IV
'Siriuuuusss!!!!'
El guapo Black despertó de su sueño al escuchar al "imbécil" de su amigo (fue lo primero que se le pasó por la cabeza) al notarlo botar en su cama para despertarlo.
'CANUTOOOOOO!!!!!'
'¿¡Què cojones quieres a estas horas James!?' – Gritó al tiempo que se levantaba hecho una furia.
James dejó de saltar en la cama de su amigo, lo abrazó, lo besó en la mejilla y le sonrió con la sonrisa más tonta que Sirius jamás había visto su cara.
'James¿has estado probando el nuevo hechizo que inventamos?'– Preguntó mirándolo preocupado.- 'Ya sabes que aún no está perfeccionado.'
'No lo vas a creer!!!' – James se abalanzó sobre él y lo abrazó al vuelo.
Sirius sintió caer todo el peso de su amigo sobre él, dio unos cortos pasos hacia atrás desequilibrándose y tropezó con el baúl de Remus para después caer sobre Peter, que se despertó gritando en su cama.
'Quieres soltarme de una puñetera vez James!'-Gruñó Sirius
'Lo he conseguido!'
Remus abrió los ojos con fastidio y se giró para ver que ocurría con sus tres compañeros de habitación. Observo la ridícula escena con una ceja levantada. James sobre Sirius que estaba tirado en la cama de Petigrew, besándolo sin parar en la frente, y Peter agarrando su sábana y tapándose con ella hasta la altura de los ojos aterrorizado. Se frotó los ojos y miró su reloj.
Las 3 de la mañana.
En fin, que le iba a hacer…Eso era lo que tenía ser merodeador.
'Vamos James suelta a Sirius…' – Dijo con voz pesada tirando suavemente del moreno de pelo revuelto. – 'Relájate, anda…'
'JODER JAMES! TE HAS PASADO!' – Sirius se secó las babas de su amigo con asco.
'Sirius no grites, la semana pasada ya te castigaron y aún no has acabado de cumplir el castigo de McGonagall' – Murmuró Lupin. – 'Y tu Peter, deja de llorar de una vez!'
James se dejó caer en el suelo de la habitación.
Lupin cogió su varita y murmuró: "Lumos".
Peter se tapó con la sábana hasta la nariz y se volvió a dormir.
Remus examinó la cara de James, era normal que su amigo siempre estuviera tramando algo y fastidiando a cualquiera, pero fastidiar a Sirius de esa manera no lo había hecho nunca.
'James, porque nombre te conocen tus mejores amigos?' – Preguntó Lupin.
'Cornamenta.'
'Sirius tengo que decirte que no esta bajo la maldición Imperius y que este de aquí es nuestro verdadero James.'
'Por favor…' – Sirius se sentó en el filo de la cama y escondió la cara entre sus manos.-'Sé que soy el más codiciado de Hogwarts por las mujeres y a sus acosos no me resisto… ¿¡Pero que mi mejor amigo me acose¿¡Donde se ha visto eso!?'
'Ya sabes Sirius, que tu siempre has sido mi debilidad…' – James le puso morritos desde el suelo.
'Tú única debilidad es la Pelirroja, por si no lo recuerdas.'- Soltó el moreno histérico.- 'Se ha ido tu orgullo y tu respeto hacia mí de vacaciones o qué?'
'Mi cabeza y mi corazón se han ido con la Pelirroja que es distinto.'
'¿Y esa cursilada de frase?' – Sirius abrió los ojos como platos.- 'Por Merlín! Sabía de tu locura hacia Evans, pero esto se te ha ido de las manos!'
'James…' – Lupin lo miró con una ceja levantada. – 'Alguien te ha metido algo esta noche en tu cena?'
'No.'
'Te han lanzado algún maleficio?'
'No.'
'Donde has estado que aún llevas la capa?'
'En la sala común.'
'Con quien?'
'Con Lily.' – James se tapó la cara con las manos al tiempo que rodaba por el suelo haciendo la croqueta y riendo sin parar.
'Tu y Lily peleasteis?'
'Tan solo al principio.'
'Y después?'
'Hablamos tranquilamente.' – James se reincorporó y volvió a sonreír.
'Te encuentras bien?'
'Mejor que nunca!'
'Sirius, James esta perfecto, así que todo el mundo a la cama y a dormir!' – Lupin se fue hacia su cama.
'Para el carro Remus!' – Lo detuvo Black. – 'El muchacho no esta cuerdo, no esta normal.'
'No hay un término que defina normal.'
'Vale.' – Sirius se sentó en el suelo junto al sonriente James, Lupin se sentó en el borde de la cama de Black.- '¿Que ha pasado desde que te dejé en la sala común?'
'Estuve jugando con la snitch, después me dediqué a tirar caramelos al fuego y de repente apareció Evans.'
'¿Y?'
'Y mi querido Canuto y Lunático…' – James levantó el puño izquierdo en un gesto triunfante. – 'Lo conseguí!'
'¿El qué?' – Preguntó Sirius molesto por tanta euforia.
'Lily Evans, la hermosa pelirroja de ojos esmeralda y piel de nieve, prefecta de Gryffindor y mejor bruja de la escuela…'
'Todos conocemos a Lily, James.' – Lo cortó Remus.
'Lily vendrá conmigo al baile.'
Se hizo silencio. James miró a sus dos compañeros. Remus estaba sorprendido y Sirius meditó las palabras escuchadas en silencio, para después estallar en una sonora carcajada.
'Estás de coña!' – Sirius le puso una mano en el hombro. – 'Venga suelta en serio lo que ha pasado…'
'¿No lo crees?' – James lo miró molesto.
'Mira, es que… me podría creer lo que fuera menos eso y menos después de un día como el de hoy, en el que le prohibieron el paso a la biblioteca por tu culpa, te ha estado insultando parte de la mañana por tu pesadez y finalmente te ha plantado en el comedor.'
'¿Tu tampoco me crees Remus?'
'Sé que no bromearías con algo tan serio como Lily, aunque es un misterio que ella haya aceptado.' – Remus le sonrió y le dio unas palmaditas en la espalda. – 'Muy bien James!'
'Gracias Lunático!'
'¿En serio te tragas eso?'- Sirius miró a Remus incrédulo. – '¿Tu has oído bien?'
'James jamás bromea con Lily, Sirius.'
'Si no me crees pregúntale a ella.'- Lo desafió James.
Sirius miró a James y después a Remus, definitivamente no podía ser cierto. Salió de la habitación dando un portazo y se dirigió a la habitación de Lily y Sam.
'¿Es que el mundo se ha vuelto loco¿Cómo porras Lily ha aceptado ir con él al baile? – Pensó el guapo moreno. - Debe ser una broma de James y después de que Lily y Sam me maten por entrar en su habitación a estas horas, cuando vuelva a la habitación, James estará desternillándose de risa en su cama.- Sirius hizo un hechizo para evitar que las escaleras del dormitorio de las chicas se convirtieran en una rampa. - 'Si, tendrá que pasar eso, no hay otra explicación lógica'
Lily estaba punto de dormirse cuando la puerta de la habitación se abrió de repente. Sam se despertó y la miró, la silueta negra de un hombre estaba en la puerta. Sin pensarlo dos veces Sam y Lily agarraron lo primero que pillaron y lo lanzaron con rabia al tiempo que cogían sus varitas.
'Animo linqui!'
Un rayo de luz roja salió de la varita de Sam. Sirius cerró la puerta en un acto reflejo y milésimas de segundo más tarde la vio saltar por los aires y romperse en mil pedazos en un tremendo estruendo.
'¿¡ ESTÁS LOCA HEWITT!?' – Gritó Sirius aterrado mirando la puerta destrozada.
Sam bajó la varita al reconocer la voz del moreno. Lily encendió las luces de la habitación y ambas muchachas miraron al aterrado Black sin entender nada.
'¿Sirius?' – Preguntó Lily pidiendo una explicación.
Las puertas de las demás habitaciones se empezaron a abrir y las chicas salieron al pasillo con las varitas en la mano. Muchas no miraron a Sirius con buena cara, pero la puerta destrozada les llamó más la atención.
'¿! Intentabas espiarnos pedazo de burro!? – Gritó Sam.-! Por que si era así te has dejado la discreción dentro de tu cama, inútil!
'No tengas tantas ilusiones querida, antes espiaría a Snape.' – Espetó Sirius.-'Quiero hablar con Lily.'
'¿Y no podías esperar hasta mañana, Black?'- Lily se sentó en su cama frotándose los ojos. – 'Ya sabes que no puedes estar aquí.'
'¿Irás con James al baile?'
Lily abrió los ojos de golpe, tan solo hacía diez minutos que se había despedido de James y este ya se lo había contado a alguien. No quiso ni imaginarse lo que ocurriría a la mañana siguiente.
'Sí, Black, iré con él.'
'¿Irás con Potter?' – Sam la miró perpleja. – '¿Te ha echado un filtro de amor o qué?'
'No, voy con él porque quiero y porque por primera vez en su vida me lo pidió bien.'
'Es cierto…' – Sirius cogió El Profeta que había sobre el escritorio de Lily y se abanicó.- '¿En serio?'
Casi toda la sección femenina de Gryffindor se encontraba en el pasillo y la masculina debajo de la escalera observando y preguntando sobre la puerta destrozada.
'¿Que parte de "voy con él" no entiendes, Black?' – Sam le arrebató con rabia el periódico. – Largo de aquí!
Echó al impactado muchacho de la habitación a empujones, a los que Sirius no opuso resistencia ni se volvió por lo sorprendido que estaba.
'Y la próxima vez que entres así en mi habitación, Black, no fallaré con el Animo linqui o la misma maldición Crucio, quedas advertido!'
Sirius volvió a la normalidad y la miró con mala cara.
'Un camisón como el de Lily te haría más atractiva que ese pijama feo de ositos y te facilitaría las cosas para conseguir una cita por una vez en tu vida.'
'IMBÉCIL!'
Sirius esquivó a un par de alumnas y desapareció por las escaleras antes de que Sam lo matara. De repente la multitud que se había congregado en el pasillo y debajo de la escalera desapareció. Sam se fue a meter en su habitación pero una mano se posó en su hombro. Al girarse encontró a McGonagall envuelta en una bata y con rulos en la cabeza.
'Señorita Hewitt!' – Chilló la estridente voz de la profesora.
'¿Sí?' – Preguntó la morena asustada.
'¿És usted la autora de esto?' – Y señaló a la puerta, si aún se la podía continuar llamando así.
'Sí, pero es que Bl…'
'No me importan los motivos!' – La cortó. – 'Mañana a las siete después de las clases quiero verla en mi despacho!'
'Profesora McGonagall no es necesario que la castigue.' – Lily salió en su defensa.-'Yo misma arreglaré la puerta y le aseguro que no volverá a ocurrir, verdad Sam?'
'Lo siento mucho señorita Evans, pero no se puede ir reventando las puertas del castillo como una salvaje y lanzando ese conjuro tan peligroso así como así! Así que mañana a las siete en mi despacho!'
'Pero tengo entreno de quidditch!' – Protestó Sam.-' Y tenemos el partido contra Slytherin este sábado!'
'Mañana a las siete.' – McGonagall salió por el retrato de la señora Gorda.
'MIERDA!' – Sam le dio una patada a la destrozada puerta. – 'Black me las va a pagar!'
'Reparo'- Lily arregló la puerta. – 'Vamos a dormir Sam.'
Cuando Sirius regresó a la habitación, Peter dormía plácidamente y Remus había vuelto a su cama, tan solo un muchacho moreno de cabellos revueltos lo esperaba sentado en su cama de brazos y piernas cruzados y con una sonrisa triunfante en la cara.
'Eres un crack James.'
'Lo sé Canuto, lo sé.'
