Colapso

No decía nada...y eso provocaba que mi ya de por si, enloquecida mente, se desquiciase aún más. Nunca había sentido tanto temor por perder a alguien, siquiera con el Señor J.

Le mantuve la mirada, como si de esa manera pudiese atravesar esa coraza que nuevamente y después de mucho tiempo, estaba imponiendo.

Pero nada sucedía. No escuchaba su dulce voz...no lograba ver aquella luz en sus ojos que siempre me dedicaba.

Al percatarme de eso, no pude evitar que mis lágrimas se escaparan todavía más de mis ojos. Me sentía como una niña pequeña, abandonada e indefensa.

-Ivy...por favor...- rogué, reforzando el agarre en sus manos.

Sus ojos me analizaron un momento, con una tristeza que me atravesó tanto...que perdí la fuerza en mi cuerpo y tuve que soltar sus manos para apoyarme sobre el prado, evitando caer sobre ella.

-Lo siento...

A penas oí en un susurro. Pero eso fue suficiente para brindarme el valor que creí perdido.

-Yo lo siento...perdóname por todo lo que te hice pasar, perdóname por...-

-Harley.

Callé mi habla, ya que la forma en que dijo mi nombre, me estremeció de pies a cabeza.

Mis pensamientos se descontrolaron intuyendo lo próximo que me diría. La conocía demasiado. Se sentía acorralada, y eso...no era de su agrado.

-Lo lamento...no puedo seguir así.

Al escucharla, una extraña y casi maniática sonrisa comenzó a dibujarse en mis labios -¿S-Seguir así? ¿De qué hablas margarita? Si a penas estamos arrancando esto seriamen-

-No- me cortó, reincorporándose un poco -no lo entiendes... no puedo.

Creo que por primera vez en mi vida me quedé sin habla, sin argumentos, sin excusas para retenerla. Y es que su mano, ahora deslizándose sobre mi rostro en una caricia que ocultaba dolencia, y su mirada...que contradecía totalmente sus palabras hirientes, reafirmaban esa puta duda que me invadió segundos atrás.

Y lo peor de todo, es que no tenía forma de defenderme del porvenir.

Su visión decayó, mientras me apartaba un poco con su otra mano, como si mi cercanía le quemase.

-Debí haberlo sabido...- empezó a decir, con una mueca angustiosa -El amor no es para mi...

-Pero Ivy...

Mi voz finalmente pudo emanar, pero solo pude decir esa idiotez. Ja, ¿Por qué no me sorprende? Quizás el hecho de jugar el papel de una estúpida tanto tiempo me transformó de verdad en una.

-Mira en lo que me convierte, Harley- continuó, regresando sus ojos a mí -¡Mírame bien!

Mi propia mirada se ablandó, mientras trataba de retenerla atajando su cintura -Lo único que veo en ti, es temor...

-A eso mismo me refiero. No puedo sentir este tipo de emoción con la misión que tengo.

Choqué los dientes, realmente harta de su reiterado y puto monólogo.

-Tú maldita misión me tiene lo que no tengo por el piso...- señalé mi entrepierna, frunciendo el ceño.

Bien, admito que no pensé con claridad mis palabras. Definitivamente había reavivado una llama, una llama que lejos estaba de ser pasional.

Arqueó una ceja, sonriendo con ironía -¿Así qué eso es lo que piensas de algo tan importante para mí?

-¿Y qué hay de mi? ¿No soy lo suficientemente importante?

No contestó, pero para mí, su única respuesta fueron sus dedos quitando mi agarre de su cintura.

-No lo acepto- dije, sin intenciones de perder la batalla.

Obviando mi negación, se levantó con lentitud, alejándose un poco, para luego penetrarme con sus esmeraldas ojos. No lograba descifrar si había ira en ellos, tristeza u alguna otra combinación de cosas.

-No seas chiquilla.

Y eso fue todo. Su indiferente comentario cortó el pequeño cablecito que era mi sostén a la tierra. Traté, de verdad traté de parecer normal, de tener una disputa normal con la persona más importante de mi vida...de mantenerme serena... ¿Serena? ¡HA! Eso simplemente no soy yo.

Y ella...lo sabe bien.

Mis precipitados pasos la estamparon, sorprendiéndola -¡TÚ NO SEAS CHIQUILLA! ¡Te la pasas escapando de mí! ¿Crees que soy tan estúpida como para no darme cuenta de que me estuviste evitando todo este tiempo?

Entreabrió los labios para decir algo, pero solo aire emanó de ellos, impacientándome mas.

-¡Cagona!

Hizo una mueca que a mi parecer, consistía en conservar la paciencia.

-Harley, escucha...

-¡¿Y además me ilusionas diciéndome que vendrás a vivir conmigo?! ¿Qué mierda te pasa?

Puta madre. Realmente no podía controlarme. Justo con ella...con la única persona en el mundo que no quería demostrar mi aberrante locura, me estaba desquitando.

Llegué a notar como sus ojos se tornaban un poco rojos, pero en mi arrepentimiento quise pensar que era de rabia.

-Me deje llevar, lo lamento.

Arrepentimiento que se fue al carajo en un segundo, al oír su maldita excusa, dicha de una forma tan neutral.

Asentí con sarcasmo, esbozando aquella maliciosa sonrisa que bien había aprendido, de mi psicópata ex.

-¿Sabes qué? ¡Vete a la mierda!- cada palabra que brotaba de mi boca, clavaba un punzante dolor en mi pecho -No sé cómo pude fijarme en una falsa como tú.

-Tampoco yo lo sé...

Mordí mis propios labios, provocando que la sangre comenzase a fluir por estos.

La bronca que sentía no se podía siquiera medir. Pero no era debido a sus palabras, sino porque estaba segura que se estaba guardando todo lo que realmente sentía y quería decirme, y eso me estaba enloqueciendo.

Nuestras miradas chocaron, y pude observar como su mano se movió instintivamente, con intenciones de curar la herida provocada en mi piel, por mi propia furia. Sin esperar a su tacto, le corrí la cara, escupiendo mi sangre en el suelo.

Sus puños se cerraron en respuesta. Parece ser que no era la única que estaba perdiendo la razón.

-Deja de mirarme así... ¿No te das cuenta que si sigo a tu lado enloqueceré?

-¿Y?- atine a decir, señalándola -¡Eso es lo que hace el amor, que problema hay!

-¡TODO!- se exaltó, tomando mis hombros, para mi grata y extraña sorpresa -¡Todo, Harley!

-Ivy...

-¡Mira como te traté hace unos minutos! Por poco y...- selló sus labios, conteniéndose -no quiero lastimarte... en este momento me desconozco, a penas puedo pensar con claridad.

La miré con desdén, tratando de mantenerme firme -Yo nunca pienso con claridad y vivo bien, ¿Cuál es el problema?

-Tú.

-¿Yo?

-Lo que provocas en mí no es solo amor... es una mezcla de sentimientos que no puedo sostener ahora.

Me perdí en su lastimoso semblante e incapaz de evitarlo, delineé una comprensiva sonrisa, mientras mi mano se apoderaba de su rostro -Pame, eso es normal.

Negó fervientemente con la cabeza, destruyendo mi leve esperanza.

-¡No lo es para mí! ¡Me distrae, y no puedo ni debo distraerme!

Cada día me sorprendía más lo rápido que podía sacarme una sonrisa, y luego de unos segundos deshacerla.

-¿Es tan malo lo que te causo?

Ahora era ella la que me dedicaba una sonrisa indescifrable. Lo único visible que pude percibir en su gesto...fue desesperación.

-¿Quieres saber, Harleen?

Parpadeé con rudeza, desorbitada. Creo que fueron contadas las veces que me llamó así...y todas esas veces fueron fulminantes.

-Te lo diré, ya que ansias tanto una respuesta...- retomó, con un obvio sarcasmo.

Parecíamos dos locas de mierda bipolares. Nada tenía sentido.

Tragué saliva con fuerza, pero mi garganta se encontraba seca y hasta ese natural acto me costaba.

-Puedo empezar por el hecho de que solo quiero estar contigo...y eso me desquicia. Pierdo el control por ti...

-Me gusta verte perder el control...- solté, sin el permiso de mi mente.

-¡Oh! ¡Espera! Este ejemplo es mejor...- bromeó, a pesar de tal situación, para luego, avanzar hacia mí y sujetar mi mentón, acercándome hacia ella -Te deseo a cada momento.

Cualquiera se pondría feliz por el contenido de sus palabras...básicamente me estaba confesando su amor. Pero el desprecio en su tonalidad, me indicaba todo lo contrario.

-Últimamente he tenido sentimientos encontrados...- continuó, relamiendo sus propios labios y detallando los míos -no quiero que nadie te toque, ¿Me escuchaste? ¿Qué te parece eso?

Mis mejillas se acaloraron debido a su caliente discurso -¿Y-Y eso que tiene de malo?

-¡Todo! ¡Yo no soy así!

-Es normal sentir esas cosas, florecita.

-Pues yo no quiero sentirlas, ¡No quiero que estos sentimientos me impidan pensar con claridad! Pero lo que menos quiero y...- dudó, aferrando la mano a su pecho -...y lo que más temo es lastimarte...

-No lo harás...

Bufó, con una media sonrisa -¡Ya lo hice, Harley! ¡Hace unos instantes! ¿O acaso estás tan acostumbrada al maltrato que te pareció un juego de niños aquello?

Mi mente lo meditó unos segundos, ¿Será eso verdad?

-Eso debe ser...- contestó por mí, apartándose unos centímetros, escapando de mi aprecio -Por eso no puedo estar contigo...no con todas estas emociones que no sé controlar.

Acorté la distancia de nuevo. Si algo me destacaba era lo insoportablemente insistente que podía llegar a ser.

-Es algo nuevo, nunca lo sentiste antes por eso no puedes controlarlas- pronuncié, como una buena psiquiatra -pronto lo lograrás, te lo asegu-

-¡No me interesa lograrlo!- se giró hacia mí, con una aturdida mirada en sus ojos -¿No lo entiendes? ¡No estoy hecha para esto!

Oh Oh. De verdad me estaba asustando. ¿En serio quería alejarse de mí? ¿Después de todo lo que pasamos juntas? No...no lo soportaría...

Llevó los dedos a su frente, y se la refregó con impotencia. Nunca la había visto en tan lamentable estado.

-No quiero lastimarte...- repitió, perdidamente -Te amo demasiado, jamás me lo perdonaría...eres lo que más me importa, eres mi única debilidad...

Las fuerzas me abandonaban. Ya no sabía que decirle. Pero irónicamente, a pesar de que me sentía por completo desgastada, percibía como si un pequeño vaso en mi mente, que con el paso de los minutos se iba llenando con una tortuosa lentitud, estuviera a punto de rebalsar. Algo malo iba a suceder, y definitivamente iba a ser mi culpa.

-No logro controlar lo que siento...terminé por decirte todas esas cosas hirientes...

-Al menos te desquitaste.

Sé que mi voz resonó en sus pensamientos, ya que soy consciente de que sonó iracunda.

-Entiendo si estás enojada...tienes derecho a estarlo, me comporte mal. No te merezco...

-No- la corté, abriendo mis ojos lo más que podía. Pequeño detalle que sucedía cuando perdía la cordura.

Retrocedió unos pasos al verme en tal estado. Me conocía demasiado bien, pero estoy segura...que no se esperaba lo siguiente.

Estaba a punto de decir lo que no quería, no sentía y lo que más podía llegar a lastimarle.

-Resultaste peor que el señor J...- emanó finalmente de mis labios, mientras mi mentón se elevaba con un egocentrismo fingido, pero bien sentido.

Juré escuchar un quiebre en su ser, de verdad que lo escuché... Ah no, espera...no es ella, soy yo. Me estoy quebrando, tanto, que duele. Es el peor dolor que sentí en mi vida... mierda, no puedo tolerarlo. Me ahoga...no puedo respirar.

Mi cuerpo tembló como consecuencia de mi propia acción. Luego de unos minutos que me parecieron incontables, mi cobarde mirada se dignó a penetrar la suya, y lo que vi en ella provocó que mi quijada cayese un poco.

Lágrimas... ¿Eran esas lágrimas recorriendo su precioso y simétrico semblante? Si, lo eran...

Mi boca se movió varias veces pero ningún sonido emanó de allí. Me encontraba paralizada. Nunca había visto a Ivy llorar. Eso solo me dio a entender que fui la primera privilegiada en lastimarla de la peor manera posible.

Inevitablemente la imité, con mayor intensidad, por supuesto. Siempre fui una llorona.

Me miraba de tal forma, con tanto padecimiento...

-I-Ivy...- musité, casi sin voz e intentando hacer reaccionar a mi entumecido cuerpo -Florecita, perdóname... n-no lo dije en serio.

Sus ojos se cerraron con fuerza, como si así pudiese retener el dolor que, sin caso alguno, seguía emanando.

Pero eso no fue lo que más me alertó, sino el movimiento de su cuerpo, lento pero firme, que atinó a darse media vuelta, mientras con su mano limpiaba su malestar.

Logré escuchar a su nariz aspirando su agonía una y otra vez, y eso solo provocó más pesar en mi.

Nunca pensé que verla llorar me destruiría tanto.

-Por favor...no...- fue todo lo que pude decir, con mi brazo estirado en su dirección.

-Perdóname por lastimarte...- dijo, y como resultado, mis piernas flaquearon y caí de rodillas en el suelo, sin poder quitar mi desarmada expresión.

-N-No...

Me dio la espalda. Y el solo contemplarla me hizo sentirla lejos, tan lejos que un pánico disfrazado de torrente me ahogó.

-Adiós, Harley.

Su despedida retumbó en mi cabeza, que me proporcionaba fuertes golpes internos con intenciones de despertarme del trance que ahora me paralizaba.

Pero fue imposible. Por primera vez en mi vida...sentí que perdía una parte de mi, y eso...me congeló.

Observé como su figura se volvía pequeña con cada paso que daba. Ya no podía vislumbrarla, detallar su hermoso ser...ya no podía hacer nada.

Mi frente se arrugó, mis labios temblaron y las lagrimas incrementaron, entrecortando mi respiración.

Lo próximo que llegué a oír o sentir, fue a mi propia voz elevándose y haciendo eco en aquel solitario parque, para luego desgarrarse por completo, ahuyentando hasta a los pájaros, y finalizando su alarido de dolor, en un sollozo que por varias horas, no me dio respiro.


¡Disssculpen la tardanza mis queridos/as! Tuve un pequeño problemita de inspiración. Ya que, supongo que los que siguen el último comic de Harley Quinn estarán enterados... ¡Lo quitaron de internet! DC se avivó...al menos yo no lo encontré más, y admito que ayudaba bastante a reanimar mi inspiración. Estoy devastada por no poder leerlo, ¡Estaba super interesante! Y al menos donde yo vivo cuesta conseguirlos para comprarlos. Nada...momento de catársis jajaj

Pero no se preocupen, por suerte, mi inspiración no se basa solo en lo que veo, surge de la nada, como este capítulo que hoy les dejo. Si, ya se, mucho drama y bla bla, suelo hacer esas cosas jajaj, ¡Pero tranquilos que la historia sigue!

¡Besitos a todos/as y muchísimas gracias por leer! ¡Me alegra mucho mucho que les esté gustado la historia :) !