-Emma espera – decía Regina, evitando que la rubia siguiera su camino – estoy preocupada, desde hace unos días siento que alguien no ha estado siguiendo… creo…-

-tienes miedo que todos sepan lo nuestro?- pregunto la salvadora

-no tengo miedo que lo sepan, temo por lo que harán si llegan a saberlo y no solo porque tú seas la salvadora y yo la reina malvada, sino porque somos mujeres y en el bosque encantado estaban muy mal vistas las parejas del mismo sexo- la salvadora se quedó un momento pensando en las palabras de la morena, normalmente le diría que estaba exagerando pero al ver la actitud de sus "padres" cuando el segador ataco, temió que en verdad algo malo sucediera si su relación se exponía.

-yo también tengo temor a lo peor, pero no te preocupes solo necesitamos ser un poco más cuidadosas para que nadie lo descubra… mira mejor lo hablamos en la tarde si- respondió Emma mientras le daba un beso a la morena.

Regina no se lo dijo a Emma, pero desde ya hacía varios días podía notar como las miradas de odio de los habitantes del pueblo iban en aumento, antes muchos preferían ignorarla lo cual no le preocupaba a la ex reina, pero eso había cambiado hasta el punto de sentir como todos no le quitaban la vista de encima, no solo temía por su seguridad también por la de Emma y Henry, que pasaría cuando todos decidieran que tanto la salvadora como su hijo estaban bajo un hechizo y lo mejor era eliminar a los tres.

La ex alcaldesa estaba pensando muy seriamente en pedirle a Emma que se fueran de la ciudad, que cruzaran la línea del pueblo, tenía la esperanza de que ella como Emma y Henry no perdería la memoria en el mundo exterior, claro que no tendría magia pero ese era un precio que estaba dispuesta a pagar por la seguridad de su familia… si porque tanto Emma como Henry eran su familia.

Mientras planeaba como abordar este tema con Emma, escucho como su timbre sonaba, cosa que le sorprendió mucho, hacía ya varios meses que nadie tocaba a su puerta, solo Emma y Henry lo hacían cuando olvidaban sus llaves, pero lo más sorprendente fue ver quien era la persona que estaba frente a su puerta.

-Snow- dijo Regina con desprecio en su voz.

-hola Regina, quisiera hablar contigo de algo importante- Regina la miro con incredulidad, desde que se rompió la maldición no habían cruzado palabra, ni siquiera cuando el segador trato de matarla – es sobre Emma y Henry, los he estado notando muy raros últimamente-

-no sé cómo pueda ayudarte, yo no he notado ningún cambio en ellos, desde cuando los as notado "raros"- decía la exalcaldesa mientras caminaba a su sala con Snow detrás de ella.

-creo que desde que tú y Emma están saliendo- al escuchar esto Regina se giró para ver el rostro de Snow, pero lo único que vio fue como esta le lanzaba unos polvos, repentinamente todo se volvió negro.

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El día de Emma fue normal a excepción de que David no salió a hacer su ronda diaria y por supuesto que Regina no la había ido a visitar, esto no le preocupo mucho, en ocasiones la morena no pasaba a verla porque se quedaba emocionada con los videojuegos de Henry aunque nunca lo admitía, también fue raro no encontrarse con la habitual multitud de personas en la entrada del colegio cuando paso por Henry, de hecho había poca gente por las calles ese día, Storybrooke era un pueblo tranquilo pero incluso hoy parecía desértico.

-hola chico que tal tu día?- pregunto al pequeño Mills que salía con su mochila sobre el brazo.

-estuvo bien aunque muchos de mis compañeros se fueron a la hora del receso…-

-Emma, Emma- decía una mujer rubia mientras corría hacia ellos- tienes que venir, van a hacer algo horrible, tienes que detenerlos-

-que? Que pasa? Quienes harán algo horrible?- pregunto la salvadora

-tus padres, quieres asesinar a Regina- respondió la mujer

-que!- dijeron al unísono Emma y Henry, no podía creer lo que les acababan de decir.

-rápido, les explico en el camino, tenemos que ir al claro del bosque-

Sin perder tiempo los tres subieron al escarabajo amarillo y se dirigieron al claro del bosque, durante el corto viaje la mujer les explico lo que había alcanzado a escuchar, Snow y David, junto con Gold planeaban regresar al bosque encantado y para lograrlo iban a sacrificar a la persona que había lanzado la maldición en primer lugar, es decir, matarían a Regina para regresar a su hogar.

Cuando llegaron notaron a una pequeña multitud reunida, entre ellos estaban las monjas/hadas, los enanos y varias personas "normales", sin pensarlo dos veces se abrieron paso hasta llegar al frente de todos, lo que vieron los sorprendió.

Regina estaba desmayada en el centro de un pentagrama, en cada punta de este había una llama de distinto color, sin pensarlo dos veces Emma corrió hacia Regina pero a unos metros del pentagrama una barrera invisible golpeo a la salvadora lanzándola en dirección opuesta a Regina.

-que, que paso?-

-es una barrera magia que se crea cuando el hechizo comienza a activarse- respondió Gold sin dejar de mirar hacia Regina.

-Emma porque hiciste algo tan peligroso?- pregunto Snow con una sonrisa en su rostro mientras se acercaba a Emma.

-yo, que se supone que están haciendo ustedes, es verdad que van a asesinar a Regina- pregunto la salvadora con una mirada de odio hacia sus padres.

-no es asesinato, es justicia, solo la hacemos pagar por todos sus crímenes- dijo secamente Snow mientras miraba a Regina tirada en el suelo.

-no, no pueden hacer esto, no se los permitiré, porque… porque…-

-porque la amas- dijo Snow, mirando fijamente a Emma, esta solo se quedó sorprendida al darse cuenta que su secreto había sido revelado y que sus más grandes temores se hacían realidad –ella no te ama, debes de estar bajo un tipo de hechizo, ella solo quiere lastimarme y ahora lo intento atreves de ti, pero me di cuenta de su juego y actué antes de que llevara a cabo su plan-

-de que estas hablando!, no hay ningún plan!, la amo y ella me ama, esa es la verdad!- entonces una cachetada se escuchó por todo el lugar, Snow había reaccionado ante las palabras de Emma, dejo salir todo ese odio que sentía desde que se enteró que ellas estaban juntas.

Emma toco su mejilla roja por el golpe y se dio cuenta que era imposible razonar con Snow, tenía que salvar a Regina porque nadie más lo haría, nuevamente, salió corriendo hacia Regina, pero en esta ocasión la barrera no la lanzo de inmediato, durante unos segundos la salvadora lucho por atravesar la barrera, cosa que no logro porque como la primera vez fue lanzada por los aires.

-maldita sea!- dijo entre dientes, con dificultad se levantó y miro a su alrededor, todos los presentes solo la miraban con odio, entonces supo que todos sabían de su relación con Regina, no recibiría ayuda de nadie, si quería salvar a Regina tenía que hacerlo ella sola, por tercera vez corrió hacia la barrera y por tercera vez salió volando, Henry se acercó a ella y la ayudo a levantarse.

Se sentía impotente, no podía hacer nada, no sabía magia y no era lo suficientemente fuerte como para romper la barrera ella sola, repentinamente sintió como la temperatura del habiente bajaba, entonces la vio, la mujer que la había dado la advertencia estaba dentro de un remolino de copos de nieve, ella lanzo una ráfaga azul claro directo hacia una de las llamas del pentagrama logrando quebrar la barrera y congelar la llama, haciendo que las otras cuatro disminuyeran su intensidad.

Sin pensarlo dos veces, Emma y Henry corrieron para ayudar a Regina –Regina, amor, por favor despierta – decía Emma –vamos mamá, levántate, por favor- casi gritaba Henry, mientras movían a la morena para que abriera los ojos, pero esta no reaccionaba.

Emma levanto la mirada para tratar de encontrar ayuda de la misteriosa mujer con poderes de hielo, pero solo vio como la atacaba por la espalda el hada azul, para después recibir una bola de fuego de Gold, cayendo desmayada.

Emma maldijo internamente, la única persona que le había tendido una mano había sido derrotada y ella no podría escapar de ese lugar con Regina todavía inconsciente, trataba de pensar en una forma de solucionar todo, pero bruscamente sintió como una fuerza la levantaba del suelo, de inmediato se dio cuenta que eso era obra de Gold, intento liberarse pero parecía imposible.