Honestidad
Se como es...y casi sé cómo será...ella no estaba atada a nada, y yo tampoco quería atarla...porque de la persona que me enamoré...es de un espíritu libre, a pesar de que ella misma aun no acepte aquel propio lado en su totalidad.
Tampoco me gustaba la idea de que me encadenen, no soportaría tal intrusión...para mí eso no es amor...
Dejarnos en libertad, aceptarnos, querernos y protegernos, demostrándolo con acciones, eso es amor para mi, todo lo demás es irrelevante. No necesitábamos un titulo estableciendo lo que éramos.
Por suerte, Harley compartía mi filosofía de vida, no íbamos a ser una carga para nosotras mismas, todo lo contrario, creceríamos juntas, gozando de verdad la palabra tan mal descripta como amor.
Lo nuestro era verdadero, y libre, sin ataduras...hermosamente incondicional.
En ese momento, pensé que éramos las únicas que realmente se amaban de verdad en todo el universo. Un amor puro y sin altibajos. Nos apreciábamos, lo demostrábamos, y eso era más que suficiente para mí.
Lo único que importaba...es que ella me quería. Y así empezó nuestra "extraña" relación para la sociedad, pero para nosotras, era lo más normal del mundo.
-¿Florecita? ¿pame? ¿Ivy? ¿Estás despierta?
Abrí los ojos con lentitud, al sentir un pequeño pellizco en mi mejilla. No pude evitar sonreír al observar su radiante sonrisa.
Recordando, en algún momento, me quedé dormida, y mi querida amiga me puso en su regazo.
-lo siento...me dormí...
-¡haha! tranquila, debes estar cansada, tu conferencia te llevo más tiempo de lo estimado ¿verdad?
Asentí, apacible, sin intenciones de reincorporarme. Se sentía tan cálido estar sobre ella...sobre su protección.
-peero...ya que te has echado una buena siesta ¿vamos a jugar?- inquirió, tomando mis hombros, reincorporándome de golpe, con su usual sonrisa vacilona.
-debí suponer que la paz iba a durar poco- bromeé, acariciando sus coletas rubias, dándole una especial atención al rosa y azul de sus mechones.
Su risa hizo eco en el lugar, provocando que yo también riese.
-¡oh vamos roja! ¡Hace mucho que no nos vemos!
-fueron solo tres días...fuimos al Spa la semana pasada ¿recuerdas?
-¡claaro que si! y recuerdas que dijiste que me compensarías por... ¿Por qué era?
Reí al visualizar su gracioso gesto -por ser tan buena amiga y siempre estar conmigo...
-¡oye, esa es mi frase!
Deslizó sus dedos por mi rostro, penetrando su mirada en mis inquietantes ojos.
Creo que se dio cuenta de que algo me pasaba...no me extraña...era una excelente psiquiatra después de todo.
Me senté a su lado, dejándome reposar en uno de mis queridos árboles, logrando calmar un poco mi interna perturbación.
Ella ladeó su cabeza hacia mí, preocupada -Ivy... ¿Estás bien? ¿Sucede algo?
Sucede que eres tan linda...que creo que voy a morir aquí mismo por exceso de ternura.
Negué lentamente con la cabeza -no es nada...vamos ¿a qué quieres jugar?- me limité a decir, forzando una sonrisa.
Me miró extrañada, para luego inflar los cachetes y desviar la vista -ahora... ¡a nada!
-hey...no te enojes...- tomé sus mejillas, forzándola a fijar su vista en mi -lo lamento...he tenido unos días un poco difíciles...
-¿y soy tan poco importante cómo para que confíes en mi?
No Harley...eres demasiado importante, y justamente por eso las palabras se quedan atragantadas en mi garganta...no quiero alejarte...no quiero...asustarte con mis sentimientos...
-Ivy, cuéntame...por favor...
Maldita sea la vez que aprendió a poner ojos de cachorro, de verdad.
Tragué saliva con fuerza. Merecía saberlo, era mi persona más importante al fin y al cabo.
-de acuerdo...pero no hablemos aquí...me intimida que mis bebes puedan escuchar esto...
-¡ooh! ¿Entonces será una conversación de adultos?
Sus ojos brillaban, entusiasmados. Nunca perdía la oportunidad de decir algo que nos relacione vulgarmente.
Sonreí de lado -algo así ¿vamos a tomar algo?
Se puso de pie de inmediato, llevándome con ella -¡ahora si estás hablando!
La noche llegó, y fuimos a un bar. New Jersey se destacaba por tener bastantes. Su amigo Big Tony se encontraba allí, junto con la pandilla de Harl.
Me hizo realmente feliz ver como mi pequeño melocotón por fin había formado nuevas amistades, nuevos lazos, gente de confianza...era un gran avance, luego de haber padecido tal abuso.
-¡Lo siento ivy! ¡No sabía que iban a estar aquí!- me dijo, al volver hacia mí, luego de saludar a sus compañeros con exaltación.
-¡no te disculpes! me alegra que tengas tan buena compañía- comencé a decir, sentándome con lentitud en la barra -es una tranquilidad para mi saber que cuando no estoy tienes amigos que te protegen
-pero a pesar de eso...tu eres la que más me importa ¿lo sabías, no?- deslizo sus dedos por el torso de mi mano, con una picara mueca, provocando que inevitablemente sonriese, gustosa.
-lo sé...- atiné a decir, tomando su mentón y acercando mis labios a los suyos, quedando a pocos centímetros -pero sabes que no tiene que ser necesariamente así ¿verdad?
Me miró, confundida -¿a qué te refieres?
-a que...no es necesario que solo me ames a mí, lo dejamos claro hace tiempo - casi me dolió decirle aquello, pero necesitaba averiguar algo con urgencia.
Harley se estaba comportando muy extraño últimamente, como si dependiese demasiado de mi persona. Necesitaba saber por qué era.
¿El motivo? tratar de controlar mis ansias de pasar más tiempo a su lado. ¿Por qué? porque no sabía como resultaría todo, ni quería averiguarlo. Temía perder su amistad. Definitivamente, yo estaba sintiendo de más.
Ser una persona dependiente, nunca fue mi fuerte.
-Roja...- su voz cambió de tono a uno severo, sorprendiéndome -por supuesto que lo sé, pero ¿acaso tiene algo de malo que quiera estar más tiempo contigo, te molesta?
¿Molestarme? Por supuesto que no...me agrada...demasiado para mi gusto...
-¡claro que no Harl! no me malinterpretes... es solo que...desde que terminaste con el joker finalmente, te siento muy apegada a mi...pensé que habría algo que te preocupara...ya sabes...muchas veces recurres a mi cuando me necesitas...
Al escucharme, resopló, para luego darle un gran trago a su bebida, tornando sus pálidas mejillas, rosadas. Parecía como si estuviese juntando valentía, lo cual me pareció desconcertante en ella. La sinceridad siempre fue su gran virtud, al menos para con los demás.
-gracias a que finalicé esa historia...- emprendió su habla, rodeando la copa con el dedo -pude darme cuenta de lo que más me importaba, y eso eres tú...
Abrí los ojos con brusquedad. No es como si lo que me hubiese dicho fuese una novedad, pero por alguna razón me impactó.
-eres lo que más quiero y aprecio Ivy...por supuesto que ahora que me deshice de ese puto payaso, quiero estar más tiempo contigo...pero si eso va a ser una carga para ti...
Entrecerré los ojos, odiándome por haberla hecho sentir mal -mi amor...- rodeé su cintura con mis brazos, abrazándola con fuerza, hundiendo mi rostro en su cuello, regalándole un dulce beso en este.
Inmediatamente correspondió mi acto, con una tenue sonrisa -¡e-eso no significa que nuestro tipo de relación vaya a cambiar! sabes que me gustas tal cual eres...
-lo mismo digo...- susurré en su oído, para luego besarlo con ternura.
Deslizo sus manos por mi espalda, provocando escalofríos en mi vientre.
-pero...en este momento no tengo ganas de estar con nadie más que tu... ¿está mal?
Su voz parecía la de una niña perdida.
Cerré los ojos, apacible -por supuesto que no...yo siento lo mismo...eso por eso que he estado un poco...
-¿distraída?- terminó mi frase, apartándose unos centímetros y observándome con profundidad -no tienes que temer...Ivy...
¿Temer? si...era eso...describió perfectamente lo que no podía descifrar. Temo perderme en ella. Me conocía más de lo que pensé.
Asentí, reposando mi mano en su mejilla. Esta estaba extremadamente caliente.
-oye... ¿cuánto has tomado ya?- inquirí, alzando una ceja.
-oh vamos mamá, creo que tú no has tomado suficiente- me animó, levantando mi copa y entregándomela.
Bufé, con una sonrisa, para luego darle un buen trago. Pequeñas gotas resbalaron de mis labios, ante el impulso.
Al abrir los ojos me encontré con su babosa mirada. Arqueé una ceja, dibujando una sensual sonrisa.
-¿Quieres un poco?- la provoqué, deslizando mi lengua por mis comisuras.
-Santas margaritas...Ivy...- susurró, imitando mi semblante provocativo.
Se relamió sus propios labios, para luego tomarme del cuello sin dudar, y lamer aquellas gotas de forma lenta y tortuosa.
Se separó un poco agitada, sin quitar su picara sonrisa -¿Siempre tienes que ser tan jodidamente sexy?
-a eso me dedico- musité, observando con hambruna sus labios.
-amo tu dedicación- atinó a decir, acortando la distancia entre estos, para luego unirlos casi con desesperación.
-mmhh...- escapó de mi boca, al sentir como me invadía.
La acerqué mas, tomando sus coletas, intensificando el beso, entrelazando mi lengua con la de ella.
-¡Hey parejita! ¡Búsquense un hotel!- escuché de fondo a su amigo Tony, riendo.
-eso no hace falta ¡tenemos nuestro humilde hogar!- dijo, al soltarse de mis labios, no sin antes morder uno para el camino.
-¿nuestro?- repetí, estupefacta.
-exacto, nuestro...sabes que mi casa es la tuya...eres bienvenida cuando quieras...
Su sonrisa fue lo más hermoso que vi aquella noche...o eso creí.
-¡la noche aun no termina!- se exaltó, alzando sus brazos al aire -pero si tienes ganas de...ya sabes...podemos...
-para ya...- me ruboricé, dibujando una tímida sonrisa.
Si, tímida...me da pudor decirlo, pero lograba intimidarme.
Rió ante mi comportamiento adolescente. Como para no hacerlo...
-¿Entonces, vamos a bailar? ¡¿Vienen chicos?!
-¡Claro que sí!- gritaron todos al unísono, levantando sus vasos en forma de brindis.
Esa si iba a ser una larga noche.
Al llegar a la discoteca, se encontraba bastante llena y de gente muy peculiar...gente como nosotros, Antihéroes.
Por eso amaba Coney Island, a diferencia de Ghotam, estaba repleta de personas como nosotras. Gente aislada por la sociedad, obligada a ejercer un papel de sobreviviente, o simplemente engendros que sucumbían ante la oscuridad.
Mi perfecto ambiente.
Nos pusimos en la barra, conversando alegremente. Ya iba por mi cuarto trago, y a pesar de todas las toxinas que fluían por mi cuerpo, el alcohol comenzaba a hacerme efecto.
De repente escuché la canción. Abrí los ojos con fuerza y tomé a Harley de la mano, dirigiéndola a la pista de baile. Se dejó guiar con una divertida carcajada.
Rebel Rebel era el himno del descontrol, necesitaba bailar con urgencia.
Me apegué a su cuerpo, sosteniendo su cintura, casi llegando a su parte trasera, bailando de forma sensual, al igual que ella. Nuestras miradas se cruzaban con intensidad, igual que siempre. Acercando nuestros rostros, provocándonos, seguimos el ritmo de la canción.
La pequeña pasó sus brazos alrededor de mi cuello, acortando aun más la distancia entre nuestros cuerpos.
Estos rozaban tanto que casi podía sentir su piel desnuda debajo de su ropa.
Nuestros labios estaban a punto de encontrarse hasta que escuchamos una revuelta, la voz de Big Tony insultando hacía eco en el lugar.
-era obvio que iba a pasar...- solté, con desgano.
-claramente... ¿y...qué tal si nos unimos?- me incitó, con una picara sonrisa.
No pude evitar entusiasmarme con su propuesta. Necesitaba desquitarme, mi organismo estaba sumamente al límite.
Corrimos hacia los atacantes, comenzando a golpearlos con fuerza, esquivando sus ataques.
-¡nadie lastima a mi amigo, hijo de puta!- Quinn le encestó un buen puñetazo a un pelado, dejándolo noqueado en el suelo.
-me imagino que una preciosidad como tú no irá a desafiarme... ¿verdad?- Ladeé mi cabeza hacia el intruso que amenazaba con arruinar mi velada.
Le sonreí con picardía, acercándome hacia él con cautela y tomando su rostro.
-oh si nena...
Oh si...esa será la última frase que dirás...
Uní mis labios con los de él, dirigiendo todo mi veneno a su asqueroso ser. Inmediatamente gritó al sentir el agudo dolor de mi beso de la muerte, cayendo fulminado al suelo.
-¡haha! ¡te lo merecías por pajero!- oí la destacada risa de harley.
Le guiñé un ojo en signo de victoria. Sé que le encantaba verme haciendo eso.
-¿es todo?- inquirió la rubia, pisando a uno que yacía tirado en el suelo y mirando a ambos lados, observando a los tipos desarmados, debajo de sus pies.
-es todo...gracias amigas, nos salvaron- dijo con sinceridad, Tony, tomándonos de los hombros.
-luego te daré una poción para esos moretones- hablé, rozando con mis dedos sus heridas.
-con tus mimos en más que suficiente, Poison
Sonreí, complacida. Harley se colgó de mi hombro, notando un rasguño en este -¿te duele?
-claro que no...- la tranquilicé, pero no lo suficiente, ya que sus labios se encontraban besando mi herida.
Me ruborice ligeramente al sentir sus cuidados.
-¿continuamos?- Me tendió una mano, y sin saber bien a que se refería, la tomé.
Siempre la tomaría...
Capitulo 3 entregado! el próximo cap se viene...potentoso (? ;)
Gracias por leer!
Besos!
