La casa de Lily había sido extrañamente familiar, Emma no sabía si era por la oscuridad que Lily tenia de ella o porque habían vivido vidas similares, en fin… tomaron la ropa que dejo atrás Lily y la donaron a la caridad y los pocos electrodomésticos que esta tenia los conservaron, el viaje hasta Boston siguió sin ninguna demora, para mala suerte de Emma su antiguo departamento ya no seguía disponible, por lo cual tuvieron que quedarse en un hotel cercano.
A la mañana siguiente los 5 integrantes de esta ya peculiar familia se encontraban desayunando en un pequeño restaurante que estaba cerca del hotel, discutían como procederían de ahora en adelante, lo primero era revisar si las cuentas de Regina todavía existían, Emma sugería que podría regresar a ser caza recompensas o podría ingresar a la policía, pero esto a Regina no le agradaba mucho, Ruby aseguro que lo único que sabía hacer era servir platos así que buscaría empleo de camarera, mientras que Belle quería algo relacionado con los libros.
-me gustaría ofrecerte un empleo aquí… pero parece que los dueños buscan vender el local- le dijo una de las camareras de manera muy seductora a Ruby mientras dejaba la cuenta, haciendo que Belle apretara los puños de celos.
-y sabes porque quieren vender el restaurante?, no perece que les esté yendo tan mal- pregunto Emma tratando de calmar un poco el ambiente.
-según dicen el dueño quiere invertir en otro negocio y la dueña no quiere hacerse cargo del lugar… pero- comenzó a hablar casi susurrando –la verdad es que el dueño engaño a su esposa con la cocinera y en el divorcio ninguno de los dos se quiso quedar con el restaurante-
Sin que nadie se diera cuanta la libreta roja comenzó a brillar nuevamente, esta vez fue Henry quien la abrió y se dio cuenta que solo había una palabra nueva.
"cómprenlo"
Discretamente le mostro el mansaje a su madre morena la cual sonrió, en una de sus muchas platicas con Emma le había contado que a ella le hubiera gustado tener su propio restaurante, ya que amaba cocinar y ahora se le presentaba la oportunidad.
-crees que pueda hablar con el dueño sobre el precio del local- dijo Regina dejando a todos perplejos.
-ahora no está pero creo que llegara después de las 12- respondió la camarera.
-en ese caso dígale que regresaremos a esa hora para negociar- dijo Regina mientras se levantaba, lentamente todos la siguieron.
-amor se que te gustaría tener un restaurante pero no crees que primero deberíamos ver otras opciones, es más primero deberíamos ver si podemos pagar uno- decía Emma mientras trataba de alcanzar a la morena.
Regina sin detenerse le mostro la librea a Emma, la cual se la paso a las dos que las seguían.
-no quiero que esa mosca muerta trabaje junto a Ruby, o la despiden o tu –señalo a Ruby- te buscas un trabajo en otro lugar- dijo Bella mientras miraba la libreta.
-no estés celosa amor, yo solo tengo ojos para ti- decía Ruby haciendo que Emma y Regina rieran.
La primera parada después del desayuno fue el banco, para la suerte de todos las cuentas de Regina seguían intactas y Emma por fin supo cuánto había ahorrado Regina en todos estos años como alcaldesa.
-no es que sea interesada o una caza fortunas, pero me alegra que todas tus cuentas sigan intactas- decía la rubia mientras besaba a su morena.
-lo siguiente es encontrar un lugar para quedarnos, hay que encontrar unos departamentos que se acomoden a nuestro presupuesto y si están cerca mejor- dijo una muy feliz Emma mientras salían del banco.
-nada de departamentos, comprare una casa lo suficientemente grande para que los 5 estemos cómodos- respondió la morena con toda naturalidad, dejando a todos sorprendidos.
-Regina no es necesario, Belle y yo encontraremos trabajo y un pequeño departamento…-
-nada de eso, estamos juntas en esto así que se acostumbran a que viviremos todas juntas y fin de la discusión- decía mientras que Emma muy contenta tomaba la mano de su novia.
Después de consultar una cita con una agencia para que les mostrara algunas casas que se ajustaran a sus necesidades se tomaron el resto del tiempo libre hasta que se llegara la hora de hablar con el dueño del restaurante.
Regresaron alrededor de las 12:30 y conversaron con el dueño de sus intenciones de adquirir el restaurante, logrando llegar a un acuerdo, claro que las constantes insinuaciones del hombre para con Regina, casi hacen que Emma le diera una golpiza, por suerte para todos nada de esto ocurrió.
-Emma cálmate- decía la morena.
-nada de calmarme, voy a matar a ese infeliz, como osa coquetearte, le voy a cortar las …- se quejaba Emma hasta que Regina la callo con un beso.
-mmm… que decía…- balbuceo Emma mientras estaba en los brazos de Regina.
-que fácil te manipulan má- se burlaba Henry.
-ahora hay que buscar una casa para todos- respondió Regina antes de que Emma comenzara una discusión con su hijo.
La búsqueda de la casa fue relativamente fácil, no tardaron mucho en encontrar una casa lo suficientemente grande como para todos y que estuviera en una buena zona.
1 mes después
Emma se encontraba junto con Regina en el baño de su "nueva" casa, mientras Regina vomitaba por segunda vez antes del desayuno, Emma sobaba su espalda para tranquilizarla.
-Amor tenemos que llevarte con el doctor- decía la rubia.
-no es nada, seguramente la nueva receta de Ruby me cayó pasada- respondía la morena mientras se lavaba los dientes por segunda vez en la mañana.
-Amor… tengo miedo que algo nos pase… desde que dejamos Storybrooke, todo no ha salido de maravilla, tenemos un restaurante, casa, Henry ya está en la escuela… yo… temo que algo nos quiera quitar nuestra felicidad…- decía Emma sin atreverse a levantar la mirada.
-Emms… nada nos quitara nuestra felicidad… ok... mira si te hace sentir mejor vamos al médico para que te tranquilices-
Para las 10 de la mañana ya se encontraban sentadas en el consultorio del médico esperando por los resultados, Emma se encontraba nerviosa porque el medico pidió hacer unos exámenes que según él y Regina eran de rutina pero eso no le quitaba la preocupación a la rubia.
-muy bien señoras… tengo los resultados… y… tengo la razón de sus constantes vómitos, su malestar a los olores fuertes y la sensibilidad que ha tenido en los pezones…- justo en ese momento todos los puntos se conectaron para Emma y antes de que el medo dijera su resultado ella grito.
-ESTAS EMBARAZADA!- dejando sorprendida a Regina y asustando un poco al médico.
-como no me di cuenta, yo pase por lo mismo- decía Emocionada la rubia.
-efectivamente, según estos resultados tiene aproximadamente 4 semanas… por ahora le recetare unas vitaminas y les recomendare que hablen del tema con su ginecólogo…- decía el doctor mientras Emma escuchaba atentamente cada instrucción, por otro lado Regina estaba estupefacta con la noticia.
Salieron de la consulta con una Emma alegre y con Regina sin decir ninguna palabra, al momento en que Emma noto esto, llevo a Regina a un parque cercano y se sentaron en una banca para poder hablar del tema.
-Amor que pasa, no has dicho nada desde que nos dieron la noticia… acaso no quieres al bebe?- pregunto Emma un poco nerviosa por la respuesta
-es que… yo… yo… yo soy estéril…- respondió la morena, provocando que Emma se le quedara mirando sin poder comprender sus palabras
-hace tiempo… en el bosque encantado, tome una poción que me dejo estéril-
-porque harías algo como eso?-
-quería herir a mi madre, ella esperaba que tuviera un heredero y yo en el afán de hacerla sufrir me deje estéril-
-bueno parece que no solo rompí esa maldición, también deje embarazada a mi mujer-decía Emma muy orgullosa.
-Señorita Swan- dijo Regina en un tono muy sensual- dos cosas, uno, como está segura que este bebe es suyo-
-simplemente lo sé, este pequeñín- decía mientras posaba su mano en el vientre de Regina- es la mejor prueba que somos almas gemelas, además que tu estas tan loca por mi como yo lo estoy por ti- respondió Emma con una enorme sonrisa.
-lo de estar loca no lo discutiré, y dos desde cuando soy su mujer-
-juro que estaba buscando un buen momento, una cena en un restaurante lujoso, durante una caminata por la playa o en nuestra casa a la luz de las velas, pero creo que este es el mejor momento- Emma se levantó de banco y se arrodillo frente a Regina sacando una pequeña caja de color rojo de su chaqueta.
-Regina… quieres ser mi esposa?-
