10. Propuesta

Habían transcurrido varios días desde la llegada de los nuevos reclutas al dojo de Kiyoshi, situación que mantenía a todos en el cuartel bastante ocupados con el entrenamiento de éstos. Aquella tarde calurosa, Heisuke, Saito, Shinpachi, Harada y Okita se encontraban frente al pozo de agua para refrescarse.

—Pff ¡ahora sí que estoy todo sudado!— exclamó Heisuke despojándose de la parte superior de su vestimenta.

— El entrenamiento es bueno para la musculatura— dijo Shinpachi, flexionando los músculos frente a su reflejo en el agua.

—Lástima que no podamos hacer nada por la cara— Murmuró Okita por lo bajo.

— ¿Dijiste algo Souji?—Le preguntó Saito con seriedad.

—Nada Hajime-kun, ¡Sí que hace calor!— respondió el ojiverde.

—Kyouya mencionó que habrá sandía para refrescarnos— mencionó Harada después de reajustarse las vendas de su abdomen y tomaba su prenda superior.

— Y ya están listas— mencionó el aludido, que llevaba la sandía rebanadas en trozos, a lo que los muchachos se reunieron bajo la sombra de un árbol para degustarla.

— ¡Esto sí que es refrescante!— se regocijó Shinpachi mientras saboreaba la fruta y tomaba otro trozo.

— ¡Oye Shinpatsu!, ¡deja para los demás! — se quejó Heisuke.

—No hay problema, hay suficiente para todos— dijo Kyouya con tono conciliador.

— ¿Saben si hoy nos va a tocar patrullar por la noche?— preguntó Saito.

— No, al menos esta noche no haremos patrullaje, de ello se encargarán los nuevos reclutas— aseguró Kyouya.

—Sí que desde que llegaron, la carga de trabajo por las noches ha aminorado un poco— dijo Shinpachi — justo como para salir por la noche.

—Con todas esas frecuentes visitas a cierto lugar, más bien vas a ver a alguien, eres un picarón— comentó Harada entre risas.

— ¡Vamos Sano! Al menos al fin tengo suerte, Keiko-chan adora mi compañía y no tengo porque negársela— replicó éste.

— ¿Entonces hay planes de salir a beber esta noche?— preguntó Heisuke con entusiasmo.

— ¡Cómo aburren con eso!— exclamó Okita quien se levantó de su sitio para encaminarse a su cuarto— el calor me provoca sueño, iré a dormir un rato.

—Yo prefiero sacar brillo al filo de mi espada— se excusó Saito— ustedes pueden continuar con sus planes.

—Aguafiestas— murmuró Shinpachi al verlos marcharse.

—Por cierto Kyouya, ¿cómo es que Yuzuki no está degustando sandías con nosotros?— preguntó Heisuke.

—La vi salir, me imagino que fue a dar una vuelta por el pueblo, quizás haya salido a comprar algo o qué se yo, no hay de qué preocuparse— replicó éste.

Mientras tanto, Yuzuki se encontraba caminando por el pueblo inmersa en sus pensamientos. En su mente rondaba la propuesta de Satomi sobre unirse a su clan de mercenarios, era una decisión compleja que debía meditar con sumo cuidado debido a los riesgos y sobre todo las consecuencias si su padre llegara a enterarse cuando alguien la llamó por detrás.

— ¿Qué hace tan linda señorita sola en las calles?— le preguntó una voz conocida.

— ¡Hiro-kun!— se sorprendió la joven al ver a su amigo de la infancia, se veía que estaba de patrullaje— no es nada… solo doy un paseo.

—No deberías salir sola después de lo que ocurrió en el festival— le advirtió el joven con gesto preocupado.

—Oh, para eso te tengo a ti— dijo ella con una sonrisa— viniste a reforzar la seguridad en Jozai junto con tus tropas ¿no?

—Por supuesto que sí— replicó Hiroki con tono de reproche— ¿o acaso crees que vine de vacaciones?

—Pues… veo que esas visitas al distrito rojo por las noches dicen otra cosa

—No molestes Yuzu, en serio nada más es hacerle compañía a tu hermano y a los demás— se abochornó el guerrero de ojos escarlata.

—Solo es una inocente broma —

— ¿Entonces no te molesta si te acompaño?

—No tengo ningún inconveniente con ello

—Vale, entonces vamos a ver si compramos un aperitivo si no te molesta, la verdad es que no me dio tiempo de almorzar.

Ambos caminaron, por la calle principal. Después de que el festival fuera atacado, algunos comerciantes abandonaron sus locales, mientras que otros eran ocupados con nuevos puestos, los jóvenes se percataron de que uno se encontraba concurrido.

—Me pregunto qué es lo que venderán aquí para que esté así de lleno— mencionó Yuzuki con curiosidad.

—No perdemos nada con echar un vistazo o ¿acaso tienes prisa alguna?

—No, ninguna— replicó la joven tomando un lugar en la fila. Ambos esperaron su turno con paciencia cuando por fin los hicieron entrar al local, se trataba de un restaurante nuevo con un ambiente agradable, todos eran atendidos por hermosas camareras de las cuales una acudió a tomar su orden.

— ¿desean ordenar algo?

—Yo deseo onigiris por favor y una botella pequeña de sake ¿y tú Yuzu, no vas a comer algo?

—La verdad es que solo deseo un té, no tengo apetito.

— ¿No desea algo dulce para acompañar su té?, los dangos son nuestra especialidad.

—Si usted lo recomienda, le haré caso, tráigame una orden de dangos.

Mientras esperaban sus órdenes, Hiroki retomó la conversación con Yuzuki.

— ¿Y bien qué tal lo llevas ahora que bajo tu techo viven espadachines?, recuerdo muy bien que te ponías histérica cuando veías espadas en casa.

— Al principio no los toleraba, pero conforme los fui tratando me di cuenta que no tienen malas intenciones. De hecho fueron a mi propio rescate cuando se desataron los disturbios del festival.

— ¿Qué ocurrió en realidad?

—Me reencontré con Tazaki después de dieciséis años, estaba por matar a sangre fría a otra mujer y a su bebé— dijo la joven con un dejo de amargura— realmente tenía disposición de matarlo pero Hijikata-san y su grupo lo impidieron…

— ¡Tonta!, ¡él fue el que te pudo haber matado!

—No pensaba con claridad en ese momento.

—Disculpen, que les interrumpa pero ya están listas sus órdenes— dijo la camarera mientras los colocaba frente a ambos.

— ¡Genial, muero de hambre! — exclamó Hiroki tomando uno de sus onigiris cuando fue interrumpido de nueva cuenta.

—Hiroki-sama, perdone que le moleste en su almuerzo pero tengo un mensaje urgente— le informó uno de sus soldados que había entrado al local.

— ¿Ahora?, ¿no puede esperar?, estoy por almorzar.

— Es orden directa del señor Yamaguchi, lo lamento.

— Pff, está bien— exclamó con irritación el joven, envolvió su almuerzo en las hojas de bambú y le entregó a Yuzuki un saquito pequeño. —discúlpame, debo retirarme pero dejaré el dinero para que pagues la cuenta de ambos— tomó su arma y salió del lugar.

¡Pobre Hiro! Supongo que son los gajes del oficio — pensó Yuzuki mientras saboreaba uno de los dangos y miraba a la puerta sin percatarse de que alguien había tomado asiento frente a ella.

—Disculpe señorita— susurró una voz femenina —me gustaría tener unas palabras con usted.

Yuzuki volteó a ver a su interlocutora a quien pareció reconocer.

—usted es...

— ¿Me recuerda?, me salvó la noche del festival de Jozai, me llamo Noriko Kobayashi, estoy en deuda con usted— se presentó la mujer con una inclinación, era esbelta de rasgos finos, cabello rubio oscuro y ojos marrones.

— No es necesario que se incline, cualquiera habría hecho lo mismo en mi lugar — respondió una abochornada Yuzuki. —Me sorprende verla aquí.

—Es un honor que esté aquí en mi restaurante; el señor Yamaguchi tuvo la bondad de auspiciarme este lugar ahora que mi esposo no está, me permite ganarme la vida y mantener a mi hijo, todo se lo debo a usted.

—Así que este negocio es suyo, vaya que tiene éxito, sus dangos son deliciosos.

—me alegra que le gusten señorita...

—Yuzuki, ese es mi nombre— respondió ella con una cálida sonrisa.

— ¡Noriko!— le llamó una voz que también Yuzuki reconoció— hazme el favor de regresar a la cocina, los pedidos se acumulan.

—Ven, hermana, quiero presentarte a alguien— llamó, a lo que la fémina acudió, se trataba de Satomi. Si hubo un atisbo de reconocimiento, supo disimularlo muy bien porque se sentó frente a Yuzuki sin dirigirle palabra alguna e inquirió a su hermana.

— ¿necesitas algo?

—nada en particular, solo quiero que conozcas a Yuzuki-san, es la chica que te mencioné la otra vez.

—Un placer Yuzuki-san— se inclinó Satomi —espero que no le haya importunado mi hermana mientras consume en el local.

—No, no es molestia, de hecho me gustaría hacerle un pedido de cuarenta dangos para llevar ¿podría hacerlo Noriko-san?

—Será un placer— asintió ésta levantándose de la mesa y se dirigió a la cocina dejando a su hermana y a Yuzuki a solas.

— ¿has pensado en nuestra propuesta? — le preguntó sin rodeos Satomi.

—Sí, así es— contestó Yuzuki con un deje de frialdad en la voz — comunicaré mi respuesta con tu líder.

— ¿puedes venir ahora?

—estaría interrumpiendo tu trabajo.

—Solo son apariencias— espetó Satomi como si fuera un contratiempo menor —espera aquí— se levantó y acudió a la cocina a avisarle a su hermana.

Después de unos minutos Yuzuki la observó salir sin el delantal con el que estaba atendiendo y el paquete de dangos que había pedido.

—Cortesía de la casa— dijo y le tendió el paquete a la joven— acompáñame por favor.

Yuzuki salió del local junto a Satomi, a quien veía que aún sin portar su uniforme ninja era muy guapa y su mirada llena de determinación con su causa imponía respeto.

—Verás que no te arrepentirás de entrar a nuestro gremio, podrás contribuir a la defensa del pueblo y recibirás una paga cuantiosa eso te lo puedo asegurar—le comentó Satomi mientras caminaban por la calle rumbo al templo de Jozai.

—Ya lo creo que sí—dijo Yuzuki con un aire distraído.

Subieron por una larga escalinata rumbo al imponente templo, compuesto por varios edificios; Yuzuki vislumbró a varios visitantes rezando plegarias y sonaban la campana, por otro lado observó a una sacerdotisa barriendo el piso. Se respiraba un ambiente tranquilo pero el instinto de la joven le indicaba que había algo más.

—Es por aquí— dijo al fin Satomi, conduciéndola a una gran casona en la parte trasera del templo, donde supuso que debía vivir el sumo sacerdote y llamó a la puerta de la habitación principal.

—Asagi-sama, soy Satomi, vengo acompañada ¿puedo entrar?

Del otro lado se escuchó que alguien decía "Adelante" y ambas chicas entraron.

Cuando Yuzuki entró, se encontró con un hombre de edad madura, vestido con las ropas propias de sacerdote, cabello azulado y ojos azules de expresión serena que la miraba con interés mientras ella y Satomi entraban y se sentaban frente a él.

—Buenas tardes—, saludó el sacerdote con gesto paternal y se inclinó ante las recién llegadas— mi nombre es Hayato Asagi, es un honor que vengas a nuestro templo.

—Soy Yuzuki Kiyoshi— devolvió ella el saludo inclinándose también— supongo que esperaba mi llegada cualquier día de estos.

—en efecto, Satomi-chan ¿podrías dejarnos solos un momento por favor?

—Sin problemas señor, estaré afuera si necesita mis servicios— replicó ésta saliendo de la habitación.

—Yuzuki-san, me imagino que sabes cuál es el motivo por el que se te mandó a llamar aquí.

—Algo me mencionó su subordinada— contestó ella impasible —la pregunta es ¿por qué yo?

—Es muy simple, estás bien relacionada no solo con el líder de escuadrón de lanceros quien es tu padre y por otro lado también con el Daimyo y su familia por así decirlo, sin mencionar que eres muy hábil en el manejo de lanza.

—Sigo sin entender cómo es que el unirme a ustedes me fuera a servir de algo.

—Buscas al tal Tazaki, líder del escuadrón que atacó Jozai, acabó con la vida de varios civiles, familiares de algunos de nuestros miembros.

—Mi padre también perdió a varios miembros de su escuadrón, así que sigo sin verle el punto. Ustedes no acudieron al festival para ayudarnos a repeler el ataque, ¿por qué habría de ayudarles yo a espiar las acciones no solo de mi agresor, sino también de mi familia y amigos?

— ¿No deseas vengarte de aquel hombre ruin?

Yuzuki no contestó, miró con dureza a aquel hombre. Era muy cierto que aún sentía deseos de venganza por lo ocurrido dieciséis años atrás, pero no tenía idea de cómo hacerlo y menos por sí sola.

—puedo entrenarte en las artes del ninjutsu, en muy poco tiempo serías una ninja bastante capaz...

—Pero ustedes no se rigen bajo ningún código de honor— interrumpió Yuzuki —ustedes prestan sus servicios al mejor postor al contrario de un samurái que presta su lealtad al bushido y a su señor ¿qué garantía tengo yo de que no me traicionarían a la menor oportunidad?

Yuzuki esperaba que el sumo sacerdote se ofendiera por lo antes dicho, pero para su sorpresa, éste soltó una risotada.

— ¡Qué inteligente muchacha!, con esa mente tan brillante y esa actitud desconfiada eres más que apta para ser parte de nosotros, tienes razón en todo lo que has dicho — añadió sin molestarse— lo que yo te ofrezco no es solo el conocimiento sobre ninjutsu, sino también protección por parte de nuestro grupo, una remuneración económica y sobre todo, la oportunidad de probar tu valor. Nosotros no nos regiremos por un código de honor, pero aceptamos a todos por igual sin importar su género— hizo hincapié sobre todo en la última palabra — ¿A cuántas mujeres conoces que porten la armadura samurái?, No, que yo sepa todas son esposas abnegadas pero no parte de ellos.

Yuzuki no pudo ni siquiera refutar aquel último comentario, por lo que se limitó a guardar silencio.

—Agradezco el ofrecimiento — dijo al fin— pero he de negarme, no tengo motivo alguno para ello— mintió.

—Es una lástima— se lamentó Asagi —pero me gustaría que supieras que la invitación sigue en pie por si llegas a cambiar de opinión.

—Lo tendré en consideración—dijo ella con cortesía — ¿me puedo retirar?

—No necesitas mi permiso para ello jovencita — dijo Asagi con algo de desconcierto.

—lo digo por todos sus subordinados camuflados en la habitación que me observan, si creen que no me percaté de sus presencias están equivocados.

Asagi levantó la mano como si indicara una señal, Yuzuki se despidió con una breve inclinación y salió de la habitación.

—Entonces, ¿te unirás?— Le preguntó Satomi al salir, Yuzuki negó con la cabeza.

—Lo lamento, pero no, creo que es lo mejor— dijo la ojiverde y sin más se marchó rumbo a casa.

—Jefe ¿cree que sea conveniente dejarla marchar? — le preguntó la rubia a Asagi una vez que entrara a la habitación de nueva cuenta.

—Ella tiene razón — dijo uno de los ninjas que salía de su escondite.

—Está en su derecho de negarse— replicó Asagi con calma—no tiene motivo alguno pero les aseguro que de tenerlo, se unirá a nosotros, solo es cuestión de tiempo; lo que me sorprende es que los detectó a todos, ha de tener agudizados los sentidos —dijo mientras observaba a los demás miembros de su grupo hacer acto de presencia ante su líder.

Yuzuki regresó a su casa a la hora del crepúsculo (el trayecto de regreso resultó bastante largo). En la entrada principal se topó con Kyouya y Heisuke, parecía que estaban por salir.

— ¿Van a alguna parte?— preguntó la joven con fingida inocencia.

— ¿Dónde demonios estabas? — Le preguntó su hermano con furia apenas contenida— estábamos por salir a buscarte

—Solo fui a dar un paseo— se defendió la chica — ¿o acaso ya ni siquiera puedo hacer eso?

—No es que no lo puedas hacer sino que ya es bien tarde.

—Me entretuve en un local nuevo que abrieron, Hiro-kun deseaba almorzar y estuve con él un rato, además traje dangos para todos.

— ¡Dangos! — Exclamó Heisuke con júbilo — yo quiero unos.

—Si me ayudas a preparar el té, seguro— respondió Yuzuki con una sonrisa— llama a los demás hermano, hay suficientes para todos— dijo la joven a su hermano y antes de que le pudieran replicar algo más, se dirigió al interior de la casa seguida por Heisuke.

Unos minutos después, todos se encontraban en el salón principal saboreando los dangos.

— ¡Nagakura, Harada, Heisuke! ¡Paren de pelear de una maldita vez!— exigió Hijikata fulminándolos con la mirada al ver que se peleaban entre ellos por los dangos.

— ¡Es que eran nuestros dangos! —respondieron los tres al unísono.

— ¡No me importa de quien sean, recuerden que somos huéspedes aquí!

—Calma Toshi— intervino Kondo-san dándole palmadas en la espalda sin darse cuenta de que Okita muy disimuladamente tomaba dangos del plato de Hijikata; Sannan, Gen-San, Kyouya y Saito se encontraban conversando sobre tácticas de combate y Yuzuki le servía más té a su padre.

—He de admitir que estos dulces son los adecuados para la hora del té— dijo éste con satisfacción — ¿dices que estabas con Hiro-kun?

—Sí pero se tuvo que ir, no le dio ni tiempo de almorzar. Me pregunto para qué le mandó llamar el Sr. Yamaguchi— respondió Yuzuki con aire pensativo.

Por otro lado en la mansión del Daimyo, Hiroki se encontraba en su habitación escribiendo un Haiku, una actividad que siempre había disfrutado desde niño, herencia cultural de su difunta madre.

"Aquella mirada

Como el mar profundo

Oculta su historia"

— ¡Oh! ¡Aquí estás Hiro!— exclamó una mujer al irrumpir en la habitación. Su constitución era esbelta, de cabello negro, ojos marrones de mirada enérgica, ataviada con un kimono azul de seda bordado con hilos de oro.

— ¿Qué quieres?— preguntó el aludido con brusquedad.

—Waaaaa ¿todavía estás enfadado por lo de la tarde?, en serio que no tenía idea de que interrumpía algo tan importante— replicó la chica haciendo un mohín — ¿Qué acaso no puedo saludar a mi querido hermano menor a quien tiene mucho que no veo?

— ¿Qué haces en Jozai?, tenía entendido que habías ido a conocer a tu futuro marido.

—Es un perdedor, no tengo intenciones de casarme con él.

—Siempre tan obstinada, Akane-chan. Me imagino que a padre no le hizo ninguna gracia— replicó su hermano ya con un tono más suavizado, él sabía que su padre podía ser realmente duro cuando sus hijos no le obedecían.

—Ya lo creo que no jijiji, oye, ¿estás escribiendo Haikus de nueva cuenta?

—Sí, nunca he dejado de hacerlo— sonrió Hiroki al mostrárselo.

— ¿Lo escribiste pensando en alguien?— preguntó su hermana con una mueca burlona.

— ¿Por qué todos me dicen eso?— replicó el aludido con fastidio.

— ¡Por dios, Hiro! Tus sentimientos siempre fueron bastante obvios para todos… bueno excepto ella; sinceramente no puedo culparla, lo que le pasó la ha de haber marcado mucho y por ello no abre su corazón.

—Al parecer ya se está abriendo un poco más, desde que llegaron los nuevos aliados de Kiyoshi-san.

—Cuéntame más, papá dice que son muy hábiles ¿Kyouya-san también patrulla?

—Te contaría más, pero ya llegó la hora del patrullaje— dijo Hiroki— sal de mi habitación, debo de alistarme.

—Pero prométeme que me contarás ¿sí?— le pidió Akane mientras salía de la habitación.

—Mejor haz una visita a la casa de Kiyoshi-san un día de estos, si quieres te acompaño— le guiñó el ojo su hermano antes de cerrar las puertas corredizas.

En otro lugar, ajeno a los sucesos ocurridos en la mansión del Daimyo y el dojo de Kiyoshi; un ninja ingresaba en un cuartel secreto, ubicado en las afueras de Jozai. Llamó a la habitación donde se encontraba Tazaki jugando Shogi junto con otro acompañante.

—Adelante— respondió este con tono impasible.

—Tengo un mensaje para usted, Señor Tazaki— respondió el ninja entregándole un fajo de pergamino enrollado. El jefe de los ronins, lo leyó y esbozó una sonrisa de autosuficiencia.

—Puedes retirarte— ordenó éste, tendiéndole un saco de dinero al ninja que le había traído, quien lo tomó y desapareció entre las sombras del oscuro pasillo.

— ¿Alguna novedad?— le preguntó su lugarteniente.

—Una bastante buena, nuestro espía dentro del castillo del Daimyo nos informa que la hija de Yamaguchi ha regresado al dominio—Replicó Tazaki, sentándose a retomar su juego.

—Parece que tienes un plan bastante siniestro

—Uno bastante bueno a decir verdad Sato, uno para hacer pagar a Kiyoshi-san quien ya me debe dos. Primero él me derrota y luego su mocosa se atrevió a hacerme el corte en el rostro— dijo Tazaki y se acarició la cicatriz donde Yuzuki le había cortado; No está de más vengarme de Yamaguchi por no elegirme a mí para su ejército, yo habría sido de mejor ayuda, o quizás no, me habría vuelto el Daimyo en su lugar— dijo antes de soltar a reír como un desquiciado.

Continuará….

Hola, antes que nada quiero disculparme por tardarme en actualizar el capítulo, pasaron muchas cosas en mi vida en los meses posteriores a mi última publicación que desencadenaron que tuviera un bloqueo para escribir y encima estuve enferma (primero me esguincé un pie que me impedía estar sentada por períodos de tiempo prolongados y otro en una tendinitis en la mano derecha que me provocaba dolor de pulgar).

¿No les ha pasado que tienen las ideas pero no las han podido plasmar bien?, en mi caso apenas empezaron a fluir y miren que este fan fic siempre está en mi mente, porque el final ya está, así que tienen mi palabra de que esta historia será concluida, de momento les dejo este capítulo, espero que lo disfruten y ya saben, si tienen algún comentario, crítica constructiva o sugerencia me la pueden hacer saber.

Hasta el próximo capítulo.