Reinicio

Una semana había pasado desde que aquel inesperado y violento acontecimiento sucedió. Ya que Harley no se encontraba en el mejor de los estados mentales -si, peor de lo que ya estaba - yo me encargué personalmente de limpiar su pecado, o mejor dicho, de incinerarlo.

Con el paso de los días, su locura por fin volvió a revivir, reanimándome. No deseaba verla triste, ni tampoco actuando como una persona normal. Así no era ella.

-Creo que es hora de que pensemos un plan.

Su voz provocó que detuviese mi actividad en el invernadero, y que posase mi visión en ella, un tanto confundida.

-¿A qué te refieres?

Alzó las cejas de una divertida forma, acariciando las hojas de la planta que me encontraba cuidando. Amaba cuando se mostraba atenta con mis bebes.

-Incendiaste el laboratorio, ¿O ya te olvidaste?

Pestañeé repetidamente, recordando aquel suceso -Oh, ¿Eso? ,está todo arreglado.

Sus ojos se abrieron, ansiosos -¿Cómo dices, florecita?

-Tenía un tapado puesto, creo que nadie me vio la cara... y además, aquí nadie conoce a la gran Poison Ivy- enfaticé mi nombre, digna de una antagonista, sonriendo con orgullo.

Imitó mi gesto, pero aún parecía preocupada -Lo sé, margarita, pero igual...- titubeó, desviando la vista y quitando su mano de mi querida hija -perdóname, soy culpable de tus acciones, lo sé...

La admiré unos segundos, sin creer lo que me decía. ¿Tanto la lastimé, como para que se sintiese responsable?

Sujeté su mano, que había caído desesperanzada a su costado, para luego reposarla en mi mejilla.

-Tú no tienes la culpa de nada, cariño. Fui yo la que perdió el control.

-Pero...

-Si lo piensas bien, era cuestión de tiempo el hecho de que acabara con ese lugar.

Sus yemas acariciaron mi piel, logrando que una cálida sonrisa emanase de mis labios.

-Pero... tú ya habías dejado esos hábitos.

-¿Hábitos?- repetí, extrañada.

-Ya sabes... cambiar al mundo a la fuerza. Ser una vengadora.

Sus ojos se apropiaron de los míos, no permitiéndome el excusarme. Tenía razón.

-Me da igual que el mundo se cague, solo... no quiero ver esa solitaria mirada en ti de nuevo.

Descendí mis parpados, mientras una tenue sonrisa nacía en mí -¿Así fue, verdad?

-¿Eh?

-Yo decidí en algún momento de mi vida... cambiar.

-Ivy...

Alejé un poco mis pasos, acercándome a otro de mis hijos, uno más mayorcito. Acaricié el tronco de aquel árbol, sumiendo mi alma en él.

-Pero debo ser realista. Una persona no puede cambiar de un día para el otro, ¿O acaso tú pudiste?- me giré hacia ella, esperando una respuesta de su parte.

Me contempló unos instantes, con una mirada realmente profunda. Aquella chiquilla últimamente se veía tan transparente... tan honesta.

Negó con su cabeza, dibujando un lamentable gesto -No... tardé mucho en hacerlo. Es más, si no fuera por ti, creo que jamás lo hubiese logrado.

-¿Lograr qué?- dije ya, con un tono curioso.

-Reformarme- contestó, acortando la distancia y reposándose sobre el árbol -tú me salvaste, ¿Eres consciente de eso?

La imité, recostándome en él, y también sobre el costado de su pálido cuerpo -Solo uno mismo puede salvarse de la oscuridad, dulzura.

Negó nuevamente, entrelazando su mano con la mía -No, no es así. Quizás en parte, pero... la otra parte siempre necesita de un amigo, de una compañía... y todos estos años, tú fuiste eso para mí, a pesar de que yo no he hecho nada por ti...- su semblante decayó un poco, hecho que no pasé desapercibido, elevándolo de inmediato.

-Harley, no pienses eso, sabes que no es verdad. Tú me has ayudado también. Gracias a ti recuperé mi parte humana...aprendí a confiar...

-Pero yo muchas veces destruí esa confianza...te decepcioné.

-Al igual que yo.

Sus ojos atraparon los míos, y me sentí incapaz de escapar de aquel mar tan celeste como el cielo.

-Y tienes razón- continué, reforzando el agarre en nuestras manos, y descansando mi cabeza en su hombro -Mentí. Todos necesitamos a alguien...tú también eres mi otra mitad, la que me ayudó a encaminarme.

Sus ojos se abrieron de par en par, atónitos.

-¿Por qué te sorprendes?- cuestioné, sonriendo de lado, con cierta gracia.

-Porque... no pensé que te había ayudado en algo. Siempre pensaba que era un estorbo para ti.

-¿Un estorbo?- repetí, incrédula, para luego atajar sus hombros y enfrentarla -Harley, eres lo mejor que me ha pasado. Si no hubieses aparecido en mi vida... -mi habla se silenció unos segundos, ya que mi corazón comenzando a palpitar estrepitosamente, me quitó un poco la respiración -... nunca hubiera conocido el amor- finalicé, deslizándome por sus brazos, hasta llegar a sus pequeñas manos y sostenerlas.

-Hemos tenido muchas discusiones en el pasado... y aún así...

-Y aún así seguimos adelante, porque eso hacen las amigas verdaderas- acoté.

Su mirada se perdió en la mía, mientras un brillo especial empezaba a emanar de ella.

Por fin, su hermosa sonrisa volvía a iluminar su rostro.

-Tú fuiste, eres y serás siempre... mi más grande tesoro, Pame.

Aquello fue un golpe bajo que mi alma no pudo soportar. Conmocionada por su cariño, tironeé de sus manos y atrapé a mi querida adoración entre mis brazos, sumergiéndome en ella.

-Ivy...

Apoyé el mentón en su hombro, inhalando su exquisito aroma -Conocerte fue un regalo, un preciado regalo para mí... en una época tan oscura, que ya a penas puedo recordar...

Su tacto ascendió por mi espalda, llegando hasta mi pelirrojo cabello, enredándose en él.

-¿Eso es una buena noticia? ¿No recordarla...?

Asentí en el acto, apretándola más contra mi -Lo es, ciertamente. Ya que los buenos recuerdos contigo, han nublado esos tiempos que solo podía sentir odio hacia la humanidad.

Al no escuchar vocablo alguno, continué, ahora acariciando su cristalino cuello -Detestaba a todos los humanos, a pesar de haber sido uno en algún momento.

-¿También me detestabas a mí?

-Jamás- contradije de inmediato, apartándome un poco para poder observar aquellos amorosos ojos, que aún me miraban atemorizados por perderme -eres la única persona que he amado, el único ser humano... que aprecio en su totalidad.

Juré apreciar sus latidos aumentando de una manera considerable, lo cual solo provocó que ensanchase todavía más mi sonrisa.

-Pame yo...¡Te protegeré!- se exaltó, sujetando con fuerza mis brazos.

Sus palabras me desconcertaron. Bien... no era la primera vez que lo hacían.

-Te protegeré de lo que sea, margarita.

-¿A qué viene eso?

-Si llegan a descubrir que tú incendiaste ese lugar...

Su carita preocupada era lo más adorable que existía sobre la faz de la tierra. ¿Cursi? Claro que sí.

-No lo harán- interrumpí, empezando a inclinarme hacia ella, casi instintivamente.

Necesitaba una probada de sus apetitosos labios, con urgencia.

-Quizás, los secuaces del Joker aparecerán...- musitó, perdiendo su visión en los míos.

-Deja que lo hagan, me encargaré de ellos- susurré, elevando mi mano y reposándola en su ahora, sonrojada mejilla.

-No te meteré en esto, no de nuevo, Ivy. Déjamelos a mí.

Sonreí de soslayo, rozando mis labios contra los suyos -Somos un equipo, ¿Recuerdas? Siempre juntas...

Sin objeción alguna, los entreabrió, permitiéndome el acceso para explorarla.

-Siempre...- repitió en un murmullo, hundiéndose en mis labios y saboreándolos a su antojo.

-/-

El anochecer llegó, y ambas ya nos encontrábamos acostadas en su cama, observándonos con devoción.

Todo se sentía diferente... el ambiente se encontraba extrañamente cálido. Me sentía... en mi hogar.

Porque eso era ahora su morada, mi hogar.

-Ivy.

-¿Si?- fijé mis ojos en ella.

-Quiero que sepas, que voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudarte con tu misión.

Sus conmovedoras palabras me agarraron desprevenida. Y su ferviente mirada, me reafirmaba que iba muy en serio.

-Harley, eso no es necesario.

-¡Lo es!- tomó mis manos, juntándolas con las suyas -¡Quiero... quiero ayudarte en lo que pueda, no como en el pasado!

-Siempre me ayudaste, a tu estilo- traté de bromear, pero al no recibir respuesta, me inquieté -Harl...

-Quiero acompañarte, margarita, déjame- me sonrió con honestidad, desarmándome.

Totalmente embelesada en su hermosa figura, asentí, mientras una tímida sonrisa comenzaba a delinearse en mis labios.

Creo que nunca dormí tan bien como aquella noche, acurrucada en su precioso ser. Me sentía tan protegida y querida... todos mis pesares y miedos desaparecían con su calor.

-Ivy...

-¿mh?

-Te quiero.

Sonreí, inmersa en su pecho -Y yo a ti, cariño. Más de lo que piensas.

-¿De verdad?

Infantil, adorablemente... infantil.

-De verdad.

Apresé más su espalda, como si quisiese fusionarme con ella. Pero eso no era necesario, ya que nosotras... éramos una. Porque nos entendíamos en cuerpo y alma, y eso, nos hacía especiales.

Tal vez... yo nací para conocerte.

-/-

Escuché en un eco, unos leves sonidos que emergían de sus labios, aún dormidos. No eran ronquidos, ni bostezos, ni nada parecido. Sé bien lo que eran, pero hasta que no abriese por completo sus ojos, no iba a burlarme de ella.

Continué fervientemente con mi labor, esperando con cierto entusiasmo, que su despertar llegara. Y por fin lo hizo. Aunque debo admitir que tardó bastante, a pesar de lo que le estaba haciendo.

-¿I-Ivy?- musitó, entreabriendo un ojo, y reincorporándose un poco -¿Dónde estás? Iv... ¡Ah!

Su cuerpo volvió a caer estrepitosamente. Parece que estaba realizando un buen trabajo.

-¿Q-Qué haces?- Su voz tiritó al cuestionarme, mientras sus manos curiosas, levantaban la sábana que cubría su cintura hasta sus piernas, encontrándome a mí, sumida entre sus muslos.

Sonrió con nerviosismo, detallando mi tan comprometedora acción.

-V-Vaya manera de despertarme, f-florecita... ¡Ah!- jadeó más fuerte, al percibir mi lengua acariciando aquel delicado punto que la hacía enloquecer.

-¿No te gusta?- murmuré sobre ese lugar, provocando cosquillas en su tembloroso ser.

-¿Gustar?- repitió, enredando sus manos en mi revoltoso cabello -si decides despertarme así todas las m-mañanas... creo q-que me volveré loca.

-Tú ya estás loca, dulzura.

Parece que la vibración de mi voz en ese sitio, inundó sus sentidos, ya que sus caderas se levantaron, sumiéndome más en su intimidad.

-¡I-Ivy!

Sus ojos se cerraron con rudeza, mientras sus labios se entreabrían, brindándome la pauta que tanto necesitaba para acelerar mi acto.

Y así lo hice, acompañando la acción con mis dedos, que comenzaron a jugar con su ya, húmeda cavidad.

Los sumergí dentro de ella, logrando sentir en su totalidad, como su interior me apresaba ante las conmociones que estaba experimentando.

Giró su rostro con desesperación, aferrándose con una mano de las sábanas, y con la otra, de mi cabello.

Estaba cerca... podía sentirlo.

-¡Ah, ah...!

Sus caderas se impulsaron nuevamente hacia mí, esta vez en reiterados movimientos, y como consecuencia, mis dedos profundizaron la tarea, al igual que mi boca, que continuaba saboreándola con deleite.

-Harley...

Con un alarido, que estoy segura que se escuchó en toda la manzana, ella llegó al cielo victoriosamente.

Su cansado cuerpo se estrelló contra la cama, mientras yo me regocijaba con su imagen cansada y sudorosa.

-Eres hermosa...- dije, incorporándome de aquel lugar y gateando entre sus piernas.

Su agitado rostro me contempló unos segundos, sonriendo levemente.

-Ven aquí...- musitó, casi son voz, sujetando el mío y uniendo sus labios, en un delicioso beso que duró varios memorables segundos.

Sin esperarlo, sus aún, movilizadas manos, empezaron a despojarme de mi camisa para dormir, dejando mis atributos en libertad.

Le sonreí con sensualidad, imitando su acción, y despojándola de la suya. Vislumbré en detalle sus pálidos pechos, no me cansaba de observarlos. Eran simplemente perfectos y simétricos.

Pero para mi sorpresa, sus manos interrumpieron mi meditación, apresando mi trasero, y acercándome más a ella, quedando casi sentada sobre su ahora, picaron rostro.

Mi corazón empezó a palpitar con rudeza, al adivinar sus intenciones.

-¿No crees qué... esta posición es un poco comprometedora?- me animé a decir, percatándome de como sus yemas se encontraban con mi ropa interior.

-Levanta la pierna- ordenó, al notarme vacilante -¿O quieres que te ayude en eso también, margarita?

-¿T-También?- repetí, comenzando a ponerme realmente nerviosa.

Su única respuesta fue su cuerpo reincorporándose un poco. Debido a aquello, su rostro quedó apegado a mi intimidad, aún protegida.

Su respiración en aquel sensible lugar me hizo estremecer de pies a cabeza, y su sonrisa, absolutamente imborrable y segura, solo empeoraba la situación.

Entrecerré los ojos, con un leve rubor -que pude sentir- ,resignada a lo que estaba por ocurrir. Sus manos elevaron mi pierna, mientras yo la imitaba, ascendiendo un poco mi cadera, facilitándole el robarme mi prenda intima.

La deslizó de una forma lenta y tortuosa, hasta que esta quedó tendida sobre las sábanas.

Mi rostro ya estaba tan rojo que juré pensar que un tomate nacería en mí. Después de todo, soy mitad planta.

Nunca habíamos probado esa posición... al menos no siendo yo la víctima, y aunque no lo crean, me daba vergüenza que vislumbrase en primer plano mí preciado lugar...

Sus astutos ojos no tardaron en averiguar mi estado.

-Esto es inusual...

Desvié la visión, intimidada, y tratando de controlar las sensaciones que me brindaban su aliento sobre mi piel -C-Cállate...

Rió con ganas al observarme tan temerosa, para luego, sujetar mi trasero de vuelta y posicionarme justo sobre su rostro. Su mirada quedó inmersa en mi. Parecía la de una bestia salvaje a punto de devorar a su presa.

Mierda...

-Y ahora, te abrirás para mí cual capullo, mi querida florecita- bromeó, en tal situación.

Tragué saliva con un notable esfuerzo, al sentir sus dedos haciendo, exactamente lo que profesó en sus palabras.

-Tan suave...- musitó, delineando aquel sensible sitio con ellos.

Tuve que sostenerme de la pared, cuando empecé a sentir como su lengua emprendía un agonizante y placentero recorrido sobre mi debilidad.

-Ah... Harley...

Mi respiración se entrecortó tan rápido, que llegué a pensar que no aguantaría mucho más en esa posición.

Escuché sus ronroneos dentro de mí, provocando que una intensa electricidad me traspasara. Casi de forma inconsciente, mis caderas comenzaron a moverse de adelante hacia atrás, mientras mis manos aún se sostenían, temblorosas, de la pared.

Descendí un poco mi cabeza, para encontrarme con mi alocada princesa, completamente concentrada en su acción.

-Harl... ¡Ah!

Siquiera pude decir su nombre, porque ahora sus dedos jugaban con mi intimidad, adentrándose en ella con lentitud, mientras sus labios continuaban succionando con un claro entusiasmo.

El sudor ya navegaba por mi frente, derrumbándose en ella. Mi boca entreabierta trataba de decir algo, pero solo jadeos escapaban de allí.

-Deliciosa...

Mordí mi labio inferior, al percatarme de que su mano libre atinó a danzar descaradamente sobre mi trasero, llegando hasta un lugar prohibido, y rodeándolo con delicadeza.

Mi cuerpo se estiró hacia atrás al sentirla, sin embargo, mi templo seguía sobre sus labios. Tuve que apoyar mis manos sobre su bien formado vientre, para evitar caer. No obstante, mis movimientos no cesaron, al contrario, aumentaron, embistiéndome más velozmente sobre ella.

La oí reír dentro de mi cavidad. Pero eso no fue lo que me impactó, sino su tacto, que se había detenido en el centro de aquella entrada prohibida.

Como acto reflejo volví a mi posición inicial, clavando mi expectante y al mismo tiempo ansiosa mirada sobre la suya.

-Me vengaré por lo de la vez pasada- exclamó, con un triunfal gesto. Y con eso... yo ya sabía bien a lo que se refería.

Mejor dicho, ya estaba sintiendo a la perfección... a lo que se refería.

Entrecerré los ojos con placer, apreciando como con cuidado, se introducía en ese sitio, sin abandonar su labor en mi delantera.

-¡Ah! ¡mmhh...!

Sellé mis labios, como si de esa manera pudiese evitar los constantes gemidos que emanaban de mi garganta, al percibirla entrar y salir de mí ser.

Es todo, estaba perdiendo la cordura...

E hipnotizada en ella, abandoné la pared, para poder sujetarme de su cabello, por no decir de su cabeza, e inclinar mis caderas hacia ella una y otra vez, absolutamente perdida en la lujuria.

-Si...si... así, Harl...- jadeé, elevando el rostro y cerrando los ojos con fuerza -Así...

Estaba siendo violada en todo sentido. Violada de una deliciosa manera...

-¿Así?- se burló, succionando mi pureza con hambruna, y adentrándose más en mí.

Las eléctricas sensaciones me invadían, y mi vientre ya convulsionaba fervoroso. Al sentir que me encontraba cerca de desplomarme, volví la visión a ella, aferrándome más a su cabeza.

-H-Harley...- ronroneé, abalanzándome con más ímpetu.

Su lengua apoderándose del interior de mi pureza, explorándola a su antojo, provocó que mi movimiento cese de golpe, y que mis manos sumieran más su rostro a tan delicado sitio.

Estiré el cuello hacia atrás, y con un grave gemido que se escapó de mi aliento, temblé sobre su cuerpo, unos largos instantes, para luego, absolutamente agotada, inclinarme de nuevo hacia adelante y casi chocar contra la pared.

Posé mis manos en esta, tratando de recuperar el aire perdido, que parecía no querer llegar nunca. De repente, recordé un pequeño detalle que pasé desapercibido, debido a mis enloquecidas emociones.

-¿H-Harley?- la llamé, con la voz apagada.

-Sigo aquí abajo- dijo, sonriéndome de una forma un tanto burlona y divertida.

-¡Oh!- me levanté un poco, quedando sentada sobre su abdomen -Lo siento... ¿Estás bien?- agregué, sosteniendo su también, húmedo rostro -¿Te ahogué o algo así?

-¡Estoy de maravilla!- se exaltó, incorporándose de golpe, y abrazando mi desnuda espalda -me alegra hacerte feliz...

Mis ojos se abrieron sorprendidos al escucharla, y sin conocer bien la razón, unas acumuladas lágrimas emanaron de ellos, derrumbándose sobre su hombro.

Se apartó unos centímetros al sentirlas, mirándome con preocupación -¿Qué pasa, margarita? ¿Te... te lastimé?

Negué, incapaz de quitar la sonrisa de alegría que me adornaba -No...

Ladeó un poco el rostro, de una manera tan tierna e infantil, que solo contribuyó a que mi sollozo incrementara.

-¿Qué pasa, Pame? Por favor, dime...- suplicó, limpiando lo que ella pensaba que era mi dolor.

Le sonreí con todo el amor que le tenía, para luego sujetar su suave y rubio cabello, y acariciarlo -Estoy feliz, solo eso.

Alzó ambas cejas, como si no pudiese comprender en su totalidad mi confesión -¿Y por eso lloras?

-Eso parece...- asentí, deslizando mis dedos por sus mechones rosas -también es nuevo para mí esto.

Luego de unos instantes en los cuales, pude contemplar cómo me analizaba con su profunda mirada, imitó mi sonrisa, de la misma amorosa manera.

-Te entiendo, yo también...- su voz se contrajo, mientras visualizaba como sus ojos comenzaban a tornarse rojizos -creo que yo también, estoy experimentando esto...

Parpadeé varias veces, admirando como sus, también, reprimidas lagrimas, no se hacían esperar más.

-Pame...- se abrazó a mí con tanta fuerza, que pensé que pasaría a formar parte de ella -Te quiero tanto...

Correspondí gustosa esos mimos, hundiéndome en su cuello y recorriendo su espalda -Te quiero Harl...

Por supuesto, el dulce momento no podía durar demasiado, no más de unos minutos, no siendo nosotras dos. Sus manos apoderándose de uno de mis atributos, me lo confirmaron.

-Aún no he terminado de saborearte...- musitó, contra mi oído.

Sonreí de lado, gustosa, preparándome para el siguiente round, porque de otra manera no podía ser...

-/-

-¿Trajiste todo, Pami?

Asentí, dejando la última caja de mudanza en el suelo -Creo que es todo.

Detalló las tres pequeñas cajas de cartón sobre el mismo, y luego pasó la visión a mi -¿No es poco?

Reí por lo bajo, reposando una mano en su hombro -Tengo todo lo que necesito... Aquí...- enfaticé aquello último, acariciando su piel con el pulgar.

Me sonrió en respuesta, para luego estirar sus brazos al aire, ampliando aún más su gesto -¡No puedo creer que finalmente vayamos a vivir juntas! ¡Estoy tan feliz!

Una nueva carcajada se escapó de mi alma otra vez, debido a la alegría que también me embriagaba. Pero un estridente sonido, proveniente de mi estomago, detuvo mi risa.

-Por cierto, tengo hambre. Dame comida- extendí mi mano hacia ella, exigiéndole.

Se quedó pasmada observándome, como si mi actitud no fuese común. Y es que... realmente no lo era. Pero me sentía tan cómoda con ella, que mi lado infantil salía a la luz.

-¿La hermosa margarita quiere que la rieguen?- bromeó, mientras sujetaba mi mano, guiándome hacia la, claramente, sucia cocina.

-Ja ja...- fingí reír, arqueando una divertida ceja -oye, te advierto que no toleraré tal chiquero- señalé el piso, que se encontraba lleno de cajas de pizzas, y su raro castor, durmiendo dentro de una de ellas.

Sacó la lengua en señal de torpeza, para luego patear los cartones, tratando de apartarlos, junto a su mascota.

-¡Hey! ¡Maldita loca!

-¡Hey tú! ¿Quién te mandó a dormir ahí?

-Tú, idiota. Tú habitación era un escándalo... no sé si me entiendes...

Mi arlequina dibujó una melosa y graciosa mueca, para luego revolear aún más a ese animal, con el que parecía dialogar.

-¡Puta!

-¿De verdad puedes hablar con él?- lo seguí con la mirada, mientras este salía volando por la ventana, debido a una gran patada que le regaló su dueña.

-¡Oh si! Hemos tenido conversaciones muy profundas- atinó a decir, mientras abría la heladera y sacaba unos huevos y pan.

Contemplé como empezaba a preparar lo que parecía, un inapetente desayuno. No pude evitar suspirar desganada. Enseñarle a cocinar sería la peor de todas las pruebas.

-Deja, yo lo haré.

Sus ojos se abrieron de par en par, y juré ver estrellitas dentro de ellos.

-¡Santas plantitas! ¿Me vas a cocinar? ¿En serio?

Arrugué la frente con solo observarla. ¿Por qué tenía que ser tan jodidamente tierna?

-Solo por hoy, cariño. La próxima pidamos...-

-¡Comida china!- terminó mi frase, estremeciéndome.

Realmente me conocía más de lo que pensé.

Tratando de no ser consumida por la adoración que me imploraba tomarla a la fuerza en esa cochina cocina, empecé a cocinar, siendo examinada, por supuesto, por la hilarante rubia a mis espaldas.

-Quién iba a pensar que serías tan buena ama de casa... tal como una esposa.

Inmediatamente me giré con lentitud, alzando el cuchillo de forma amenazadora -Atrévete a repetir eso.

Negó con rapidez, alzando sus manos con torpeza -¡Fue una joda, una joda!

-Ajá...- volví a mi labor, sonriendo para mis adentros, ya que amaba verla así ante mis intimidaciones.

Luego de pasar unos minutos en silencio, lo cual ya me parecía extraño, su suave tacto sobre mi abdomen me tomó por sorpresa, casi haciendo que me rebane un dedo. Iba a replicar algo, pero su habla preocupada, me lo impidió.

-Ivy...quiero advertirte que, como te dije antes, es posible que vengan los hombres del Joker...

-Posiblemente- asentí con tranquilidad, todavía de espaldas, y dando vuelta la sartén en el aire, junto con el huevo.

-¡Wow! ¡Increíble!

Ja... es tan fácil impresionarla. Tan dulce...

-Tendremos que enfrentarlos entonces, no será difícil- continué, reposando mi mano libre sobre la suya, que seguía aferrándose cada vez más -los hemos destrozado ya varias veces.

Apoyó su mentón en mi hombro, algo indecisa -Pero no quiero meterte en esto, ya te lo dije.

-Y yo ya te dije que somos un equipo, y punto.

-Pero...

-Además, ¿Qué es la vida, sin un buen enfrentamiento?- me giré hacia sí, atrapando su cintura y acercándola.

Ella rodeó mi cuello con sus brazos, mientras en sus labios comenzaba a dibujarse aquella psicótica sonrisa que tanto amaba.

-Una mierda, eso es.

-Exacto.

-Pero prométeme una cosa- volvió a su inusual seriedad, acortando más la distancia -si ves que la situación se complica, esca-

Su pedido fue acallado por mis hambrientos labios, que no tardaron en irrumpirla, entrelazando mi lengua con la suya.

-No escaparé, ni tú lo harás. No tendremos que llegar a eso- hablé, contra su piel -confía en mí, Harley, como siempre lo has hecho...

Pasado unos largos segundos en los que sus ojos batallaron contra los míos, asintió -Siempre...

-¿Siempre qué?- inquirí en un susurro, tironeando de su cintura, y envolviéndola en un cálido abrazo.

-Siempre confiaré en ti- musitó contra mi pecho, invadiéndome de un goce inexplicable.

¿Qué puedo decir en mi defensa? Me atrapó, esta delirante muchacha me atrapó por completo. Siempre sentí que ambas éramos la cura perfecta para la otra, el antídoto contra la soledad, contra la traición, contra el... desamor.

Yo soy su estabilidad, y ella es pura magia... magia que logra emerger mi lado más humano. Lado que detesté en el pasado, y ahora en el presente, amo.

Porque ese lado es el que me hace ser quién soy hoy en día, porque ella...es esa parte de mi.

Nos respetamos, amamos y necesitamos. Siempre fue así, siempre será así... no me canso de repetirlo en mi mente.

He hecho cosas que jamás pensé hacer, como consentirla, ¿Yo, consintiendo a alguien? Si, así como lo oyen.

Y también, muchas veces, he dejado de lado mi orgullo, mi corazón... poniendo el suyo como prioridad.

Sé que en algunas ocasiones, grité a los cuatro vientos que me arrepentí de eso, de mi pasividad para con ella. Pero la realidad es que no, nunca me arrepentí. Porque -a pesar de que me llevó mi tiempo darme cuenta- todo lo hice por amor.

Soy más humana de lo que quiero admitir... pero está bien. Ella está a mi lado, quiero creer que me ayudará a explorar mi humanidad, a su alocada manera, como siempre hizo.

Me dejaré llevar... es tiempo de hacerlo.

Porque... porque yo ya estoy atrapada en este ciclo de revoltosas emociones. Aunque lo detuviese, volvería a empezar. Y sinceramente, la amo demasiado como para desear detenerlo.

Solo quiero estar a su lado...

-mmm, ¿Florecita?

-¿mh?- musité, todavía inmersa en sus brazos, con una gran sonrisa.

-No quiero romper este cursi momento pero... tu cabello se quema.

Abrí los ojos cual platos, mientras el olor a quemado comenzaba a penetrar mi nariz.

Me di la vuelta con rudeza -no sin antes gritar horrorizada- agarré el primer liquido que vi a mano, y me lo derramé encima. En este caso era... leche, para mi mala suerte. Sumémosle la fragancia putrefacta que poseía. Si, obviamente estaba vencida.

Digamos que el aroma a pelo chamuscado y a esa bebida podrida... no combinaba muy bien.

Al escuchar la inmensa carcajada de Harley, regresé mis ahora, enfurecidos ojos hacia ella, sujetando mi mechón quemado.

Tapó su boca, intentando no reír, pero era claro, que le era imposible. Mi estado era digno de risa. Me señaló y todo, recalcándomelo.

-¿Se puede saber desde hace cuanto sabías que me estaba incendiando?- dije, acercando mis pasos con una alarmante lentitud.

Llevo un dedo a su mentón, pensativa. Poco duro su meditación, ya que su respuesta fue acompañada con una gran sonrisa inocente -Hace unos minutos, pero te veías tan tierna... no quise arruinar el...-

-Harley...- rugí, con el ceño ya desfigurado y dando otro paso hacia adelante, al mismo tiempo que los suyos retrocedían.

-¡T-Tranquila, pequeño girasol! El cabello crece, además solo fue un mechoncito.

Elevé mi puño, mostrándoselo -Mechoncito las pelotas.

Poco tardamos en empezar una persecución por toda la casa. Su risa parecía no querer cesar, ni querer entender la gravedad de la situación.

Y yo, a pesar de ser consciente de que la cocina se encontraba en llamas, y de que estaba a punto de despellejarla viva, fui incapaz de evitar que una aliviada sonrisa se dibujase en mis labios.

Porque por fin... sentía lo que era la verdadera libertad. Y sabía, que ahora podría vivirla con ella, sin temores ni incertidumbres de por medio.

Definitivamente, soy más humana de lo que quiero admitir...

FIN


¡Gente linda! Finalmente llegamos al último capitulo. Les agradezco profundamente que me hayan acompañado hasta acá, en esta loca historia. Espero que la hayan disfrutado, tanto como yo disfruté escribiéndola :)

Hasta me da tristeza terminarla, pero me anima la idea de que justamente, tengo una nueva idea en mente, que por supuesto, relaciona a nuestras dos loquillas favoritas! Así que seguro, prontito los veo en un nuevo Fic!

Ahora sí, voy a contestar los reviews del ante último capítulo (disculpen que recién empecé a contestar tan tarde, es que antes estuve muy atareada)

Rosalie-a17: Muchas gracias por llegar hasta acá! y gracias de nuevo por pasarme el link del comic! Espero que te haya gustado el final :) Besotes!

Orangefuzz: Muchas gracias por leer! y gracias por amarme (? jajajaj espero que te haya gustado! Nos vemos en otra! Besotes!

Shizuma94: Muchas gracias por siempre leer mis fics! espero que este te haya gustado! (ojalá recuperes tus uñas) jajajaj besotes!

Y bueno, Gracias a todos, tooodos los que comentaron! Nos vemos en otra! Que estén bien!