V
Sam y Lily se dirigieron al comedor de Hogwarts. Llevaban sus libros en las mochilas, era la última vez en lo que quedaba de ese año que los acarrearían por el colegio. Mientras que Lily se mostraba tan risueña ejerciendo su papel de perfecta prefecta cómo cada mañana, Sam iba a su lado buscando a Black con la mirada llena de odio.
Entre Lily regañando a los alumnos en compañía de Sam, con aquella cara de psicópata, iban aterrorizando a todo el pasillo.
' Sam cambia la cara, mujer!Parece que vayas a matar a alguien de un momento a otro!'
'Tu lo has dicho, voy a matar a Black.'
Lily meneó la cabeza entendiendo que no habría manera de hacerla desistir de su venganza.
En el gran comedor, los cuatro amigos desayunaban en una punta de la mesa como cada mañana.
'James¿cómo lo hiciste para que Lily aceptara? Me tienes en ascuas.'
'Verás…'
'¿Usaste una técnica de mi repertorio de seducción, verdad?' – Sisrius cerró los ojos y dándose importancia añadió.-'Teniendo a semejante maestro, ni la fría pelirroja se le podía resistir.'
'No fue una de tus técnicas.' – James les dio una palmadita en la espalda. – 'Querido Canuto, a Lily no se la convence con tonterías como esas.'
'A cualquier mujer se la convence con tonterías como esas, Cornamenta.' – Sirius buscó a Amanda de Huffelpuf en el comedor y tras comprobar que no estaba miró a sus compañeros y dijo.-'Os haré una demostración ahora que tengo vía libre, observa Peter y quizás consigas pareja para el baile si aprendes algo del maestro.'
James no pudo evitar reírse, Remus meneó la cabeza y dejó el ejemplar de El Profeta en la mesa. Los tres muchachos observaron a su amigo con atención.
Sirius se paseó entre la mesa de Gryffindor y Slytherin con elegancia, dándose aires y dirigiendo su mirada más seductora y su sonrisa más encantadora a cada chica con la que se cruzaba.
'Empieza la selección de la presa' – Murmuró James riendo.
'Algún día, alguna muchacha le dará una lección.' – Remus bebió de su zumo de calabaza.
'Lo dudo.'
'Te aseguro que alguna lo hará.' – Respondió Remus. – 'Así cómo Lily lo ha estado haciendo contigo.'
'Eh, a mí Lily no me ha estado dando lecciones!' – Se defendió el moreno.
'Ya…'
James iba a protestar pero Peter anunció algo.
'Ya tiene a su presa!!' – Gritó emocionado.
'Peter, relájate no es nada del otro mundo entablar conversación con una chica.'- Se burló James.- 'Algún día lo descubrirás.'
Sirius ya tenía "presa", era una muchacha rubia de Slytherin de quinto curso. Se había sentado a su lado aprovechando que estaba sola.
'"Mírala siempre fijamente a los ojos y sonríele con tu sonrisa más seductora, aunque bueno tu de eso no tienes Peter, pero en fin, en el momento en que ella baje la mirada nerviosa o te corresponda la sonrisa, ya la tienes en el bote!" – Peter recordó en voz alta el consejo de Sirius. – 'Quizás lo pruebe con Linda Grey.'
James miró a Remus con las cejas levantadas y una sonrisa burlona, Lupin se limitó a beber de nuevo de su zumo de calabaza.
'¿Y cómo una muchacha tan bonita como tu no tiene novio?'- Sirius frunció el entrecejo.-'Venga ya! No te creo!'
'En serio!'
'Los muchachos de Hogwarts están ciegos.' – Sirius le apartó un mechón rubio a la muchacha de la cara y esta se sonrojó. – 'Supongo que te ven tan bella que se sienten intimidados y no se creen dignos de ti.'
La muchacha sonrió y Sirius le devolvió su tan perfecta sonrisa. Verdaderamente todo estab asaliendo como lo habái previsto.
'Quizás te parezca un impertinente Lea, pero…te gustaría venir conmigo a dar una vuelta por los jardines de Hogwarts una de estas tardes?'
'Sí! Me encantaría Black.'
'Llámame Sirius, por favor.' – Sirius besó la mano de la muchacha mientras la miraba fijamente.- 'Entonces que te parecería es…'
'TE ESTABA BUSCANDO BLACK!'- Una mano lo agarró del cuello de la túnica y lo echó hacia atrás con fuerza.-' AHORA ME VAS A PAGAR LO DE AYER!'
Sirius se zafó bruscamente de la mano que lo sujetaba. Sam empuñaba su varita y lo señalaba con ella directamente al pecho.
'Hewitt¿que crees que haces?'
'¿Ajustar cuentas contigo, quizás?' – Sam acercó su cara a la de Sirius. – 'Por tu culpa ayer me castigaron!'
'Perdona querida, si te castigaron por lo de la puerta, te recuerdo que la rompiste tú.' – Sirius le agarró la mano que sujetaba la varita y la apartó. – 'Es tú problema si no sabes escaquearte después de haber hecho algo, así que no me amenaces.'
'Ves y habla con McGonagall.' – Sam pegó aún más su cara a la suya.- 'Dile que estabas en los dormitorios de las chicas a altas horas de la mañana y que fuiste tú la causa de que yo rompiera la puerta.'
'Y alargar más mi castigo y así librarte a ti, no sueñes bonita.'
Sirius se despegó de ella y dio media vuelta. Al girarse la mesa estaba vacía, la muchacha rubia de Slyhterin se había largado.
'Perfecto!' – Gritó enfurecido volviendose de cara a la morena de nuevo. – 'Encima me has fastidiado mi cita!'
En la mesa de Gryffindor:
'¿Crees que deberíamos intervenir?' – Le preguntó Peter a Remus.
'Sirius no le hará nada.'- Repuso Remus.
'Me preocupa lo que pueda hacer Sam.'
'Se lo merece por entrar de malas maneras donde no debería.' - Agregó haciendo caso omiso de lo que habái dicho Peter.
'Hewitt lo estaba apuntando con su varita.' – Murmuró James divertido. –'¿! Se cumplirá lo que has dicho de que alguna mujer le daría una lección!?'
Los ojos grisáceos de Sirius Black brillaban de rabia. Con las manos abiertas agarró la cara de la muchacha y la pegó a la suya.
'Eres una pesadilla, Sam.' – Le susurró enfadado.
'Tu eres la peor de mis pesadillas, si decidieras atarte una piedra al cuello y tirarte al lago me harías un gran favor.' – Sam lo volvió a apuntar con la varita.
'¿Sabes? Yo no pienso librarte del castigo de McGonagall, pero si me lanzas algún conjuro delante de todos los profesores, querida, te será peor.'
Sam observó la mesa de los profesores, estaban todos al completo desayunando tranquilamente y charlando. Por primera vez en su vida Black le decía algo inteligente.
Sam clavó sus ojos en los del moreno enfurecida, como si con aquella mirada pudiera vengarse. Aquellos ojos que hablaban por si solos, aquellas miradas que transmitían los mutuos sentimientos de repulsión. Comunicación a través de la simple mirada.
Pero Sam jamás los había visto tan de cerca, Y sam pensó que apesar de que fueran del idiota de Sirius eran preciosos y perdiéndose en aquel abismo gris, se calmó.
Abajó su varita y la guardó en el bolsillo.
'¿Piensas soltarme Black?' – Le preguntó cuando vio que se había quedado anonado como había quedado ella segundos antes. – 'Esto no quedará así.' - Cogió las manos del muchacho y las apartó con brusquedad.
Sirius decidió que era mejor no contestarle y se dispuso a volver con sus amigos. A medida que avanzaba, se dio cuenta de que seguía notando la presencia de la morena tras él y su mirada que tan bien conocía clavad aen su nuca. Se detuvo en seco y se giró mosqueado, efectivamente, allí estaba Sam.
'¿Tanto te gusto que has decidido perseguirme?'
'Ni te creas que todas las chicas de Hogwarts van detrás de ti, idiota.' – Y lo apartó para adelantarlo.
Sirius se mordió el labio inferior y respiró hondo para no estallar. Decidió olvidarse de ella en lo que restaba de día, pero vio que aquello no sería posible cuando la vio sentada al lado de Remus y hablando con James.
Por un momento pensó en atarse la piedra al cuello como ella misma le había dicho y tirarse al lago, de aquella manera tenía le certeza de que no la volvería a ver jamás. Pero pensó en Amanda de Huffelpuf y en la Slytherin y se dijo a él mismo que no merecía la pena, aún era demasiado joven, tenía muchas cosas por hacer.
En cuanto Sirius llegó, Sam se fue a sentar con Lily y sus amigas.
'Así que por culpa de Sirius nos quedamos sin una cazadora clave en el entreno de hoy.' – James miró a Sirius enfadado. – 'Si a McGonagall se le hubiera ocurrido castigarla el día del partido contra Slytherin tu la estarías reemplazando en el castigo con la Multijugos.'
'Bah…'- El moreno se sentó en su sitio. – 'A McGonagall le interesa demasiado que el equipo de su casa gane, no la habría castigado precisamente ese día, y además te recuerdo que yo aún cumplo castigo con McGonagall por lo que no la habría podido reemplazar.'
'Entonces cumples castigo con ella a las siete, no?' – Preguntó Remus.
'¿Perdón?' – Sirius dejó escapar una risa nerviosa. – 'No entiendo.'
'Sam está castigada con McGonagall, así como tú y a las siete de la tarde, es decir, a la misma hora que tú, querido Canuto.' – Le explicó James intentando imitar su manera de hablar.
'…' – Sirius se golpeó la cabeza contra la mesa haciendo saltar los platos y vasos.
'En fin James, volviendo a lo de antes…'- Remus lo miró curioso.-'Cómo lo hiciste?'
'Fue fácil! Más de lo que imaginé!' – James sonrió orgulloso.-'Tan sólo se lo pedí correctamente y sin chulerías.'
'¿Y eso se te ocurrió a ti solo?' – Inquirió Remus. Era imposible que no pedir algo o hablar alardeando saliera de él mismo así de buenas a primeras.
'No.' – James se encogió de hombros. – 'Lily me dijo que si se lo pedía bien aceptaría y bueno…más o menos lo conseguí! Pero por supuesto sin mi espectacular atractivo no habría sido posible.'
Remus estalló en carcajadas.
'Eres un caso Cornamenta.'
Y mientras ellos reían, Sirius seguía con la cabeza sobre la mesa intentando idear una manera para escaquearse del castigo. Sólo la idea de volver a ver a Sam lo mataba.
