Segunda Parte, disfruten ^^

Inesperado

Era un día bastante extraño para Ran, no sabia el porque, pero ese sueño le rondaba por la cabeza.

—"¿Pero qué me ocurre"— Pensó la violácea totalmente desconcertada.

—Llamaré a Kazuha—Decía mientras marcaba el número de su amiga, el móvil sonaba hasta que una voz familiar le contestó— Hola Kazuha, ¿cómo estás?.

— Hola Ran, que alegría me da oírte, pues esto muy bien y tú !¿cómo estás!?—Preguntó Kazuha.

—Me alegra saberlo, pues se puede decir que bien—Rió nerviosa— Y bueno, ¿cómo te va con Hattori?

—Kazuha, ¿con quién estás hablando?— Preguntó Hattori acercándose curioso.

—Es Ran—Respondió su esposa. Este frunció el ceño—Te manda saludos.

—Si, si—Salió gruñendo de la habitación—¡No pierdas el tiempo y vamos a preparar las cosas para mañana!

—Si, ya lo sé, por cierto Ran, mañana iremos a Tokio para ver a Kudo—Le informó Kazuha a su amiga. Heiji al escuchar a su esposa contarle a la violácea su futura visita volvió a la habitación molesto.

—¡No le digas nada Kazuha, no es asunto suyo!—Gritó Heiji enfadado, ya que no soportaba a Ran por el daño que le hizo a su amigo—¡Cuelga de una vez y vamos a preparar las cosas!—dijo alzando la voz.

—¡Oye no grites idiota!—Se alteró Kazuha por el susto que le ha dado su marido— Espero que le perdones Ran, verás es que Kudo no le ha contestado a las llamadas y eso le tiene muy preocupado—Le contó a la violácea en voz baja— Bueno mañana hablamos, Adiós— Y colgó.

—Oye , que tú estés molesto con mi amiga no significa que yo también deba estarlo ¿sabes? —Se volteo la morena molesta hacía su esposo—¿Se puede saber qué te pasa Heiji?

—Yo, lo siento Kazuha—Bajó la mirada el detective de Osaka—El ver a mi mejor amigo desfallecer de esta manera no me gusta en absoluto y culpo a Ran por ello, es por eso que actúe así, lo siento mucho

—Heiji...

Mientras tanto, Ran seguía pensando en lo que había dicho Hattori, también pensaba en la actitud que éste mantenía con ella, algo que le parecía algo normal para así justificarlo, pero eso no era lo importante, pues según la ojiverde, Shinichi no contestaba a las llamadas, algo que le provocaba de nuevo aquella presión en el pecho.

Su mente le estaba haciendo pasar una pala jugada, agradecía internamente que sus hijos ya se hayan ido de acampada y que su marido también haya salido de viaje, algo que la molestaba demasiado pues ya eran demasiadas veces en las que ese paciente le necesitaba más de la cuenta, cosa que le parecía realmente sospechosa

—Ahh, me voy a dar una vuelta...

Caminaba sin dirección perdida en sus pensamientos, como siempre solía hacer cuando estaba sola. En su mente en estos momentos había algo que no podía salir de su cabeza y era ese sueño que tan atormentada la tenía, también estaba la conversación que tuvo con Kazuha. Esa fue la pieza que rompería del todo su tranquilidad provocando en ella la inquietud y una inmensa preocupación hasta tal punto de acabar inconscientemente en frente de la casa del detective del Este.

—¿Pero cómo...?—Tenia los ojos muy abiertos—¿Cómo he llegado tan lejos?.

Estaba realmente sorprendida del poder que su subconsciente tenía sobre ella, pues jamás se habría esperado estar en estos momentos en este lugar, la casa de su amigo de la infancia, mejor amigo y primer amor. Se giró para marcharse, pero una fuerza interior le obligaba a entrar. Algo le decía que si no entraba a la mansión lo lamentaría el resto de su vida.

Habiendo tomado su decisión, empujó esa reja tan gastada la cual hizo más ruido que nunca. La karateka, caminaba arrastrando los pies pero con cierta rapidez, acto que parecía un poco ridículo.

—"¿Pero qué me pasa?"— Pensó al verse de esa manera. Al ver que la puerta estaba entreabierta entró sigilosamente.

Quería llamar para saber si había alguien en la casa pero no le salía la voz. No pudo evitar echar una ojeada a la casa y sentirse horrorizada al ver lo sucia y descuidada que estaba.

—"¿Qué ha pasado aquí?"—Pensó.

De repente salió de sus pensamiento al escuchar una carcajada.

—"Es él"— Reconoció su voz.

Iba a marcharse, pero su cuerpo se lo estaba impidiendo, sentía que su corazón necesitaba saber cual era el motivo por el cual se carcajeaba de una manera que a ella le pareció bastante inusual en él.

—¡Damas y caballeros, he aquí el fin!—Gritó el detective dejando horrorizada a la violácea quien se había quedado en shock al ver a su mejor amigo con una soga en el cuello riéndose a carcajadas. Aquella imagen derrumbó por completo su muralla.

— Adiós..Ran—Susurró antes de cerrar los ojos para darle una patada a la silla.

-¡No, detente Shinichi!—Gritó Ran corriendo apresurada para impedir que muriera ahogado.

No supo como, pero se las apaño bastante bien para conseguir quitarle la soga y sujetarlo con fuerza para que no impactara contra el suelo. Él ni siquiera abrió los ojos, estaba paralizado pues el hecho de escuchar su voz fue algo que siempre había deseado con el corazón, pero en estos momentos no quería caer de nuevo en una de sus fantasías ya que más de una vez la violácea aparecía y desaparecía delante de sus ojos. Finalmente pensó en lo probable... ¿Una alucinación?

—"No puede ser"—Pensó el ojiazul al oler su fragancia. Abrió los ojos sorprendido al ver como ella lo abrazaba con fuerza.

—No me lo puedo creer, Ra...—Se calló brutalmente al recibir una bofetada de la karateka.

—Eres un idiota—Le dijo ella mientras Shinichi se sujetaba la mejilla por el dolor.

—R-Ran—Shinichi la miró sorprendido pues el hecho de volver a verla le dejó anonadado. Sin esperar, la envolvió entre sus brazos fuertemente sin intención de soltarla—!Estás aquí!

—¿Por qué, Shinichi?—Le preguntó con la voz quebrada—¿En qué estabas pensando?

—Yo... lo siento—Le respondió en un hilillo de voz.

—¡Idiota, estás loco!—Se separó para gritarle al detective del Este quien bajó la mirada arrepentido, fue en ese momento cuando la violácea se percató de lo desnutrido que estaba—Vamos, Shinichi

—¿Por qué estás aquí?—Preguntó él en un susurro que solo ella pudo escuchar.

—Luego hablaremos, ahora siéntate aquí—Le interrumpió—Te prepararé algo de comer

El detective se quedo sentado en el sofá intentado asimilar lo vivido hace unos momentos pues aún no podía creerlo del todo.

—"Ran, está aquí"—Pensó con cierta duda, pero luego se acordó de la bofetada recibida por parte de la karateka y el dolor de la misma, eso fue suficiente para confirmar que lo que estaba sucediendo era real...Suspiró ¿Cómo pudo llegar a pensar en el suicido? Tal vez, después de todo, si era un idiota.

Al cabo de un rato, Ran salió de la cocina con una bandeja llena de comida, se la puso en la mesa sin decir nada, él seguía en la misma posición, sin hacer ningún movimiento.

—Come Shinichi—Le ordenó con autoridad.

—Yo, no... —Dijo él en un susurro.

—He dicho que comas o recibirás una de mis patadas y hablo totalmente en serio—Le amenazó la karateka.

—S-si—Obedeció y se puso a comer aterrorizado—G-Gracias—Agradeció Shinichi consiguiendo un asentimiento por parte de la violácea.

Al terminar de comer, se quedaron en silencio.

Él decidió romperlo...

—Lo siento Ran—Se disculpó con la mirada dirigida al suelo.

—¿Por qué me haces esto?—Lloró la morena del Este.

Él la abrazó y lágrimas también comenzaron a brotar de sus ojos, algo que le pareció inesperado a la violácea, pero... ¿Qué importaba eso ahora?. Le correspondió al abrazo pues Shinichi sufría porque la estaba haciendo llorar...otra vez y ella porque simplemente vio con sus propios ojos como iba a perderle de nuevo. Consumidos en el llanto se fueron relajando hasta quedarse abrazados sin decirse nada, solo necesitaban la presencia del otro, nada les importaba.

Ninguno se esperaba tantas casualidades en un día. Él esperaba estar muerto y ella estar en su casa viviendo ese vacío, sintiéndose sola como todos estos años.

—Ran, perdóname— Shinichi la apretó más fuerte—Yo no sé como he podido llegar a eso, pero es que el hecho de no tenerte junto a mi duele demasiado

—Shinichi—Se sorprendió notando su desesperación en el abrazo algo que inconscientemente le sacó una sonrisa.

De repente ambos se perdieron en los brazos del otro entrando en aquella burbuja que tanto habían anhelado. Después de todo, ambos sufrieron por la ausencia del otro, ella con un hombre que no amaba y él sólo, sin la mujer de sus sueños. Por primera vez en mucho tiempo volvieron a sentir aquella calidez en sus pechos.

En Osaka, Heiji Hattori pensaba en formas de torturar a una persona, porque tenia pensado enseñarle a su amigo Kudo "modales, que irónico ¿verdad?". Kazuha decidió llamar desde su móvil para así picar un poco a su marido.

—Heiji no te preocupes, ahora veré si me lo coge a mí, seguro que no quiere hablar contigo—el detective del Oeste la fulminó con la mirada, mientras tanto el móvil sonaba.

—Em...Shi- Shinichi—Ran se apartó—Te están llamando—A él no parecía importarle, iba a ignorarlo hasta que vio a Ran tomarse la libertad de ver quien era— Es Kazuha, mañana vendrán a visitarte los Hattori.

—!¿Qué?! Espera...¿Cómo lo sabes?—Preguntó mientras Ran le daba el móvil.

—Que mas da, responde—Entrecerró Ran los ojos, éste obedeció.

—¿Hola?

—Kudo! menos mal ¿estás bien?, nos tenias preocupados. Heiji lleva todo el día llamándote— Hattori al escuchar a su mujer hablando con Shinichi entró a toda prisa al cuarto para luego sin pensárselo dos veces le arrebató el móvil a su mujer.

—Kudo, maldito seas, desgraciado ¿Por qué no contestabas? mañana te daré una paliza, !¿Me oyes?!—Hattori asustó a medio vecindario por sus gritos.

—No recuerdo haberte invitado a mi casa...Ha-tto-ri— Dijo Shinichi de forma burlona para molestarlo aún más—Bueno ¿a qué se debe tu visita?—Preguntó Shinichi cambiando de tema.

—Serás...—Suspiró finalmente al ver que su mejor amigo estaba bien— Tío estaba preocupado, no me cogías el teléfono.

—Vaya, lo siento cariño — Dijo Shinichi para provocar a Heiji, mientras Ran le miraba con los ojos como puntitos — En cualquier caso agradezco que te hayas preocupado por mi Hattori ¿a qué hora llegareis para recogeros del aeropuerto?

—Aggg no me llames cariño animal , supongo que al medio día— Le informó el moreno— Oye, te veo de buen humor ¿Desde cuándo has vuelto a bromear Kudito?

—Cállate, ya hablaremos mañana, adiós cariño—Dijo Shinichi antes de colgar para que su amigo Hattori no le diera tiempo a insultarle. Éste después de colgar miro a Ran— Esto, ya sabes como somos..—Intento relajar el ambiente.

—Tranquilo, bueno ya va siendo hora de que me vaya— Dijo mientras se levantaba, pero una fuerza mayor la sujetó del brazo—¿Eh?

— P-por favor espera, tenemos que hablar—Preguntó Shinichi sin poder soltarla, esta vez no la dejaría ir, esto debía ser una segunda oportunidad que le ofrecía Dios y no la pensaba perder— ¿Por qué has venido Ran?

—Yo.. Tuve un sueño en el que tú morías y lo peor de todo es que estuvo a punto de cumplirse—Dijo con la mirada sombría. Intentaba contener las lágrimas que amenazaban con salir — Prométeme que no volverás a hacerlo Shinichi !prométemelo!—Gritó sin poder aguantar más, tenia que llorar y lo peor de todo es que él no le contestaba, eso era algo que realmente la preocupaba bastante ¿Acaso lo volvería a intentar?

Una suave mano acariciando su mejilla la sacó de sus pensamientos. La violácea giró su rostro para mirar al ojiazul quien de repente coloca la otra mano libre en la cintura de ésta haciéndola abrir mucho los ojos, viendo como él se acercaba poco a poco hasta quedar a escasos centímetros de sus labios.

—Te lo prometo—Y la besó siendo bajo su sorpresa correspondido. Era un poco inseguro por lo que se separaron para mirarse fijamente y saber que estaban seguros de lo que querían hacer. Una sonrisa decorando sus rostros fue respuesta suficiente para que ella envuelva sus brazos en su cuello y él se aferre más a su cintura profundizando más si es que se podía aquel apasionado beso el cual al cabo de un rato acabó siendo uno desesperado. Sentían la necesidad de respirar pero si a ellos en estos momentos les hacías esa pregunta te responderían que " Ni en broma". Finalmente se separaron, sus labios seguían en contacto, pues ambos deseaban compartir el mismo aire.

El tono de un móvil les sacó de su burbuja siendo la dueña de éste la karateka, quien en estos momentos al ver el nombre que aparecía en el móvil no pudo evitar abrir los ojos sorprendida, pues lo que menos le apetecía en estos momentos era hablar con aquella persona..."Su marido"

Bueno he aquí mi segunda parte, espero que os esté gustando..Hasta el próximo capitulo, habrá humor ^^... al menos yo me reí bastante escribiendo el capítulo xD