Recuperarte
El joker y sus hombres, depositaban fuertes golpes a sus amigos, pero eso no fue lo que más me preocupo, sino...lo que gritaba al hacerlo.
-¿Dónde está mi calabacita?¡Contesta!- le gritó a Big Tony, agarrando su cuello con rudeza.
La única respuesta que consiguió, para mi alivio, fue un gran escupitajo de su parte. El payaso se limpio la cara con la manga, notablemente enfadado.
-veo que estas muy entusiasmado por morir...bien querido, te concederé tu deseo- sentenció, aferrando mas su agarre, provocando que se quejara con mas intensidad.
-¡Tony!
Pestañeé con sorpresa, al observar a Harley lanzarse hacia su ex amante, dándole una gran patada en la quijada. Este terminó estampado contra la barra, tocándose la herida, con una maligna sonrisa.
-al fin, querida...ahora que por fin nos reencontramos, vuelve conmigo- le tendió una mano.
La rubia frunció el ceño, mientras ayudaba a su amigo a levantarse -¡Jamás! creí habértelo dejado claro en Arkham
-oh vamos mi amor, solo estabas de mal humor...- atinó a decir con tono burlesco, acercándose a ella amenazadoramente, incitándola a retroceder.
Sin poder soportar más la situación, extendí mi brazo, provocando que unas raíces creciesen del suelo, pero el muy astuto, esquivo mi ataque, riendo de forma malvada.
-no caeré en eso de nuevo, florecita
Sentí repulsión en mi ser, al escuchar aquel apodo proviniendo de él -¡Déjala en paz! ¡Date por vencido de una vez!
Negó con su dedo índice, sin quitar su lúgubre expresión, para luego, sacar una extraña pistola y apuntarme con ella.
Al instante me puse a la defensiva, sonriendo con altanería -¿Piensas que eso me detendrá?
-oh si, al menos por un rato...
No entendí muy bien lo que quiso decir, pero antes de que pudiese procesar sus palabras en mi cabeza, me disparó.
Cerré los ojos con fuerza. Todo paso demasiado rápido. No podía esquivarlo.
-¡IVY!- mi nombre siendo llamado con desesperación, provocó que los abriese de inmediato.
Observé casi en cámara lenta, su cuerpo frente al mío, recibiendo la bala por mí.
Abrí los ojos de par en par, aterrada -ha... ¡HARLEY!- exclamé al instante, tomándola en mis brazos, evitando su caída.
La zarandee, ya que parecía no querer reaccionar. No podía estar sucediendo ¿Acaso...se había ido para siempre, solo por salvarme?
Mi garganta se seco, ante el temor de perderla. Me acerqué, para ver si respiraba, y efectivamente lo hacia. Largué un gran suspiro, agradeciendo al cielo.
-cariño...despierta...- musité, acariciando su rostro, dejando caer pequeñas lágrimas en él.
-santos...payasitos...- la escuché divagar, sin poder evitar hacerme sonreír.
-mmm...parece que el sedante funciona a la perfección...
Me giré con una peligrosa mirada, aun con ella en mis brazos, hacia el dueño de aquella perturbadora voz.
Este solo rió al observarme -entrégamela, o la próxima bala irá directo a ti...
Solté una carcajada al oírlo -¡Ha! los sedantes no me hacen nada ¿Debo recordarte que mi cuerpo es inmune?
-se bien que lo es, Poison, pero lo que tú no sabes, es que este sedante es extremadamente fuerte... ¿Qué tal se te dan los anticuerpos?- empezó a decir, apuntándome -quizás no logre dejarte como la pequeña Harley, pero créeme...al menos por unos minutos te inmovilizará, tiempo suficiente para lograr mi misión
Fruncí el ceño, levantándome y cargándola -¿Qué misión?
-secuestrar a tu pirada amiga, por supuesto- termino sus palabras, disparándome.
Salté para evitar el tiro, con ella en mis brazos, sin embargo, un segundo disparó se clavó por completo en mi espalda, provocando que cayese al suelo, desarmada, junto con la rubia.
Es verdad, no podía moverme, lo cual significaba un gran problema.
-h-harley...- estiré mi brazo hacia su desarmado cuerpo, pero el Joker lo aplasto con su pie, impidiéndome continuar.
-¡Agh!- me quejé, observando con toda la impotencia del mundo, como elevaba a mi amada, acomodándola en su hombro.
-¡Bye bye florecita!- se burló, esbozando una gran sonrisa.
-¡e-espera!
No podía hacer nada, y eso me estaba matando. Solo pude visualizar como corría hacia la salida, seguido por sus fieles hombres.
Golpeé con fuerza el piso, odiando mi propia debilidad.
Algo comenzaba a crecer en mi. Ira...un enojo que juré haber olvidado...superado...parece que aquel lado que supuestamente había encubierto, se despertó.
A los minutos, pude volver a moverme. Me reincorporé de inmediato y empecé a correr hacia la salida. Debía encontrarla, aunque diese mi último aliento en el intento.
-¡Espera un segundo Ivy!- me detuvo, un robusto brazo.
Me giré con violencia hacia él -¡No puedo esperar! ¡Harley está en peligro, Tony!
-¡Debes tranquilizarte! ¡Estamos hablando del Joker, tenemos que idear un plan!
-¡El único plan es ir tras él!- le grité, desasiendo el agarre.
Mi tan conocida calma, había desaparecido por completo.
Bufó ante mi poca paciencia -¡Bien! de acuerdo ¡Pero no iras sola! te acompañaré
Asentí de forma automática, retomando mis pasos rápidos, a su lado.
Iba a salvarla, pase lo que pase. Me rehusaba a perderla de nuevo en manos de ese psicópata.
...
Abrí los ojos por pesadez, pasando la vista a mí alrededor.
-¿Pero que mier...?- Traté de mover mis manos, pero estas se encontraban atadas en mi espalda. Me encontraba sentada en una silla, absolutamente aprisionada.
Me mordí el labio con nerviosismo -¡Pudiiin! ¿Eres tú? ¡Desátame querido!- exclamé, haciendo eco en aquel oscuro lugar.
Escuché su altanera risa, para luego visualizar una sombra acercándose. El terror me invadió...solo él podia causar tal sensación en mi.
Su sonrisa fue lo primero que vi -¡Suéltame! ¡Lo nuestro ha terminado, ya te lo dije!
-jamás calabacita...no te dejaré escapar...- Se plantó frente a mí, observándome con maldad.
-¡No importa lo que hagas, no volveré a caer! ¡Ya he pasado demasiado sufrimiento por tu maldito culo!- le grité, tratando de deshacerme de las cuerdas que me impedían darle un gran golpe en las bolas.
-vamos nena, prometo ser bueno esta vez...sabes que me amas...
Choqué los dientes, con impotencia -¡Lo hice, claro que lo hice! pero, eso no era amor...eso solo fue la mayor equivocación que cometí en mi vida
-¿Quién lo dice?- musitó, tomando mi mentón con fuerza.
-Ya no te amo, es más, si lo pienso bien...nunca lo hice...fue solo una estúpida obsesión- sonreí de forma perversa -una amiga me enseñó esa valiosa lección...
Alzó una ceja, sarcásticamente -¿Una amiga, te refieres a tu florecita?- inquirió, reforzando el agarre.
Había odio en sus palabras, lo cual no podía satisfacerme más.
Largué una carcajada, para luego morder con rudeza su mano, desgarrando un pedazo de su piel, y escupiéndosela.
-¡agh! ¡puta!- Me pegó una cachetada al percibir el dolor. Pero mi complacido semblante, no se inmutó.
Nada me hacía más feliz que verlo destrozado por dentro. Ya no tenía control sobre mí.
-solo para que lo sepas...tu amiga no vendrá a rescatarte...
Mis pupilas se ensancharon, con pavor -¡¿Qué le has hecho?!
Sonrió, ante el terror que demostré -pronto lo sabrás, me imagino que en este momento debe estar luchando con mis hombres...pero seamos realistas, no sobrevivirá...
-¿Por qué estas tan seguro? No la conoces, ella es capaz de lo que sea
Rió, dándome a entender que quizás no era tan cierto lo que decía -todos están armados con esto- señaló su revólver, esbozando una gran sonrisa -esta preciosidad es capaz de paralizarla por unos instantes, increíble ¿no?
Pestañeé varias veces, sin creer lo que escuchaba -¡Detente! ¡Haz lo que quieras conmigo, pero déjala!- mi voz se quebró, divulgando mi pesar.
Se acercó nuevamente a mí, tomando mí rostro con ambas manos -por supuesto que haré lo que quiera contigo...y luego...te enviaré al más allá junto con ella, no te preocupes
Reprimí mis lágrimas, tratando de no mostrar debilidad. Pero era imposible, mi persona más importante se encontraba en peligro y no podía hacer nada.
Nunca en mi vida me sentí tan inepta como ahora. Baje mi semblante, derrotada.
A pesar de todo, mi cuerpo no opinaba igual, ya que mis manos aun trataban de zafarse de forma desesperada, provocándome rasgaduras en mis muñecas.
Observé cómo sus asquerosos labios se acercaban cada vez más a mí. Mis ojos se llenaron de odio y repugnancia en un instante.
Esperame...Ivy...prometo salvarte...aunque deba sacrificar todo por ello...
Preparé mis dientes, al notar como estos estaban a punto de rozar con los míos, hasta que de repente, escuché la puerta de aquel lugar abrirse con brusquedad.
Mi vista se posó, atónita, en la mujer que se encontraba ahora, frente a mí.
-¡IVY!- exclamé, llena de goce, al verla viva y coleando.
-Déjala- Oí su voz. Esta sonaba iracunda.
El joker se giró con lentitud, mirándola con rabia.
-¡Pero miren quien apareció!- exclamó, caminando hacia ella, con los brazos abiertos -me sorprende que sigas viva querida...aunque veo que no por mucho tiempo...- enfatizo eso ultimo, riendo de forma cortada.
-¡Ivy, ten cuidado! ¡Tiene esa pistola de no sé qué!- solté, pero al instante, mi visión se deslizo por su cuerpo.
Esta se encontraba gravemente lastimada. Había cortes por todos lados en su traje negro y verde, y la sangre corría por sus extremidades.
-Ivy...- musité, dejando escapar finalmente mis lágrimas, al verla en tal estado.
Por mi culpa...otra vez...ella...
Se aferro con fuerza a la pared, respirando con dificultad -déjala...- repitió, posando su seria mirada en el enfermo de mi ex.
-ooh... ¡El amor está en el aire!- se burló, acortando la distancia y golpeando con brutalidad su herido semblante.
-¡No, ya basta!- grité, desaforada, moviéndome estrepitosamente, cayendo junto con la silla al piso.
Poison le dedicó una maligna sonrisa, desde el suelo, desorientándolo.
-nunca ganarás, Harley ya ha elegido...
-y por supuesto que me elige a mi- mintió, apuntándola con su peligrosa arma -sobras aquí, rojita...siempre...has estorbado...pero hoy, esa historia finalizará
Jaló el gatillo, deteniendo mi corazón por un segundo, debido al terror que me recorrió de pies a cabeza.
Antes de recibir la bala, levantó su brazo con rapidez. De este se dispararon dardos hechos de raíces, clavándose en el payaso, estampándolo contra la pared.
Sin poder evitarlo, una sonrisa ganadora se dibujo en mis labios. Ella siempre lograba sorprenderme.
-¡Bien hecho margarita! ¡Eres la mejor!- la felicite desde mi lugar, rodando junto con la silla, que parecía querer formar parte de mi -¿Qué tal si ahora me desatas así puedo darte un graaan abrazo?
Creo que mi amiga tenía otras ideas, ya que ni había posado su vista en mí, a pesar de estar haciendo un escándalo.
En efecto, sus pasos comenzaron a dirigirse hacia el joker, que aún se encontraba tumbado. Pasó al lado mio, sin siquiera mirarme. Por el contrario, yo la observé con profundidad.
Lo que vi en sus ojos, me desgarró por completo el alma...otra vez...tenía esa mirada que ya hace tiempo había olvidado, aquella mirada que la condenó muchas veces...una llena de venganza...una solitaria...
-¿m-margarita? ¿Ivy? ¡Espera! ¡Esta no es la forma! ¡y además...!
Además es mi presa, si alguien debe matarlo, esa soy yo.
Lo tomo del cuello de su ropa, elevándolo con brusquedad, clavando sus determinados ojos en él y posicionando sus labios, dispuesta a darle su mayor ataque -hoy termina tu persecución, jamás volverás a lastimarla...
En respuesta, solo se oyó su estúpida risa macabra.
Bueno...quizás no es tan mala idea que lo despelleje vivo...
El sonido de una alarma nos estremeció. Y yo que pensaba que los problemas se habían acabado.
-¡Ivy, tenemos que irnos! ¡Si nos encuentran seremos comida para perro!- exclamé, arrastrándome hacia ella, junto con mi ya, querido asiento.
Al escucharme, bufó, lanzándolo al suelo.
Se dio vuelta con intenciones de abandonarlo, pero antes de hacerlo, se giró nuevamente, sonriendo con picardía, para luego pegarle tremenda patada en sus pequeñas partecitas.
Oí su desgarrador grito, lleno de dolor. No podía estar más complacida.
-¡Harley...!- corrió hacia mí, reaccionando y ayudando a desatarme.
A penas mis manos se liberaron, me abrase a ella -¡Por fin regresas! pensé que te había perdido...
Correspondió mi acción, hundiendo su rostro en mi cuello -¿Pero qué dices, cariño? no pueden derrotarme tan fácilmente...- dijo, de forma tan cariñosa que ablando por completo mi ser.
No Pame, solo tú puedes derrotarte...y por lo que vi, estuviste a punto de volver a ser la de antes...por mi culpa...
No quiero que vuelvas a ser una solitaria vengativa...jamás podría perdonármelo...
Me aparte un poco, quedando frente a frente. Acomodé un cabello rebelde detrás de su oreja, observando su estado, con arrepentimiento.
Fruncí el ceño, odiando mi pasado, detestando no haber reaccionado mucho antes. Siempre tuve la respuesta plantada en mi cara. Y esa era...Ivy...ella siempre fue mi despertador personal, sin embargo...tardé...tardé en despertar, y por eso ella en incontables ocasiones -incluyendo esta- estuvo en peligro.
No la merecía, lo sabía. Pero...mi egoísmo era más grande. Ya no era capaz de separarme, ni quería. Lo único que podía hacer ahora, era protegerla, aunque me costase la vida...sin embargo...siempre parecía ocurrir lo contrario...
Descendí mi semblante, avergonzada por mis pensamientos -te lastimaron...por mi...
Comprensivamente, tomó mi mano, llevándola a su rostro, dejándose reposar en esta -estoy bien, nada que una poción curativa no pueda arreglar- me sonrió, solo como ella sabía hacerlo.
Imposible no devolverle el gesto. Siempre sucumbía ante sus sonrisas.
-espero que tengas un plan de escape, pétalo de sol ¿Sabes dónde estamos?
-no muy lejos- desvió la mirada, posándola en la entrada de aquel cuarto oscuro -¿Qué tal se te dan los golpes?- bromeó, guiñándome un ojo.
Dibuje una traviesa mueca, ante sus palabras -muy bien, diría yo
-bien, entonces es hora...
-¡De patear traseros! ¡wiii!- exclamé, poniéndome de pie junto a ella.
-agh...- se quejó, casi cayendo al suelo. Al instante pase su brazo sobre mis hombros, ayudándola a caminar.
-¿Estás bien? ¿Te duele mucho?
-estoy bien...tranquila...- acarició mi mejilla, sonriéndome con encanto.
Pero eso no me calmaba en absoluto.
-¡Ya se!
Una lamparita inundo mi mente, con una gran idea.
-¿Qué...? ¡Oh! -expresó con sorpresa, al tomarla de la cintura, alzándola en mis brazos.
Pestañeó varias veces, ruborizada -h-harl...estoy bien...
-no lo estas- refuté, acercándome a su ahora, tímido rostro -¿Está bien así? tu eres la experta en esto- reí.
-¿y-yo?
-siempre me has cargado tu...- baje un poco mis parpados, recordando las incontables veces que me salvó -pero ahora es mi turno
Su mirada se ablando, para luego aferrarse con fuerza a mi cuello, acariciándolo en el acto -Harley serás... ¡ow!- exclamó, abriendo los ojos de par en par, provocando que me girase hacia ella, con una inocente sonrisa.
Alzó una ceja, con sarcasmo -ya que buscas una maestra...debo decirte que creo que tu mano no va a ahí...- señaló a mis traviesos dedos, que sostenían su voluptuoso trasero.
Desvié la mirada, conteniendo la risa -¡Es que es tan mullidito!- bromeé, apretándolo un poco, sin quitar mi radiante gesto.
-solo tú te pones a jugar en estos momentos- rió conmigo -vamos, Tony nos espera en la entrada
Comencé a correr con la hermosa pelirroja en mis brazos. Se sentía tan bien cargarla, realmente pensé que era capaz de protegerla, como ella hizo tantas veces conmigo.
-¡ohh, no puedo creer que lo arrastraste hasta aquí!- mascullé, esquivando a unos guardias, depositándoles varias patadas.
-no tuve que hacerlo, el accedió a venir, tienes un gran amigo, cariño
Estaba a punto de contestar, hasta que observé como una gran cantidad de hombres se acercaban hacia nosotras, sin mucha cara de buenos amigos.
Mordí mi labio inferior, tratando de idear un plan. Pero a mi loca cabeza no se le ocurría nada.
-toma- la escuche hablar, pasando mi vista por ella -esparce esta poción, y podremos salir
La agarré, observando aquel liquido verde que parecía ser nuestra salvación.
-¡Como usted ordene, Madame!- obedecí, dando un gran salto sobre sus cabezas, abriendo la pequeña botella con los dientes y vertiéndola sobre ellos.
Al instante un humo emano de esta, desarmándolos a todos.
-¡Wow! ¿Qué tiene esto? ¡Es efectivamente efectivo!- atine a decir, aterrizando y continuando mi corrida.
-es algo como...una pastillita para dormir...- murmuró, sonriéndome con picardía.
Le devolví el gesto, sin detener mis pasos. La salida estaba cerca.
-¡Ahí!- exclamé, al ver una luz provenir detrás de una puerta. Con una patada la abrí, encontrándome con mi amigo, luchando por su vida.
-¡Grandulón!- grité, esparciendo lo que quedaba de aquella extraña pócima, sobre los tipos que lo atacaban. Estos inmediatamente flaquearon, cayendo dormidos.
-¡Loquilla, estás viva!- se volteó hacia mí, dibujando una gran sonrisa metálica.
-¡Claro que si! gracias a mi querida novia- enfatice eso último, observándola con orgullo.
Creo que el término "novia" la sorprendió un poco, ya que no tenía palabras para contestarme.
-y...a ti también- traté de cambiar el tema, al no obtener respuesta alguna -gracias por venir, compañero
Levanto las manos, en señal de derrota -a esta altura no podría vivir sin tus locuras, amiga ¡Vamos, entremos al coche! no sé si vendrán mas escorias...debemos apresurarnos
Al instante nos subimos, arrancando a gran velocidad.
Ivy se dejo reposar en mi regazo, obviamente agotada.
-tranquila florecita...pronto llegaremos...
Aprecié como asentía, refregándose en mis rodillas, mientras acariciaba su sedoso cabello, con un poco de culpa.
En ese momento, me juré por segunda vez, jamás involucrarla en mis problemas. Perderla no era una opción.
Nunca lo fue, y menos ahora que mis sentimientos por ella...habían crecido considerablemente.
Capitulo 5 entregado!
Decidí narrar la mitad de este capitulo, por Harley. Ya que merecian saber también su lado de la historia.
Nos vemos en el próximo!
Besos!
