Decisión

Aferré con fuerza las rodillas a mi pecho, como si la presión de estas sobre mi piel me ayudase a calmarme.

Pero resultó ser peor. Mi respiración se entrecortó aún más de lo que ya estaba.

-Harley, por favor... tranquilízate, solo fue una pelea, son cosas que pasan...

Escuché a mi robusto amigo, al mismo tiempo que sentía su tacto proteger mi espalda.

Me refregué la nariz con el brazo, intentando limpiar mi lamento, pero era imposible, este seguía emanando por doquier.

-No Tony, no lo entiendes, nunca la vi así...- a penas dije en un susurro, clavando mi lamentable vista en él.

Me sonrió de una forma paternal, brindándome palmaditas.

-Fue como si...- continué, derivando los ojos al sucio suelo de mi hogar -...como si una parte de mí se esfumara...

-¿A qué te refieres?

-Cuando la vi partir... algo en mi se rompió.

-Eso es normal, rubia...

-¿Tú crees?- lo miré, cual cachorro abandonado.

-Por supuesto- delineó una nostálgica sonrisa -he sentido eso antes, puedo confirmártelo.

El silencio nos invadió unos segundos, acrecentando mi nativa curiosidad.

-¿Y la recuperaste?- cuestioné, imaginando su historia.

Su mueca se transformó en una nostálgica. Puta madre, hasta a mi mejor amigo le hacía daño.

-No... pero solo porque fui un cobarde, porque no tuve los huevos para enfrentarla de nuevo, ni pedirle perdón.

-Ya veo...

-Pero Harley... -su mano giró mi rostro, y con una amabilidad poco común en él, limpió mis lágrimas -aún estás a tiempo de recuperarla. Debes decirle lo que realmente sientes.

-¡Pero lo hice Big! ¡De verdad lo intenté! Y no quiso escucharme...

Alzó una ceja divertida, ante mis palabras -¿Puedes decirme que no enloqueciste en el medio de tu intento?

Dio en el clavo, por supuesto.

Inflé un poco los cachetes, desviando la vista -Quizás un poco... ¡Es que me sacó de quicio! ¿Qué es esa mierda de que no puede controlar lo que siente, de qué la distraigo?

-Tú la conoces mejor que yo... pero por lo poco que pude ver, me di cuenta de que es una persona complicada. Y si, tiene una misión, que te dejó en claro desde el principio.

Mis dientes relincharon con solo escuchar la palabra "misión".

-¡Me cago en su misión! ¿Qué hay de mí?

Noté como su ceño se fruncía. Creo que... internamente ya sabía lo que iba a decirme.

-Harley, ella siempre ha dado todo por ti, pero justamente, ¿Qué hay de ti?- repitió.

Mis ojos se abrieron cual platos, imposibilitándome contestar.

-¿Has pensado que quizás, en vez de quejarte podrías ayudarla con su propósito? Es más, ¿La has ayudado alguna vez?

-Yo...

-¿La has apoyado? ¿O siempre fue ella la que te cuidó?

Mi mente se nubló, dándole la razón. ¿En qué carajo le había ayudado?

En esa época donde Gotham era nuestro hogar, lo único que yo hacía era estropear todos sus planes. Culpa de mi torpeza, o tal vez... de mi desinterés por su misión.

Siempre dependí de su persona. Abusé de su amabilidad... la lastimé.

Mis ojos nuevamente se impregnaron de ese dolor que ya no sabía cómo apaciguar.

Como consecuencia, escondí mi cabeza entre mis piernas, sollozando -¡Soy tan estúpida! ¡Soy una mierda!

De nuevo, sus gigantes manos me cuidaron, cubriéndome en un amistoso abrazo -Rubia, deja de lamentarte, en vez de eso, recupérala.

Asentí temblante dentro del aprecio, para luego elevar un poco mi angustioso rostro y encararlo -Gracias Tony, no sé que haría sin ti...

-Tonta... tienes un moco en la cara- fue su gran respuesta, lográndome sacar una pequeña sonrisa.

Me limpió con un incondicional amor, y me ayudó a reincorporarme.

-Espérame aquí.

-¿A dónde vas?- solté, casi con terror.

No soportaría estar sola en este momento.

-A traerte unos ricos spaghettis del local del Tano, ¿Qué me dices?

Mis ojos se iluminaron al instante -¿E-Espaghettis? ¿Con albondiguitas?

-¡Esas mismas!

No pude evitar lanzarme a sus brazos como agradecimiento -¡Eres el mejor, Tony!

-Lo sé, lo sé...- dijo, correspondiéndome -ahora quédate quietita aquí hasta que vuelva.

Asentí enérgicamente, con una alegre sonrisa -Aquí te espero.

Observé su ida y no pude evitar agradecer demasiado a... no sé a quién, supongo que cuando muera lo sabré... Espera, ¿Qué estaba diciendo? ¡Ah sí! Agradecer el tener un amigo como él... y no solo es él, he logrado muchos vínculos importantes en este lugar.

Mi sonrisa se desdibujó en un segundo, al asociar y recordar las palabras que hace no tanto, me dedicó Ivy.

Me alegra que tengas tan buena compañía... es una tranquilidad para mi saber que cuando no estoy, tienes amigos que te protegen.

Mis puños se cerraron con rudeza, por aquella memoria.

Ella siempre velaba en mi... ¿Y yo? ¿Qué he hecho por ella? Solo la acusé de ser una cagona... Soy lo peor.

Me dejé caer sobre la cama de espaldas, mientras un tedioso suspiro se escapaba de mi aliento.

Tenía que hallarla, arreglar las cosas... Ya no me interesaba si no quería ser mi novia. Solo quería saber que se encontraba bien, quería ayudarla en lo que pudiese...

Mis ojos, ya irritados y rojos de tanto llorar, comenzaron a cerrarse. Me sentía tan agotada.

Sin embargo, un estrepitoso ruido provocó que los abriese de golpe.

Me reincorporé de inmediato, pasando mi vista instintivamente hacia la puerta -¿Tony, eres tú?

No oí su destacada y rasgada voz, lo cual me alertó.

Rápidamente tomé mi pistola, y me levanté.

-¿Quiéeen está ahí?- exclamé, de forma divertida -¡Oh! ¿Eres un acosador?

Nadie contestaba, por ende continué.

-¡Señor acosadooor!- solté en un cantito, asomándome por la puerta -Disculpe, pero ya tengo dueña, y una muy bonita a todo esto, así que si es tan amable de retirarse de mi casa, se evitará un tiro directo en sus partecitas...

De repente, escuché en un eco, una maquiavélica risa que creí olvidada. Eso... provocó que mi corazón palpitase atemorizado.

-Tan encantadora como siempre, Cuqui...

Ese apodo... solo había una persona que podía inventar tales nombres estúpidos.

-No puede ser...

Y antes de poder descubrir el nombre de aquella entidad, la puerta de mi cuarto, que de por sí ya se encontraba entreabierta, se movió con rudeza hacia a mí, provocando que mis pasos tambaleasen, cayendo de nuevo sobre la cama.

Sucedió. Lo que menos deseaba en la vida, sucedió. Otra vez, allí estaba esa conocida y estirada sonrisa que me hacía hervir la sangre, y ya no en un buen sentido.

-¿Qué tal, calabacita? Ha pasado tiempo.

Lo detallé con la vista. Se veía tan tranquilo y confiado como siempre. Lo único diferente es que llevaba un gran abrigo que cubría los llamativos colores de su ropa.

-¿Qué haces aquí?- .Soy consciente de que mi voz tembló un poco, pero sinceramente... no pude evitarlo.

Su imagen me aturdía.

-Veo que tu capacidad intelectual no ha cambiado mucho, ¿No se te ocurre nada?

Su gesto burlesco me dio el coraje para de nuevo, ponerme de pie. No iba a dejar que me humillara, no más.

-Solo se me ocurre que como siempre, has escapado de Arkham, y tienes un plan en mente...

-¡Bingo!

-Un plan del cual no pienso formar parte- agregué, señalándolo -creí habértelo dejado bien en claro la última vez que me secuestraste, ¡No quiero saber nada de ti!

Él solo elevó sus manos, en señal de torpeza -Sabes que no puedo darme por vencido tan fácil. Te quiero de vuelta.

Un travieso gesto se dibujó en mis labios, mientras reafirmaba el agarre en mi confiable revólver.

-Qué casualidad, siempre apareces en el momento menos oportuno.

-¡Oh! ¡Hablando de oportuno!, ¿Has visto las noticias?

Arqueé una ceja, confundida.

-No las viste- confirmó por sí solo, guiñándome un ojo -Tu florecita está armando un gran lío en la ciudad, ¿Cómo no estás enterada?

Mi respiración se entrecortó al escucharlo. ¿Ivy? ¿Qué mierda estaba pasando?

Obviando mi pasmado estado, se dirigió con tranquilidad hacia la televisión y la prendió.

-Velo por ti misma...

Posé la visión en él con odio, para luego dedicar toda mi atención al noticiero.

El solo observar las impactantes imágenes, provocó que mi garganta se sofocara.

Ivy había irrumpido en un laboratorio que experimentaba con plantas. Estaba cubierta con un gran tapado, pero se podía ver a lo lejos que era ella, sus poderes la delataban.

Ese lugar se destacaba por haber destruido varias reservas naturales. Ella me contó sobre esa asociación, pero había decidido no usar la violencia para detenerla.

Por eso daba tantas conferencias, tratando de hacerles entender su punto de vista. Pero ahora... ¿Dónde había quedado su sensatez? .Aquel laboratorio se encontraba inmerso en llamas, la gente carbonizada por doquier... No es que me importasen esas personas, pero no quería ver a Ivy convertida en una vengadora nuevamente.

-No puede ser...

-¿Tuvieron una pelea? Vaya manera de desquitarse...- se burló, solo incitando mi furia aún más.

-Tengo que ir a buscarla...- atiné a decir, con la vista perdida y saliendo al instante por la puerta, pero un brusco aferre en mi brazo me lo impidió.

-Oh no, te quedarás aquí querida. Tenemos cosas de que hablar.

Me giré con rudeza, soltándome de este -¡Está en peligro, y es por mi culpa, así que déjame tranquila de una puta vez!

Algo en sus ojos me hicieron sentir notablemente insegura. Tenía un plan... un plan para retenerme, de eso no cabía duda.

Sin embargo, cuando sus gigantescos labios se abrieron para hablar, Tony apareció en la entrada. Sus ojos no tardaron en sorprenderse por la escena que estaba presenciando.

Al verme y reconocer al Joker, tiró la comida en sus manos y corrió hacia mí con su pistola en alto, pero de inmediato negué con la cabeza, deteniéndolo.

No quería que por mi culpa saliese lastimado. No deseaba que nadie más fuese herido.

Rogué, realmente rogué para que entendiese mi mensaje, que con mi desesperada mirada le entregué.

Busca a Ivy, y tráela.

Fue todo lo que pude pensar.

Quizás fueron mis lágrimas, que escaparon de mis ojos con solo pensar en ella, lo que le hicieron leer mi mente, ya que para mi alivio, así como entró, se retiró con la misma velocidad.

Delineé una extraña sonrisa, aliviada. Pero esta no tardó en convertirse en una mueca arrepentida. ¿Mi querida amiga estaba fuera de control, por mi culpa?

Con una lentitud, poco común en mí, clavé la visión en el hombre que ahora, sonreía lúgubremente.

Me la mantuvo unos segundos, y ahí pude ver con claridad, que aquel hombre no había cambiado nada. Ja... Jamás espere que cambiara.

-¿Sabes?- empezó a decir, recorriendo mi habitación -he estado pensado que esto de ser villano no me ha dado las victorias que siempre deseé.

Lo seguí con la mirada, a la defensiva.

-A raíz de eso- continuó, con un egocéntrico semblante -se me ocurrió que tal vez, si protegía a una ciudad de un enemigo en común, en este caso, Poison...

Parpadeé varias veces, comenzando a atemorizarme por su discurso.

- Me ganaría la popularidad de la gente, y luego... con su fe en mis manos, me convertiría en un héroe para ellos, ¿Gran plan, verdad? Batman no se lo esperaría.

Mis dientes comenzaron a relinchar. El solo pensar en que le pusiese una mano encima...

-¿Cómo podría él esperar que yo, El Joker, hiciese una buena acción?

Con un instinto que no tardó en desatarse en mi ser, me abalancé hacia su asquerosa persona. Pero veo previó la situación, ya que atajó mi arma y me la quitó de inmediato. El hijo de puta me conocía demasiado, para mi fatídica suerte.

Como si nada hubiese sucedido, continuó.

-Entonces ahí es donde viene la parte divertida... poner en contra de todos a Batman, ensuciar su imagen, destruirlo de la manera más cruel posible...este lugar es ideal para hacerlo, casi nadie me conoce, y Poison... es la villana adecuada para lograr mi cometido.

Su sonrisa, que se ampliaba con el paso de los segundos, solo incrementó mi ira.

-Ahora solo lo que queda... es eliminarla.

Eliminarla... eliminarla... eliminarla...

Esa última sentencia resonó en mi mente, ensordeciéndome. El pecho se me achicó debido el hecho de imaginar su perdida... ante la opción de no escuchar nunca más su dulce voz...

Mi frente se arrugó, sin darle piedad a mi piel, y como nunca antes, sentí una inmensa furia contra ese hombre recorriendo mis venas, quemándolas en el acto.

No iba a permitirlo. No iba a permitir que dañase a mi persona más querida... aunque me costase la poca cordura que me quedaba.

-No...- musité, con la mirada perdida, y mi usual voz, dos octavas debajo, logrando su atención -Morirás aquí.

Elevó una ceja, sin entender muy bien mi mensaje, o sin creerlo quizás.

Mensaje que estaba a punto de desencadenar físicamente, ya que mi mano, sin perder más tiempo, se incrustó en la parte trasera de mi short, buscando mi arma de reserva.

-¿Qué dices?- bromeó, bufando con sarcasmo.

-Morirás aquí- repetí, abriendo mis ojos con rudeza.

-¿Qué...-

No lo dejé proseguir, porque ahora, mi querido cuchillo, se encontraba amenazando su garganta.

No pude evitar que una maníaca sonrisa se dibujase en mis labios, al verlo tan confundido por mi acción.

-¡Ha! No eres capaz...- .A pesar de que sonaba seguro, pude notar un leve titubeo en su tonada. Tenía miedo.

Si hay algo que no podía esperarse de mí, es aquella energía que ahora emanaba de mi cuerpo. Una que le daba a entender, que esta vez, no iba a dudar.

-/-

Caí de rodillas en el prado, respirando con dificultad.

Esta vez sí que me la había mandado.

Incendié el laboratorio, y maté a todas las personas que lo conformaban. No es como si sus vidas valiesen mucho pero... algo no estaba bien, no me estaba sintiendo para nada bien con mi atentado.

Mi antiguo yo jamás se hubiese arrepentido.

El sudor resbalaba por mi frente, cayendo en el verde pasto, y mi atareado aire no daba indicios de calmarse. Jamás pensé que volvería a reaccionar de tal violenta forma. El pasado me dejó bien claro que no me llevaba a nada...bueno, solo a un lugar... a Arkham.

Cubrí mi rostro con las manos, tratando de recobrar la sensatez, pero era imposible.

Estaba tan dolida, tan lastimada... tan enojada, que me desquité con el primer lugar que me vino a la mente.

No podía ser... ¡Esa irracionalidad no pudo provenir de mi!

Pero tenía que admitirlo. Esa locura era parte de mí ser... y no iba a alejarse con facilidad. La pude haber ocultado durante años, la pude camuflar, apaciguar, gracias al...

Mis ojos se abrieron precipitados, al caer en la cuenta de mi propio pensamiento.

-Gracias al amor de Harley...- murmuré, aferrándome al pasto.

Mi mirada decayó, mientras las lágrimas reprimidas emanaban de esta, deseando liberarse.

-Harley...- la nombré, alzando mí vista al cielo -¿Por qué... por qué todo tuvo que terminar así? ¿Por qué fui tan estúpida?

Mi habla se atragantó. Me costaba hasta decírmelo a mí misma. Porque la verdad era demasiado pesada para aceptarla.

La impotencia recorría mi entumecido cuerpo, ahogándome en el más agudo sentir que percibí jamás.

-¡¿Por qué mierda no pude ser valiente?!- me exalté, golpeando iracunda el pasto, para mi propia sorpresa -¡¿Por qué no pude aceptar que tengo una debilidad, y que me gusta tenerla?!

Mi adorada amiga era todo para mi... y cuando perdí el control y la lastimé, me asusté. Temí hacerle lo mismo que el Joker.

¡Pero nunca le haría eso! Solo perdí los estribos, solo... la amo demasiado...

Y sé que tengo una misión, sé que me prometí no distraerme, ¿Pero acaso es tan mala su distracción? ¿Acaso es incorrecto que por primera vez en mi vida, me deje llevar? ¿Acaso... es tan malo ser débil?

Negué fervientemente con la cabeza, dejando caer mi lamento en la tierra. De esta al instante empezaron a crecer raíces que se elevaban, y limpiaban aquellas gotas que me cubrían.

Sonreí de lado, al observar a mis queridas hijas cuidándome -¿Ustedes piensan qué... debo permanecer con ella?- las acaricié -¿A pesar de que eso signifique que tardaré más en cumplir mi cometido? ¿Aunque... descubra una parte de mí que tengo terror de descubrir?

Para mi asombro, la respuesta que oí en mi interior me hizo estremecer, comenzando a sentir un alivio recorrerme... Un alivio que deseaba sentir hacía tiempo.

Siempre lo supe... la naturaleza es más sabia que el ser humano. Y yo, en mi confusión la deshonré. Ya que soy mitad humana y mitad planta...y aún así, no pude ver con claridad la realidad.

La respuesta siempre estuvo frente a mí. ¿Pero, era esa la verdadera? ¿O solo era una proyección de mis pensamientos, de mis anhelos, de mi mente... hablando por mí para tranquilizarme?

Algo interrumpió mi meditación. Unos precipitados y pesados pasos que se dirigían hacia mí con prisa.

Volteé el rostro hacia ellos, para encontrarme con Big Tony, corriendo con un asustado semblante.

De inmediato me alerté. A ciencia cierta se trataba de Harley.

-¡Ivy!- llegó hasta mi, para luego recostar las manos sobre sus rodillas, recuperando el aire -¡E-Es Harley!

Me puse de pie con torpeza, al escucharlo -¿Qué sucedió?

Por supuesto, era obvia mi preocupación.

-E-El Joker ha vuelto...- soltó, de manera entrecortada.

Mi mirada se perdió en la suya, con un notable terror que creció en ella.

-¡¿Cómo?!- grité, tomándolo del brazo con rudeza -¡Vamos!

Al instante de dar un solo paso, escuché a las patrullas de fondo. Seguramente, buscándome.

Chasqueé los dientes, no dándole importancia -¡Rápido!- tironeé de él.

Tenía que ayudarla. No me importaba nada más. Mi felicidad dependía de su bien estar, y eso, es algo que jamás cambiaría.

Creo que nunca corrí tan rápido en mi vida. Y es que el solo pensar que la existencia de la persona que más amaba peligraba, me desataba tremendos tormentos.

Agitada, me detuve frente a la casa de Harley, con Tony detrás, en un estado peor que el mío. No se oía un solo sonido, gritos, disparos, nada... Eso solo empeoró mi malestar.

De una patada abrí la puerta y observé de reojo toda la casa, sin encontrarla.

-Su habitación...- susurré, y a grandes zancadas, pero también con sigilo, me dirigí allí.

Debía estar preparada por si el lunático de su ex tenía algo preparado para mí.

La puerta estaba entreabierta, lo cual solo me resultó más raro. Me quedé parada allí y mi visión, por instinto decayó, perdiéndose en el suelo. En este había unas claras manchas de sangre... no, espera, eran pisadas... pisadas con sangre.

La cautela me abandonó al detallarlas.

-¡HARLEY!

La abrí por completo estrepitosamente, pero al hacerlo, mi pie chocó contra algo, que no tardó en rodar unos centímetros.

No sé por qué, pero el sonido de lo que sea que haya rozado, me estremeció de pies a cabeza. Mi mirada comenzó a descender muy lentamente, casi con miedo, para encontrarse al fin, con el culpable de mi susto.

Mis ojos se abrieron de par en par al instante, al visualizar en toda su gloria, que aquel objeto no era más que la mismísima cabeza del Joker.

Cubrí mi boca, sin poder quitar mi vista de él. Estaba shockeada. Por sus ojos... pude notar que no supo cuando fue decapitado, o mejor dicho... no lo esperó.

Los casi imperceptibles sonidos de unas gotas cayendo sobre el piso, provocaron que volviese a ascender la mirada, con la misma lentitud que cuando la baje. Esta vez me topé con algo aún más impresionante... algo que secó mi garganta y desertó mi habla.

Harley se encontraba sentada en la cama, con sus pies en la tierra y cabizbaja. En su mano había un cuchillo, y de él, se resbalaban aquellas gotas de sangre que oí.

-H-Harley...- a penas pude decir, en un murmullo. No podía moverme.

Al escuchar mi voz, ascendió un poco su ahora, manchado semblante. La mitad de su cara estaba cubierta de sangre.

La sangre de él.

El silenció nos invadió, tornando el ambiente aún más pesado.

Luego de unos segundos que me parecieron eternos, vislumbré como sus labios comenzaban a formar una leve sonrisa de lado.

-Hola, Florecita...

Su voz sonada tan destruida.

Traté de ir hasta ella, pero solo pude lograr dar unos pequeños pasos. No sé por qué me encontraba tan conmocionada.

Tal vez era porque de alguna forma pensaba que su asesinato se llevó a cabo por mi culpa... y ahora su dolor, era mi propia culpa.

-Harley, ¿Qué has...-

-No tuve otra opción- me cortó, volviendo a desviar su vacía mirada, impregnándola en aquella cabeza -quería ponerte en peligro, quería... matarte...

Esa fue suficiente pauta para pegarme tremenda cachetada interna y reaccionar. De inmediato apresuré mis pasos y me senté a su lado, rodeándola de los hombros.

-¿Qué pasó?- susurré, buscando sus apagados ojos -¿Por qué estaba aquí?

Soltó una pequeña risita, en respuesta -¿Por qué? Sabes bien que él nunca necesitó un por qué.

Tragué saliva con rudeza, tratando de hidratarme. Hasta esa natural acción me costaba. Toda la situación me desesperaba... verla así me drenaba de una agonía que jamás sentí.

-¿Por qué lo hiciste?- me animé a preguntar, girando su abatido rostro hacia mi -Él era importante para ti.

-Era, como bien dijiste. Ya no.

-Pero matarlo... para ti habrá sido...

-Cerrar una etapa, un círculo...- contestó, con un dejo de lamento -es algo que debí haber hecho desde el primer momento que puso en peligro tu vida.

-Harl...

Me dedicó una lamentable sonrisa, que fue adornada al instante por sus reprimidas lágrimas. Estas limpiaban el carmesí camino rojizo en su rostro.

-Lamento haber tardado tanto, Ivy... perdóname por todo.

Su disculpa fue como un puñal en mi pecho. Todo esto era mi culpa, por haberle dicho aquellas dolorosas cosas.

Desesperada, atajé sus mejillas, acercándola hacia mi -¡Por favor no te disculpes! ¡Soy yo la que debe...!-

-¡NO!- se deshizo de mi agarre -no me lo hagas más difícil... sabes bien que esta historia nunca debió involucrarte, y sin embargo lo hizo... siempre.

-Yo decidí quedarme a tu lado, ¿Acaso no tengo voluntad propia?

Su visión volvió a mí, cada vez más perturbada -¡Pero nunca debí permitírtelo! ¡Nunca debí ponerte en peligro!

-Ya basta...

- ¡Y además nunca te he ayudado en nada! ¡Nunca... Nunca! ¡Soy tan idiota! ¡Ivy, por favor perdo-

Mis exasperados labios sellaron su voz. Y allí, dentro de aquella desaforada unión, lo pude sentir. Su dolor, su agonizante dolor que la recorría, provocando que mis propias lágrimas se cruzasen con las suyas.

No solo era dolencia por lo acontecido en el presente, creo que era más por su turbio pasado. Todo volvió a ella como un balde de agua fría. Todo lo que tuvo que tolerar, todos los años perdidos...

Pero también, al mismo tiempo, pude confirmar lo que a mi me faltaba. Pude encontrar la valentía que escaseaba en mi alma. Esa respuesta... que se negaba a salir a la luz.

Yo la necesitaba.

Sus manos atraparon mi espalda, rasguñándola en el acto. Las yemas de mis dedos no tardaron en imitarla. Necesitaba sentirla, y hacerle saber que me tenía a su lado... que siempre me tendría.

Nuestros labios se separaron, quedando a una corta distancia. Contemplé como trataba de alejarse, casi con arrepentimiento, pero de inmediato enredé mi mano en su cabello, atrayéndola.

-Escúchame, y escúchame bien...

Ahogó un pequeño sonido, penetrando su vulnerable mirada en la mía.

-No quiero escuchar una sola disculpa más- continué -lo pasado está enterrado... y nunca me he arrepentido de seguirte.

-P-Pero tú dijiste qué...-

-Dije cosas estúpidas, solo eso dije.

-Ivy...

Mi visión se acobardó, mientras empezaba a sentir como mis mejillas se acaloraban -fui una cobarde... no pude tolerar sentirme tan débil, tan domada...

Su rostro decayó un poco en mis manos, debido a mis palabras. Al instante lo volví a su lugar, clavando mi vista en ella.

-Tan enamorada...- resalté, sonriéndole, y logrando sacarle a ella también una tenue sonrisa -tenía miedo de lo que ese estado podría despertar en mí, y cuando...- otra vez, mis ojos decidieron esquivarla, avergonzados -cuando perdí en control contigo, me asusté. Tuve miedo de convertirme en el que fue la razón de tu sufrimiento... - señalé al payaso, inerte en el suelo.

-¡Jamás!- se exaltó, tomando mis manos entre las suyas -¡Ivy tú eres la mejor persona que he conocido! ¡Cómo se te pasó por la mente compararte con semejante asquerosidad!

Su comprensión hacia estragos en mi corazón. Admito que este no era el mejor ambiente para hablar de esto, pero... supongo que ya estábamos acostumbradas. Nada era normal con nosotras.

Elevé mis hombros y los dejé caer, en señal de derrota -No lo sé, pero lo que sí sé, es que no volverá a pasar, ni eso... ni nada.

Su rostro se inclinó hacia un costado, entusiasmado, generándome una ternura desmedida.

-¿Qué es lo que no volverá a pasar?

Sujeté su mejilla, acariciándola con dulzura, y limpiándola del pecado que no hace mucho, cometió.

-Todo. Mi indecisión, mi alejamiento... todo...

-Ivy...

-Quiero estar contigo, Harl, pero eso... conlleva una consecuencia.

Sus párpados declinaron un poco, al oírme -¿Cuál?- cuestionó, con un hilo de voz.

Le mantuve la mirada unos instantes, para luego acortar la distancia y plantarle un pequeño beso en sus deliciosos labios.

-¿Aceptarías mi locura?

Sus ojos saltaron de sus órbitas. Claramente no esperaba aquella extraña pregunta, sin embargo, sé que entendió el significado profundo detrás de ella.

De a poco, aquella sonrisa que antes era tenue, ligera, casi invisible, comenzó a ensancharse, provocando que mi corazón saltase desbocado.

-¿Aceptarías la mía?

Fui incapaz de evitar que una leve carcajada, inmersa de alegría y alivio, se escapase de mi aliento, al escucharla.

-Siempre...

Esta vez fue ella la que me regaló un pequeño beso. Al apartarse, me dedicó el más maravilloso y honesto gesto que vi en mi vida.

-Siempre...- repitió, volviendo a unirnos.

Y solo con eso lo supe. Supe que al igual que antes, nada había cambiado, y al mismo tiempo, todo había mutado.

Nos apoyábamos, nos queríamos, y siempre estaríamos juntas. Ese era nuestro destino, y no tengo la más mínima intención de cambiarlo.

Porque Harley fue, es y será siempre, la razón de mi felicidad.


Les quiero contar que este es el ante último capitulo, si :( El próximo será el final. Va a ser como un epílogo de la historia.

¡Muchas gracias por leer y seguir este fic!

Shizuma94: ¡Muchisimas gracias por leer! y espero que este capitulo te haya dejado más tranquila jajaj Nos vemos en el próximo, Besitos!

Rosalie-a17: Omg, ¿De verdad tenés una página para leer el Comic? ¡Te estaría eeeternamente agradecida si me la pasas! Espero que fanfiction no la censure (no sé si viste que a veces corta parte de los links) .Estoy desesperada, ¡Necesito leerlo! jajaja . ¡Muchisimas gracias por leer, y te veo en el último capitulo! Besitos!