En el capitulo anterior

Emma maldijo internamente, la única persona que le había tendido una mano había sido derrotada y ella no podría escapar de ese lugar con Regina todavía inconsciente, trataba de pensar en una forma de solucionar todo, pero bruscamente sintió como una fuerza la levantaba del suelo, de inmediato se dio cuenta que eso era obra de Gold, intento liberarse pero parecía imposible.

Entonces una fuerte luz apareció a unos metros de donde sucedía toda la acción, llamando la atención de todos, cuando la luz se esfumo una figura encapuchada quedo es su lugar, nadie se atrevía a moverse, no sabían quién era esa persona ni porque aparecía justo en ese momento.

La persona encapuchada levanto su mano y de esta salió un rayo de color lila que se dirigió hacia donde estaban Emma, Regina y Henry, pero justo antes de golpear a la salvadora el rayo de dividió en cuatro dando de lleno con las llamas que seguían ardiendo, esto las extinguió.

-destrúyelo- dijo Snow mientras le apuntaba con el dedo, Gold chasqueo la lengua, no le gustaba que le dieran ordenes pero nadie debía de detener el ritual y esta persona ya los había retrasado mucho.

Rápidamente la lucha entre el oscuro y el encapuchado comenzó, sus poderes y dominio de la magia estaban muy igualados y justo como paso con la mujer rubia las hadas intervinieron atacando al encapuchado por la espalda, pero este no se dejó engañar y fácilmente evito todo ataque de las molestas hadas, Gold estaba fascinado, nadie en tantos años de ser el oscuro le había dado tan buena pelea, hechizos y contra hechizos eran lanzados por los dos peleadores y parecía que ninguno retrocedía.

Todos estaban fascinados con la batalla de ambos seres, nadie decía nada, solo admiraban los poderosos hechizos que ambos contrincantes conjuraban, a pesar de ser el oscuro Gold sabía que no podía seguir con la batalla por siempre así que decidió ir por todo, conjuro su daga y después de una palabras en un idioma raro esta se agrando hasta tomar el tamaño de una espada, al mismo tiempo el encapuchado desenvaino la espada que colgaba de su cintura, Gold no esperaba ser mejor blandiendo una espada, solo esperaba un momento de distracción de su oponente para acabar con la pelea y ese momento se dio cuando el encapuchado envistió a Gold para encajarle el arma en el vientre.

Gold sabía que solo podía morir si era apuñalado en el corazón con su propia espada, así que si lo dañaban con cualquier otra cosa no pasaría nada, cuando sintió la fría hoja de acero atravesar su cuerpo supo que debía tomar esa oportunidad para terminar con la pelea, pero para su sorpresa en el momento que fue apuñalado el misterioso encapuchado se alejó rápidamente de él, abandonando su espada.

-valla querido, dime sabias mi secreto o solo tuviste suerte- decía Gold mientras se retiraba la espada que tenía en el estómago.

Sin decir nada el encapuchado levanto su mano derecha a la altura de su corazón, de esta comenzó a salir una luz blanca y una espada comenzó a materializarse, esta era una espada larga de doble filo con la empuñadura de color azul o purpura dependiendo de la iluminación, en la hoja tenia grabados tres triángulos unidos y en la empuñadura una gema de color amarillo.

El encapuchado tomo la espada con ambas manos y la apunto hacia Gold, este reconoció la espada, esta era una arma muy poderosa, estaba a la par de leyendas como Mjolnir*, el tridente de Neptuno, Gungnir*, Excalibur, esta era ni más ni menos que "the master sword" una espada creada para destruir a la oscuridad, no estaba seguro si podía morir a manos de esta espada pero no iba a arriesgarse a averiguarlo, tomo todo el poder que pudo reunir en unos segundos y lo lanzo hacia el encapuchado, pero este con un solo movimiento de la espada corto el ataque de Gold.

Gold al ver que sus ataques mágicos no lograrían hacer nada decidió que la única manera de ganar era aprovechar cualquier distracción del oponente, así que se puso en guardia, ambos contrincantes se lanzaron a chocar sus espadas pero justo cuando Gold lanzo su ataque el encapuchado se desvaneció en un humo lila dejando perplejo a su contrincante, solo para segundos después aparecer justo detrás del oscuro y apuñalarlo por la espalda, Gold no lo podía creer había sido engañado como si fuera un novato.

El encapuchado se acercó a su oído diciendo –no dejare que me la arrebaten- Gold, inmediatamente reconoció la voz de su contrincante, trato de decir algo pero el dolor que le causaba tener la espalda destruyendo su poder lo dejo inconsciente antes de que pudiera pronunciar alguna palabra.

El encapuchado saco su espada dejando que el oscuro callera como peso muerto en el suelo dejando a todos los presentes anonadados, el oscuro había perdido, quien era este personaje tan poderos que derroto a Gold.

Desapareció su espada de la misma forma en que la convoco, camino lentamente hacia la rubia con poderes de hielo que aunque ya no estaba desmayada, no se podía levantar debido a las heridas que había recibido, la ayudo a levantarse y caminar hacia donde estaba Henry, Regina inconsciente y una Emma que no se despegaba de la morena.

-quién eres?, porque nos ayudaste?- pregunto Emma mientras seguía abrazando a Regina tratando de protegerla, mientras el encapuchado y la rubia se acercaban.

-porque hiciste esto, porque la salvas, ella merece ser juzgada, debe morir!- grito Snow

Todas las miradas estaban puestas en el encapuchado esperando una respuesta, quien era y porque intervenía, acaso solo apareció de la nada, conocía a Regina, porque hacia todo esto.

El encapuchado solo levanto su mano derecha y Snow sintió como una fuerza extraña aplastaba su garganta impidiéndole respirar, ante la mirada sorprendida de todos, el encapuchado estaba matando a su reina, las Hadas comenzaron a lanzar todos los hechizos que se les ocurrían logrando que el agarre invisible desapareciera, lo siguiente que vieron fue un humo lila que rodeaba a Emma, Henry, Regina, el encapuchado y la mujer rubia, haciendo que estos desaparecieran.

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Los cinco aparecieron en la mansión, Regina seguía inconsciente y tanto Emma como Henry trataban sin éxito de despertarla, el encapuchado ayudo a la mujer rubia a sentarse en uno de los sillones de la sala.

-tu… tu nos salvaste, crees que puedas curar a mi mamá- menciono el pequeño Mills mientras caminaba hacia el encapuchado.

Sin decir nada este solo se acercó y pasó su mano sobre la frente de la morena emitiendo una tenue luz lila, pero no pasó nada más, Regina no despertaba.

-que… que tiene, porque no despierta- decía una histérica Emma.

-maldición del sueño- fue lo único que dijo el encapuchado, entonces Emma sabía que debía de hacer, lentamente acerco su rostro al de Regina y poniendo todo su amor en ese beso, junto sus labios esperando poder romper la maldición y sucedió, una energía multicolor se esparció por toda habitación, lentamente Regina abrió los ojos para darse cuenta que estaba en brazos de Emma, está por la emoción volvió a besarla, por momentos pensó que la había perdido, pero no fue así y todo gracias a ese misterioso encapuchado.

Cuando ambas se levantaros del suelo observaron como el sujeto estaba con las manos levantadas diciendo algo en una lenguaje que Emma no conocía, pero que Regina logro descifrar, era idioma troll, pero uno muy antiguo y poderoso, por lo que logro escuchar este sujeto estaba levantando una poderosa barrera alrededor de la mansión.

-muchas gracias por todo, pero quie…- Emma se quedó sorprendida por lo que paso antes de que acabara su pregunta, este sujeto estaba abrazando a Regina, todos se quedaron sorprendidos por esta acción, no se lo esperaban, no se lo imaginaban, la primera en reaccionar fue Emma, estaba muy agradecida por lo que había hecho pero no le permitiría que se tomara esas libertades con su Regina.

-oye que te pasa!- dijo la rubia mientras separaba al encapuchado de la ex reina.

-perdonen, sé que esto debe de ser difícil de creer- dijo mientras se descubría la cabeza y dejaba que una cabellera rubia se asomara –permítanme presentarme, soy Emma swan, para ser exactos, soy Emma de dentro veinte años- termino de decir swan dejando a todos sin palabras.

*de aquí en adelante me referiré a la Emma del presente simplemente como Emma y a la del futuro como swan

-pero… pero los viajes en el tiempo son imposibles- respondió rápidamente Regina.

-no son imposibles, solo que nadie lo había logrado antes- respondió swan mientras se encogía de hombros y ponía sus manos es su cintura.

Henry, Emma, Regina y la rubia se quedaron atónitos al ver la identidad del encapuchado o más bien a esta Emma que venia del futuro o por lo menos eso afirmaba, Emma la miro atentamente, noto el pelo más blanco de los normal, algunas canas se asomaban discretamente, las arrugas alrededor de los ojos y en el resto de la cara eran visibles, no estaban muy marcadas pero para alguien que ve ese rostro a diario en el espejo del baño eran muy notorias.

Regina por su parte no acababa de entender lo que pasaba, lo último que recordaba era que snow le lanzo unos polvos y justo después despertó en una habitación que se quemaba pero en la cual no había ninguna salida, pensó que se quedaría en ese lugar para siempre hasta que una luz con la voz de Emma la llamaba, justo después de que tocara la luz despertó en su mansión solo para sentir como Emma la besaba y para colmo cuando se levantó un extraño la estaba abrazando solo para averiguar que ese extraño era Emma del futuro?... esto está mal… que paso?... como?, esas eran algunas de las preguntas que pasaban por su mente.

Cuando Regina y Swan cruzaron sus miradas, la ex reina se perdió en esos ojos verdes, se perdió como siempre lo hacía cuando ella y Emma se miraban con tanto amor – en verdad eres tu!- dijo casi susurrando, haciendo que Emma la mira asombrada, mientras Swan sonreía como toda una adolecente, pero Regina conocía demasiado bien a Emma, aunque esos eran los ojos que tanto amaba había algo diferente, algo que no lograba identificar, dolor, miedo, tristeza?... esos ojos estaban un poco apagados, demasiado tiempo sufriendo y ella sabía de este tema.