribuir militarmente con el Shogun, con el fin de que ninguno de estos regentes pueda levantarse en armas en contra del Bakufu, la cuestión está en que el gobierno está haciendo una apertura comercial al extranjero, situación que no es muy bien vista por algunos clanes, no sé a cierta ciencia cuáles son y pues este tipo de enfrentamientos parece más una forma de protesta por este tipo de políticas ya que tienen la creencia de que es una usurpación al mandato real del emperador.

— ¡Eso es una tontería! — Exclamó Kondo indignado — El emperador creó este gobierno de facto porque así lo estima conveniente a sus intereses, si van contra el Shogun, la ofensa también es hacia el emperador.

—Pero tiene lógica esta situación — Observó Hijikata con expresión seria — Me imagino que el argumento de esos bastardos es que ningún país extranjero deberá estar sobre Japón por mucha apertura comercial y diplomática que haya, nacionalismo en su máximo expresión.

—Así es Hijikata-san— dijo Hiroki — Pero aún no hay pruebas para afirmar que mi teoría es cierta, pero siendo los militares que somos, no es difícil deducir que el método más fácil para que la gente pierda la confianza en su gobierno es creando inestabilidad. Ya pude observar la desconfianza en los guardias de la entrada de Jozai, me temo que lograron sembrar la semilla de la incertidumbre en la población—.

— La situación es más seria de lo que pensaba — opinó Kiyoshi —Jozai no se había visto envuelto en un conflicto de esta naturaleza.

— Es por eso que se nos mandó a llamar a mis hermanos y a mí — dijo Hiroki — Sé que se perdieron muchas vidas de tu escuadrón Hatori-san y necesitan más hombres que ayuden a la protección del pueblo, es por ello que hemos decidido contribuir con reclutas. Ya me había mencionado mi padre que el grupo de Kondo-san está constituido de combatientes de sorprendente habilidad y es por eso que desea que dirijan a estos hombres por el noble camino del guerrero.

— Es un honor recibir semejante misión — exclamó Kondo quien a su vez volteaba a ver a su amigo Hijikata quien le esbozaba una sonrisa de aprobación.

Mientras en el salón principal se llevaban a cabo estas conversaciones, Yuzuki practicaba con su lanza en el jardín trasero de la casa. Estaba enfurruñada por el hecho de que la habían dejado de lado en el asunto, cuando de nuevo sintió que la observaban.

— ¿Quién está ahí?, puedo sentir tu presencia y sé que no ha sido solo ahora; llevas tiempo siguiéndome los pasos, estoy cansada de jugar al escondite contigo, así que ve al grano y terminemos con esto de una vez. — retó la joven.

— Sí que eres muy perspicaz, podrías ser de mucha ayuda en nuestra organización — Dijo una voz y de la sombra de un árbol salió una silueta femenina, ataviada con un provocativo uniforme ninja de color lila, su rubio cabello despedía destellos que reflejaban los pocos rayos del sol del ocaso y le miraba interesada a través de sus ojos violetas, no se inmutó cuando Yuzuki con suma velocidad le apuntó la lanza al cuello.

— Tranquila, no vengo a buscar conflicto contigo — aseguró la mujer con suma calma — no te negaré que te he estado siguiendo la pista, pero más que nada, he observado las cualidades que posees cuando usas esa lanza.

— ¿Nada más vienes a hacerme la pelota o qué? — Interrumpió Yuzuki con voz glacial — tú viniste a algo más así que suéltalo ya, no me gusta que me hagan perder el tiempo.

— Está bien, te lo diré, buscamos a alguien como tú para que se una a nuestra organización secreta, deseamos que te unas a los ninjas del clan sombra, soy una de las lugartenientes, me llamo Satomi Kobayashi —.

— ¿Y con qué fin querría unirme a ustedes? — preguntó Yuzuki con desconfianza.

— Tú estabas en aquel lugar cuando atacaron el festival del pueblo e incluso te enfrentaste con el líder de los ronins en un duelo de espada con lanza —.

— ¿Cómo es que sabes eso?, no te vi allí o de estarlo, no recuerdo que acudieras en mi ayuda — replicó la ojiverde con desdén.

— Lo sé de primera mano porque tú ayudaste a una mujer con un bebé en brazos, ella es mi hermana Noriko —.

— Solo fue suerte — dijo Yuzuki — Si no hubiera pasado por allí, me temo que tu hermana no habría vivido para contarlo, además ¿por qué no estabas con ella?

—Estábamos en otra misión de espionaje, sé que mi hermana te debe la vida pero considero que tus habilidades con la lanza serían de mucha ayuda para nuestra organización, somos una red de espías y mercenarios; estamos en busca de los ronins que contribuyeron a la masacre de miembros del escuadrón de lanceros y de algunos civiles, te puedo asegurar que la paga es buena y serías de mejor utilidad allá que siendo una ama de casa sumisa en este dojo —.

— ¡Estás de broma!, no me interesa ser peón de un grupo de metiches, créeme que si el mundo dejara de meterse en asuntos ajenos se deslindarían de tantos problemas —.

— ¿A poco no consideras frustrante que aquellos hombres te dejen "al margen" de los asuntos?, Si te unieras a nosotros tendrías información privilegiada que te aseguro que papi no te querría decir si lo supiera —. Provocó la kunoichi.

— No eres nadie para decirme qué o no hacer — Dijo Yuzuki a punto de perder la paciencia.

— Vamos, no seas quisquillosa, podrías hacer algo digno de orgullo para ti misma y demostrarías que no eres para nada una damisela en apuros —.

Yuzuki, estaba a punto de replicar, cuando se escucharon voces a lo lejos aproximándose.

— Veo que ya no es el momento oportuno para seguir conversando— dijo Satomi — Pero esta no será la última vez que nos veamos, si te interesa el asunto, deberías acercarte al santuario de Jozai-ji, nuestro cuartel secreto—. Acto seguido, con la agilidad propia de un gato, la joven ninja se escabulló primero en un árbol, para desaparecer de nuevo entre las sombras.

¡Ah! ¡Aquí estás hermana! — Llamó Kyouya— La charla ha terminado, ven, Hiroki-kun quiere despedirse antes de que nos vayamos.

— ¿Irse?, ¿a dónde? — preguntó la joven, volviendo a la realidad dejando atrás sus pensamientos y aproximándose a su hermano.

— Iremos al distrito rojo a relajarnos un rato—

— ¡Son una pandilla de borrachos mujeriegos!— exclamó Yuzuki indignada.

— No lo digas así, me ofendes Yuzuki-chan — dijo Hiroki fingiéndose herido al acercarse junto con Heisuke, Sanosuke y Shinpachi.

—No te conocía esas mañas Hiro-kun—

—Solo voy a acompañarlos un rato, digo, por mi culpa les quité parte de su tiempo libre y he de compensárselos—.

—Hagan lo que quieran, no es de mi incumbencia— dijo Yuzuki cruzando los brazos y desviando la mirada a otro lado; ella esperaba al menos tener unas palabras con su amigo de la infancia y más ahora que ya estaba más presentable que antes.

— Quita esa cara de enojo Yuzuki-chan— dijo la tranquila voz de Harada —Te ves más hermosa cuando sonríes—.

La joven sentía como el color se le subía a la cara, no comprendía como era que aquel pelirrojo lograba disipar su mal humor con sus palabras.

—Vale— dijo al fin — regresen con cuidado.

—Nos veremos pronto Yuzuki-chan— Dijo Hiroki, que le tomaba la mano para besársela de modo de despedida, provocando que la joven se sonrojara todavía más.

Mientras los veía marchar, un mar de pensamientos se agolpaban en la mente de Yuzuki, la oferta de Satomi le parecía tentadora y se preguntaba los beneficios que conllevaría para ella unirse a ese gremio de espías. Si bien le había prometido a Hijikata que no empuñaría la lanza para asesinar a Tazaki, lo cierto era que su sed de venganza no se había disipado del todo. A veces resurgía en mayor o menor medida, pero era un hecho de que dicho pensamiento seguía latente en su mente como una serpiente, siempre al acecho. ¿Debería tomar ese camino como espía a espaldas de su familia y amigos? O si no conseguía asesinar a Tazaki, aun así le provocaría mucha satisfacción a si misma el sabotearle los planes, era una decisión que debía de meditar con sumo cuidado.

—El clan ninja de la sombra— susurró Yuzuki mientras observaba fijamente la luna que se asomaba en el estrellado cielo y una brisa le hacía ondear su cabello.

Continuará…

¿Qué les pareció el capítulo? ¿A poco pensaron que Yuzuki se resignó a dejar atrás su deseo de venganza y dejárselo a Hijikata y los demás? No, ella no es alguien a quien le guste que hagan las cosas, siente más satisfacción cuando logra sus objetivos por sí misma. ¿Qué les pareció el personaje de Hiroki? Me recuerda a cierto amigo de la infancia que me llegó a gus… ok muchos detalles jajaja, hasta aquí le dejo por este capítulo, ¿comentarios? ¿Mentadas? Ok no lo último ignórenlo.

He estado un poco ausente porque me preocupo de que la historia tenga calidad. He estado documentándome mucho respecto al período Edo, sus costumbres y sobre todo intento sumergirme un poco más en la época con tal de darle la mayor congruencia al fic, ya que al menos en cuanto a mis OC son humanos y no tendrán nada que ver con los demonios ¿o sí? (si han visto o jugado Hakuoki, puedo adelantarles que al menos mi demonio consentido hará un cameo en esta historia empiecen a pensar quién es)

Hasta el próximo capítulo.

Un agradecimiento especial a:

LxLawliet

Me anima muchísimo ver que mi historia es de tu agrado, prometo concluirla, es muy grato terminar de escribir un capi y que a las pocas horas ya encuentre un review tuyo TuT jaja así dan ganas de escribir más.

ImpracticalDemon

I hope you like this story too, it's nice to know that you can read Spanish as well, hehe I know, I try to write the appropriate conduct from the Shinsengumi.

A los que leen mi historia les agradecería su opinión, sea buena o mala necesito retroalimentación para ver si algo falla con mi manera de escribir, anímense, no muerdo.