Pasado

Abrí los ojos con una extrema pesadez, en todo sentido, ya que al tratar de incorporarme, un peso sobre mi cuerpo me detuvo.

-¡Buenos días, florecita hermosa!

Mi vista se deslizó por todo su cuerpo, deteniéndose en mi propio vientre, ya que se encontraba sentada en este, con los brazos apoyados a ambos lados de mi cabeza, imposibilitándome escapar.

-B-Buenos días...

Su sonrisa se amplió al escucharme titubear. Me miraba realmente expectante.

-Emm...no puedo moverme dulzura...

-Esa es la idea.- refutó, rozando rápidamente sus labios con los míos -perdóname por dormirme ayer ¡No sé qué me pasó! ¡Colapsé!

Reí ante su graciosa mueca.

-¿Tú colapsaste? ¿La gran Harley Quinn?- dije, rodeándola con mis brazos y acercándola más a mí.

-Oye, hasta las mejores pueden flaquear alguna vez...

-Ajá...- solté, en forma burlesca.

Su alegre rostro comenzó a transformarse en un adorable gesto, que derritió por completo mi corazón.

-Lo siento, Ivy...

-¡Haha! Tranquila, no te preocupes, he lidiado con situaciones peores...

-¿Peor que quedarte con las ganas?

Elevé una ceja, meditando la respuesta -De acuerdo...fue la peor situación con la que lidié en mi vida.

-¡Ha! ¡Lo sabía! y eso me trae aquí...

-¿Aquí?

Su semblante se tornó picaron, dedicándome una provocadora sonrisa como regalo -Claro...aquí...- repitió, rozando su pierna contra mi intimidad.

Abrí los ojos de par en par, intentando no atragantarme con mi propia saliva. Apenas había despertado, mis sentidos estaban extremadamente sensibles, lo cual solo significaba una cosa.

-Harley...no me provoques, no a esta hora...

Largó una carcajada, tomando mis mejillas con sus manos -¿Por qué? ¿Me violarás?

-Sabes que te encantaría...- atiné a decir, relamiendo mis labios, mientras posaba mi mirada en los suyos, con hambruna.

-Ayer me dejaste knock out, pero hoy tendré mi venganza... - enfatizó aquello último, tomando mis manos entre las suyas y juntándolas.

La observé, con una sonrisa curiosa -¿Qué es lo que harás?

Desvió su vista hacia el costado, escondiendo, sin mucho éxito, su expectante gesto.

De la nada misma, sacó una cuerda de sus espaldas, mostrándomela con orgullo, para luego pasar su lengua por ella.

Pestañeé varias veces, con una nerviosa mueca -¿H-Harley?

En respuesta, la sacudió frente a mí, lo cual me hizo tragar saliva con rudeza.

-¡E-Espera!

Sin darme mucha importancia, ató mis manos por encima de mi cabeza. De acuerdo, no era capaz de moverme...claramente me esperaba un despertar tormentoso.

-E-Es muy temprano para este tipo de juegos...

Al contrario de mis palabras, mi cuerpo temblaba de entusiasmo. De verdad quería ser domada por ella.

Yo...la gran Poison Ivy... ¿Domada? Solo a esa divertida rubia le permitiría tal privilegio.

-Con más razón ¡Hay que empezar bien el día!- exclamó, acercándose con rapidez a mi rostro, aprisionándome con su cuerpo.

Mi visión se perdió en sus brillantes zafiros. Si...brillaban, como nunca antes. Años atrás jamás hubiese podido ver esa luz emanar de sus ojos, estos solo se encontraban perdidos en una lunática oscuridad. Pero ahora...ahora resplandecían con intensidad...

¿Acaso era yo la razón?

-Pame...

Escuchar mi nombre de pila de tal indecorosa manera, deshizo mis pocas defensas.

Sin perder nuestro valioso tiempo, unió sus labios con los míos de manera desaforada, adentrando su lengua en mi cavidad al instante, escapándosele gemidos en el acto.

Moví un poco mis manos por inercia, tratando de zafarme. Su peso estaba apoyado sobre el mío, y su voluptuoso trasero rozaba con mi vientre, provocándome contracciones internas que no creía capaz de tolerar mucho tiempo.

Sus manos traviesas se deslizaron por mi cuello, hasta mis pechos, comenzando a rodearlos, de una tortuosa forma.

-Ah...- escapó de mis labios.

Con su solo tacto, mis sonidos se hacían incontrolables.

Su lengua comenzó una travesía, explorando por completo mi cuerpo, dibujando húmedos círculos y dejando su marca en cada parte de mi piel. Mi espalda se arqueó, dándole a entender lo que deseaba, que para mi suerte, lo captó de inmediato. Ascendió, sin perder su vista de mi, deteniéndose en mis ya, excitados atributos.

Los observó lujuriosamente, provocando que la electricidad que me irrumpía, se me hiciese insostenible.

-Oh...querida Pame...- susurró, y como consecuencia, su aliento me acarició, elevando aún más mi inminente estimulación.

Rodeó mi sensibilidad, para luego succionarla con un notable entusiasmo y soltarla, dejándome absolutamente extasiada.

-mmhh...- ahogué un gemido, percibiendo como su saliva quedaba sostenida de mi vulnerabilidad.

Sus dedos, al mismo tiempo, emprendieron su camino por mi vientre, deslizándose por este, hasta llegar a mi intimidad, empezando a frotarla con lentitud por encima de aquella tela que todavía me protegía.

Mis muñecas, agitadas, otra vez trataron de liberarse, ante las miles de sacudidas que me recorrían.

Era dolorosamente agradable. Todo con ella era de esa tortuosa manera...y amaba sentir esas sensaciones.

Moví mis caderas por instinto, incitándola a adentrarse en mí anhelado ser, pero en ese mismo instante...en ese maldito instante, escuchamos la puerta de su departamento abrirse con brusquedad.

Se quedó pasmada, observándome con inquietud.

-¡Haarleeey! ¡Levántate! ¡Tenemos trabajo que hacer!

La observé con desdén, alzando una enfadada ceja -¿No cerraste con llaves o qué?

-eemm...olvidé cerrarla...- murmuró, reincorporándose y sacando la lengua en señal de torpeza -¡Espérame! ¡Lo echaré en este mismo instante!

Se levantó de la cama con una tremenda velocidad, olvidándose de un pequeño detalle respecto a mi persona.

-¡Hey! ¡Desátame!

Claramente no me dio importancia.

Oí a lo lejos, como entablaba una alegre conversación con su robusto amigo, en vez de pegarle una patada en el culo, que de verdad deseaba oír.

-Por dios...- musité, intentando liberarme, pero me encontraba demasiado débil por las sensaciones de hace unos minutos. Era imposible.

De repente, escuché un ruido dentro del cuarto. Asustada, posé mi mirada en el suelo.

-Oh...solo eres tú...- suspiré, aliviada, al ver a su deforme castor.

Oh...mamacita...

-Me pregunto por qué habla contigo como si fueras una persona...- inquirí, desconociendo la razón -bueno...si lo pienso bien, es bastante normal en Harley esas actitudes extrañas...

-¡Ivy! ¡Todo listo!- la escuché entrar precipitadamente, seguida, para mi tediosa suerte, de Big Tony -mi querido amigo podrá retrasar la reunión que tengo con mi banda ¿No es eso geniaaal?

Mi mandíbula se cayó al observarlo. El joven me devoraba con la mirada de arriba a abajo, incrementando mi ira.

-¡Sácalo de aquí, Harley!

-¿Eh? ¡No pasa nada! ¡Es Tony, es de confianza!

Puta madre...

-¡No me interesa! ¡Estoy completamente desnuda y atada! ¡SACALO! - grité, conteniendo mis poderes que deseaban despellejarlos vivos.

-¡p-p-perdón! No quise interrumpir, o quizás si...-balbuceó, dejándose llevar por la rubia hacia la salida.

No puedo creer esto, de verdad...sus locuras no tienen fin...

Luego de tal escena, irrumpió de nuevo en su habitación, con una gran sonrisa victoriosa.

Fruncí el ceño, al notarla tan contenta -¿Estás loca? ¡¿Cómo vas a dejar que me vea así!?

Llevó un dedo a su mentón, pensante -¿Cuál es el problema?- atinó a decir, acercándose y liberando mis manos, ante el enojo que provenía de mí -el es parte de mi familia, no debes avergonzarte margarita...

-¿Cuál es? ¿CÚAL ES? ME VIO ATADA EN TU CAMA, ESE ES.

-Tony sabe que eres mi novia.

-¡Eso no le da el crédito para verme en tal estado!

-¿Oh...eso significa que solo yo puedo verte así?- me provocó, sentándose sobre mí, nuevamente.

Desvié la mirada, entre ruborizada y pasmada -Si vivir contigo significa pasar por estas situaciones...retiro lo dicho...

Pestañeó varias veces, con asombro y confusión -¿Eh? ¿Has decidido vivir conmigo? ¡WIIIIl!-. Sus brazos se extendieron hacia el aire, festejando lo que pensaba que ya sabia.

Abrí los ojos cual platos, estupefacta -¿No escuchaste nada de lo que te dije anoche?

Estos ahora bajaron, acompañados por una sonrisa nerviosa -Solo unas partes...

Llevé la mano a mi frente, refregándomela con impaciencia -Dios...

-Pero pero pero... ¡Lo que importa es que aceptaste mi propuesta al fin!

-¿No me oíste? ¡Acabo de retirarme de esto!- atiné a decir, levantándome con brusquedad, provocando que cayese en la cama, como efecto rebote.

-¡Espera roja!

Se aferró con fuerza de mi brazo, solo provocando que mis iracundos ojos se hundiesen en los suyos.

-¡Prometo que no pasará de nuevo! Además... ¿Desde cuándo eres tan tímida?

Desde que descubrí que te amo más de lo que que creí...

-Tú eres la que se la pasa regalando besos por aquí y por allá sin pudor alguno ¿O me equivoco?

-Eso solo lo hago para conseguir lo que quiero ¡Ni se te ocurra usar ese ejemplo de nuevo!- la señalé, incrustando mi dedo en su pecho.

-¡Red, cálmate!

-Y por cierto, no es timidez, solo me gusta mantener mi privacidad, definición que veo que no existe en tu diccionario, ¡Más si estoy atada a tu cama!

- ¿O será que...?- continuó, obviando mi respuesta -¿Estás enfadada porque interrumpieron nuestro amoroso momento...?

Por supuesto que era eso ¿De verdad lo descubrió recién? ¿Cómo no iba a enfurecerme? Bastante toleré toda la noche conteniéndome.

-Vamos, Pame...prometo compensarte, sabes que siempre lo hago- susurró, abrazándome por la espalda.

Deslicé mi mirada al suelo, impactada por mi propio carnal deseo. Nunca había anhelado tanto desquitarme corporalmente con alguien.

-¿Aún tienes ganas?- cuestionó, delineando círculos en mi vientre, con sus finos dedos.

-No...- mentí, tratando de alejarme.

-A mi no me engañas jazmincito...- murmuró en mi oído, para luego lamerlo con lentitud.

Sus sonidos impregnados en ese lugar, me llenaron de deseo, más del que tenía previamente.

-Te veo...veo tu carita tentada...

-Cállate...

-Ven con mamá...

-No.

-Vamos...

-No...

Ante mi rotunda negación, sujetó mi mano y me lanzó contra su cama, cayendo de espaldas en esta.

-No escaparás de mi, Poison...- susurró, navegando su lengua por mi cuello.

Odiaba con todo mi ser, tanto como amaba, que conociese a la perfección mi debilidad.

-T-Te dije que...

-¿No?- terminó mi frase, atrapando mis atributos en sus manos, esta vez de una forma no tal amable como la anterior -Eso lo veremos...

El timbre sonando, nos petrificó de nuevo.

Fruncí tanto el ceño, que juré que me desfiguraría. Realmente no podía estar pasando aquella situación.

-Y reitero, me retiro.- sentencié, empujándola y levantándome con un notable enfado dibujado en mi semblante.

-¡E-Espera! ¡Prometo que no siempre será así! Solo debo organizar mi agenda y...

No la dejé terminar, ya que cerré la puerta de la habitación en su cara.

Me vestí con rapidez y salí de su casa, para encontrarme con un joven misterioso, que sostenía una pizza en sus manos.

Lo miré con desprecio -¿Y tú eres...?

-¡Oh! Harvey, de la banda de Harley- soltó sonriente, con una tonada afeminada.

¿De verdad? ¿Esa fue tu gran idea de un apodo?

-Como sea...- pasé de él, saliendo con rapidez por la puerta.

-¡Espera! ella me pidió que viniera para...

No escuché sus palabras finales. Mi mente era un caos. Era consciente de que estaba actuando como una niña pequeña...pero mierda, interrumpirnos así mas de una vez...no lo toleré.

Me dirigí hacia un aislado parque de la ciudad, dejándome reposar en el verde pasto. Necesitaba pensar.

¿Pero pensar qué? El hecho de que estaba completamente enamorada no iba a desvanecerse así porque si.

Con mi querida amiga, siempre hemos tenido un vínculo especial, y carnal. Siendo cómplices de nuestro amor en la mayoría de nuestros encuentros. Siempre la quise...pero no podía obviar, que cada vez la quería más.

En el pasado habíamos dejado en claro nuestro tipo de relación, siendo yo la primera en imponer esa idea. La idea de ser libres, de estar con quien queramos. Un vínculo sin ataduras.

Eso sigue sin incomodarme, y sinceramente, no creo que nunca lo haga. Lo único que me molestaría y lastimaría al mismo tiempo, es que me dejase de lado. Y eso es lo que sentía ahora.

Tenía que admitir que una solitaria como yo, no podía entender al cien por ciento lo que significaba el contacto con los humanos. Ella era mi única amiga, después de todo, porque yo así lo quise, porque vi un extraño pero atrayente resplandor en su ser que me incitó a continuar a su lado.

Este creció, demasiado, en estos últimos tiempos.

Pero...hay algo extraño, no pude haberme desquiciado por tal estupidez...algo sucede. Hay claramente una ira contenida en mí...ira ¿Por qué? No...mejor ni me lo pregunto. Sé bien el por qué, y también sé que hace tiempo decidí olvidarme de aquello.

Quizás, la solución para evitar mi pesar...era volver a ser la misma de antes, y no depender de nada...ni nadie.

-Ni se te ocurra.

Oí a mis espaldas, aquella voz que tanto conocía, y que despertaba inquietantes emociones en mi interior.

Me reincorporé fingiendo desinterés, para luego clavar la mirada en ella, que me observaba con ¿Enfado? ¿Harley...enojada conmigo? Eso sí que era una novedad.

-Harley...pero que...- detuve mis palabras, al pasar mi vista hacia su mano. Esta sostenía la pizza que aquel joven tenía antes en su poder.

-Vino porque yo le dije que quería pizza...- habló, haciendo caso omiso a mi confundido semblante -porque sé que a ti te gusta...

De acuerdo, no vi venir eso, por ende, mi corazón comenzó a ablandarse con un leve padecimiento.

Ja... ¿A quién engaño? Este ya había aflojado a penas la vi detrás de mí.

-Quería darte una sorpresa...

Basta...me harás flaquear...

-Lo siento, Ivy. Prometo que las cosas serán diferentes...solo...confía en mí ¿Si?

Mierda...

Largué un suspiro tan extenso que juré que me quedaría sin aire. Tenia que actuar como una mujer madura, solo esperaba tener la sensatez para hacerlo.

Me puse de pie, quedando frente a frente con su angustiosa persona.

-Yo soy la que debe disculparse, perdóname Harley, por haber actuado tan infantilmente...

Sonrió de lado, de forma divertida -No tengo nada que perdonarte, pero tengo que admitir que es bastante entretenido ver esta nueva faceta en ti...- bromeó, acortando mas la distancia.

Derivé la vista al suelo, sin saber que decir. Me tenía, no podía contradecir ese hecho, ya que era cierto que estaba actuando diferente. Ni yo misma era consciente de que tales reacciones se encontraban escondidas en mi corazón.

-Te quiero...Ivy...

Posé mis ojos en ella, desarmada por su cariño -Siempre dices eso cuando sabes que estoy enfadada...

-¡Pero funciona!

Alcé una ceja, desconfiada.

-¿O no?- continuó, desplazando su mano por mi ahora, acalorado rostro.

-Bueno...no tenía pensado esto ¿Pero qué tal si desayunamos al aire libre?

-¿Acaso no podías esperar?- atine a decir, observando cómo devoraba una porción.

-Sabez bien que la pizza ez mi debilidad- habló, mostrándome con entusiasmo su devoción ante la comida.

No pude evitar sonreír. Siempre lograba quitarme el mal humor, aunque también, podía hacerlo resurgir en cuestión de segundos. Era consciente de ello.

Nos sentamos en aquel árbol, que anteriormente pensé utilizar como mi psicólogo, empezando a comer con entusiasmo.

Bueno...admito que la pizza también era una debilidad para mí, pero al menos conservaría la comida dentro de mi boca, no como la rubia a mi lado que por hablar mientras masticaba, pequeños -o mejor dicho, no tan pequeños- pedazos salían volando de esta.

-Ya le dije a Tony que no se puede tomar libertades respecto a mi casa. ¡Está todo arreglado!

-No hace falta Harl, te dije que no le dieras importancia a como actué...al berrinche que hice...

-¡Oh no no! ¡Actuaste como una perfecta esposa! ¡Eso es lo correcto!

Mi mente se paralizó al escucharla -¿E-Esposa? Deja de dar pasos tan agigantados ¿Quieres?

-Y tu deja de asustarte por cada broma que hago... ¿Tanto terror le tienes a la formalidad, florecita de primavera?

Dio en el clavo. Por supuesto que le temía. Todo era nuevo para mí, y si, me asustaba, no iba a negarlo.

Pensar que mi vida solo se guiase por su presencia, me hacía perder los estribos. Tenía cosas que hacer, no debía olvidarme de eso.

El silencio nos irrumpió unos minutos. Harley se mostraba pensativa, lo cual era chocante, proviniendo en ella.

-¿Ivy...por qué no te dejas ser?- habló finalmente -Debe ser doloroso estar en contra de lo que sientes todo el tiempo.

Mis ojos la invadieron, incrédula por su petición.

-Has estado reprimiéndote tanto tiempo...alejándote de la gente, de mí en su momento... ¿Por qué no puedes simplemente aceptar tu presente?

Parpadeé varias veces, pasmada. Incapaz de evitarlo, el rencor que creí olvidado, comenzó a fluir por mis venas, fuera de control.

Tenía que ser una broma, una mala broma lo que me decía.

Recé para contenerme, de verdad lo hice...pero era imposible. Acababa de despertar un lado mío que anestesié hace tiempo.

-¿Y qué hay de ti? ¿Qué hay de todos esos años que estuviste apegada a tu psicópata amante?

Sus parpados se entreabrieron, para luego observarme con confusión y dolor.

-¿Qué hay de todo ese tiempo que estuve a tu lado ayudándote? ¿En qué momento me alejé de ti?

-No me refería a eso...

-¿Qué hay de todo mi valioso tiempo que perdí por ti? ¿Por qué dices esas cosas? Si es por mí, yo...- callé mis palabras al instante, percatándome de que estaba a punto de confesar un doloroso sentimiento que decidí esconder en su momento.

-Ivy...

-Déjalo...no tengo ganas de discutir.

Sus manos tomaron mis hombros con tal ímpetu, que me hicieron tirar la comida -¡No! ¡Me dirás ahora mismo todo lo que sentiste en ese momento de mi vida!

-¿P-Por qué?

-Porque necesito escucharlo.

Choqué los dientes, realmente odiando su insistencia. Recordar mis tediosas emociones en ese tiempo...solo me hacia entristecer ¿Es que no podía verlo?

-Dímelo.

Como si la paciencia nunca hubiese sido mi fuerte -y estoy empezando a pensar que nunca lo fue- mis labios se entreabrieron con rabia, dejando mi agonía pasada en libertad.

-¡De acuerdo! ¿Quieres la verdad? ¡La tendrás!

Sin el permiso de mi mente, mis manos tomaron el control, embistiéndola contra el suelo.

-I-Iv...

No la dejé terminar, y tampoco a su agarre que trató de detener mi acción. Aprisioné sus manos con las mías, acercando considerablemente mi esmeralda mirada.

Quería que lo viera, que notase en primera persona el dolor reflejado en mis ojos.

-Mi verdad...tu verdad...eso ya no tiene importancia ¡Porque nada de lo que diga podrá hacerte entender todo lo que sufrí en esos tediosos días, tratando de alejarte de ese enfermo!

-Pame...espe- ¡mmhh!

Mis labios sellaron sus intentos de detenerme, relamiéndola a mi gusto, degustándola con un punzante rencor en mi alma.

Así de rápido como los tomé, me desprendí de estos, dejando un sabor amargo en su corazón, que obviamente, pude percibir.

-Si supieras las veces que traté de olvidarte, de darme por vencida contigo...pero...- mi cabeza descendió, comenzando a sentir que perdía la fuerza -pero...no podía dejarte, no quería dejarte...me habías hipnotizado, nunca nadie logró ese efecto en mi...y quise creer que...

-Ivy...

-Que por algo había pasado...que nuestro destino estaría unido siempre, sin importar la situación que enfrentáramos. Éramos amigas...mi primera y única amiga...ya no podía abandonarte, y sin embargo...tu seguías tan inmersa en esa mierda de tipo.

Su doloroso silencio me hundió el alma, desapareciendo la poca cordura que me quedaba.

-Estabas tan perdida en esa odiosa persona, en vez de perderte en mí...que daba todo por ti con cada segundo de mi vida...- aferré más sus muñecas, provocando que soltase un leve gemido de malestar -en vez de estar ocupándome como debía de mi primer misión, de mi primer amor... ¡Me encontraba cuidando de una niñita como tú! No podía creerlo...

-Basta...es suficiente...

-¡No! ¿Querías la verdad? ¡Ahora la escucharás!

Con rudeza, la di vuelta, dejando mi cuerpo caer sobre su espalda -La escucharás aunque no quieras...- susurré en su oído, para luego lamerlo con lentitud.

-I-Ivy...

-Te deseaba...todo esos años perdidos te deseé como nunca deseé a nadie, y a pesar de conseguir tu aprecio en varios sentidos, siempre sentí que algo faltaba...y ese algo era...

Cerró sus ojos con fuerza, intuyendo mis próximas palabras -¡Basta! ¡No lo digas!

-¡Y ese algo era...que apenas él venía por ti me dejabas absolutamente abandonada!

Sus lágrimas se deslizaron por sus ojos, sin poder evitarlo. La estaba lastimando, lo sé. Pero ya no podía detenerme. Tantos años conteniendo mi ira...ya no podía más.

Mi mano, perdiendo el control, se adentró en su escotada remera, rozando por dentro de esta su estremecida piel.

Mi tacto solo le causaba dolor. Era consciente de ello. Mis emociones estaban tan desenfrenadas que traspasaban mi alma, fusionándose con mi cuerpo, con este maldito recipiente que me fue dado.

-B-Basta...Ivy...

-Y entonces... ¿Qué era de mí esos días que te alejabas, esos días que hasta luchabas contra mi persona cuando quería salvarte de él? ¿Qué era de mí...Harley, puedes imaginarlo?

Negó fervientemente con la cabeza, dejando caer sus lágrimas al vacío, al mismo tiempo que un jadeo escapaba de sus labios, al percibir mi otra mano adentrarse en su short, rozando su sensibilidad.

-No, no puedes imaginarlo, nunca has estado en mi mente...nunca me has entendido, no como yo a ti... ¿Acaso alguna vez trataste de pensar en lo que sentía? ¿Lo hiciste?

Como si la impaciencia tomará el mando en su agrietada mente, soltó un grito ahogado, volteándose violentamente contra mí, provocando que mi espalda cayese estrepitosamente en el suelo.

-¡SI LO HICE!- exclamó, ahora siendo ella la que tomaba mis manos, entrelazándolas con las suyas y acorralándome.

Mi mente quedó en blanco al percibir su dolencia.

-¡ASÍ ES! ¡SIEMPRE TE ENTENDÍ! ¡SIEMPRE LO SUPE! y lo peor...es que a pesar de todo continué con él...

Su visión de deslizó por mi afectado semblante, derrumbando su pesar en el -Siempre...quise escapar de él... ¡Lo sabes! ¡Y también sabes que estaba tan enferma que pasaron años hasta que pudiese hacerlo!

-Harley...

-¡Lo siento tanto roja! ¡Nunca quise lastimarte! ¡Me odio por ello todos los días!

No más de lo que me odio a mi misma, por estar haciéndote pasar por esto...

Su arrepentimiento se derrumbo sobre mí, desarmándome poco a poco.

-Quería estar contigo, esa es la verdad...pero algo no me dejaba...algo me hacía seguir unida al Joker...lo siento...sé que no merezco ser perdonada, no merezco nada de ti realmente, inclusive tu compañía...

-Har...

-Siquiera sé por qué sigues tolerándome...

Me quedé muda, observando como una lamentable sonrisa se formaba en sus labios. Así que lo sabia...si...un lado mío también intuía que conocía mi verdad. Que conocía la agonía que oculté durante tanto tiempo.

Ascendí la vista, que se encontraba perdida en la nada, y al toparme con sus ojos, el aire comenzó a faltarme.

¿Qué demonios hice? ¿Acaso, actué igual que su violento ex? ¿La lastimé? Si...de eso no cabía duda.

Lo único de lo que era consciente, era de que mis próximas palabras serían el veredicto final. Soltar o permanecer...tenía que decidirme y hacer las paces con mi revoltoso interior. A pesar de que pensé que ya lo había hecho, pero claramente...no era el caso.


Perrdonen a los que siguen esta historia, por tardar tanto! tuve una pequeña falta de inspiración, y no quería escribir cualquier cosa ¡Pero ya reviví!

Muchas gracias por los reviews! Sus opiniones son muy importantes para mi :)

Nos vemos en el próximo capítulo!

Besotes grandes!