-que pasa chico, porque tan triste- pregunto Emma mientras Henry entraba a la comisaria.

-es que… mamá está muy triste, la invite a comer un helado pero no quiso- dijo el joven Mills.

-después de lo del segador creo que en verdad necesita un poco de descanso, después de todo casi devoran su alma- respondió la rubia.

-ma, gracias por dejarme verla después de todo lo que paso-

-ni lo menciones chico, después de todo ella todavía es tu madre-

Durante el ataque del segador, solamente Emma había ayudado a Regina, snow y David habían dicho que se merecía ese castigo y más, cosa que no le agrado a la salvadora, como es que sus padres… bueno, que blanca nieves y el príncipe encantador dijeran tales cosas, al final ella y Regina habían logrado mandar a la bestia por el sombrero de Jefferson hacia el bosque encantado, cosa que les costó mucho ya que el bendito sombrero no quería funcionar, no fue hasta que Emma tomo la mano de Regina que la magia se activó y por poco ambas también caen en el vórtice.

Después de esa pequeña aventura Emma hablo con Henry para saber que pensaba de su madre, se sorprendió al darse cuando que el chico todavía quería a Regina y a pesar de todo lo que los demás decían de ella, el chico todavía la defendía, en ese momento se dio cuenta que Regina en verdad había sido y todavía era una buena madre, una madre estricta y sobreprotectora pero buena al fin.

Unos días después tuvo que ayudar a Gold a encontrar a su hijo perdido que resulto ser neal el padre de Henry, pero para bien o para mal neal había muerto cuatro años antes en una accidente vial, solamente una pequeña caja con cosas personales había sobrevivido de su antiguo departamento, Gold, Emma y Henry sufrieron con la noticia.

Durante este tiempo Emma sintió como la personalidad de todos cambiaba, pensó que al tener recuerdos de dos vidas diferentes era normal que trataran de llegar a un punto medio, pero para su sorpresa todos parecían estar volviendo a sus viejas costumbres del bosque encantado, llamaban reina a MM y rey a David, a Emma y a Henry les decían Princesa y príncipe respectivamente, además todos los trataban con mucha ceremonia, Emma se había cansado de pedirle a todo el mundo que la tratase como siempre lo habían hecho pero parecía que nadie se atrevía a eso, de echo sospechaba que MM disfrutaba por fin ser la reina.

Snow a pesar de no saber cómo dirigir una ciudad se hizo cargo de la alcaldía y para asombro de Emma, ella dirigía como una dictadora, todos hacían lo que ella decía sin cuestionarla, cuando pregunto a David sobre las costumbres de los gobernantes del bosque encantado, este le explico que la forma en que Snow dirigía la ciudad era la misma que lo haría en su reino.

Esto causo un poco de malestar en la rubia porque no le agradaba la forma en que MM estaba dirigiendo todo, parecía que quería que todo se hiciera como en el bosque encantado, incluso quería que se aplicaran las mismas leyes y castigos, este era uno de los temas por lo que madre e hija discutían constante mente, el otro bueno… era Regina.

-cómo va la búsqueda de nuevo departamento, ma- pregunto el chico mientras se sentaba en una de las sillas vacías.

-pues la verdad…-

-no sé porque te quieres mudar, a nosotros no hace mucha ilusión que estemos juntos- dijo Snow mientras entraba a la comisaria, con su nuevo puesto podía había dejado de dar clases y esto le permitía hacer visitas sorpresas a su esposo e hija en la comisaria cerca de la hora de comer.

-lo que pasa es que tú y David necesitan su espacio, yo también, además creo que encontré un buen departamento cerca de la casa de Regina, así Henry podrá ir y venir sin tanto problema- respondió la rubia como si fuera lo más natural del mundo.

-no, mi nieto no se acercara a esa mujer nunca más- casi grito Snow cuando escucho a su hija.

-no tendré esta conversación de nuevo, Regina es una buena madre y le permitiré ver a Henry sin importar cuanto te opongas, recuerda que él es mi hijo y yo decido lo mejor para él-

-pues yo soy tu madre y yo sé lo que es mejor para ti, así que te prohíbo que lleves a mi nieto con esa bruja!- dijo Snow gritando.

-por si no te has dado cuanta ya no soy una niña, no puedes ordenarme que hacer, ya soy una mujer que toma sus propias decisiones, vámonos Henry- dijo la rubia mientras se paraba, el joven Mills siguió a su madre en silencio.

-no hemos acabado con esto, a dónde vas?-

-voy a la casa de Regina- respondió la rubia mientras salía de la comisaria dejando a Snow con la palabra en la boca, lo único que evitaba que Snow liderara una turba para quemar en la hoguera a Regina es que esta había recuperado sus poderes y con una Azul sin los poderes para enfrentar a la Reina malvada, Snow agradecía que Regina se hubiera auto exiliado a su mansión y que casi no saliera.

-mamá estas bien?- pregunto Henry.

-si chico, pero jamás pensé que así sería tener una madre- respondió la rubia mientras entraba en su escarabajo.

-bueno… yo tengo dos mamás y no me quejo-

-es que tú tienes suerte, tienes una mamá súper guay- respondió Emma con una sonrisa en su rostro.

-sí y también te tengo a ti- dijo el niño

-hey!, se supone que yo soy la mamá guay- dijo Emma mientras Henry soltaba una carcajada.

Antes de ir a la mansión Mills pasaron por la cafetería de la abuelita por comida para tres, esto ya era casi un ritual que tenían, cada vez que Emma discutía con Snow o David por Regina, la rubia se auto invitaba a comer a la mansión, al principio esto sacaba de quicio a la antigua alcaldesa pero con el paso de los días los tres se acostumbraron a esto, también ayudo que Regina fuera la única persona además de Henry que la trataba de la misma manera a como la trataba antes de que se rompiera la maldición y todos solo se dirigiera a ella como princesa.

Prácticamente comían los tres cada dos días, las peleas sus padres siempre eran por lo mismo, Regina, Emma no podía entender porque ellos no creían en el cambio de Regina, además de que eran demasiado sobreprotectores y ella ya no era una niña, además si a eso le agregamos que tenían toda esta mentalidad de que ellos son los reyes y lo que ellos quieren se hace y a una Emma que hace lo que quiere, las peleas estaban a la orden del día.

Dos días después de la discusión en la comisaria Emma se estaba mudando a su nuevo departamento, era pequeño, apenas dos habitaciones, un baño, cocina y sala/comedor, lo importante de este lugar era que estaba a solo tres calles de la mansión de los Mills, esto le permitía tanto a Henry como a Emma poder ir de una casa a otra caminando.

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-bueno chico, creo que es hora que me despida y que tú te acuestes, mañana tienes escuela- dijo la rubia mientras se levantaba de la mesa, era normal que algunos días cenara en la mansión, según ella ahorraba dinero y disfrutaba de la suculenta comida de la ex-reina, pero también estaba este sentimiento de familia que tenía siempre que hablaba con Regina y Henry.

-gracias por la cena, como siempre estuvo deliciosa Regina- agradeció la rubia en la puerta de la mansión.

-no tienes por qué agradecer nada Emma, dejas que vea a Henry, incluso que duerma aquí, invitarte a cenar con nosotros es lo mínimo que puedo hacer por ti- respondió la morena apartando la vista de la salvadora, Regina no entendía porque cada vez que cruzaba la vista con la rubia su corazón se aceleraba, porque paraba gran parte del día pensando tanto en Henry como en Emma.

-hey, tú también eres madre de Henry y una muy buena madre, tienes todo el derecho de verlo y pasar tiempo con el- decía Emma mientras tomaba a Regina de los hombros.

Hacía mucho tiempo que nadie le decía ese tipo de cosas, que la trataban como una persona normal, durante su reinado y su cargo de alcaldesa todos temían toparse con ella y contradecirla, a excepción de esta rubia que disfrutaba llevándole la contra, retarla, desafiarla, antes de darse cuenta comenzó a disfrutar esas riñas en donde ninguna de las dos cedía, después de que se rompiera la maldición y todos le dieran la espalda solamente dos personas la siguieron tratando, uno are Henry y la otra Emma, su relación con esta última cambio drásticamente, ya no peleaban, de echo podía pasar horas hablando o disfrutar el momento viendo una película con su hijo, sin darse cuenta sus sentimientos por la rubia cambiaron, y con esta declaración durante una fracción de segundos todas las barreras que había levantado a través de los años se derrumbaron dándole así la oportunidad de que pudiera hacer algo impulsivo por primera vez en mucho tiempo, beso a Emma, un beso corto que sorprendió tanto a Emma como a Regina, durante unos segundos ninguna de las dos dijo nada, ni siquiera se movieron, Regina comenzó a darse cuenta de lo que había hecho, sintió miedo, miedo de que Emma alejara a Henry de ella, pero más que nada sintió miedo de que Emma la rechazara.

Emma no podía creer lo que acababa de pasar, Regina la había besado, no era un beso en la mejilla de despedida, había sido en los labios, un beso corto pero no era un beso de amigas o por lo menos eso quería creer, así que armándose de valor tomo la mejilla de la exalcaldesa y lentamente acerco su cara hasta el punto de poder sentir la respiración de la otra mujer, al no ser rechazada termino por recorrer los pocos milímetros que le faltaban.

Este segundo beso fue largo, lento y lleno de emociones, emociones que ninguna de las dos mujeres entendía, pero que tampoco querían evitar, después de unos minutos se separaron por la falta de aire, todavía con la sorpresa del momento y sus respiraciones agitadas se separaron poco a poco, como queriendo que el momento no terminara.

-Regina yo…- quiso decir algo Emma pero la morena la interrumpió.

-no… no digas nada, necesitamos pensar sobre esto… mañana… mañana hablamos te parece?- dijo Regina aliviando un poco la incomodidad del momento.

-de acuerdo mañana hablaremos de esto pero primero…- y rápidamente Emma le robo un beso a la morena antes de alejarse de la mansión como toda una adolecente enamorada y dejando a la ex reina con una enorme sonrisa en el rostro.

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Durante las siguientes semanas ambas trataron de llevar su reciente relación en secreto, claro que ninguno de los habitantes de Storybrooke le pasaría por la cabeza que la ex reina malvada y la salvadora estarían en una relación amorosa, para todo el mundo ellas se llevaban bien por Henry, y hablando de este, el "secreto" no les duro mucho, Regina había criado un chico muy listo, a los 4 días de que formalizaran su "relación" este las descubrió y confronto directamente, para suerte de ambas el chico estaba muy feliz de que Regina encontrara su final feliz como él decía, y que este fuera con Emma su otra madre solo lo hacía mejor.

Regina sin trabajo solo estaba viviendo de los ahorros que durante 28 años junto, sus días eran relativamente monótonos, en la mañana levantaba a Henry para que fuera a la escuela, después salía a correr un poco por la playa, al principio a Emma le dio miedo de que alguien le quisiera hacer algo, pero nadie se atrevía a desafiarla, solo unas miradas de odio que Regina ignoraba.

Cerca de las 11 pasaba a la comisaria para llevarle una merienda a Emma, está siempre la recibía con un beso que podía durar varios minutos, aunque David estaba como ayudante del sheriff, el siempre salía a las 10:30 a ver a Snow con la excusa de patrullar.

El resto del día de Regina se iba en preparar la comida y la cena para ellos tres, el tiempo que Emma pasaba en la comisaria lo mataba viendo televisión, leyendo un libro o secretamente jugando con alguno de los videojuegos de Henry.

Por otro lado el trabajo de sheriff era muy sencillo a pesar de que Snow seguía con la idea de aplicar la ley según las costumbres de bosque encantado, el rescatar algunas mascotas perdidas y asegurarse que en el rabitt hole no hubiera muchos destrozos le permitía a la salvadora poder ocuparse de su familia sin que nadie sospechara de la verdad.

A las 3 cuando Henry salía de la escuela Emma pasaba por él y llegaban a la mansión para comer, después de que Emma salía del trabajo llegaba corriendo a la mansión, aunque no hicieran nada, el solo hecho de estar sentada viendo televisión era suficiente para ambas.

Claro que como en toda relación, hay problemas y más si combinamos lo perfeccionista de Regina y lo relajado del comportamiento de Emma, además de que a esta le gustaba provocar un poco a la morena, su pelea más grande fue cuando Regina el confeso a Emma que ella había matado a Graham, mientras que Emma trataba de asimilar la noticia, Regina creyó que está todavía sentía algo por el cazador, este mal entendido provoco que tuvieran su más grande pelea como pareja, claro que solo duro dos días y como buenas cabezonas que son ambas terminaron teniendo sexo enojadas antes de arreglar las cosas.

-en que piensas Gina- preguntaba Emma mientras estaban sentadas en el pequeño sofá del departamento de la salvadora, viendo alguna noticia en la televisión.

-en que el sofá es incómodo y viejo, que la tele es pequeña y con varios pixeles muertos que me sacan de quicio… pero que justo en este momento estoy en el mejor lugar del mundo- respondía la morena mientras besaba la frente de la rubia.

-eres toda una romántica- fue lo único que dijo la salvadora antes de recargar su cabeza en el hombro de la ex reina, era sábado y Henry estaba en casa de sus amigos jugando videojuegos y comiendo comida chatarra, cosa que a Regina no le hacía mucha gracia.

-Gina… dime es normal la forma en la que Snow gobierna- pregunto la salvadora esperando una respuesta sincera de la morena.

-si… de echo la forma en la que yo goberné y la de Leopold, no fue muy diferente, pero a mí me veían como una usurpadora del trono, por eso me gane el título de Reina Malvada-

-pero ya no lo eres más, ahora solo eres Regina, mi novia- con estas palabras la morena se sintió tan feliz que tenía una sonrisa de oreja a oreja en su rostro.

-Emm, porque esa curiosidad sobre si tu madre gobierna bien?-

-es solo que no me acostumbro que agachen la cabeza y hagan todo lo que ella dice- y con ese comentario dieron por cerrada la conversación y se dedicaron a ver el televisor.

Sin darse cuenta ambas se quedaron dormidas en esa posición, solamente disfrutando el momento.

-Emma, me preguntaba si quisieras ir esta noche a cen…- decía una despreocupada Snow entrando al departamento de la rubia, sorprendiéndose con la escena que tenía enfrente, no podía creerlo… su hija sentada y dormida junto a Regina, no en un plan de solamente personas que se soportaban por el hijo en común que tenían, como lo pensaba, sino que parecían enamoradas… no, esto no puede ser, pensaba Snow mientras salía a toda velocidad del departamento, azotando la puerta de la entrada.

-no, no, no, no, no puede ser, no, mi hija no puede ser lesbiana y menos estar con, con alguien como, como ella… no, no, no, no… esto está mal… un hechizo… si, si… debe de estar bajo un hechizo… azul ella me ayudara- decía Snow mientras caminaba rápidamente hacia el convento.