Extraerle la bala no le llevo mucho tiempo pero si le prohibió que haga fuerza con el brazo izquierdo, además de que le dio varios días de descanso por lo que no era necesario que asistiera al hospital.

No se atrevió a preguntar si el castaño había recibido visitas en sus tiempos de ausencia, no tuvo la suerte de poder pasar tiempo a su lado porque no se lo permitían, y eso le provocaba una gran depresión.

Eran dos días los que llevaba sin recibir una noticia positiva y de lo único que se tenía que llenar era de gran paciencia, por más que el doctor siempre le escribía que se encontraba estable, ella deseaba que llegara el momento en que se recuperara.

Como tendría días en los que caminaría por la pared aprovecho en hacer una completa limpieza de su casa, ponerse al tanto con sus amigas, continuar con la lectura de su libro. Sarah no le escribió desde la noche que cenaron juntas, tampoco se había enterado de la familia de Talon, parecía que el tiempo se detuvo, además de que los asesinatos calmaron, la gente empezaba a vivir una vida tranquila para una ciudad que no lo era.

Camino hasta el hospital, contaba los minutos con la esperanza de llegar y por lo menos quedarse a su lado unos diez minutos si se lo permitían, escuchaba música para mantener la calma, recorría los pasillos familiares hasta llegar a la zona de terapia intensiva, su caminar era pesado y lento para no molestar al personal, en el momento menos esperado encontró a la persona menos esperada.

-¿Eres tú?- Salía de verlo de eso estaba segura, se la veía triste y desesperada, elevo el brazo, esperaba una bofetada pero lo que hizo la sorprendió, la estaba abrazando muy maternal, se ahogó en su perfume importado, abrazo sintiendo la piel de su chaqueta de marca, el cabello castaño y lacio cayó a un lado, luego se separó para dejar ver un bello rostro, ojos claros, labios pintados oscuros, y maquillaje de una mujer profesional.

-Señora Du Couteau, ¿podríamos tener una charla por favor?- Estaba Sarah que de seguro había hablado con el doctor.

-De acuerdo- Respondió, la pelirroja le hizo señas para ingresar a una habitación vacía, tomo asiento cruzando una de sus piernas como la mujer elegante que era, moviendo el taco de su bota.

-¿Usted está involucrada en los asesinatos de su marido e hijo?- Cuestiono dulcemente Fortune.

-No, pero si sabía la verdad de los hechos- Estaba tensa, forzaba la respiración.

-¿Conoce a esta chica?- Señalo a la rubia.

-No, hoy la conocí, pero Talon hablaba mucho de ella y también mi marido…-

-¿Sabe que su esposo intento matarla? ¿Además de que le dio la orden a su hijo de que lo hiciera?- Volteo a verla preocupada.

-No, de eso no estaba enterada, solo me llamaron en la madrugada para avisarme que a Talon lo balearon y que mi esposo quedo detenido-

-Bueno esos fueron los hechos, ahora quisiera preguntarle ¿cómo es que sabía que su marido es un asesino?-

-Yo era muy joven cuando lo conocí, tenía 14 años, iba a la secundaria, pero él era mayor, mis padres nunca estuvieron de acuerdo con nuestra relación. Él tuvo una infancia muy complicada, empezamos a salir a escondidas de todos, hasta que quede embarazada y fui madre a los 15 años, mis padres apena se enteraron me echaron de casa y me fui a vivir con él a su departamento, estudiaba contaduría y yo hacía lo imposible por terminar mis estudios, pero el dinero empezó a faltar en nosotros y las becas no eran suficientes, por suerte se acomodó porque encontró un trabajo de medio tiempo, lo triste fue que cuando mi niña Cassiopeia cumplió el año me entere que estaba embarazada de nuevo, yo todavía no podía trabajar en ningún lado porque era menor y no quería que el dejara de estudiar… Cierta noche me contó que había encontrado un trabajo de mejor paga y que requería menor tiempo, yo feliz acepte porque no solo podríamos estudiar sino también dedicarle el tiempo a nuestros hijos, pero jamás imagine que se trataba de un trabajo riesgoso, hacia trabajos especiales para un partido político, inicio con estafas a las personas y luego con los asesinatos, al momento de enterarme le pedí que por favor lo dejara, aparento, las noches en las que no volvía era porque saldría con amigos, logramos terminar nuestros estudios y el ingreso como contador a ese partido, creía que era para ejercer como tal, sin embargo ganada más dinero del que esperábamos y allí despertaron mis sospechas, cuando lo descubrí me prometió que encontraría la solución.

Los años pasaron, nuestras hijas crecieron, aunque ellas no sabían que su padre era un asesino profesional, llevábamos una vida digna, compramos una casa en uno de los mejores barrios, nunca nos faltó nada. Y bueno una noche llego tarde, como a las 3 de la madrugada muy feliz contándome que ya estaba todo resuelto que él no volvería a tomar una navaja en sus manos. Pensé que habían contratado a alguien más para hacer ese trabajo, pero al día siguiente trajo a un niño, de la edad de Katarina, me dijo que ahora iba a llevar nuestro apellido porque lo había adoptado, lo entreno muy bien hasta que empezó a suplantarlo, en ese momento mis hijas se enteraron de la verdad, además de que a una de ellas le intereso la política del partido, además de que era muy amiga de la hija de Nelson y los dos hijos del concejal, nunca se involucraron pero han ocultado su verdad. Mientras que Talon se dedicaba en eliminar todos sus caprichos, le hicieron creer que se trataba de una "mafia" y al concejal le dieron el personaje para que le pagara buenas sumas de dinero… El muchacho era tan bueno que nunca nos reclamó nada, nos hacíamos ricos con su trabajo sucio, se nota que el dinero nunca le intereso porque cada vez que le pagaban él nos dejaba los billetes y si faltaba nos avisaba… Todavía no puedo creer como permití que le arruinaran la vida, solo era un pobre crio…- Se detuvo, para tomar aire, saco un pañuelo para secarse las lágrimas, Kayle se acercó a ella para darle fuerzas –nunca creí que mi marido sea tan cruel, solo era un huérfano y lo engaño…- Gritaba de dolor.

-Espere, no entiendo que quiere decir…- La tranquilizo la pelirroja.

-Que todo fue una mentira, no es hijo de ninguno, no hubo adopción, con su amigo hicieron papeles falsos, yo los tengo no hay sello de ley, estos papeles recuperaron de la computadora de Nelson…- Sarah agacho la cabeza trato de mantenerse fuerte, la rubia abrazo a la mujer quien no paraba de llorar.

-¿Esos papeles me los podría dar?- Solo asintió, esperaron a que se calmara para seguir con la conversación –ahora quiero hacerle una pregunta, ¿usted desea hablar con él?-

-Si por favor, y deseo que diga toda la verdad, soy consciente de sus actos y espero que cambie…- No le respondieron, era una mujer llena de esperanza y soñadora.

-Bien, yo no tengo nada más para decirle, solo deme su número para citarla, me llamo Sarah Fortune-

-Gracias Sarah, y a ti Kayle, ¿me puedo ir a despedir de mi niño?- Le dieron privacidad, ambas esperaban en el pasillo para despedirse, Sarah seco sus lágrimas.

-¡Que caras! Se las ve deprimidas…- El doctor se acercó a ambas.

-Tenemos algo más para agregar al caso, pero no esperaba una historia así…- respondió la pelirroja.

-Ya termino el horario de visita…- Dijo la rubia deprimida.

-Pasa, no te van a decir nada me quedare cerca tuyo.-

-Gracias doctor, espérame Sarah en un rato vuelvo- Ingreso a la sala, tomo asiento y acaricio su mano libre, lloro varios minutos, observo como abría sus ojos y los cerraba pero sabía que eran reflejos, acaricio su mejilla, beso su frente a modo de despedida, camino hasta la salida mientras iba secando sus lágrimas, al salir Shen y Sarah hablaban.

-Ahora a buscar más respuestas- dijo la pelirroja mientras caminaban a la salida.

-¿Necesitas que te acompañe?-

-No, prefiero que mejor no, tienes que descansar como te lo ordenaron, en la noche te llamo para confirmarte lo que encuentre-

-Bueno-

Paso todo el día en su casa a la espera de alguna novedad pero no se presentaron, de a poco sentía un gran vacío y buscaba la forma de llenarse. El estar sola en su casa no le permitía mucho, tampoco podría salir porque estaba con certificado, y mirar series la hacía llorar, al igual que hablar con sus padres, estuvo al teléfono por una hora sin parar, todo le traía nostalgia y a la vez aumentaba su sensibilidad porque lo asociaba al castaño.

Logro dormir varias horas, hasta llegada la mañana en la que nuevamente se encontraba sola porque su hermana no estaba, en la noche estuvo en la guardia ya que se sentía mal y apenas pudo hablar con ella.

Se dedicó a ordenar el departamento con la música fuerte para distraerse con los videos musicales, evito por completo la depresiva como Evanescence, y algunos temas tristes de Asking Alexandria y Nightwish, necesitaba levantarse el ánimo, por lo que escucho "Pray for plagues" de Brig me the horizon, totalmente loco y terrorífico para sacarla de su tristeza.

Las horas fueron eternas, pero el mejor momento llego, se tendría que preparar para ir a visitar a su amor, se colocó la bufanda tejida por las manos de su abuela, posterior a su campera de cuero roja, cubriéndose con la capucha.

Estuvo todo el tiempo que le permitieron a su lado, acariciando su mano, ahora se daba cuenta de lo acostumbrada que estaba a su compañía porque los días eran tan aburridos sin recibir un mensaje, o escuchar alguna locura típica que lo caracterizaba, debía admitir que lo extrañaba. Un suspiro libero, para luego acomodar sus rebeldes cabellos, mantuvo la vista fija sin dejar de esperar el momento a que despertara, por primera vez sentía tanta desesperación.

Volvió a su aburrido departamento a lamentarse tener que estar encerrada, encendió el televisor para buscar una película, principalmente esperaba encontrar alguna comedia pero dio 3 veces vuelta a los canales sin encontrar algo que le entusiasme, otra opción era leer pero no se le antojaba, estaba por entrar en crisis cuando apareció Morgana, cargaba varios libros, se levantó a ayudarla.

-Estoy muy atareada y tengo mucho sueño-

-¿Qué pasa?-

-Le explique al maldito profesor que tuviste un accidente y que no tuve mucho tiempo para hacer el estúpido trabajo y me dio plazo hasta mañana para entregarlo, como lo odio todos los profesores se enteraron de la situación pero el desgraciado no me quiere dejar que lo entregue para el lunes, por lo que tendré que terminarlo esta noche y tengo sueño, mucha hambre y mis pies están a la miseria…- Se quejó tirando los libros sobre la mesa.

-Primero lo de los pies tienes que ponerlos en agua fría o dormir con ellos elevados, lo del trabajo no te falta tanto te pones a terminarlo ahora y ya después te acuestas y lo de la comida yo preparare algo mientras te pones al día…- Ella se sentó quitándose los zapatos.

-Das las soluciones como si fueran tan sencillas, ayer me retaron los de la guardia porque parece que estoy anémica, como muy bien para estarlo…-

-Pero necesitas más hierro, además tienes que seguir tomando el ácido fólico un tiempo más, ¿cómo estas de peso?- Pregunto.

-Esta normal solo me dijeron eso, me pregunto cómo hizo mamá porque yo me estoy llegando a morir con uno, ¿cómo habrá tolerado a dos?-

-Era distinto, además el clima húmedo de aquí no te debe favorecer mucho, debes sentir más pesadez en el cuerpo, pero el resto de las cosas son normales, el cansancio y la hinchazón de pies, además del apetito, vas a ver que a cualquier hora vas a sentir las ganas de devorarte la alacena.-

-Si, en eso no te equivocas…- Se puso a cocinar como lo prometió, cuando la cena estuvo lista y servida el celular de la rubia sonaba con una llamada.

-Doctor- respondió.

-Kayle, buenas noticias, ya despertó- Se llenó de alegría al oír las palabras.

-Gracias- pudo decir porque oculto unas lágrimas, después de finalizar su charla observo a Morgana. –Despertó…- Hablo feliz, fue corriendo a su habitación para abrigarse.

-¿Qué locura piensas hacer?-

-Volveré en unas horas, quiero ir a verlo- subió el cierre de su campera y acomodó la capucha para cubrirse del frio.

-Es tarde, además no piensas salir con este tiempo ¿o sí? Va a llover, te puedes enfermar además tienes que hacer reposo.-

-Me urge, en lo posible estaré en una hora, me iré en taxi y volveré en uno también, no te preocupes-

-Pero-

-Por favor, apenas llegue te prometo ayudarte en lo que necesites, pero no me prohíbas salir, puedo lavar los platos por un mes, te comprare lo que quieras pero por favor déjame ir, aunque sea una hora…-

-Puedes ir, pero ten cuidado y me avisas apenas llegas, y no vuelvas tarde ¿sí?- Asintió y la abrazo delicadamente.

-Gracias- corrió hasta la calle hasta conseguir un móvil, en diez minutos estuvo en su destino, camino torpemente a causa de los nervios todo el tramo, respiraba profundamente y guardo una gran bocanada de aire al momento en que acerco a la puerta, la voz del cirujano fue familiar en el entorno y encontrarlo de pie permitió que se esfumaran sus miedos.

-Te estaba esperando- hablo –sabía que ibas a venir con lo terca que eres, es fácil predecirte- río.

-¿No debería atender a sus pacientes?- Cuestiono temperamental.

-Perdón, ¿el encierro te tiene de mal humor?- Bromeo.

-No, mi hermana es contagiosa- le siguió el juego.

-Pasa, estaré aquí controlando a los demás…- ingresaron juntos y se separaron porque la rubia se acercó rápidamente al joven. Solo lo miro, quedando a una gran distancia, le regalo una sonrisa, recibió señas con la mano para que se acercara y obedeció, tomo su mano cálida.

-¿Cómo te sientes?- Pregunto al cabo de cinco minutos.

-Adolorido, con hambre…- Beso su frente. –¿Vos como estas?- Le mostro su brazo.

-Pequeña cirugía, pero con varios días de reposo… Además de eso muy triste y preocupada- Le sonrió y acaricio su mano.

Estuvo un tiempo a su lado, hasta que decidió que lo mejor sería dejarlo que descansara, regreso a su departamento encontrándose con su hermana que luchaba por terminar su trabajo.

-¿Y? ¿Cómo está?-

-Está estable aunque un poco decaído, mañana lo pasan a internados-

-Eso es bueno, ¿no cenaste nada?-

-No, voy a comer algo-

-Bien, me falta una revisión y ya lo puedo entregar… Estoy cansada-

Antes de irse a acostar le aviso a la madre de Talon las novedades, recibiendo como respuesta unas gracias y que mañana lo iría a ver; ya sabía de qué se trataría esa visita, lo mejor que podría hacer era estar presente no en el preciso momento pero si más adelante.


Paso todo el día en el hospital, a modo de distracción para que la jornada no sea eterna, recibieron la visita de la pelirroja quien hablo con Talon como una madre, se dedicó a retarlo tal cual lo había hecho con ella.

-Son unos mocosos, todavía tienen el resto de la vida para vivir…- Menciono –pero en el fondo estoy muy contenta de que estén bien los dos… Como te explicaba tengo en mente ayudarte niño, pero está en ti si la aceptas o no…- Kayle lo observaba esperanzada de que dé una respuesta positiva.

-Está bien- Hablo pasivo.

-¡Excelente!- Menciono la detective –porque ya estaba pensando en el siguiente sermón para darte-

-Sarah ya entendió, pareces su madre…- Acoto la joven.

-Tú no opines que también me hiciste llevar un gran susto…-

-¿Todavía los estas regañando?- Pregunto el doctor.

-No, ya no porque puedo ver que entendieron… Entonces quedamos así, de todas formas el caso no está cerrado aún tenemos que buscar a los que nos faltan pero contigo ya tenemos una solución…-

-¿Qué va a pasar con mi padre?-

-Todavía hay que entrevistarlo, pero antes de eso tu madre quiere hablar con él sobre un motivo muy particular, pero antes de eso va a hablar contigo…- La mujer se acercó a la sala –los dejamos solos…- los tres caminaron en dirección a la salida.

-Kayle tú te puedes quedar- pidió la señora.

-¿No es mejor que estén solos?-

-No- se quedó al lado del joven, se la notaba tan nerviosa, buscando las palabras exactas para explicárselo –hacen una linda pareja- inicio.

-¿Que me quieres decir? No quiero vueltas- Empezó a hablar la mujer llorando.

-Que no eres mi hijo, no hubo adopción, fueron papeles falsos…- Silencio. –Perdóname, hace poco me entere-

-No, está bien- respondió.

-Quiero que sepas que igual te quiero, no me interesa hacer las cosas como correspondan para que permanezcas en la familia-

-Lo voy a pensar- Suspiro, se acercó para abrazarlo –no es necesario que te quedes- media sonrisa.

-Te quiero ¿sí? Apenas hayas tomado una decisión dime-

-Sí, ¿me puedes dejar a solas con Kayle?- Se retiró, la rubia se acercó para abrazarlo con fuerzas, estaba llorando.

-Te amo- dijo ella sin soltarlo y acaricio su cabello.

Opto por quedarse a hacerle compañía, paso toda la noche despierta porque estaba preocupada que no hablaron mucho después de que se calmó, para animarlo un poco saco su celular y le mostro la foto de la ecografía.

-Mira a nuestro sobrino- la observo y sonrió.

-Parece un poroto- Comento.

-¿Viste? ¿Cómo van los puntos te duelen aun?-

-Un poco-

-¿Seguro que no te afecto?- Soltó preocupada.

-Estoy tranquilo, de todas formas no sabría que hacer no tengo a donde ir- menciono.

-Puedes quedarte conmigo, si lo deseas… Morgana se va a ir a vivir con Varus y quedare sola…-

-No tengo dinero para ayudarte-

-Eso es lo de menos, si no eres feliz con esa familia por lo menos tratare de hacerte reír siempre, si tengo que trabajar con tal de mantenernos lo hare, no me importa-

-Gracias Kayle- le sonrió –tienes razón me va a hacer muy bien estar contigo, también te voy a ayudar- lo beso –te amo-

-Y yo a ti- estaba feliz.


Hasta aquí el capítulo.

Espero que tengan una linda semana (: