El Sueño De Los Dos
En un lujoso apartamento de Nueva York una pareja de casados hablaba sobre las pruebas ya conseguidas por petición de su "cliente", buscaban la mejor manera para solucionar el tema de este caso mientras cenaban.
—¿Qué hacemos Yusaku? Ran estará esperando nuestra llamada—Preguntó Yukiko mientras su marido tomaba de su copa de vino.
—Creo que no deberíamos de habernos metido en esto Yukiko —Respondió Yusaku —No esperaba encontrarme con una infidelidad.
—Pero Ran nos lo ha pedido y no es el momento de abandonar, te recuerdo que aceptaste tanto como yo, así que te aguantas querido —Replicaba la actriz —A no ser que...
—Hagamos que él mismo confiese...en el caso de que no lo haga se lo diremos a Ran —Terminó la frase Yusaku.
—Exacto, pues bien, mañana iremos a hacerle una visita a nuestro amigo —Dijo Yukiko —Por cierto querido yo...
—Sé lo que quieres decir Yukiko, no es el momento, ya lo hablaremos con ella cuando estemos en Japón — Yusaku supo de que quería hablar su esposa.
—Muy bien, ¡que interesante se está poniendo esto!—Gritó Yukiko contenta.
—Yukiko, tranquilízate por favor—Dijo su marido con una gotita en la cabeza.
En la casa de los Hattori, como es de esperar, Heiji Hattori estaba más negro que la capa de Lord Voldemort al escuchar de su esposa lo que nunca se habría esperado.
—¡Que!—Gritó Heiji—¿Estás hablando en serio Kazuha?—Preguntó su esposo.
—Si Heiji,muy en serio—Respondió su esposa.
—¿Y cuándo pensabas decirme eso? no es justo para Kudo, tengo que decírselo—Dijo Heiji con los ojos entrecerrados.
—Tú no vas a decir nada porque me lo has prometido ¿acaso tú le dijiste a Ran que Kudo siempre fue Conan ?—Se tapó la boca de golpe mientras su marido la miraba totalmente sorprendido.
—¿Quién te ha contado eso?—Preguntó Heiji sin quitar la cara de asombro.
—E-Esto bueno yo—Rió nerviosa—N-No me hagas caso a veces digo tonterías.
—No son tonterías, habla Kazuha ¿hay algo más que yo no sepa?—Preguntó con un semblante serio fijando en ella su mirada.
—Lo siento Heiji, no puedo decirte nada más porque estaría traicionando a mi amiga, así que por favor no me repliques—Respondió mientras le daba la espalda a su esposo para dormir.
—Un momento a mi no me dejarás con la palabra en la boca Kazuha, es que acaso..¿Ran ya lo sabía?—Preguntó Heiji.
—Por favor no me hagas más preguntas, nosotros no debemos meternos en esto, te lo suplico Heiji no le digas nada a Kudo y en cuanto a lo otro...no puedo hablarte de ello ,por favor entiéndeme—Respondió Kazuha volteándose.
—Esta bien, no te haré más preguntas.. le preguntaré a Ran—Dio Heiji dándole la espalda a su mujer para ignorar cualquier queja.
—¡Pero mira que eres cabezota, no te atrevas a preguntarle nada a Ran!..¿lo has entendido, Heiji? ¿Heiji?—Le llamó, pero la única respuesta que obtuvo fueron los ronquidos de su esposo.
— Será imbécil, se ha dormido —Gruño Kazuha—Te vas a enterar mañana—Dijo mientras se volvía a dar la vuelta para dormir.
—"Así que Ran ya lo sabía ¿Cómo se habrá enterado?, tengo que averiguarlo"—Pensó Heiji mientras fingía estar dormido.
—"Oh no ¿Qué es lo que he hecho" se me ha escapado, Ran me va a matar, debo evitar que Heiji hable con ella sea como sea"—Pensó Kazuha en su gran error.
En la Mansión de Shinichi Kudo rondaba el silencio, Ran al terminar de lavar los platos decidió ayudar al ojiazul con las tareas de la casa. Limpiaron cada rincón sin olvidarse de nada. Al cabo de un rato se sentaron agotados, les pareció un milagro el que hayan conseguido acabar a las 10 de la noche, pues habían pensado que terminarían más tarde.
Estaban un tanto cansados a causa del largo día vivido. Ambos tenían muchas cosas que decirse y preguntarse, pero el problema era que ninguno se atrevía a dar el paso.
Ran había sufrido mucho durante estos 5 años habiendo aceptado vivir una mentira casándose con un hombre con la misma intención que ella, un plan que al parecer no salió como ellos esperaban, al menos ella, jamás habría pensado volver besar los labios de aquel que la hacia flotar en sus sueños, simplemente aquello la dejaba sin respiración, ni siquiera creía llegar a estar encerrada con él en su casa, esto demuestra que el mundo es un pañuelo.
Shinichi por su lado, también había sufrido dejando ir a la mujer que amaba, muriéndose de pena al no tenerla junto a él, a su lado. ¿Quien lo habría dicho? Que inesperadas son las vueltas del destino.
Aunque no lo pareciera, los nervios del detective estaban a flor de piel, le consumían por dentro, agradeció internamente a Kaito por haberle enseñado a poner su mejor cara de Poker.
La miraba de reojo de vez en cuando desde su lado del sofá queriendo decir algo para llamar su atención, algo que desgraciadamente no conseguía porque no le salían las palabras adecuadas para mantener una conversación en condiciones siendo motivo de todo esto la aparente serenidad que pudo notar en la karateka, pero aquello lo puso en dudas ya que después de todo él también parecía estar "calmado"
Decidió romper aquel molesto silencio, pues era algo que le ponía bastante nervioso, obviamente seguía con su cara de Poker, pero sabia que no aguantaría mucho más.
—Esto bueno ¿te apetece un té, Ran?—Preguntó nervioso sin mirarla.
No obtuvo respuesta por parte de la violácea ¿Lo estaba ignorando?. Decidió usar el contacto visual para volver a preguntarle, giró su rostro para hablarle y le extrañó ver en su rostro una mirada perdida.
—¿Ran?—La llamó pero ésta seguía sin inmutarse—¡Ran!
—¡Ahh! dime—La violácea se sobresaltó por el grito del detective.
—¿Estás bien?—Preguntó el ojiazul con notable preocupación..
—No es nada tranquilo—Dijo Ran.
—¿Seguro?—Insistió no muy convencido.
—Seguro—Sonrió para calmarle.
—Esta bien, te estaba preguntando si te apetecía un té—Dijo para suavizar el ambiente— No vendría nada mal con este frío
—Tienes razón, voy a ir a prepararlo— Replicó Ran mientras se levantaba para dirigirse a la cocina.
—Ah no espera, ya lo hago yo Ran—Dijo levantándose para seguir a la karateka
—Eres capaz de provocar un incendio haciendo un simple té—Confesó Ran mientras se reía.
A Shinichi no le hizo ninguna gracia, es cierto que una vez por poco quemaba la casa intentando cocinar, pero con el té no tenia problemas, es más, lo hacia bien y le salia delicioso.
—Oye, oye, que no voy a quemar la casa haciendo un simple té—Se defendió al ver la poca confianza que tenía Ran en él—Te lo demostrare
El detective del Este, se acercó a Ran para quitarle la tetera que estaba llenando de agua para así continuar él con el proceso.
—Shinichi no seas crío, lo haré yo—Dijo Ran sujetando la tetera que Shinichi quería quitarle.
—Ya basta lo haré yo y punto, suelta esa tetera, si seguimos así el agua se derramará—Respondió mientras intentaba quitársela.
Y como si las palabras del ojiazul hubieran cobrado vida propia, el agua se derramó por todo el suelo mojando parte de la encimera de la cocina. Shinichi alargo su brazo, pues quería coger un trapo para limpiar el desastre provocado, pero a causa del agua comenzó a moverse torpemente , Ran intentó ayudarle así que lo sujetó del brazo para que no se cayera, desafortunadamente no les ha ido muy bien.
— ¡Ahhhhh!—Dijeron a la vez al perder el equilibrio.
Los dos acabaron en el suelo, aunque en una situación bastante embarazosa. Shinichi estaba encima de Ran, ninguno de los dos podía articular palabra. De repente el ojiazul se quedo mirando fijamente a la karateka a los ojos, aquellos en los que se había perdido más de una vez.
Comenzó a acercarse poco a poco sintiendo esas ganas de volver a poseer aquellos labios, los cuales se veían más apetecibles de lo normal, deseaba demasiado volver a besarla y no pensaba reprimirse, eso fue algo que no pasó desapercibido para la violácea, quien se dio cuenta de sus intenciones.
—Shi-Shinichi—Ran levanto la mano para apartar al detective pero éste fue más rápido.
—Shhh—Él cogió su mano al vuelo, puso la otra mano en su mejilla y se acercó poco a poco a ella.
—E-Espe..—No le dio tiempo a acabar, no pudo.
La besó, esos besos que sólo él sabia dar..tan dulces...era una sensación que llevaba años sin sentir, era...maravilloso. Al final decidió dejarse llevar rodeando el cuello del detective con sus brazos para acercarlo y profundizarlo más el contacto olvidándose por completo de la razón y de la situación en la que estaban, simplemente se dejaron dominar por la lujuria del momento, sobre todo el ojiazul, quien no pensaba desaprovechar la oportunidad, no ahora, después de haberla extrañado tanto, pensaba aprovechar el tiempo sin perder ni un segundo.
Ninguno de los dos supieron como, pero acabaron en el sofá besándose más apasionadamente notando como aumentaba el calor de sus cuerpos. Ran no supo de donde había sacado las fuerzas para arrancarle la camisa a Shinichi y dejarla partida en dos telas.
Los dos en aquel momento eran conscientes de a donde querían llegar, pero necesitaban saber que ese deseo era mutuo y no un simple capricho egoísta, se miraron buscando una respuesta clara, se sonrieron, eso fue suficiente.
—Te amo Ran—Susurró Shinichi.
La besó de nuevo expresando en aquella demostración lo mucho que lo sentía, por haberle mentido y hecho tanto daño.
Ella sonrió enceguecida por las lágrimas de felicidad mientras él se deleitaba en su paladar llenándola de dulces besos en las mejillas, en la nariz, en su cuello desnudo, dejando rastros de amor en cada parte de su cuerpo, era tan cálido el sentimiento que se presentaba en sus pechos..parecía un sueño.
Sin más paciencia y con sus cuerpos ya embriagados se unieron en uno viviendo aquella noche como si fuera la última. Ninguno sabía que podría suceder a partir de esa noche, pero ¿acaso importaba? estaban ahí, juntos, no querían pensar en nada más, solo en amarse de nuevo.. una vez más.
Era el sueño de los dos..
Fin del capitulo, Comenten ¿si? Díganme que les ha parecido, hasta pronto ^^
