VII
La pelirroja Evans estaba en su cuarto cuando Anthea Landry entró con su inmenso baúl. Apenas se la veía y eso que ella era de las muchachas más altas de Hogwarts, era jugadora del equipo de Quidditch de Gryffindor como golpeadora y en el colegio la llamaban "La bestia bella", por su físico corpulento y ser preciosa, además de por la brutalidad con la que golpeaba las bludgers.
' Por Merlín!' – Dejó caer el baúl a los pies de una de las camas.-' Joder, como pesa! Ni que tuviera piedras en él!'
' ¿Con quien irás al baile Anthea?' – Le preguntó Lily levantando la vista de un libro.
'Con Malfoy de Slyhterin.'
Lily la miró decepcionada y Landry captó lo que quería decir aquella mirada.
'Tranquila, yo no comparto sus estúpidas ideas de la sangre pura.' – Aseguró Anthea sentándose en la cama.- 'En realidad estoy deseando que pase el baile para que deje de acosarme, no sé por que porras le dije que iría con él al baile.'
Kaienne entró en la habitación con sus últimas cosas, las dejó en el suelo y se tiró de espaldas en su cama.
'Oye Evans¿que ocurrió anoche?' – Le preguntó la muchacha. –'Por ahí dicen que Hewitt rompió la puerta.'
'Sí, le lanzó un hechizo a Black, que entró en la habitación.'
'¿El guapo de Black estuvo aquí?' – Anthea sonrió pícaramente.
'No imagines cosas que no son, vino a preguntarme si iría con Potter al baile.'
'¿¿¿IRÁS CON POTTER AL BAILE????'
Lily se tuvo que tapar las orejas a causa de los inmensos gritos que empezaron soltar sus dos nuevas compañeras de habitación.
'Lily¿de verdad vas a ir con James al baile?' – Preguntó Anthea con los ojos abiertos como platos para asegurarse.
'Sí¿no os habíais enterado aún?' – Lily se sorprendió. – 'Creía que James lo habría gritado a los cuatro vientos…'
'Hemos oído rumores, pero ya sabes que la mayoría nada tienen que ver con la verdad y que la gente los exagera un montón.'
'Oh que suerte tienes!' – Kaienne suspiró. –'Si yo no estuviera colada por Thomas me enamoraría de él.'
'¿Del egocéntrico, fanfarrón, estúpido de Potter?'
'Venga ya Lily, me dirás que ese punto de chulillo, ese físico que tiene y que sea capitán de Griffindor no le hacen un chico MUY interesante y guapísimo. - Anthea se mordió el labio inferior. - Oh Merlín! Esta tremendo! Así como Black!'
'Por supuesto que es guapo, pero hay más chicos como él en Hogwarts.'
'A pesar de que es un ligón es muy buen chico.' - Athea se apoyó en la puerta del armario. –'Me alegro de seas tu quien esté con él y no alguna de las arpías con las que sale.'
'Yo no estoy con él, tan solo seré su pareja para el baile, nada más.'
'Si señorita, lo que usted diga.' – Anthea abrió la puerta de su armario, cogió su escoba, el último modelo que habían sacado. – 'Me voy a entrenar chicas, nos vemos en la cena!'
En el aula de Transformaciones McGonagall esperaba a Sam Hewitt, junto a Sirius Black para cumplir su castigo. Con un poco de suerte entre los dos muchachos le acabarían de ordenar por orden alfabético aquella gran estantería que el mismo Black se había encargado de desordenar semanas atrás.
'Hola profesora McGongall.' – Hewitt entró en el aula con la mirada clavada en sus pies.
'Muy buenas señorita Hewitt, su castigo consistirá en organizar por orden alfabético estos libros con la ayuda del señor Black.'
Sam levantó la mirada y se dio cuenta de que no estaba sola para cumplir el castigo.
'Definitivamente es mi peor pesadilla…' – Pensó la muchacha al tiempo que le devolvía una mirada de fastidio al moreno de ojos grises.
'Pueden empezar.' – Mcgonagall los agarró con sus brazos por el hombro y los plantó delante de la gran estantería. – 'Y por supuesto, no hace falta que les diga que no hagan ruido, puesto que yo estaré corrigiendo algunos trabajos que aún me quedan.'
'Sí profesora.' – Respondieron los dos a la vez.
Cuándo McGonagall se sentó en su mesa y se dispuso a corregir los trabajos, los dos muchachos se pusieron manos a la obra.
'Black eres un maldito idiota, todo esto me pasa por tu culpa!' – Susurró Sam enfadada mientras cogía un par de libros de uno de los montones. – '¿Es que no puedes olvidarme¿Dejarme en paz?'
'Cállate Hewitt, a mi no me hace gracia tampoco tu presencia, que sepas que hoy era mi último castigo con Mcgonagall y tu has venido a fastidiar mi felicidad.'
'Fuiste tu quien entró en mi cuarto!'
'Tu te cargaste la puerta y estuviste a punto de matarme! Deberían ingresarte en San Mungo por loca!'
Sam no lo soportó más. Cogió el libro más pesado que había y le arreó a Sirius. Tras las columnas de libros amontonados empezó una cruenta batalla en la que los libros eran un arma poderosa, sobretodo los ejemplares más gordos.
'¿Señor Black y señorita Hewitt porqué oigo tanto ruido?'
La dura voz de la profesora detuvo su pelea. Sam se peinó un poco el pelo, y se alisó la túnica, a su mismo tiempo Black se levantaba y sonriendo a la profesora le contestaba:
'Dísculpe profesora McGonagall, Hewitt y yo tan solo comentábamos el título tan interesante de uno de estos libros.'
'Vuelvan al trabajó.'
Cuando Sirius se agachó de nuevo, Sam lo miró con una ceja levantada y con los brazos cruzados.
'¿Porqué no eres más pelota?'
'Perdona, yo no soy pelota, tan solo sé decir lo que las mujeres quieren escuchar.'
'Vaya, así que ese es tu gran secreto para llevarte a la cama a todas las chicas de Hogwarts.'
'Exacto, a excepción de ti (si lo hiciera perdería mi honor), la pelirroja de James (la intocable), las profesoras (antes preferiría ser casto el resto de mi vida) y algunas de las que ya están comprometidas.' – Sirius sonrió orgulloso.-'¿Por qué razón crees que he aprendido a burlar el sortilegio de las escaleras de vuestro dormitorio, querida Sam?'
'Para ti Hewitt.'
'De verdad que no se puede tener una conversación en paz contigo!' – Sirius hizo levitar varios ejemplares ordenados alfabéticamente y los depositó en el estante más alto de la estantería. –'Lunático está como una cabra por ir contigo al baile.'
'¿Cómo lo has llamado?'
'A ti no te importa cómo llame yo a mis amigos.'
'Eres un estúpido.'
'Habló la simpática Hewitt.'
'Por tu culpa cumplo castigo!'
'Por la tuya perdí una cita esta mañana!'
'Y yo me estoy perdiendo mi entreno de Quidditch!'
'SEÑORITA HEWITT Y SEÑOR BLACK!' –La voz de McGonagall cortó de nuevo su discusión. – 'O SE CALLAN IMEDIATAMENTE O SE IRÁN A LIMPIAR LOS BAÑOS HASTA QUE QUEDEN IMPECABLES!'
Lily daba vueltas por los pasillos de Hogwarts intentando decidir que hacer. Por una parte deseaba ir a ver a James entrenar, pero por otra cada vez que se acordaba de una de sus fantasmadas, sentía repulsión hacia el campo de Quidditch y en especial hacia él. Kaienne ya estaba en una de las gradas observando al equipo entrenar cómo otros muchos compañeros fieles a Gryffindor, no sólo los de la casa, también había algunos Ravenclaw y Huffelpuf. Slyhterin siempre había sido odiado por las otras tres casas, posiblemente des de qué se creó el castillo.
'¿En que piensas Lily?'
Aquella conocida voz de serpiente la sacó de sus pensamientos. Levantó la mirada y se encontró con el rostro pálido y la mirada oscura de Severus Snape.
'Cosas que solo a mi me interesan Severus.' – Respondió ella tranquilamente.
'Te salió cara la elaboración de aquella poción¿no crees?' – Hizo una mueca para acompañar su tono burlón.
'Una diminuta quemadura tan solo.' - Respondió quitandole importancia a su mano vendada.
'¿Dime, es cierto lo que dicen los rumores?' – Esta vez le habló tranquilamente.
'¿Que dicen los rumores?'
'Que el estúpido de Potter es tu pareja para el baile.'
'Es cierto.'
'No te creía capaz de caer tan bajo.' – Snape la miró con odio.
'Yo tampoco creía que tu fueras a caer tan bajo y más de la manera en que lo has hecho.'- Lily lo miró dolida.-'Hace poco me enteré de que te dedicas a embrujar a los hijos de muggles cómo yo, con ese estúpido grupo de cómo vosotros os llamáis, Los Sangre Pura.'
'No es muy distinto a lo que hace Potter con todos los que le caen mal.'
'Me da pena que alguien tan inteligente como tu desperdicie su talento de esta manera y se deje llevar y manipular por cuatro hipócritas sin una pizca de sentido común.'
Lily lo miró con indiferencia. Sabía que los tiempos en que ambos se llevaban bien habían desaparecido para siempre jamás y que en la memoria de ambos tan solo quedaban recuerdos que los atormentaban.
Ambos deseaban que todo fuera igual que antaño, buenos amigos. Como siempre. Pero aquello jamás podría volver a ser.
Severus Snape sucumbía ante las fuerzas de un malvado poder que parecía empezar a cernirse sobre el mundo mágico, sucumbía ante una serie de ideales de una sangre pura, de una nobleza falsa, capitaneada por las artes oscuras.
'Escúchame Evans.' – A ella le dolió que la llamara por su apellido. –'Planean contra ti.'
'Mejor dicho, Snape, planeáis contra mi.' – A él le dolió que lo incluyera en el grupo en el que él no participaría cuando atacaran a Lily. – 'Se defenderme muy bien.'
Habían marcado la distancia. Su amistad acababa y quedaba sellada.
Encerrada en el olvido de aquel pasillo de Hogwarts.
La pelirroja Lily Evans se marchó con los ojos llorosos del pasillo en dirección al campo de Quidditch sin saber porqué. Necesitaba que Sam la escuchara, desahogarse. Acababa de romper lo poquísimo que quedaba de una amistad de casi 16 años, una amistad de la infancia. Lily Evans se undía.
'Maldito Snape!' – Pensó al tiempo que por sus mejillas caían lágrimas.-'Se ha vuelto un miserable!'
'Lily!' – Una mano la agarró del brazo. La chica se giró con una mirada de ira en el rostro que cambió al ver que era Lupin.-'¿Que te pasa?'
Sin poderlo evitar estalló en llanto.
'Silentio.' – Murmuró el muchacho para evitar que los demás transeúntes del pasillo escucharan su conversación.- 'Dime Lily¿que te pasa?'
'Snape está con Los Sangre Pura!' – Murmuró más enojada que dolida.- 'El muy idiota ha traicionado nuestra amistad y finalmente está con ellos.'
'Snape lamentará un día de estos lo que ha perdido.' – La consoló Lupin secándole las lágrimas. – 'Una persona como él no se merece tus lágrimas.'
'Lo sé.'
A Remus le sorprendió ver lo rápidamente que se recuperaba la muchacha. Lily se secó las lágrimas y se sonó en un pañuelo, después suspiró y pensó en voz alta.
'Será mejor que vaya repasando los hechizos de Defensa contra las Artes Oscuras.'
'¿Para qué?' – Preguntó Lupin tremendamente extrañado.- 'Te fue muy bien el examen.'
'Los Sangre Pura planean atacarme, Snape me lo ha dicho.'
Remus clavó su mirada ámbar en la de ella.
'¿Planean atacarte?' – Preguntó serio.
'Soy hija de muggles…'- Se encogió de hombros.- 'Y eso me ha dicho Snape.'
'Avisaremos a Dumbledore o a McGonagall de esa amenaza.'
'Para nada.' – Lily le puso una mano en el hombro.-'Les voy a enseñar a ese grupito que una hija de muggles puede de sobras con ellos. Y que lo que estan haciendo es una estupidez. Cuando los profesores lo descubran lo pagarán el doble de caro.'
Remus la miró sorprendido, ya conocía en Lily Evans esa faceta de superación y de afrontar siempre difíciles retos. También conocía esa terquedad propia de ella.
Decidió no decirle nada , pero por la noche hablaría con los Merodeadores y planearían que hacer para protegerla. No quería que le ocurriera nada a ella que lo había ayudado con su problema la noche anterior con aquella poción.
Lily tenía un corazón que no le cabía en la palma de la mano, no lo merecía y no soportaría verla en la enfermería por cuatro estúpidos de Slyhterin. Además dudaba que James lo soportara si le ocurría algo a Lily, no quería ni imaginarse lo que sería capaz de hacer por venganza. Y Sirius odiaba con toda su alma esos que se sentían superiores por tener la sangre l"impia".
'Remus¿me acompañas al campo de Quidditch?'
'¿Ahí quieres ir?' – Preguntó el moreno sorprendido.
'Le he dicho a James que lo iría a ver un ratito.'- Admitió Lily con timidez.
' Por supuesto que te acompaño!' – Respondió él con una sonrisa.
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